24

La Luz

النور An-Nur
Aya 31

Versículo (Español)

[24:31] Dile a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades, no muestren de sus atractivos [en público] más de lo que es obvio, y que dejen caer el velo sobre su escote, solo muestren sus encantos a sus maridos, sus padres, sus suegros, sus hijos, los hijos de sus maridos, sus hermanos, sus sobrinos por parte de su hermano y de su hermana, las mujeres, las esclavas, sus sirvientes hombres que ya no tengan deseo sexual y los niños que todavía no sienten atracción por el sexo. [Diles también] que no hagan oscilar sus piernas [al caminar] a fin de atraer la atención sobre sus atractivos ocultos. Pidan perdón a Dios por sus pecados, ¡oh, creyentes!, que así alcanzarán el éxito.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَقُل لِّلۡمُؤۡمِنَٰتِ يَغۡضُضۡنَ مِنۡ أَبۡصَٰرِهِنَّ وَيَحۡفَظۡنَ فُرُوجَهُنَّ وَلَا يُبۡدِينَ زِينَتَهُنَّ إِلَّا مَا ظَهَرَ مِنۡهَاۖ وَلۡيَضۡرِبۡنَ بِخُمُرِهِنَّ عَلَىٰ جُيُوبِهِنَّۖ وَلَا يُبۡدِينَ زِينَتَهُنَّ إِلَّا لِبُعُولَتِهِنَّ أَوۡ ءَابَآئِهِنَّ أَوۡ ءَابَآءِ بُعُولَتِهِنَّ أَوۡ أَبۡنَآئِهِنَّ أَوۡ أَبۡنَآءِ بُعُولَتِهِنَّ أَوۡ إِخۡوَٰنِهِنَّ أَوۡ بَنِيٓ إِخۡوَٰنِهِنَّ أَوۡ بَنِيٓ أَخَوَٰتِهِنَّ أَوۡ نِسَآئِهِنَّ أَوۡ مَا مَلَكَتۡ أَيۡمَٰنُهُنَّ أَوِ ٱلتَّـٰبِعِينَ غَيۡرِ أُوْلِي ٱلۡإِرۡبَةِ مِنَ ٱلرِّجَالِ أَوِ ٱلطِّفۡلِ ٱلَّذِينَ لَمۡ يَظۡهَرُواْ عَلَىٰ عَوۡرَٰتِ ٱلنِّسَآءِۖ وَلَا يَضۡرِبۡنَ بِأَرۡجُلِهِنَّ لِيُعۡلَمَ مَا يُخۡفِينَ مِن زِينَتِهِنَّۚ وَتُوبُوٓاْ إِلَى ٱللَّهِ جَمِيعًا أَيُّهَ ٱلۡمُؤۡمِنُونَ لَعَلَّكُمۡ تُفۡلِحُونَ} (31) Contiene veintitrés cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y di a las creyentes». Dios —Glorificado y Exaltado sea— singularizó aquí a las mujeres con el discurso a modo de énfasis, pues Su dicho: «Di a los creyentes» bastaría, ya que es una expresión general que abarca al varón y a la mujer de entre los creyentes, conforme a todo خطاب general en el Corán. Y se manifestó la geminación en «yagḍuḍna» y no se manifestó en «yagḍū», porque la lām del verbo en el segundo está en sukūn y en el primero está en movimiento; y ambos están en posición de jazm como respuesta. Y comenzó por el bajar la mirada antes que por el pudor, porque la vista es el explorador del corazón, así como la fiebre es el explorador de la muerte. Y algunos poetas tomaron este sentido y dijeron:

¿Acaso no ves que el ojo es guía del corazón? *** Aquello a lo que los ojos se habitúan, el corazón se habitúa.

Y en el relato (ḥadiz): (La mirada es una flecha de las flechas de Iblīs, envenenada; quien baja su mirada, Dios le hace heredar dulzura en su corazón). Y dijo Muǧāhid: Cuando la mujer se aproxima, el demonio se sienta sobre su cabeza y la adorna para quien mira; y cuando se aleja, se sienta sobre sus nalgas y la adorna para quien mira. Y de Jālid b. Abī ʿImrān se transmitió que dijo: No sigas una mirada con otra, pues quizá el siervo mire una mirada que corrompa [11893] su corazón, como se corrompe el cuero, de modo que ya no se aprovecha de él. Así, Dios —Glorificado y Exaltado sea— ordenó a los creyentes y a las creyentes bajar la mirada de aquello que no es lícito; pues no es lícito al hombre mirar a la mujer, ni a la mujer al hombre, ya que la relación de ella con él es como la relación de él con ella, y su intención respecto de él es como la intención de él respecto de ella. Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Abū Hurayra, dijo: Oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: (En verdad, Dios ha escrito para el hijo de Adán su parte de fornicación; inevitablemente la alcanzará: los ojos fornican y su fornicación es la mirada...) el ḥadiz. Y al-Zuhrī dijo acerca de mirar a la que aún no ha menstruado de entre las mujeres: No es correcto mirar nada de ellas de aquellas a quienes se desea mirar, aunque sea pequeña. Y ʿAṭāʾ reprobó mirar a las esclavas jóvenes que se venden en La Meca, salvo que quiera comprar. Y en los dos Ṣaḥīḥ se narra de él —la paz sea con él— que apartó el rostro de al-Faḍl de la mujer jaṯʿamí cuando le preguntó, mientras al-Faḍl la miraba [11894] Y dijo —la paz sea con él—: (Los celos son parte de la fe, y el «madhāʾ» es parte de la hipocresía). Y el «midhāʾ» es que el hombre reúna a mujeres y hombres, luego los deje para que se rocen unos con otros; tomado de al-maḏy. Y se dijo: Es enviar a los hombres hacia las mujeres, por su dicho: «maḏaytu al-faras» cuando la sueltas para que paste. Y todo macho emite maḏy, y toda hembra emite qaḏy; por tanto, no es lícito a una mujer que cree en Dios y en el Último Día mostrar su adorno sino a quien le es lícito, o a quien le está vedado de manera perpetua: así está a salvo de que su naturaleza se mueva hacia ella, por la desesperanza de alcanzarla.

La segunda.— Al-Tirmiḏī روایتó de Nabhān, liberto de Umm Salama, que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo a ella y a Maymūna, cuando entró donde ellas Ibn Umm Maktūm: (¡Cubrios!). Ellas dijeron: Es ciego. Dijo: (¿Acaso sois vosotras dos ciegas? ¿No lo veis?). Si se dijera: este ḥadiz no es auténtico según la gente de la transmisión, porque su narrador de Umm Salama es Nabhān, su liberto, y es de aquellos cuyo ḥadiz no se toma como prueba. Y aun suponiendo su autenticidad, ello por parte de él —la paz sea con él— sería un endurecimiento respecto de sus esposas por su inviolabilidad, como endureció para ellas el mandato del ḥiǧāb, tal como lo indicó Abū Dāwūd y otros imames. Y permanece el sentido del ḥadiz auténtico y firme: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó a Fāṭima bint Qays que cumpliera su ʿidda en la casa de Umm Šarīk; luego dijo: (Esa es una mujer a la que frecuentan mis compañeros; cumple tu ʿidda junto a Ibn Umm Maktūm, pues es un hombre ciego: te quitarás la ropa y no te verá). Decimos: algunos sabios han inferido de este ḥadiz que a la mujer le es permitido ver del hombre aquello que no le es permitido al hombre ver de la mujer, como la cabeza y el lugar del pendiente; en cuanto a la ʿawra, no. Según esto, sería una especificación del sentido general de Su dicho —Exaltado sea—: «Y di a las creyentes que bajen su mirada», y «min» sería para la partición, como lo es en la aleya anterior. Dijo Ibn al-ʿArabī: Solo le ordenó trasladarse de la casa de Umm Šarīk a la casa de Ibn Umm Maktūm porque eso era más conveniente para ella que permanecer en la casa de Umm Šarīk, pues Umm Šarīk era conocida por la abundancia de quienes entraban donde ella, y se multiplicaría quien la viera; y en la casa de Ibn Umm Maktūm nadie la vería. Así, que ella contuviera su mirada respecto de él era más cercano y más apropiado; por ello se le concedió licencia en ello. Y Dios sabe más.

La tercera.— Dios —Glorificado y Exaltado sea— ordenó a las mujeres que no muestren su adorno a los que miran, salvo a quienes exceptuó de entre los que miran en el resto de la aleya, por temor a la seducción; luego exceptuó lo que aparece del adorno. La gente discrepó sobre la medida de ello. Ibn Masʿūd dijo: Lo aparente del adorno son las vestiduras. E Ibn Ǧubayr añadió: el rostro. Y Saʿīd b. Ǧubayr también, ʿAṭāʾ y al-Awzāʿī dijeron: El rostro, las manos y las vestiduras. E Ibn ʿAbbās, Qatāda y al-Miswar b. Maḫrama dijeron: Lo aparente del adorno es el kohl, el brazalete, el teñido con alheña hasta la mitad del antebrazo [11895], el pendiente y el anillo grueso [11896], y cosas semejantes; es lícito que la mujer lo muestre a todo el que entre donde ella de entre la gente. Al-Ṭabarī mencionó de Qatāda, en el sentido de «la mitad del antebrazo», un ḥadiz del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y mencionó otro de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella— del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: (No es lícito a una mujer que cree en Dios y en el Último Día, cuando ha menstruado [11897], mostrar sino su rostro y sus manos hasta aquí) Y tomó la mitad del antebrazo. Dijo Ibn ʿAṭiyya: Me parece, por el juicio de las expresiones de la aleya, que la mujer está ordenada a no mostrar y a esforzarse en ocultar todo lo que sea adorno; y la excepción recae en lo que aparece por la necesidad del movimiento en aquello de lo que no se puede prescindir, o por arreglar un asunto y cosas semejantes. Así, «lo que aparece», según este enfoque, es aquello a lo que conduce la necesidad en las mujeres, y ello está perdonado.

Digo: Este es un buen parecer; sin embargo, dado que lo habitual es que el rostro y las manos aparezcan por costumbre y por culto —y ello en la oración y en la peregrinación—, es adecuado que la excepción se refiera a ambos. Indica esto lo que Abū Dāwūd روایتó de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella—: que Asmāʾ bint Abī Bakr —Dios esté complacido con ambos— entró donde el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— llevando ropas finas; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se apartó de ella y le dijo: (¡Oh Asmāʾ! En verdad, cuando la mujer alcanza la menstruación, no es apropiado que se vea de ella sino esto) Y señaló su rostro y sus manos. Esto es más fuerte desde el lado de la cautela; y, por consideración a la corrupción de la gente, la mujer no debe mostrar de su adorno sino lo que aparece de su rostro y sus manos. Y Dios es Quien concede el acierto; no hay señor sino Él. Y Ibn Ḫuwayz Mandād, de nuestros sabios, dijo: Si la mujer es hermosa y se teme la seducción por su rostro y sus manos, debe cubrir eso; y si es anciana o poco agraciada, le es permitido descubrir su rostro y sus manos.

La cuarta.— El adorno es de dos clases: innato y adquirido. El innato es su rostro, pues es el fundamento del adorno, la belleza de la constitución y el sentido de la animalidad, por lo que contiene de beneficios y vías de conocimiento. En cuanto al adorno adquirido, es lo que la mujer procura para embellecer su constitución, como las vestiduras, las joyas, el kohl y el teñido con alheña. De ello es Su dicho —Exaltado sea—: «Tomad vuestro adorno» [11898][al-Aʿrāf: 31]. Y dijo el poeta:

Toman su adorno, lo más bello que ves *** y, cuando se despojan, son las mejores despojadas.

La quinta.— Del adorno hay aparente y oculto. Lo aparente es lícito siempre para toda la gente, de entre los parientes vedados (maḥārim) y los extraños; ya hemos mencionado lo que los sabios dijeron al respecto. En cuanto a lo oculto, no es lícito mostrarlo sino a quienes Dios —Exaltado sea— nombró en esta aleya, o a quienes ocupen su lugar. Y se discrepó sobre el brazalete: ʿĀʾiša dijo: es de los adornos aparentes, porque está en las manos. Muǧāhid dijo: es de los adornos ocultos, porque está fuera de las manos y solo está en el antebrazo. Dijo Ibn al-ʿArabī: En cuanto al teñido con alheña, es de los adornos ocultos si está en los pies.

La sexta.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y que se cubran con sus velos sobre sus escotes». La mayoría recitó con sukūn en la lām, que es la lām del imperativo. Y Abū ʿAmr, en la transmisión de Ibn ʿAbbās, la recitó con kasra conforme al الأصل, pues el الأصل en la lām del imperativo es la kasra; se suprimió la kasra por su pesadez, y su apaciguamiento (sukūn) es como el apaciguamiento de ʿuḍud y faḫiḏ. Y «yaḍribna» está en posición de jazm por el imperativo, pero se construyó sobre un solo estado por seguimiento del pasado, según Sībawayh. La causa de esta aleya es que las mujeres, en aquel tiempo, cuando cubrían sus cabezas con los aḫmira —que son las maqāniʿ—, los dejaban caer por detrás de la espalda. Dijo al-Naqqāš: Como hacen los nabateos. Así quedaban el cuello, la garganta y las orejas sin cubrir. Entonces Dios —Exaltado sea— ordenó plegar el ḫimār sobre los escotes; y la forma de ello es que la mujer golpee (coloque) su ḫimār sobre su abertura del vestido para cubrir su pecho. Al-Buḫārī روایتó de ʿĀʾiša que dijo: Dios tenga misericordia de las mujeres de los primeros emigrados [11900]; cuando descendió: «Y que se cubran con sus velos sobre sus escotes», rasgaron sus izār y se cubrieron con ellos. Y entró donde ʿĀʾiša Ḥafṣa, hija de su hermano ʿAbd al-Raḥmān —Dios esté complacido con ellos—, cubierta con algo que transparentaba su cuello y lo que hay allí; entonces se lo rasgó y le dijo: Solo se cubre con lo espeso que cubre.

La séptima.— Al-ḫumur: plural de ḫimār, y es aquello con lo que cubre su cabeza; de ello: iḫtamarat al-marʾa y taḫammarat; y es «de hermosa ḫimra». Y al-ǧuyūb: plural de ǧayb, y es el lugar del corte en la cota y la camisa; procede de al-ǧawb, que es el corte. La lectura مشهور es con ḍamma en la ǧīm de «ǧuyūbihinna». Algunos kufíes la leyeron con kasra por causa de la yāʾ, como su lectura en: buyūt y šuyūḫ. Los antiguos gramáticos no permiten esta lectura y dicen: Bayt y buyūt, como fals y fulūs. Al-Zaǧǧāǧ dijo: Es جائز en el sentido de que se sustituya la ḍamma por una kasra. En cuanto a lo que se transmitió de Ḥamza de الجمع entre ḍamm y kasr, es imposible: nadie puede pronunciarlo sino insinuando algo que no es جائز. Y dijo Muqātil: «Sobre sus escotes», es decir, sobre sus pechos; o sea, sobre los lugares de sus escotes.

La octava.— En esta aleya hay prueba de que el ǧayb en la prenda está en el lugar del pecho. Así eran los escotes en las vestiduras de los antiguos —Dios esté complacido con ellos—, conforme a lo que hacen las mujeres entre nosotros en al-Andalus y la gente de las tierras egipcias de entre los hombres, los niños y otros. Al-Buḫārī —Dios tenga misericordia de él— tituló: (El capítulo del escote de la camisa desde el pecho y otros lugares) Y citó el ḥadiz de Abū Hurayra: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— puso el ejemplo del avaro y del que da limosna como el ejemplo de dos hombres que llevan dos cotas de hierro, cuyas manos han quedado apretadas hasta sus pechos y sus clavículas... el ḥadiz; y ya ha precedido completo [11901] Y en él: Dijo Abū Hurayra: yo vi al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir con sus dos dedos así en su escote; si lo hubieras visto ensancharlo y no se ensancha [11902] Esto te aclara que su escote —la paz sea con él— estaba en su pecho; pues si hubiera estado en su hombro, sus manos no habrían quedado apretadas hasta sus pechos y clavículas. Y esta es una inferencia buena.

La novena.— Su dicho —Exaltado sea—: «a sus maridos». Al-baʿl es el esposo y el señor en el habla de los árabes. De ello es el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de Ǧibrīl: (Cuando la esclava dé a luz a su baʿl) es decir, a su señor; aludiendo a la abundancia de concubinas por la abundancia de conquistas: nacen hijos de las esclavas, y toda madre se emancipa por su hijo, como si él fuera su señor que le concedió la emancipación, puesto que la emancipación le llega por su causa. Esto lo dijo Ibn al-ʿArabī.

Digo: De ello es su dicho —la paz sea con él— acerca de Māriya: (Su hijo la emancipó) atribuyendo la emancipación a él. Esta es una de las mejores interpretaciones de este ḥadiz. Y Dios sabe más.

Cuestión: El esposo y el señor ven del adorno de la mujer, y más que el adorno, pues todo lugar de su cuerpo le es lícito para placer y mirada. Por este sentido comenzó por los maridos, porque su acceso recae sobre algo mayor que esto. Dijo Dios —Exaltado sea—: «Y quienes guardan sus partes, salvo con sus esposas o lo que poseen sus diestras, pues no son censurables» [11903][al-Muʾminūn: 5-6].

La décima.— La gente discrepó sobre la licitud de que el hombre mire la vulva de la mujer, en dos opiniones: Una: es lícito, porque si le es lícito gozar de ello, la mirada es más merecedora. Y se dijo: no es lícito, por el dicho de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella— al mencionar su estado con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: (No vi ذلك de él, ni él vio ذلك de mí). La primera es más correcta; y esto se interpreta como adab, lo dijo Ibn al-ʿArabī. Y Aṣbaġ, de nuestros sabios, dijo: Le es lícito lamerlo con su lengua. Y Ibn Ḫuwayz Mandād dijo: En cuanto al esposo y el señor, le es lícito mirar el resto del cuerpo y el ظاهر de la vulva, no su interior. Asimismo, a la mujer le es lícito mirar la ʿawra de su esposo, y a la esclava la ʿawra de su señor.

Digo: Se transmitió que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: (Mirar la vulva produce el borramiento) es decir, la ceguera, o sea, en quien mira. Y se dijo: Que el hijo entre ambos nace ciego. Y Dios sabe más.

La undécima.— Cuando Dios —Exaltado sea— mencionó a los esposos y comenzó por ellos, siguió con los parientes vedados (maḥārim) y los igualó en el mostrar el adorno; pero sus rangos difieren según lo que hay en las almas humanas. No hay duda de que descubrirse ante el padre y el hermano es más seguro que descubrirse ante el hijo del esposo. Y difieren los rangos de lo que se les muestra: se muestra al padre lo que no es جائز mostrar al hijo del esposo. El juez Ismāʿīl mencionó de al-Ḥasan y al-Ḥusayn —Dios esté complacido con ambos— que no veían a las Madres de los Creyentes. E Ibn ʿAbbās dijo: Su visión de ellas es lícita. Dijo Ismāʿīl: Creo que al-Ḥasan y al-Ḥusayn fueron en ello a que los hijos de los maridos no fueron mencionados en la aleya que trata de las esposas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que es Su dicho —Exaltado sea—: «No hay culpa sobre ellas respecto de sus padres» [11904][al-Aḥzāb: 55]. Y en la sura de al-Nūr: «Y no muestren su adorno sino a sus maridos» la aleya. Así, Ibn ʿAbbās se apoyó en esta aleya, y al-Ḥasan y al-Ḥusayn se apoyaron en la otra.

La duodécima.— Su dicho —Exaltado sea—: «o los hijos de sus maridos». Se refiere a los varones de los hijos de los esposos; y entran en ello los hijos de los hijos, aunque desciendan, sean varones o mujeres, como los hijos de los hijos varones y los hijos de las hijas. Asimismo, los padres de los maridos y los abuelos, aunque asciendan, por la línea de los varones: los padres de los padres y los padres de las madres. Asimismo, sus propios hijos, aunque desciendan. Asimismo, los hijos de las hijas, aunque desciendan: se igualan en ello los hijos de los hijos varones y los hijos de las hijas. Asimismo, sus hermanos: los nacidos de los padres y las madres, o de uno de los dos. Asimismo, los hijos de los hermanos y los hijos de las hermanas, aunque desciendan, sean varones o mujeres, como los hijos de los hijos de las hermanas y los hijos de las hijas de las hermanas. Todo esto entra en el sentido de lo que está prohibido en los matrimonios: pues ello se basa en los significados de los nacimientos; هؤلاء son maḥārim. Ya ha precedido en «al-Nisāʾ» [11905] La mayoría sostiene que el tío paterno y el tío materno son como el resto de los maḥārim en la licitud de mirar lo que les es lícito. En la aleya no se menciona la lactancia, y es como el parentesco de sangre, según lo ya expuesto. Y según al-Šaʿbī y ʿIkrima, el tío paterno y el tío materno no son de los maḥārim. Dijo ʿIkrima: No los mencionó en la aleya porque son تابعان de sus hijos.

La decimotercera.— Su dicho —Exaltado sea—: «o sus mujeres». Es decir, las musulmanas; y entran en ello las esclavas creyentes. Quedan excluidas las mujeres de los idólatras, de la gente de la dhimma y otros: no es lícito a una mujer creyente descubrir nada de su cuerpo ante una mujer idólatra, salvo que sea una esclava suya; y eso es Su dicho —Exaltado sea—: «o lo que poseen sus diestras». Ibn Ǧurayǧ, ʿUbāda b. Nasī y Hišām al-Qāriʾ reprobaban que una cristiana besara a una musulmana o viera su ʿawra, e interpretaban «o sus mujeres». Y ʿUbāda b. Nasī dijo: ʿUmar —Dios esté complacido con él— escribió a Abū ʿUbayda b. al-Ǧarrāḥ: Me ha llegado que las mujeres de la gente de la dhimma entran en los baños con las mujeres de los musulmanes; impídelo y pon un obstáculo, pues no es جائز que la dhimmí vea la desnudez [11906] de la musulmana. Dijo: Entonces Abū ʿUbayda se levantó, suplicó y dijo: Cualquier mujer que entre al baño sin excusa, no queriendo sino blanquear su rostro, que Dios ennegrezca su rostro el día en que los rostros blanqueen. Y Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ambos— dijo: No es lícito a la musulmana que la vea una judía o una cristiana, para que no la describa a su esposo. En esta cuestión hay اختلاف entre los juristas. Si la incrédula es esclava de una musulmana, le es lícito mirar a su señora; en cuanto a otra, no, por la ruptura de la walāya entre la gente del Islam y la gente de la incredulidad, y por lo que hemos mencionado. Y Dios sabe más.

La decimocuarta.— Su dicho —Exaltado sea—: «o lo que poseen sus diestras». El ظاهر de la aleya abarca a los esclavos varones y a las esclavas, musulmanes y de la Gente del Libro. Esta es la opinión de un grupo de la gente del conocimiento, y es lo aparente del madhhab de ʿĀʾiša y Umm Salama —Dios esté complacido con ambas—. Ibn ʿAbbās dijo: No hay inconveniente en que el esclavo mire el cabello de su señora. Ašhab dijo: Se preguntó a Mālik: ¿Se quita la mujer su ḫimār ante el eunuco? Dijo: Sí, si es esclavo suyo o de otro; en cuanto al libre, no. Y si es un macho grande, vil [11907], que ella posee, sin porte ni apariencia, que mire su cabello. Dijo Ašhab: dijo Mālik: No es amplio (no es permisible) que la esclava-madre o la esposa entren con el hombre en el retrete. Dijo Dios —Exaltado sea—: «o lo que poseen vuestras diestras». Y Ašhab transmitió de Mālik: El muchacho vil mira el cabello de su señora, y no me agrada para el muchacho del esposo. Saʿīd b. al-Musayyib dijo: Que no os engañe esta aleya: «o lo que poseen sus diestras»; solo se quiso con ella a las esclavas, y no se quiso con ella a los esclavos varones. Y al-Šaʿbī reprobaba que el esclavo mirase el cabello de su señora. Esta es la opinión de Muǧāhid y ʿAṭāʾ. Y Abū Dāwūd روایتó de Anas que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— llevó a Fāṭima un esclavo que le había regalado. Dijo: Fāṭima llevaba una prenda: si se cubría con ella la cabeza, no llegaba a sus pies; y si se cubría con ella los pies, no llegaba a su cabeza. Cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— vio lo que ella padecía por ello, dijo: (No hay inconveniente para ti: solo es tu padre y tu muchacho).

La decimoquinta.— Su dicho —Exaltado sea—: «o los servidores que siguen, que no tienen deseo, de entre los hombres». Es decir, quienes no tienen necesidad; y al-irba es la necesidad. Se dice: aribtu kadhā ārabu arban. Al-irb, al-irba, al-maʾraba y al-arab: necesidad; su plural es maʾārib, es decir, حاجات. De ello es Su dicho —Exaltado sea—: «y tengo en ella otras necesidades» [Ṭā-Hā: 18]. Ya ha precedido [11908] Y dijo Ṭarafa:

Si el hombre profiere ignorancia, pecado y obscenidad [11909]*** un día avanza, y luego se pierden sus necesidades.

La gente discrepó sobre el sentido de Su dicho: «o los servidores que siguen, que no tienen deseo». Se dijo: es el necio que no tiene necesidad de mujeres. Y se dijo: el simple. Y se dijo: el hombre que sigue a la gente, come con ellos y se beneficia de ellos; es débil, no se preocupa por las mujeres ni las desea. Y se dijo: el impotente. Y se dijo: el eunuco. Y se dijo: el afeminado. Y se dijo: el anciano muy mayor, y el niño que no ha alcanzado. Toda esta اختلاف es cercana en el sentido, y se reúne en quien no tiene entendimiento ni aspiración con la que se despierte hacia el asunto de las mujeres. Con esta cualidad era (Hīt) el afeminado en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; pero cuando oyó de él lo que oyó describiendo los encantos de una mujer —Bādiya, hija de Ġaylān—, ordenó cubrirse de él. Muslim, Abū Dāwūd y Mālik en al-Muwaṭṭaʾ, y otros, sacaron su ḥadiz de Hišām b. ʿUrwa, de ʿUrwa, de ʿĀʾiša. Dijo Abū ʿUmar: ʿAbd al-Malik b. Ḥabīb mencionó de Ḥabīb, el escriba de Mālik, que dijo: Dije a Mālik: Sufyān añadió en el ḥadiz de la hija de Ġaylān: (que un afeminado llamado Hīt), y en tu libro no está Hīt. Mālik dijo: Dijo verdad: es así. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo desterró al Ḥimā, que es un lugar en Ḏū l-Ḥulayfa, al norte de su mezquita. Dijo Ḥabīb: y dije a Mālik: Y Sufyān dijo en el ḥadiz: cuando se sienta, se vuelve como una construcción por su gordura [11910]; y cuando habla, canta. Mālik dijo: Dijo verdad: es así. Dijo Abū ʿUmar: Lo que Ḥabīb, el escriba de Mālik, mencionó de Sufyān —que dijo en el ḥadiz, es decir, el ḥadiz de Hišām b. ʿUrwa: (que un afeminado llamado Hīt)— no es conocido por ninguno de sus transmisores de Hišām, ni Ibn ʿUyayna ni otro. Y no dijo en el hilo del ḥadiz: (que un afeminado llamado Hīt); وإنما lo mencionó de Ibn Ǧurayǧ tras завершar el ḥadiz. Asimismo, su dicho de Sufyān: «cuando se sienta, se vuelve como una construcción; y cuando habla, canta»: esto no lo dijo Sufyān ni otro en el ḥadiz de Hišām b. ʿUrwa. Este لفظ no se encuentra sino en la transmisión de al-Wāqidī. Es sorprendente que lo atribuya a Sufyān y atribuya a Mālik que es así; así se convirtió en una transmisión de Mālik, y nadie lo transmitió de Mālik sino Ḥabīb; y tampoco lo mencionó de Sufyān sino él. Y Dios sabe más. Ḥabīb, el escriba de Mālik, es abandonado en ḥadiz, débil según todos: no se escribe su ḥadiz ni se atiende a lo que trae. Al-Wāqidī y al-Kalbī mencionaron que Hīt, el afeminado, dijo a ʿAbd Allāh b. Abī Umayya al-Maḫzūmī —hermano de Umm Salama por parte de padre y madre; ʿĀtika, tía del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz——; le dijo mientras estaba en casa de su hermana Umm Salama, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— escuchaba: Si Dios os concede la conquista de al-Ṭāʾif, ve por Bādiya, hija de Ġaylān b. Salama al-Ṯaqafī; pues ella se acerca con cuatro y se aleja con ocho [11911], con una dentadura como el crisantemo; si se sienta, se vuelve como una construcción por su gordura; y si habla, canta; entre sus piernas hay como un recipiente volcado [11912]; y es como dijo Qays b. al-Ḫaṭīm:

Absorbe la mirada mientras está distraída *** como si el sangrado hubiera transparentado su rostro [11913]

Entre los tipos de mujeres, su naturaleza es mesura *** ni gruesa por constitución ni delgada y escasa de carne [11914]

Duerme pese a la grandeza de su rango; y cuando *** se levanta, lentamente, casi se quiebra

Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: (Has profundizado en la mirada hacia ella, ¡enemigo de Dios!). Luego lo expulsó de Medina al Ḥimā. Dijo: Cuando se conquistó al-Ṭāʾif, ʿAbd al-Raḥmān b. ʿAwf se casó con ella y ella le dio un hijo llamado Burayha, según al-Kalbī. Y Hīt permaneció en ese lugar hasta que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— falleció. Cuando Abū Bakr asumió, se intercedió por él y se negó a devolverlo; cuando ʿUmar asumió, se intercedió por él y se negó; luego se intercedió por él ante ʿUṯmān. Y se dijo: Que ya había envejecido, se debilitó y tuvo necesidad; entonces le permitió entrar cada viernes para pedir y regresar a su lugar. Dijo: Hīt era liberto de ʿAbd Allāh b. Abī Umayya al-Maḫzūmī; y tenía también a Ṭuways [11915]; por eso se aceptó [11916] la afeminación. Dijo Abū ʿUmar: Se dice Bādiya con yāʾ y Bādina con nūn; lo correcto entre ellos es con yāʾ, y es el dicho de la mayoría. Así lo mencionó también al-Zubayrī con yāʾ.

La decimosexta.— Se describió a los «servidores» con «ġayr» porque los servidores no son pretendidos en sus personas; así, el término se volvió como un indefinido. Y «ġayr» no es puramente indefinido, por lo que fue جائز que funcionara como adjetivo de un definido. Y si quieres, di: es بدل. Su tratamiento es como el tratamiento de «ġayr al-maġḍūbi ʿalayhim» [11917][al-Fātiḥa: 7]. Y ʿĀṣim e Ibn ʿĀmir leyeron «ġayr» en acusativo, y entonces sería una excepción: es decir, muestran su adorno a los servidores salvo a quien tenga deseo de entre ellos. Y es جائز que sea حال: es decir, los que las siguen siendo incapaces respecto de ellas; lo dijo Abū Ḥātim. Y el poseedor del حال es lo que hay en «al-tābiʿīn» de mención.

La decimoséptima.— Su dicho —Exaltado sea—: «o el niño». Es un nombre de género con sentido de plural; la prueba de ello es su calificación con «aquellos que». Y en el muṣḥaf de Ḥafṣa: «o los niños», en plural. Se dice: ṭifl mientras no se acerque a la pubertad. Y «yaẓharū» significa: que se enteren mediante el coito; es decir, que no hayan descubierto las ʿawrāt de las mujeres para el coito por su pequeñez. Y se dijo: Que no han alcanzado a poder con las mujeres. Se dice: ẓahartu ʿalā kadhā, es decir, lo supe; y ẓahartu ʿalā kadhā, es decir, lo dominé. La mayoría recitó con sukūn la wāw de «ʿawrāt», por la pesadez del movimiento sobre la wāw. Y se transmitió de Ibn ʿAbbās [11918] la apertura de la wāw, como ǧafna y ǧafnāt. Al-Farrāʾ transmitió que es lengua de Qays: «ʿawrāt» con apertura de la wāw [11919] Al-Naḥḥās dijo: Esto es lo القياس, porque no es un adjetivo, como dices: ǧafna y ǧafnāt. Sin embargo, el apaciguamiento es mejor en «ʿawrāt» y sus semejantes, porque si la wāw se mueve y lo anterior se mueve, se convierte en alif; si se dijera esto, se perdería el sentido.

La decimoctava.— Los sabios discreparon sobre la obligatoriedad de cubrirse ante él en lo que excede el rostro y las manos, en dos opiniones: Una: no es obligatorio, porque no hay التكليف sobre él; y esta es la correcta. La otra: le es obligatorio, porque puede desear y ella también puede desear; si está cercano a la pubertad, su حكم es el del بالغ: obligatoriedad del cubrir. Y lo mismo respecto del anciano cuya pasión ha caído: también se discrepó en dos opiniones, como en el niño. Lo correcto es la permanencia de la inviolabilidad; lo dijo Ibn al-ʿArabī.

La decimonovena.— Los musulmanes han consensuado que las dos partes vergonzosas son ʿawra en el hombre y la mujer, y que la mujer toda ella es ʿawra, salvo su rostro y sus manos, pues discreparon sobre ambos. Y la mayoría de los sabios dijo respecto del hombre: Desde su ombligo hasta su rodilla es ʿawra; no es جائز que se vea. Ya pasó en «al-Aʿrāf» el القول sobre esto de manera exhaustiva [11920]

La vigésima (que completa veinte).— Los أصحاب الرأي dijeron: La ʿawra de la mujer con su esclavo es desde el ombligo hasta la rodilla. Ibn al-ʿArabī dijo: Como si la hubieran considerado un hombre o lo hubieran considerado una mujer. Pero Dios —Exaltado sea— ha prohibido a la mujer de manera absoluta por mirada o placer; luego exceptuó el placer para los esposos y la posesión de la diestra; luego exceptuó el adorno para doce personas, entre las cuales está el esclavo. ¿Qué tenemos nosotros con eso? Esto es una mirada فساد y un iǧtihād alejado de la rectitud. Y algunos interpretaron Su dicho: «o lo que poseen sus diestras» como referido a las esclavas y no a los esclavos varones, entre ellos Saʿīd b. al-Musayyib. ¿Cómo lo aplican a los esclavos varones y luego equiparan a las mujeres con ellos? ¡Esto es muy lejano! [ Dijo Ibn al-ʿArabī ] [11921] Y se ha dicho: que la تقدير es: «o lo que poseen sus diestras, de quienes no tienen deseo», o: «o los servidores que siguen, que no tienen deseo, de entre los hombres»; lo نقلó al-Mahdawī.

La vigésimo primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «y que no golpeen con sus pies». Es decir, que la mujer no golpee con su pie al caminar para que se oiga el sonido de su ajorca; pues hacer oír el sonido del adorno es como mostrar el adorno, y más شديد; y el propósito es el recato. Al-Ṭabarī transmitió con isnād de al-Muʿtamir, de su padre, que dijo: Un ḥaḍramī afirmó que una mujer se hizo dos ajorcas [11922] de plata y se hizo ǧazaʿan [11923]; lo puso en su pierna y pasó junto a la gente, golpeó con su pie la tierra, y la ajorca cayó sobre el ǧazaʿ y sonó; entonces descendió esta aleya. Y oír este adorno mueve más la pasión que verlo, lo dijo al-Zaǧǧāǧ.

La vigésimo segunda.— Quien haga eso de entre ellas por alegría de sus joyas, es reprobable. Y quien lo haga de entre ellas por exhibición y exponiéndose a los hombres, es ilícito y censurable. Asimismo, quien golpee con su sandalia de entre los hombres: si lo hace por vanidad, es ilícito, pues la vanidad es un pecado mayor; y si lo hace por exhibición, no es جائز.

La vigésimo tercera.— Dijo Makkī —Dios tenga misericordia de él—: No hay en el Libro de Dios —Exaltado sea— una aleya con más pronombres que esta: reúne veinticinco pronombres referidos a las creyentes, entre genitivos y nominativos.

Su dicho —Exaltado sea—: «Y volveos en arrepentimiento a Dios todos, ¡oh creyentes!»

Contiene dos cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y arrepentíos». Es un mandato. No hay اختلاف en la comunidad sobre la obligatoriedad del arrepentimiento, y que es una obligación individual determinada. Ya pasó la exposición sobre ello en «al-Nisāʾ» [11924] y en otros lugares, por lo que no tiene sentido repetirlo. El sentido es: Arrepentíos ante Dios, pues no os libráis de descuido y deficiencia en el cumplimiento de los derechos de Dios —Exaltado sea—; por tanto, no abandonéis el arrepentimiento en ninguna circunstancia.

La segunda.— La mayoría recitó «ayyuh» con apertura de la hāʾ. E Ibn ʿĀmir la recitó con ḍamma. Su وجه es considerar la hāʾ como parte de la misma palabra, de modo que la declinación del vocativo recaiga en ella. Abū ʿAlī lo consideró muy débil y dijo: El final del nombre es la segunda yāʾ de «ayy»; por tanto, lo que debe llevar ḍamma es el final del nombre. Si fuera جائز poner ḍamma en la hāʾ aquí por su unión con la palabra, sería جائز poner ḍamma en la mīm de «Allāhumma» por su unión con la palabra en un discurso largo. Lo correcto es que, si se ha confirmado del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— una lectura, no cabe sino creer su corrección en la lengua, pues el Corán es la prueba. Al-Farrāʾ recitó:

¡Oh tú, corazón obstinado, alma...! *** Despierta de las blancas hermosas, de labios oscuros

Al-laʿs: el color del labio cuando tiende un poco a lo negro; y eso se considera bello. Se dice: labio laʿsāʾ; y jóvenes y mujeres laʿs. Algunos hacen pausa en «ayyuh»; y algunos hacen pausa en «ayyuhā» con alif, porque la causa de su supresión en enlace es solo su sukūn y el sukūn de la lām; cuando hay pausa, desaparece la causa y vuelve el alif, como vuelve la yāʾ cuando haces pausa en «muḥillī» de Su dicho —Exaltado sea—: «no haciendo lícito la caza» [11925][al-Māʾida: 1]. Esta اختلاف que hemos mencionado es كذلك en: «¡Oh tú, mago!» [11926] y «¡Oh vosotros dos, los dos pesos!» [11927]

Notas y Referencias

[11893] al-naġl (con vocalización): la corrupción. Y se dice: «naġala» el cuero cuando se pudre y se deshace en el curtido, y entonces se corrompe y perece.

[11894] En al-Buḫārī: «De Ibn ʿAbbās: al-Faḍl iba a la grupa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; vino una mujer de Jaṯʿam, y al-Faḍl se puso a mirarla y ella lo miraba; entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— empezó a apartar el rostro de al-Faḍl hacia el otro lado. Ella dijo: La obligación de Dios alcanzó a mi padre, un anciano muy mayor que no se sostiene sobre la montura; ¿puedo peregrinar por él? Dijo: Sí».

[11895] En ǧ, ṭ y k: «la pierna». Lo correcto es «el antebrazo», como viene a continuación.

[11896] al-fataḫ (plural: fataḫāt, plural de fataḫa): anillos grandes que se llevan en las manos.

[11897] Se dice: «ʿarakat» la mujer: menstruó.

[11898] Véase t. 7, p. 188 y ss.

[11899] De k y ṭ.

[11900] Es decir, las mujeres emigradas. Y es como el árbol del arāk; es decir: un árbol que es el arāk.

[11901] Véase t. 10, p. 250.

[11902] La respuesta de «law» está elidida; es decir: «me asombraría».

[11903] Véase p. 105 de este volumen.

[11904] Véase t. 14, p. 231.

[11905] Véase t. 5, p. 105 o lo que sigue.

[11906] La desnudez de la mujer: aquello de ella que queda desnudo y se descubre.

[11907] al-waġd: el vil de entre los hombres que sirve por el alimento de su vientre. Y se dijo: el de entendimiento ligero.

[11908] Véase t. 11, p. 187.

[11909] al-ḥūb (con ḍamma en la ḥāʾ o con fatḥa): el pecado. Y al-ḫanā: la obscenidad.

[11910] Es decir: se volvió como una construcción por su gordura y corpulencia. Dijo Ibn al-Aṯīr: es decir, separó sus piernas por lo voluminoso de sus rodillas (su vulva); como si la hubiera comparado con una cúpula de cuero.

[11911] Es decir: se acerca con cuatro pliegues de grasa y se aleja con ocho pliegues. Y al-ʿukan y al-aʿkān: lo que se pliega y se dobla de la carne del vientre por gordura.

[11912] Es decir: lo voluminoso de sus rodillas (su vulva) y sus pechos, como si fuera un recipiente volcado.

[11913] Dice: quien la mira, su mirada y su vista quedan absorbidas por ella y lo ocupa de mirar a otra cosa, mientras ella está distraída, sin prestar atención. Y al-ṭarf (con ḍamma y luego sukūn; aquí se vocalizó por necesidad poética): la salida de sangre. En el comentario del dīwān de Qays: «Quiso decir que su color, junto con la blancura, tiene un tinte amarillento, y eso es más bello».

[11914] al-šukūl: las clases. Y «qaṣd»: no es corpulenta ni delgada. Y al-ǧibla: la gruesa, de ǧabala (como fariḥa): فهو ǧabal y ǧibāl. Y al-qaḍaf: la delgadez y la escasez de carne.

[11915] Ṭuways: sobrenombre que prevaleció; su nombre era ʿĪsā b. ʿAbd Allāh, liberto de Banū Ḥazm. Fue el primero en cantar en árabe en Medina y el primero en introducir allí la afeminación. (Véase su biografía en al-Aġānī, t. 3, p. 37, ed. Dār al-Kutub).

[11916] En los manuscritos: «qīla al-muḫannat»; la corrección es según al-Aġānī.

[11917] Véase t. 1, p. 149.

[11918] En b y k: Ibn ʿĀmir.

[11919] De b.

[11920] Véase t. 7, p. 172.

[11921] De k.

[11922] al-burra: la ajorca; y toda anilla de brazalete y pendiente.

[11923] al-ǧazaʿ (con fatḥa en la ǧīm): un tipo de cuentas.

[11924] Véase t. 5, p. 90.

[11925] Véase t. 6, p. 31.

[11926] Véase t. 16, p. 96.

[11927] Véase t. 17, p. 168.