La Luz
النور An-NurVersículo (Español)
[24:61] No es motivo de reproche que el ciego, el cojo, el enfermo ni ustedes mismos coman [de lo que les ofrezcan, ya sea comida procedente] de su propia casa, o de la casa de sus padres o de sus madres o de sus hermanos o de sus hermanas, o de sus tíos o tías paternos, o de sus tíos o tías maternos, o de aquellas [casas] que están a su cargo o [de la casa] de algún amigo; ni incurren en falta si comen juntos o por separado. Pero siempre que entren a [cualquiera de estas] casas, salúdense unos a otros con el saludo de la paz, un saludo bendecido y excelente, como Dios manda. Así es como Dios les aclara Sus Signos para que puedan comprender.
Tafsir de Al-Qurtubi
{No hay reproche para el ciego, ni reproche para el cojo, ni reproche para el enfermo, ni para vosotros mismos en que comáis de vuestras casas, o de las casas de vuestros padres, o de las casas de vuestras madres, o de las casas de vuestros hermanos, o de las casas de vuestras hermanas, o de las casas de vuestros tíos paternos, o de las casas de vuestras tías paternas, o de las casas de vuestros tíos maternos, o de las casas de vuestras tías maternas, o de aquello cuyas llaves poseéis, o de vuestro amigo. No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados. Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos con un saludo procedente de Allah, bendito y bueno. Así os aclara Allah las aleyas, para que razonéis.} (61)
فيه إحدى عشرة عشرة :
La primera—
Su dicho —Exaltado sea—:
«No hay reproche para el ciego».
Los sabios discreparon acerca de la interpretación de esta aleya en ocho opiniones. La más cercana es: ¿está abrogada, es abrogante, o es concluyente (muḥkama)? Y estas son tres opiniones:
La primera:
que está abrogada por Su dicho —Exaltado sea—:
«ni para vosotros mismos»,
hasta el final de la aleya. Lo dijo ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd. Dijo:
Esto fue algo que cesó: al comienzo del Islam no había cerraduras en sus puertas, y las cortinas quedaban echadas; quizá venía un hombre, entraba en la casa estando hambriento y no había nadie en ella, y Allah —Poderoso y Majestuoso— permitió que comiera de ello. Luego se pusieron cerraduras en las casas, y ya no es lícito a nadie abrirlas; así esto se fue y cesó.
Dijo el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—:
(Que ninguno ordeñe el ganado de otro sino con su permiso...)
el ḥadiz. Lo transmitieron los imames.
La segunda:
que es abrogante. Lo dijo un grupo.
Narró ʿAlī b. Abī Ṭalḥa de Ibn ʿAbbās, quien dijo:
Cuando Allah —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
«¡Oh, vosotros que creéis! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad»
[12069] los musulmanes dijeron: Allah —Poderoso y Majestuoso— nos ha prohibido que devoremos nuestros bienes entre nosotros con falsedad, y la comida es de los mejores bienes; por tanto, no es lícito a ninguno de nosotros comer en casa de otro. Y la gente se abstuvo de ello.
Entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
«No hay reproche para el ciego —hasta— o aquello cuyas llaves poseéis».
Dijo:
Es el hombre que encarga a otro su hacienda.
Digo:
Este ʿAlī b. Abī Ṭalḥa es el liberto de Banū Hāšim; residió en el Šām; su kunya era Abū al-Ḥasan, y se dice Abū Muḥammad. El nombre de su padre, Abū Ṭalḥa, era Sālim. Se habló acerca de su tafsīr; y se dijo:
que no vio a Ibn ʿAbbās. Y Allah sabe más.
La tercera:
que es concluyente (muḥkama). Lo dijo un grupo de gente de conocimiento a cuyo dicho se sigue; entre ellos, Saʿīd b. al-Musayyib y ʿUbayd Allāh b. ʿAbd Allāh b. ʿUtba b. Masʿūd.
Y al-Zuhrī narró de ʿUrwa, de ʿĀʾiša —Allah esté complacido con ella—, que dijo:
Los musulmanes salían todos en la movilización con el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él—; y entregaban sus llaves a sus impedidos y decían:
Si necesitáis, comed.
Pero ellos decían: en verdad, solo nos lo han hecho lícito sin buena disposición del alma.
Entonces Allah —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
«ni para vosotros mismos en que comáis de vuestras casas o de las casas de vuestros padres»,
hasta el final de la aleya.
Dijo al-Naḥḥās:
«salían todos» (yūʿibūn) significa que salían en su totalidad a las expediciones; se dice: «awʿaba Banū Fulān a Banū Fulān» cuando acudieron a ellos en su totalidad.
Y dijo Ibn al-Sikkīt:
Se dice: «awʿaba Banū Fulān jalāʾan», cuando no queda en su tierra ninguno de ellos. Y «vino el caballo al galope con wʿīb», es decir, con el máximo de lo que tiene.
Y en el ḥadiz:
(En la nariz, si se le cercena por completo, la indemnización completa)
cuando no se deja de ella nada. Y «istīʿāb» de una cosa es su extirpación total.
Y se dice: «casa wʿīb» cuando es amplia y abarca todo lo que se pone en ella.
Y los «ḍamnā» son los «zamnā» (los impedidos); su singular es ḍamin, zamin.
Dijo al-Naḥḥās:
Esta opinión es de lo mejor que se ha transmitido sobre la aleya, por lo que contiene —de los Compañeros y los Seguidores— de concordancia en que la aleya descendió por algo concreto.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Este es un discurso coherente por razón de su quedarse atrás respecto de ellos en el yihād y de que sus bienes quedaban en sus manos; pero Su dicho:
«o aquello cuyas llaves poseéis»
lo exige, de modo que esta opinión queda muy alejada.
Pero lo preferible es decir:
que Allah levantó el reproche del ciego en lo relativo a las obligaciones cuyo cumplimiento requiere la vista; y del cojo en aquello cuyo cumplimiento requiere caminar, y en lo que se hace imposible de las acciones con la presencia de la cojera; y del enfermo en aquello en lo que la enfermedad influye para eximirlo, como el ayuno, y las condiciones de la oración y sus pilares, y el yihād y cosas semejantes.
Luego dijo después, aclarando:
Y no hay reproche sobre vosotros en que comáis de vuestras casas.
Este es un sentido correcto, una explicación clara y útil; lo apoyan la Ley y la razón, y no se necesita, para interpretar la aleya, recurrir a transmisión.
Digo:
A esto aludió Ibn ʿAṭiyya cuando dijo: el sentido aparente de la aleya y el mandato de la Ley indican que el reproche les ha sido levantado en todo aquello a lo que la excusa los obliga; y su intención en ello exige realizar lo más perfecto, pero la excusa exige que de ellos ocurra lo menos perfecto; así, el reproche les es levantado en esto.
En cuanto a lo que la gente dijo sobre el «reproche» aquí, que es:
La segunda—
Ibn Zayd dijo:
Es el reproche en la expedición (al-ġazw), es decir, no hay reproche sobre ellos por retrasarse.
Y Su dicho —Exaltado sea—:
«ni para vosotros mismos»,
la aleya: es un sentido separado del primero.
Y un grupo dijo:
Toda la aleya trata del asunto de los alimentos.
Dijeron:
Los árabes —y quienes estaban en Medina antes de la misión profética— evitaban comer con quienes tenían excusas. Algunos lo hacían por repugnancia: por el vagar de la mano del ciego, por la falta de soltura en la postura del cojo, y por el olor del enfermo y sus dolencias; y esto son modales de la ignorancia (ŷāhiliyya) y soberbia. Entonces descendió la aleya como advertencia.
Y algunos lo hacían por escrúpulo respecto de quienes no tenían excusas, pues aquellos quedan por debajo del grado de los sanos en el comer: por no ver el ciego, por la incapacidad del cojo para disputar el espacio, y por la debilidad del enfermo. Entonces descendió la aleya permitiendo comer con ellos.
Y dijo Ibn ʿAbbās en el libro de al-Zahrāwī:
La gente de las excusas sintió escrúpulo de comer con la gente a causa de su excusa; entonces descendió la aleya permitiéndoselo.
Y se dijo:
Cuando un hombre llevaba a alguien con excusa a su casa y no encontraba en ella nada, lo llevaba a las casas de sus parientes; y la gente de las excusas sentía escrúpulo por ello; entonces descendió la aleya.
La tercera—
Su dicho —Exaltado sea—:
«ni para vosotros mismos».
Esto es el inicio de un discurso, es decir: «ni sobre vosotros, oh gente». Pero cuando se juntan el interpelado y el no interpelado, prevalece el interpelado para que el discurso quede trabado.
Y mencionó las casas de los parientes, y omitió de ellas las casas de los hijos.
Los que explican dijeron:
Eso es porque entran en Su dicho:
«en vuestras casas»,
pues la casa del hijo del hombre es su casa. Y en el ḥadiz:
(Tú y tu hacienda pertenecéis a tu padre).
Porque mencionó después a los parientes y no mencionó a los hijos.
Dijo al-Naḥḥās:
Algunos objetaron esta opinión y dijeron: esto es imponer un juicio sobre el Libro de Allah —Exaltado sea—; más bien, lo primero según lo aparente es que el hijo no sea distinto de esos. Y no es fuerte la prueba con lo transmitido del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—:
(Tú y tu hacienda pertenecéis a tu padre),
por la debilidad de este ḥadiz; y aun si fuera auténtico, no habría en él prueba, pues puede ser que el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— supiera que la hacienda de aquel interpelado era de su padre.
Y se ha dicho que
[12070] el sentido es: «tú perteneces a tu padre», y «tu hacienda» es un مبتدأ, es decir: «y tu hacienda es tuya». Y lo que decide esto es la herencia entre el padre y el hijo.
Y dijo al-Tirmiḏī al-Ḥakīm:
El sentido de Su dicho —Exaltado sea—:
«ni para vosotros mismos en que comáis de vuestras casas»,
es como si dijera: vuestras moradas en las que están vuestras familias y vuestros hijos; de modo que la familia y el hijo tienen allí algo que este hombre —dueño de la morada— les ha proporcionado; así, no hay reproche sobre él en que coma con ellos de ese sustento. O bien, que la esposa y el hijo tengan allí algo de su propiedad, y no hay reproche sobre él en ello.
La cuarta—
Su dicho —Exaltado sea—:
«o las casas de vuestros padres, o las casas de vuestras madres, o las casas de vuestros hermanos, o las casas de vuestras hermanas, o las casas de vuestros tíos paternos, o las casas de vuestras tías paternas, o las casas de vuestros tíos maternos, o las casas de vuestras tías maternas».
Algunos sabios dijeron:
Esto es si le dan permiso para ello.
Y otros dijeron:
Le den permiso o no se lo den, puede comer; porque el parentesco que hay entre ellos es, de por sí, un permiso de ellos. Eso es porque en ese parentesco hay afecto, y las almas, por ese afecto, se muestran generosas en permitir que este coma de lo suyo, y se alegran de ello cuando lo saben.
Ibn al-ʿArabī:
Se nos permitió comer, por vía de parentesco, sin pedir permiso, cuando la comida está ofrecida; pero si está resguardada
[12071] frente a ellos, no les es lícito tomarla. Y no es lícito que excedan hacia el acopio, ni hacia lo que no es comestible —aunque no esté resguardado frente a ellos— sino con permiso de ellos.
La quinta—
Su dicho —Exaltado sea—:
«o aquello cuyas llaves poseéis».
Es decir: de aquello que habéis almacenado y ha quedado bajo vuestra custodia. Y lo más importante de ello es lo que el hombre posee en su casa y bajo su cerradura. Esta es la interpretación de al-Ḍaḥḥāk, Qatāda y Muŷāhid.
Y según la mayoría de los exegetas, entran en la aleya los apoderados, los esclavos y los jornaleros.
Dijo Ibn ʿAbbās:
Se refiere al apoderado del hombre sobre su hacienda, y a su tesorero sobre su riqueza: le es permitido comer de aquello de lo que está encargado.
Y Maʿmar mencionó, de Qatāda, de ʿIkrima, que dijo:
Cuando un hombre posee la llave, es tesorero; no hay inconveniente en que coma algo pequeño.
Ibn al-ʿArabī:
Y al tesorero le es permitido comer de lo que custodia, por consenso; y esto si no tiene salario. Pero si tiene salario por la custodia, le es ilícito comer.
Y Saʿīd b. Ŷubayr recitó:
«mulk-tum»
con ḍamma en la mīm, kasra en la lām y con geminación. Y recitó también:
«mafātīḥihi»
con una yāʾ entre la tāʾ y la ḥāʾ, plural de miftāḥ; y ya pasó en «al-Anʿām»
[12072]
Y Qatāda recitó:
«miftāḥahu»,
en singular.
Y dijo Ibn ʿAbbās:
Esta aleya descendió acerca de al-Ḥāriṯ b. ʿAmr: salió con el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él— en una expedición, y dejó a Mālik b. Zayd a cargo de su familia. Cuando regresó, lo encontró exhausto, y le preguntó por su estado. Dijo:
Sentí escrúpulo de comer de tu comida sin tu permiso.
Entonces Allah —Exaltado sea— hizo descender esta aleya.
La sexta—
Su dicho —Exaltado sea—:
«o vuestro amigo».
«Amigo» (ṣadīq) con sentido de colectivo; y lo mismo «enemigo».
Dijo Allah —Exaltado sea—:
«pues ellos son
[12073] enemigo para mí»
[al-Šuʿarāʾ: 77].
Y dijo Ŷarīr:
«Invocaron al deseo, y luego arrojaron nuestros corazones
con flechas: enemigas, siendo ellas amigas».
Y el amigo es quien te es veraz en su afecto, y a quien tú eres veraz en tu afecto.
Luego se dijo:
Esto está abrogado por Su dicho:
«No entréis en las casas del Profeta sino cuando se os dé permiso»
[12074][al-Aḥzāb: 53],
y por Su dicho —Exaltado sea—:
«Y si no encontráis en ellas a nadie, no entréis en ellas»
[al-Nūr: 28], la aleya;
y por su dicho —la paz y las bendiciones sean con él—:
(No es lícito el bien de un musulmán sino con la buena disposición de su alma).
Y se dijo:
Es concluyente (muḥkama), y esto es lo más correcto.
Muḥammad b. Ṯawr mencionó, de Maʿmar, que dijo:
Entré en la casa de Qatāda y vi en ella dátiles frescos, y me puse a comerlos.
Dijo:
¿Qué es esto?
Dije:
Vi dátiles frescos en tu casa y los comí.
Dijo:
Has hecho bien.
Dijo Allah —Exaltado sea—:
«o vuestro amigo».
Y ʿAbd al-Razzāq mencionó, de Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho:
«o vuestro amigo»,
que dijo:
Si entras en la casa de tu amigo sin consultarle, no hay inconveniente en ello.
Y Maʿmar dijo: dije a Qatāda:
¿No bebo de esta tinaja?
[12075] Dijo:
¡Tú eres para mí un amigo! ¿Qué es esta petición de permiso?
Y el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— entraba en el huerto de Abū Ṭalḥa, llamado Bayruḥā
[12076] y bebía de un agua buena que había en él sin su permiso, según lo que dijeron nuestros sabios.
Dijeron:
Y el agua es propiedad de sus dueños. Y si es lícito beber del agua del amigo sin su permiso, es lícito comer de sus frutos y de su comida cuando se sabe que el alma de su dueño lo acepta de buen grado: por su insignificancia y el poco coste que supone, o por el afecto que hay entre ambos.
Y de este sentido es que Umm Ḥarām le diera de comer —la paz y las bendiciones sean con él— cuando dormía en su casa; porque lo predominante es que lo que hay en la casa de comida pertenece al hombre, y que la mano de su esposa en ello es un préstamo.
Y todo esto, mientras no se tome el comer como «jubna»
[12077] ni se pretenda con ello proteger su propio patrimonio, y sea algo insignificante y pequeño.
La séptima—
Allah —Poderoso y Majestuoso— emparejó en esta aleya al amigo con el parentesco puro y firmemente trabado, porque la cercanía del afecto es adherente.
Dijo Ibn ʿAbbās en el libro de al-Naqqāš:
El amigo es más firme que el parentesco. ¿Acaso no ves la súplica de los moradores del Infierno?
«No tenemos intercesores,
ni amigo íntimo»
[12078][al-Šuʿarāʾ: 100-101].
Digo:
Por eso, según nosotros, no es admisible el testimonio del amigo a favor de su amigo, como no es admisible el testimonio del pariente a favor de su pariente. Ya pasó la explicación de esto y su causa en «al-Nisāʾ»
[12079]
Y en el proverbio —«¿a quién amas más: a tu hermano o a tu amigo?»—
dijo:
A mi hermano, cuando es mi amigo.
La octava—
Su dicho —Exaltado sea—:
«No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados».
Se dijo:
Descendió acerca de Banū Layṯ b. Bakr, un clan de Banū Kināna. Un hombre de ellos no comía solo y permanecía días hambriento hasta encontrar a alguien que comiera con él.
Y de ello es el dicho de un poeta:
«Cuando prepares el avío, busca para él
un comensal, pues yo no lo comeré solo».
Dijo Ibn ʿAṭiyya:
Esta conducta era heredada entre ellos de Ibrāhīm —la paz sea con él—, pues él no comía solo. Y algunos árabes, si tenían huésped, no comían sino cuando comía con su huésped.
Entonces descendió la aleya aclarando la norma del comer, eliminando todo lo que la contradecía de la conducta de los árabes, y permitiendo al que come solo aquello que para los árabes era ilícito —por haberlo orientado hacia la nobleza del carácter—, pero exageraron en imponerlo. Y traer un comensal es bueno, pero sin que se prohíba comer solo.
La novena—
«Juntos» (ŷamīʿan) está en acusativo como الحال. Y «separados» (aštātan) es plural de šatt; y šatt es un maṣdar con el sentido de dispersión. Se dice: «šatta al-qawm», es decir, se dispersaron.
Y al-Buḫārī tituló en su Ṣaḥīḥ un capítulo:
(«No hay reproche para el ciego, ni reproche para el cojo, ni reproche para el enfermo»), la aleya; y
(«al-nihd y la reunión»).
Su propósito —según lo que dijeron nuestros sabios— en este capítulo es:
la licitud de comer juntos aunque difieran sus estados en el comer.
Y el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— lo permitió, y se convirtió en una sunna en los grupos que son invitados a la comida en el nihd y en los banquetes, y en la penuria durante el viaje.
Y aquello cuyas llaves posees por depósito, parentesco o amistad: puedes comer con el pariente o el amigo, o tú solo.
El nihd:
es lo que los compañeros de viaje reúnen de dinero o comida, en una proporción para el gasto, y lo consumen entre ellos. Y «tanāhadū», según el صاحب العين.
Y dijo Ibn Durayd:
Se dice de ello: «tanāhada al-qawm al-šayʾ baynahum».
Al-Harawī:
Y en el ḥadiz de al-Ḥasan:
(Sacad vuestro nihd, pues es mayor para la bendición y mejor para vuestro carácter).
El nihd:
es lo que el grupo saca en la «munāhada», y es repartir el gasto por igual en el viaje y en otros casos.
Y los árabes dicen:
«Hāt nahdaka», con kasra en la nūn.
Dijo al-Muhallab:
La comida del nihd no se dispuso para los comensales con la condición de que comieran por igual; más bien, cada uno come según su apetito, y puede que un hombre coma más que otro.
Y se ha dicho:
Dejarlo se asemeja más a la cautela piadosa (waraʿ). Y si el grupo se reúne cada día en la comida de uno de ellos, eso es mejor que el nihd, porque no se «tanāhadūn» sino para que cada uno obtenga de su propio dinero; luego no sabe: quizá uno de ellos quede por debajo de lo que puso y otro coma más de lo que puso. Pero si un día están en casa de este y otro día en casa de aquel, sin condición, entonces son huéspedes; y el huésped come con buena disposición de lo que se le presenta.
Y dijo Ayyūb al-Saḫtiyānī:
El nihd era que la gente estaba de viaje, y algunos se adelantaban al lugar de parada, sacrificaban y preparaban la comida, luego venían con ellos; después otro se adelantaba y hacía lo mismo.
Entonces dijeron:
Esto que haces, todos nosotros amamos hacerlo igual; venid, pues, y pongamos entre nosotros algo para que ninguno tenga ventaja sobre otro.
Y pusieron el nihd entre ellos.
Y los virtuosos, cuando hacían nihd, el mejor de ellos procuraba aumentar sobre lo que sacaban sus compañeros; y si no se complacían con ello cuando lo sabían, lo hacía en secreto, sin que ellos lo advirtieran.
La décima—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos con un saludo procedente de Allah, bendito y bueno. Así os aclara Allah las aleyas, para que razonéis».
Los intérpretes discreparon acerca de qué casas se pretendían.
Ibrāhīm al-Naḫaʿī y al-Ḥasan dijeron:
Se pretendían las mezquitas.
Y el sentido es:
Saludad a quien esté en ellas, de vuestros huéspedes
[12080]
Y si no hay nadie en las mezquitas, el saludo es que el hombre diga:
La paz sea con el Mensajero de Allah.
Y se dijo:
Dice: «La paz sea con vosotros», queriendo decir: los ángeles; luego dice:
La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Allah.
Y ʿAbd al-Razzāq mencionó: nos informó Maʿmar, de ʿAmr b. Dīnār, de Ibn ʿAbbās —Allah esté complacido con ambos—, acerca de Su dicho —Exaltado sea—:
«Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos»,
la aleya, que dijo:
Cuando entres en la mezquita, di: «La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Allah».
Y se dijo:
Lo pretendido por «casas» son las casas habitadas, es decir: saludaos a vosotros mismos.
Lo dijeron Ŷābir b. ʿAbd Allāh, e Ibn ʿAbbās también, y ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ.
Y dijeron:
Entra en ello también las casas no habitadas; y el hombre se saluda a sí mismo en ellas diciendo:
La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Allah.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
La opinión de la generalidad respecto de las casas es la correcta, y no hay prueba para la especificación. Y se expresó de modo absoluto para que entrara bajo esta generalidad toda casa, sea de otro o de uno mismo.
Así, cuando entra en una casa de otro, pide permiso como ya se expuso; y cuando entra en una casa suya, saluda como vino en el ḥadiz, diciendo:
La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Allah.
Lo dijo Ibn ʿUmar. Y esto cuando está vacía.
Pero si están en ella su familia y sus sirvientes, que diga:
La paz sea con vosotros.
Y si es una mezquita, que diga:
La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Allah.
Y así interpretó Ibn ʿUmar la casa vacía.
Dijo Ibn al-ʿArabī:
Y lo que yo elijo es que, si la casa está vacía, no sea obligatorio el saludo; pues si lo pretendido son los ángeles, los ángeles no se separan del siervo en ningún estado.
Sin embargo, cuando entras en tu casa, se te recomienda mencionar a Allah diciendo:
Lo que Allah quiera; no hay fuerza sino en Allah.
Y ya pasó en la sura [al-Kahf]
[12081]
Y al-Qušayrī dijo acerca de Su dicho:
«cuando entréis en casas»:
Lo más adecuado es decir que esto es general para la entrada en toda casa: si hay en ella un residente musulmán, dice: «La paz sea con vosotros, y la misericordia de Allah, y Sus bendiciones»; y si no hay en ella residente, dice: «La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Allah».
Y si en la casa hay alguien que no es musulmán, dice:
La paz sea sobre quien sigue la guía,
o: La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Allah.
E Ibn Ḫuwayz Mandād mencionó, que dijo:
Escribió a Abū al-ʿAbbās al-Aṣamm: nos narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam; nos narró Ibn Wahb; nos narró Ŷaʿfar b. Maysara, de Zayd b. Aslam, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él— dijo:
(Cuando entréis en casas, saludad a sus moradores y mencionad el nombre de Allah; pues, en verdad, cuando uno de vosotros saluda al entrar en su casa y menciona el nombre de Allah —Exaltado sea— sobre su comida, el demonio dice a sus compañeros: «No tenéis aquí pernocta ni cena». Y cuando uno de vosotros no saluda al entrar y no menciona el nombre de Allah sobre su comida, el demonio dice a sus compañeros: «Habéis alcanzado la pernocta y la cena»).
Digo:
Este ḥadiz está establecido
[12082] en su sentido como elevado (marfūʿ) por el ḥadiz de Ŷābir; lo transmitió Muslim.
Y en el libro de Abū Dāwūd, de Abū Mālik al-Ašŷaʿī, que dijo:
Dijo el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él—:
(Cuando el hombre franquea la entrada de su casa, que diga: «¡Oh Allah! Te pido el bien de la entrada y el bien de la salida. En el nombre de Allah entramos, y en el nombre de Allah salimos, y en Allah, nuestro Señor, confiamos». Y que salude a su familia).
La undécima—
Su dicho —Exaltado sea—:
«un saludo» (taḥiyya)
es un maṣdar;
porque Su dicho:
«saludad»
significa: «haced un saludo».
La describió como «bendita» porque en ella hay súplica y atracción del afecto del saludado.
Y la describió también como «buena» porque quien la oye la encuentra agradable.
Y la kāf en Su dicho:
«así» (ka-dhālika)
es kāf de semejanza.
Y «eso» (dhālika)
señala estas normas: es decir, del mismo modo que os aclaró la norma de vuestra religión en estas cosas, os aclara el resto de aquello que necesitáis en vuestra religión.
Notas y Referencias
[12069] Véase t. 2, p. 337.
[12070] En B y K: «إ معنى».
[12071] De J y K. Y en A: «resguardada».
[12072] Véase t. 7, p. 1.
[12073] Véase t. 13, p. 110.
[12074] Véase t. 14, p. 23.
[12075] al-ḥubb (con ḍamma en la ḥāʾ no enfática): la gran tinaja, y la ḫābiya. Dijo Ibn Durayd: es aquello en lo que se pone el agua; no lo diversificó.
[12076] Véase lo relativo a su vocalización en Muʿŷam al-Buldān de Yāqūt.
[12077] al-ḫubna: el repliegue del izār y el borde del vestido; es decir, que no tome de ello en su ropa.
[12078] Véase t. 13, p. 117.
[12079] Véase t. 5, p. 410 y ss.
[12080] Así en K, y es lo más probable. En A, B, J y Y: «vuestro huésped».
[12081] Véase t. 10, p. 406.
[12082] Así en los originales. El sentido de este ḥadiz ha llegado en el Kitāb al-Adab al-Mufrad de al-Buḫārī por la vía de Ŷābir.