El Criterio
الفرقان Al-FurqanVersículo (Español)
[25:69] el Día de la Resurrección se les multiplicará el tormento, en el que permanecerán humillados,
Tafsir de Al-Qurtubi
{Se le duplicará el castigo el Día de la Resurrección y permanecerá en él eternamente, humillado} (69)
Palabras del Altísimo:
«Se le duplicará el castigo».
Nāfi‘, Ibn ‘Āmir, Ḥamza y al-Kisā’ī leyeron: «yudā‘af»; y «wa-yajlud» en forma apocopada (jazm).
E Ibn Kaṯīr leyó: «yuḍa‘‘af», con geminación de la ‘ayn, suprimiendo el alif, y con apócope en: «yuḍa‘‘af… wa-yajlud».
Y Ṭalḥa b. Sulaymān leyó: «nuḍa‘‘if», con ḍamma en la nūn y kasra en la ‘ayn geminada.
«El castigo»: en acusativo (naṣb).
«Y permanecerá»: en apócope (jazm); y ésta es la lectura de Abū Ja‘far y Šayba.
Y ‘Āṣim, en la transmisión de Abū Bakr, leyó: «yudā‘af… wa-yajlud», con indicativo (raf‘) en ambos, por coordinación y por reanudación.
Y Ṭalḥa b. Sulaymān leyó: «wa-tajlud», con tā’, con el sentido de dirigirse al incrédulo. Y se transmitió de Abū ‘Amr: «wa-yujlad», con ḍamma en la yā’ inferior y fatḥa en la lām.
Dijo Abū ‘Alī: esto es un error desde el punto de vista de la transmisión. Y «yudā‘af», en apócope, es un sustituto (badal) de «yalqa», que es la respuesta de la condición.
Dijo Sībawayh: la duplicación del castigo es el encuentro del pecado.
Dijo el poeta:
¿Cuándo vengas a nosotros y te detengas con nosotros en nuestras moradas, *** hallarás leña abundante y un fuego encendido.
Y dijo otro:
Ciertamente, ante Dios, has de prestar juramento
[12171]*** serás tomado por la fuerza o vendrás obediente.
En cuanto al indicativo, hay dos opiniones: una, que se lo separe de lo anterior; y la otra, que se lo haga recaer sobre el sentido, como si alguien dijera: «¿Qué es el encuentro del pecado?». Entonces se le responde: «Se le duplicará el castigo».
«Humillado»: significa abatido, vil, alejado y expulsado.
Notas y Referencias
[12171] La prueba está en hacer recaer «tú’jaḏ» sobre «tubāyi‘ā» y en tomarlo como sustituto de él. Y con su expresión «Dios» quiso el juramento; y el sentido es: «Ciertamente, sobre mí —¡por Dios!—…». Cuando se suprimió la preposición, se puso en acusativo.