Los Poetas
الشعراء Ash-Shu'araVersículo (Español)
[26:152] que corrompen la Tierra y no contribuyen al establecimiento del bienestar".
Tafsir de Al-Qurtubi
{LOS QUE CORROMPEN EN LA TIERRA Y NO REFORMAN} (152)
«Los que corrompen en la tierra y no reforman».
Dijo al-Suddī y otros:
Dios —Exaltado sea— reveló a Ṣāliḥ: «Tu pueblo degollará a tu camella». Él se lo dijo, y ellos respondieron: «No lo haríamos».
Entonces Ṣāliḥ les dijo: «En este vuestro mes nacerá un muchacho que la degollará, y vuestra perdición será por sus manos».
Ellos dijeron: «No nacerá varón en este mes sin que lo matemos». Así, a nueve de ellos les nació en ese mes, y degollaron a sus hijos; luego le nació al décimo, pero este se negó a degollar a su hijo, pues antes de ello no se le había nacido ninguno. El hijo del décimo era de ojos azules y de tez rojiza, y creció con rapidez.
Cuando pasaba junto a los nueve y lo veían, decían: «Si nuestros hijos estuvieran vivos, serían como este».
Los nueve se airaron contra Ṣāliḥ, porque él había sido la causa de que mataran a sus hijos; así, se fanatizaron y juraron por Dios que lo atacarían de noche a él y a su familia.
Dijeron: «Saldremos de viaje, para que la gente vea nuestro viaje; y estaremos en una cueva. Luego, cuando sea de noche y Ṣāliḥ salga a su oratorio, iremos a él y lo mataremos; después diremos: “No presenciamos la perdición de su familia, y ciertamente decimos la verdad”; así nos creerán y sabrán que hemos salido de viaje».
Ṣāliḥ no dormía con ellos en la aldea, sino que
[12224] se refugiaba en su oratorio; y cuando amanecía, iba a ellos y los exhortaba. Cuando entraron en la cueva y quisieron salir, la cueva se desplomó sobre ellos y los mató. Esto lo vieron algunas personas a quienes se les había hecho saber aquello,
y gritaron en la aldea: «¡Siervos de Dios! ¿Acaso no le bastó a Ṣāliḥ ordenar la muerte de sus hijos, hasta que los mató?».
Entonces la gente de la aldea se confabuló para matar a la camella.
Dijo Ibn Isḥāq: En realidad, los nueve se confabularon para injuriar a Ṣāliḥ después de haber degollado la camella y de haber sido advertidos del castigo, según se expondrá en la sura «al-Naml»,
[12225] si Dios —Exaltado sea— quiere.
[12224]
:El añadido procede de «Qiṣaṣ al-Anbiyā’» de al-Thaʿlabī.
[12225]
:En el tafsir de la palabra de Dios —Altísimo—: «Y había en la ciudad nueve رهطا».