Las Hormigas
النمل An-NamlVersículo (Español)
[27:20] [Luego] pasó revista a los pájaros y dijo: "¿Por qué no veo a la abubilla? ¿Acaso está ausente?
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَتَفَقَّدَ ٱلطَّيۡرَ فَقَالَ مَالِيَ لَآ أَرَى ٱلۡهُدۡهُدَ أَمۡ كَانَ مِنَ ٱلۡغَآئِبِينَ} (20)
En ella hay dieciocho cuestiones:
La primera.—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y pasó revista a las aves».
Menciona otra cosa, de lo que le aconteció en su marcha, en la que estuvo lo de las hormigas ya referido. La inspección (tafáqqud) es buscar aquello que se ha ausentado de ti. «Aves» (al-ṭayr) es un nombre colectivo; su singular es «ave» (ṭā’ir). Lo que se entiende aquí por «aves» es el género de las aves y su conjunto. Le acompañaban en su viaje y le daban sombra con sus alas. La gente discrepó acerca del sentido de su inspección de las aves.
Un grupo dijo: ello fue conforme a lo que exige el cuidado de los asuntos del reino y la preocupación por cada una de sus partes; y esto es lo aparente del versículo.
Y otro grupo dijo: más bien pasó revista a las aves porque el sol entró por el lugar del abubilla cuando ésta se ausentó; y eso fue la causa de la inspección de las aves, para averiguar por dónde había entrado el sol.
Dijo ʿAbd Allāh ibn Salām: sólo buscó a la abubilla porque necesitaba conocer a qué distancia estaba el agua de la superficie de la tierra; pues había acampado en un yermo en el que no había agua, y la abubilla veía el interior de la tierra y su exterior, e informaba a Salomón del lugar del agua; luego los genios la extraían en un tiempo muy breve, desollando de ella la faz de la tierra como se desuella una oveja. Esto lo dijo Ibn ʿAbbās en lo transmitido de Ibn Salām.
Dijo Abū Muǧliz: Ibn ʿAbbās dijo a ʿAbd Allāh ibn Salām: «Quiero preguntarte sobre tres cuestiones». Dijo: «¿Me preguntas a mí, siendo que tú recitas el Corán?». Dijo: «Sí», tres veces. Dijo: «¿Por qué Salomón echó en falta a la abubilla y no al resto de las aves?». Dijo: «Necesitaba agua y no conocía su profundidad —o dijo: su distancia—, y la abubilla conocía eso, a diferencia del resto de las aves; por eso la echó en falta».
Y en el libro de al-Naqqāš se dijo: la abubilla era ingeniera.
Y se transmitió que Nāfiʿ ibn al-Azraq oyó a Ibn ʿAbbās mencionar el asunto de la abubilla y le dijo: «Detente, oh detenedor: ¿cómo ve la abubilla el interior de la tierra, si no ve la trampa cuando cae en ella?». Entonces Ibn ʿAbbās le dijo: «Cuando llega el decreto, la vista se ciega».
Dijo Muǧāhid: se dijo a Ibn ʿAbbās: «¿Cómo echó en falta a la abubilla entre las aves?». Dijo: «Acampó en un lugar y no supo dónde estaba el agua; y la abubilla estaba guiada hacia ella, y quiso preguntarle». Dijo Muǧāhid: «Entonces dije: ¿cómo se guía, si un niño le pone una trampa y la captura?». Dijo: «Cuando llega el decreto, la vista se ciega».
Dijo Ibn al-ʿArabī: nadie es capaz de esta respuesta sino un sabio del Corán.
Digo: esta respuesta ya la dijo la abubilla a Salomón, como se ha mencionado.
Y recitaron:
Si Dios quiere algo para un hombre *** y éste posee intelecto, juicio y mirada,
y una estratagema con la que obrar para rechazar lo *** que trae consigo lo detestable por las causas del decreto,
le cubre el oído y el entendimiento *** y le arranca de la mente como se arranca el cabello,
hasta que, cuando ejecuta en él Su sentencia *** le devuelve su razón para que escarmiente.
Dijo al-Kalbī: en su marcha no tenía sino una sola abubilla. Y Dios sabe más.
La segunda.— En este versículo hay prueba de que el imán inspeccione el estado de su grey y vele por ellos. Mira cómo, pese a su pequeñez, el estado de la abubilla no se le ocultó a Salomón; ¿qué será entonces de los grandes del reino? Y que Dios tenga misericordia de ʿUmar, pues estaba sobre su senda.
Dijo: «Si un cabritillo en la orilla del Éufrates lo tomara el lobo, ʿUmar sería preguntado por ello». ¿Qué opinas, entonces, de un gobernador por cuyas manos se pierden las ciudades, se extravía la grey y se pierden los pastores? En el Ṣaḥīḥ, de ʿAbd Allāh ibn ʿAbbās: que ʿUmar ibn al-Jaṭṭāb salió hacia al-Šām, y cuando estuvo en Sarġ[12273] se encontró con los emires de los ejércitos: Abū ʿUbayda y sus compañeros, y le informaron de que la peste había caído en al-Šām. El ḥadiz.
Dijeron nuestros sabios: esta salida de ʿUmar fue después de que se conquistara Bayt al-Maqdis, el año diecisiete, según lo mencionó Jalīfa ibn Jayyāṭ. Inspeccionaba por sí mismo el estado de su grey y el estado de sus emires. El Corán y la Sunna han indicado —y nosotros hemos expuesto— lo que es obligatorio para el imán: inspeccionar el estado de su grey, encargarse de ello personalmente y viajar para ello, aunque sea largo.
Y que Dios tenga misericordia de Ibn al-Mubārak, cuando dice:
¿Y acaso corrompió la religión sino los reyes *** y los malos rabinos y sus monjes[12274]?
La tercera.—
Su dicho —Exaltado sea—: «¿Qué me pasa que no veo a la abubilla?». Es decir: «¿Qué le pasa a la abubilla que no la veo?». Es de las expresiones invertidas cuyo sentido no se reconoce.
Y es como tu dicho: «¿Qué me pasa que te veo apesadumbrado?», es decir: «¿Qué te pasa?». La abubilla es un ave conocida, y su «hudhuda» es su voz.
Dijo Ibn ʿAṭiyya: el propósito del discurso es que la abubilla se ausentó; pero tomó lo implicado por su ausencia, que es no verla, y preguntó en forma de interrogación, a modo de detenerse en lo implicado; y esto es un tipo de concisión.
Y el interrogativo en su dicho «¿qué me pasa?» ocupa el lugar de la hamza que necesita «am».
Y se dijo: sólo dijo «¿qué me pasa que no veo a la abubilla?» porque consideró su propio estado, pues supo que se le había concedido el gran reino y se le habían sometido las criaturas; por ello le incumbía el deber de agradecer mediante el establecimiento de la obediencia y la continuidad de la justicia. Y cuando perdió el favor de la abubilla, temió haber incurrido en negligencia respecto al derecho del agradecimiento, y por ello se le habría retirado; así se puso a examinarse a sí mismo y dijo: «¿qué me pasa?».
Dijo Ibn al-ʿArabī: esto lo hacen los shayjs de los sufíes cuando pierden sus bienes[12275]; revisan sus obras. Esto en materia de adab; ¿qué será de nosotros hoy, cuando somos negligentes en las obligaciones!
E Ibn Kaṯīr, Ibn Muḥayṣin, ʿĀṣim, al-Kisā’ī, Hišām y Ayyūb recitaron «mālī» con apertura de la yā’; y asimismo en «Yā Sīn»: «y ¿qué me pasa que no adoro a Quien me creó?» [Yā Sīn: 22]. Y Ḥamza y Yaʿqūb la recitaron con la yā’ en sukūn.
Y los restantes medinenses y Abū ʿAmr recitaron con apertura la de «Yā Sīn» y con sukūn ésta.
Dijo Abū ʿAmr: porque ésta, en «al-Naml», es interrogación, y la otra es negación.
Y Abū Ḥātim y Abū ʿUbayd prefirieron el sukūn: «fa-qāla mālī».
Dijo Abū Ǧaʿfar al-Naḥḥās: un grupo pretendió que querían diferenciar entre lo que era inicio (mubtada’) y lo que estaba coordinado con lo anterior; y esto no es nada. No es sino la yā’ del yo (yā’ al-nafs): entre los árabes hay quien la abre y hay quien la pone en sukūn; así recitaron conforme a ambas hablas. Y la lengua elocuente respecto a la yā’ del yo es que sea abierta, porque es un nombre y está sobre una sola letra; y lo preferible es que no se ponga en sukūn, pues ello perjudica al nombre.
«¿O era de los ausentes?» con el sentido de «más bien».