24

La Luz

النور An-Nur
Aya 29

Versículo (Español)

[24:29] Pero sepan que no es un deber pedir permiso para ingresar a lugares públicos en el que tienen tareas que realizar. Dios conoce bien lo que manifiestan y lo que ocultan.

Tafsir de Al-Qurtubi

{لَّيۡسَ عَلَيۡكُمۡ جُنَاحٌ أَن تَدۡخُلُواْ بُيُوتًا غَيۡرَ مَسۡكُونَةٖ فِيهَا مَتَٰعٞ لَّكُمۡۚ وَٱللَّهُ يَعۡلَمُ مَا تُبۡدُونَ وَمَا تَكۡتُمُونَ} (29) En ella hay dos cuestiones:

La primera.—Se transmitió que algunas personas, cuando descendió la aleya de pedir permiso, se excedieron en el asunto[11879], de modo que no acudían a un lugar en ruinas ni habitado sin saludar y pedir permiso; entonces descendió esta aleya: en ella, Dios —Exaltado sea— permitió prescindir de pedir permiso en toda casa en la que no habite nadie, porque la causa del pedir permiso no es sino el temor de que se descubran las inviolabilidades; y cuando desaparece la causa, desaparece el dictamen.

La segunda.—Los sabios discreparon acerca de lo que se entiende por estas casas. Muhammad b. al-Hanafiyya, Qatāda y Muǧāhid dijeron: son las posadas que hay en los caminos de los transeúntes. Muǧāhid dijo: nadie las habita; antes bien, están consagradas para que se acoja en ellas todo viajero, y en ellas hay “utensilio” para ellos, es decir, disfrute de su utilidad. Y también se transmitió de Muhammad b. al-Hanafiyya que con ello se pretende las casas de La Meca, y lo aclara la palabra de Mālik. Esto, según la opinión de que no son de propiedad privada, de que la gente participa en ellas en común y de que La Meca fue tomada por la fuerza. Ibn Zayd y al-Šaʿbī dijeron: son las tiendas de las alcaicerías. Al-Šaʿbī dijo: porque llevaron sus mercancías y las pusieron allí, y dijeron a la gente: “venid”. ʿAṭāʾ dijo: con ello se pretende las ruinas a las que la gente entra para orinar y defecar; pues también en esto hay “utensilio”. Ǧābir b. Zayd dijo: no se entiende por “utensilio” el ajuar, sino lo que no sea eso, de entre las necesidades: en cuanto a una morada en la que un grupo se aloja de noche o de día, o una ruina a la que se entra para satisfacer una necesidad, o una casa que se mira, eso es “utensilio”; y todos los beneficios del mundo son “utensilio”. Abū Ǧaʿfar al-Naḥḥās dijo: esta es una buena explicación, procedente de un imán entre los imanes de los musulmanes, y es conforme a la lengua. Y “utensilio” en el habla de los árabes es: el beneficio; de ahí: “Que Dios te haga gozar”. Y de ello: «فمتعوهن»[11880][Los Confederados: 49]. Digo: también lo escogió el cadí Abū Bakr b. al-ʿArabī, y dijo: en cuanto a quien interpretó “utensilio” como todo aprovechamiento, ha abarcado lo detallado y ha traído el criterio decisivo; y ha mostrado que quien entra en ellas lo hace únicamente por el aprovechamiento que le corresponde: así, el estudiante entra en las ḫānqāt, que son las madrasas, para buscar el conocimiento; el residente entra en las ḫānāt, que son las fanātiq, es decir, las posadas; el cliente entra en la tienda para comprar; el que está apremiado por la orina entra en el retrete por necesidad; y cada cual llega, según su condición, a su puerta. En cuanto a la palabra de Ibn Zayd y al-Šaʿbī, es una palabra[11881]: y ello porque las casas de las alcaicerías están vedadas por los bienes de la gente; no están permitidas a todo el que quiera entrar en ellas, por consenso; y no entra en ellas sino aquel a quien su dueño se lo permite; más aún, sus dueños están encargados de apartar a la gente.

[11879] :en K: “el permiso”. [11880] :véase t. 14, p. 202. [11881] :en Ṭ: “pues dices”.

Notas y Referencias

[11879] en K: “el permiso”.

[11880] véase t. 14, p. 202.

[11881] en Ṭ: “pues dices”.