25

El Criterio

الفرقان Al-Furqan
Aya 27

Versículo (Español)

[25:27] El injusto morderá sus propias manos [lamentándose] y dirá: "¡Ojalá hubiera seguido el camino del Mensajero!

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَيَوۡمَ يَعَضُّ ٱلظَّالِمُ عَلَىٰ يَدَيۡهِ يَقُولُ يَٰلَيۡتَنِي ٱتَّخَذۡتُ مَعَ ٱلرَّسُولِ سَبِيلٗا} (27) Palabra del Altísimo: «Y el día en que el injusto se morderá las manos». El pasado es: ʿaḍaḍtu. Al-Kisāʾī transmitió: ʿaḍaḍtu, con apertura de la primera ḍād. Ha llegado la transmisión de los exegetas —entre ellos Ibn ʿAbbās y Saʿīd b. al-Musayyib— de que el «injusto» aquí se refiere a ʿUqba b. Abī Muʿayṭ, y que su íntimo era Umayya b. Khalaf. A ʿUqba lo mató ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—; y ello porque estaba entre los cautivos el día de Badr, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó que se le diera muerte. Entonces dijo: «¿He de ser ejecutado aparte de ellos?» Y respondió: «Sí, por tu incredulidad y tu insolencia». Dijo: «¿Y quién se hará cargo de los niños?» Respondió: «El Fuego». Entonces ʿAlī —Dios esté complacido con él— se levantó y lo mató. Y a Umayya lo mató el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Esto fue una de las pruebas de la profecía del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, pues informó acerca de ambos de este modo y fueron muertos en la incredulidad. Y no se los nombró en la aleya porque ello es más elocuente en el provecho, para que se sepa que éste es el camino de todo injusto que sigue a otro en la desobediencia a Dios —Poderoso y Majestuoso—. Dijo Ibn ʿAbbās, Qatāda y otros: ʿUqba había estado a punto de abrazar el islam, pero lo apartó de ello Ubayy b. Khalaf, y ambos eran compañeros íntimos; y que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— los mató a ambos: mató a ʿUqba el día de Badr, ejecutándolo, y a Ubayy b. Khalaf en el duelo singular el día de Uḥud; lo mencionan al-Qushayrī y al-Thaʿlabī; y lo primero lo mencionó al-Naḥḥās. Dijo al-Suhaylī: «Y el día en que el injusto se morderá las manos» es ʿUqba b. Abī Muʿayṭ. Era amigo de Umayya b. Khalaf al-Jumaḥī; y se transmite que fue de Ubayy b. Khalaf, hermano de Umayya. Había preparado un banquete e invitó a Quraysh, e invitó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, pero éste rehusó acudir a menos que se islamizara. A ʿUqba le desagradó que alguno de los notables de Quraysh se retrasara por su comida, así que se islamizó y pronunció las dos testimoniales. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acudió y comió de su comida. Su íntimo Umayya b. Khalaf —o Ubayy b. Khalaf, que estaba ausente— lo reprendió. Dijo ʿUqba: «He visto algo grave: que no asista a mi comida un hombre de los notables de Quraysh». Su íntimo le dijo: «No quedaré satisfecho hasta que vuelvas, le escupas en el rostro, pises su cuello y digas tal y tal». Y el enemigo de Dios hizo lo que su íntimo le ordenó. Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— reveló: «Y el día en que el injusto se morderá las manos». Dijo al-Ḍaḥḥāk: cuando ʿUqba escupió en el rostro del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, su saliva le volvió al rostro y le abrasó la cara y los labios, hasta dejar marca en su rostro y quemarle las mejillas; y no cesó la huella de ello en su cara hasta que fue muerto. Y el morderse las manos es el acto del arrepentido afligido por haber obedecido a su íntimo. «Dice: ¡ojalá hubiera tomado, junto con el Mensajero, un camino!» en la vida mundanal; es decir, un camino hacia el Paraíso.

Notas y Referencias

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