La Luz
النور An-NurVersículo (Español)
[24:27] ¡Oh, creyentes! No entren en ninguna casa que no sea la suya sin antes pedir permiso y saludar a su gente. Esto es lo mejor para ustedes, para que así recapaciten.
Tafsir de Al-Qurtubi
{¡Oh vosotros que habéis creído! No entréis en casas que no sean vuestras casas hasta que pidáis familiaridad (isti’nās) y saludéis a sus moradores. Eso es mejor para vosotros; quizá recordéis.} (27)
فيه سبع عشرة مسألة :
الأولى-
Su dicho —Exaltado sea—:
{¡Oh vosotros que habéis creído! No entréis en casas}
Cuando Dios —Glorificado sea— distinguió al hijo de Adán, a quien honró y prefirió, con las moradas, y los cubrió en ellas de las miradas, y les concedió el disfrute de ellas en privado, y vedó a las criaturas asomarse a lo que hay dentro desde fuera o penetrar en ellas sin permiso de sus dueños, los educó con aquello que redunda en su recato, para que ninguno de ellos descubra una desnudez.
En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Abū Hurayra, del Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—, dijo:
«Quien se asome a la casa de una gente sin su permiso, les es lícito que le revienten el ojo».
Se ha discrepado acerca de su interpretación. Algunos sabios dijeron: no debe tomarse en su sentido literal, pues si le revienta el ojo, le incumbe la indemnización; y el ḥadiz está abrogado, y fue anterior al descenso de Su dicho —Exaltado sea—: «Y si castigáis, castigad» [11860][al-Naḥl: 126].
Y cabe que haya sido expresado a modo de amenaza, no a modo de obligatoriedad; y cuando un ḥadiz contradice el Libro de Dios —Exaltado sea— no es lícito obrar conforme a él. El Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— solía decir palabras cuyo ظاهر (sentido aparente) era una cosa, mientras pretendía otra, como en el relato de que, cuando ʿAbbās b. Mirdās lo elogió, dijo a Bilāl: «Levántate y córtale la lengua», queriendo con ello darle algo, sin pretender el corte real. Así también aquí: cabe que se mencione el “reventar el ojo” y que lo pretendido sea que se le trate de modo que no vuelva a mirar después en la casa ajena.
Otros dijeron: no hay indemnización ni talión; y esto es lo correcto, si Dios —Exaltado sea— quiere, por el ḥadiz de Anas, como se mencionará.
الثانية-
La causa del descenso de esta aleya es lo que transmitieron al-Ṭabarī y otros, de ʿAdī b. Thābit: que una mujer de los Anṣār dijo: “¡Mensajero de Dios! Estoy en mi casa en un estado en el que no me agrada que nadie me vea, ni padre ni hijo; y viene el padre y entra sobre mí. Y no deja de entrar sobre mí un hombre de mi familia mientras estoy en ese estado. ¿Qué he de hacer?”. Entonces descendió la aleya.
Y Abū Bakr —Dios esté complacido con él— dijo: “¡Mensajero de Dios! ¿Qué opinas de las posadas y viviendas en los caminos de al-Šām, en las que no hay morador?”. Entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender: «No hay falta en vosotros si entráis en casas no habitadas» [al-Nūr: 29].
الثالثة-
Dios —Glorificado sea— extendió la prohibición de entrar en una casa que no sea la tuya hasta un límite: el isti’nās, que es el pedir permiso.
Ibn Wahb dijo: Mālik dijo: “El isti’nās, según lo que vemos —y Dios sabe mejor—, es el pedir permiso”; y así también en la lectura de Ubayy, Ibn ʿAbbās y Saʿīd b. Jubayr: «hasta que pidáis permiso y saludéis a sus moradores».
Y se dijo: el sentido de «tasta’nisū» es “os informéis”, es decir, os informéis de quién está en la casa.
Mujāhid dijo: “con carraspeo o de cualquier modo posible; y se demora lo suficiente como para saber que ya se han percatado de él, y entra tras ello”. Al-Ṭabarī dijo algo semejante.
De ello es Su dicho —Exaltado sea—: «Y si percibís en ellos rectitud» [11861][al-Nisāʾ: 6], es decir, si sabéis.
Y dijo el poeta:
“Percibí un rumor, y el cazador la espantó *** al atardecer, cuando ya se acercaba el ocaso”.
Digo: en las Sunan de Ibn Mājah: nos narró Abū Bakr b. Abī Šaybah; nos narró ʿAbd al-Raḥīm b. Sulaymān, de Wāṣil b. al-Sāʾib, de Abī Sūra, de Abī Ayyūb al-Anṣārī, que dijo: “Dijimos: ¡Mensajero de Dios! Esto es el saludo; ¿y qué es el isti’nās [11862]?”. Dijo: «El hombre pronuncia un tasbīḥ, un takbīr y una taḥmīdah, carraspea y hace saber a la gente de la casa».
Digo: esto es un texto explícito en que el isti’nās es distinto del pedir permiso, como dijo Mujāhid y quienes lo siguieron.
الرابعة-
Se transmitió de Ibn ʿAbbās —y algunos lo atribuyen a Saʿīd b. Jubayr— que «hasta que tasta’nisū» es un error o un lapsus del escriba, y que en realidad es «hasta que pidáis permiso». Esto no es correcto de Ibn ʿAbbās ni de otros, pues todos los muṣḥaf del Islam han quedado firmemente establecidos con «hasta que tasta’nisū», y el consenso sobre ello es válido desde la época de ʿUṯmān; es, por tanto, aquello en lo que no se permite discrepancia. Atribuir error o lapsus al escriba en una expresión sobre la que los Compañeros han consensuado es una afirmación que no puede ser auténtica de Ibn ʿAbbās.
Dijo —Poderoso y Majestuoso—: «No le llega la falsedad ni por delante ni por detrás: revelación de un Sabio, Digno de alabanza» [11863][Fuṣṣilat: 42].
Y dijo —Exaltado sea—: «Ciertamente, Nosotros hemos hecho descender el Recuerdo, y ciertamente Nosotros lo preservaremos» [11864][al-Ḥiǧr: 9].
Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que en el discurso hay anteposición y posposición, y el sentido sería: “hasta que saludéis a sus moradores y pidáis familiaridad (isti’nās)”. Lo transmitió Abū Ḥātim.
Ibn ʿAṭiyya dijo: y de lo que refuta esta atribución a Ibn ʿAbbās y a otros es que «tasta’nisū» está sólidamente asentada en el sentido y es de interpretación clara en el habla de los árabes.
Y ʿUmar dijo al Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—: “¿Pido familiaridad (a’st’nis), Mensajero de Dios?”, estando ʿUmar de pie a la puerta de la estancia, en el ḥadiz conocido. Esto implica que pidió el “trato familiar” con él —Dios lo bendiga y le dé paz—; ¿cómo habría de tachar Ibn ʿAbbās a los Compañeros del Mensajero en algo así?
Digo: ya hemos mencionado, por el ḥadiz de Abī Ayyūb, que el isti’nās solo tiene lugar antes del saludo; así, la aleya queda en su sentido propio, sin anteposición ni posposición, y que cuando entra, saluda. Y Dios sabe mejor.
الخامسة-
La Sunna en el pedir permiso es tres veces, sin añadir a ello.
Ibn Wahb dijo: Mālik dijo: “El pedir permiso es tres veces; no me agrada que nadie añada a ello, salvo quien sepa que no se oyó; no veo inconveniente en que añada si está seguro de que no se oyó”.
La forma del pedir permiso es que el hombre diga: “La paz sea con vosotros, ¿puedo entrar?”. Si se le permite, entra; si se le ordena volver, se retira; y si no se le responde, pide permiso tres veces y luego se marcha tras la tercera.
Y solo dijimos que la Sunna es pedir permiso tres veces sin añadir, por el ḥadiz de Abū Mūsā al-Ašʿarī, que aplicó con ʿUmar b. al-Jaṭṭāb, y dio testimonio a favor de Abū Mūsā Abū Saʿīd al-Judrī, y luego Ubayy b. Kaʿb. Es un ḥadiz célebre, recogido por el Ṣaḥīḥ, y es un texto explícito, pues en él se dice:
Entonces dijo —es decir, ʿUmar—: “¿Qué te impidió venir a nosotros?”. Dije: “Vine y saludé en tu puerta tres veces y no me respondiste, así que regresé. Y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo: «Si uno de vosotros pide permiso tres veces y no se le concede, que se vuelva»”.
En cuanto a lo que mencionamos de la forma del pedir permiso, es lo que transmitió Abū Dāwūd de Rubayʿī, que dijo: “Nos narró un hombre de Banū ʿĀmir: pidió permiso para entrar al Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— mientras estaba en una casa, y dijo: ‘¿Entro?’. Entonces el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo a su sirviente: «Sal a este y enséñale el pedir permiso: dile: “La paz sea con vosotros, ¿puedo entrar?”»”. El hombre lo oyó y dijo: “La paz sea con vosotros, ¿puedo entrar?”. Entonces el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— le dio permiso y entró.
Al-Ṭabarī lo mencionó y dijo: el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo a una esclava suya llamada Rawḍa: «Dile a este que diga: “La paz sea con vosotros, ¿entro?…”», el ḥadiz.
Y se transmitió que Ibn ʿUmar, un día, fue molestado por el ardor del suelo y se dirigió a una tienda de una mujer de Qurayš y dijo: “La paz sea con vosotros, ¿puedo entrar?”. La mujer dijo: “Entra con paz”. Él repitió, y ella repitió. Entonces él le dijo: “Di: ‘Entra’”. Ella lo dijo y él entró. Se detuvo ante su expresión “con paz”, por la posibilidad de que quisiera decir “con tu paz (salām) y no con tu persona”.
السادسة-
Nuestros sabios —Dios tenga misericordia de ellos— dijeron: solo se especificó el pedir permiso en tres porque lo habitual es que, si el habla se repite tres veces, se oiga y se entienda. Por eso el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—, cuando decía una palabra, la repetía tres veces hasta que se le comprendía; y cuando saludaba a un grupo, los saludaba tres veces. Si esto es lo habitual, entonces, si no se le concede permiso tras tres, se hace patente que el dueño de la casa no quiere permitirlo; o quizá le impida responder una excusa que no puede cortar. Por ello, conviene al que pide permiso retirarse, pues insistir más puede inquietar al dueño de la casa y quizá le perjudique la insistencia hasta apartarlo de aquello en lo que estaba ocupado, como dijo el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— a Abī Ayyūb cuando este pidió permiso y él salió apresuradamente: «Quizá te hemos apremiado…», el ḥadiz.
ʿAqīl transmitió de Ibn Šihāb, que dijo: en cuanto a la Sunna de los tres saludos, el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— fue a Saʿd b. ʿUbāda y dijo: «La paz sea con vosotros», y no le respondieron. Luego el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo: «La paz sea con vosotros», y no le respondieron. Entonces el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— se marchó. Cuando Saʿd advirtió la falta de su saludo, supo que se había ido; salió tras él hasta alcanzarlo y dijo: “Y contigo la paz, Mensajero de Dios. Solo queríamos multiplicar tu saludo sobre nosotros; por Dios, lo oímos”. Entonces el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— regresó con Saʿd hasta entrar en su casa.
Ibn Šihāb dijo: de ahí se tomó el saludar tres veces.
Y al-Walīd b. Muslim lo transmitió de al-Awzāʿī, que dijo: oí a Yaḥyā b. Abī Kaṯīr decir: “Me narró Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān b. Asʿad b. Zurāra, de [Qays b. Saʿd] [11865], que dijo: ‘El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— nos visitó en nuestra casa [11866] y dijo: «La paz sea con vosotros y la misericordia de Dios». Saʿd respondió con una respuesta tenue [11867]’. Qays dijo: ‘Entonces dije: ¿No das permiso al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz—?’. Dijo: ‘Déjalo [11868] que multiplique sobre nosotros el saludo [11869]…’”, el ḥadiz. Lo transmitió Abū Dāwūd, y no contiene la frase de Ibn Šihāb: “de ahí se tomó el saludar tres veces”.
Abū Dāwūd dijo: y lo transmitieron ʿUmar b. ʿAbd al-Wāḥid e Ibn Samāʿa, de al-Awzāʿī, como mursal, sin mencionar a Qays b. Saʿd.
السابعة-
Se transmitió de Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ambos— que la gente ha abandonado la práctica del pedir permiso.
Nuestros sabios —Dios tenga misericordia de ellos— dijeron: ello se debe a que la gente adoptó puertas y las golpea; y Dios sabe mejor.
Abū Dāwūd transmitió de ʿAbd Allāh b. Busr, que dijo: cuando el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— llegaba a la puerta de una gente, no se colocaba frente a la puerta de cara, sino desde su esquina derecha o izquierda, y decía: «La paz sea con vosotros, la paz sea con vosotros». Y ello porque las casas no tenían entonces cortinas.
الثامنة-
Si la puerta está entornada, puede colocarse donde quiera de ella y pedir permiso; y si quiere, puede llamar a la puerta, por lo que transmitió Abū Mūsā al-Ašʿarī: que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— estaba en un huerto de Medina, sobre el brocal del pozo [11870], y extendió sus piernas en el pozo. Abū Bakr llamó a la puerta, y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo: «Dale permiso y anúnciale el Paraíso». Así lo transmitió ʿAbd al-Raḥmān b. Abī al-Zinād, y lo siguieron Ṣāliḥ b. Kaysān y Yūnus b. Yazīd: todos lo transmitieron de Abī al-Zinād, de Abī Salama, de ʿAbd al-Raḥmān b. Nāfiʿ, de Abī Mūsā. Muḥammad b. ʿAmr al-Layṯī discrepó de ellos y lo transmitió de Abī al-Zinād, de Abī Salama, de Nāfiʿ b. ʿAbd al-Ḥāriṯ, del Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—, de igual modo. La primera cadena es más auténtica; y Dios sabe mejor.
التاسعة-
La manera de llamar es que sea suave, de modo que se oiga, y sin violencia en ello.
Se transmitió de Anas b. Mālik —Dios esté complacido con él— que dijo: “Las puertas del Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— se llamaban con las uñas”. Lo mencionó Abū Bakr Aḥmad b. ʿAlī b. Ṯābit al-Jaṭīb en su Jāmiʿ.
العاشرة-
Los dos Ṣaḥīḥ y otros transmitieron de Jābir b. ʿAbd Allāh —Dios esté complacido con ambos— que dijo: “Pedí permiso para entrar al Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— y dijo: «¿Quién es?». Dije: ‘Yo’. Entonces el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo: «¿Yo, yo?», como si le desagradara eso”.
Nuestros sabios dijeron: solo le desagradó porque la expresión “yo” no aporta identificación; la norma en ello es que mencione su nombre, como hicieron ʿUmar b. al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— y Abū Mūsā, pues en mencionar el nombre se elimina la carga de preguntar y responder.
Está establecido de ʿUmar b. al-Jaṭṭāb que fue al Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— mientras estaba en una estancia elevada y dijo: “La paz sea contigo, Mensajero de Dios; la paz sea con vosotros, ¿entra ʿUmar?”.
Y en el Ṣaḥīḥ de Muslim, que Abū Mūsā fue a ʿUmar b. al-Jaṭṭāb y dijo: “La paz sea con vosotros; este es Abū Mūsā. La paz sea con vosotros; este es al-Ašʿarī…”, el ḥadiz.
الحادية عشرة-
Al-Jaṭīb mencionó en su Jāmiʿ, de ʿAlī b. ʿĀṣim al-Wāsiṭī, que dijo: “Llegué a Baṣra y fui a la casa de Šuʿba. Llamé a su puerta y dijo: ‘¿Quién es?’. Dije: ‘Yo’. Dijo: ‘¡Oh tú! No tengo amigo que se llame “Yo”’. Luego salió hacia mí y dijo: ‘Me narró Muḥammad b. al-Munkadir, de Jābir b. ʿAbd Allāh, que dijo: “Fui al Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— por una necesidad mía y llamé a su puerta. Dijo: «¿Quién es?». Dije: ‘Yo’. Dijo: «¿Yo, yo?», como si el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— desaprobara que yo dijera esto, o su decir esto”’”.
Y mencionó, de ʿUmar b. Šabba: nos narró Muḥammad b. Salām, de su padre, que dijo: “Llamé a la puerta de ʿAmr b. ʿUbayd y me dijo: ‘¿Quién es?’. Dije: ‘Yo’. Dijo: ‘Nadie conoce lo oculto sino Dios’”.
Al-Jaṭīb dijo: oí al juez ʿAlī b. al-Muḥsin contar, de algunos maestros, que cuando llamaban a su puerta y se decía “¿Quién es?”, y el que estaba en la puerta respondía “Yo”, el maestro decía: “Yo, la preocupación: llama”.
الثانية عشرة-
Luego, cada pueblo tiene en el pedir permiso su uso en la expresión [11871], como transmitió Abū Bakr al-Jaṭīb con cadena hasta Abū ʿAbd al-Malik, liberto de Umm Miskīn, hija de ʿĀṣim b. ʿUmar b. al-Jaṭṭāb, que dijo: “Mi señora me envió a Abū Hurayra y él vino conmigo. Cuando se puso en la puerta dijo: ‘¿Andar?’. Ella dijo: ‘Andarūn’”. Y tituló un capítulo sobre el pedir permiso en persa.
Y mencionó, de Aḥmad b. Ṣāliḥ, que dijo: “Al-Darāwardī era de Iṣbahān y se estableció en Medina. Solía decir al hombre, cuando quería entrar: ‘Andarūn’. La gente de Medina apodó a al-Darāwardī [11872]”.
الثالثة عشرة-
Abū Dāwūd transmitió de Kilda b. Ḥanbal que Ṣafwān b. Umayya lo envió al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— con leche, una ǧadāya y ḍaġābīs [11873], mientras el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— estaba en la parte alta de La Meca. Entré y no saludé, y él dijo: «Regresa y di: “La paz sea con vosotros”». Y ello fue después de que Ṣafwān b. Umayya abrazara el Islam.
Y Abū al-Zubayr transmitió de Jābir que el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo: «A quien no comience con el saludo, no le deis permiso».
Ibn Jurayj mencionó: me informó ʿAṭāʾ, que dijo: oí a Abū Hurayra decir: “Si el hombre dice: ‘¿Entro?’ y no saluda, di: ‘No’, hasta que traigas la llave. Yo dije: ‘¿La paz sea con vosotros?’. Dijo: ‘Sí’”.
Y se transmitió que un hombre fue a Ḥuḏayfa y miró lo que había en la casa, y dijo: “La paz sea con vosotros, ¿puedo entrar?”. Ḥuḏayfa dijo: “Con tu ojo ya has entrado; con tu trasero no has entrado”.
الرابعة عشرة-
Y de lo que entra en este capítulo está lo que transmitió Abū Dāwūd de Abī Hurayra: que el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo: «El mensajero de un hombre a otro es su permiso», es decir, si le envía a alguien, ya le ha dado permiso para entrar. Lo aclara su dicho —la paz sea con él—: «Si uno de vosotros es invitado {[a una comida] [11874]} y viene con el mensajero, eso es para él un permiso». También lo transmitió Abū Dāwūd de Abī Hurayra.
الخامسة عشرة-
Si el ojo cae sobre el ojo, el saludo se ha hecho obligatorio; pero el mero hecho de verlo no cuenta como permiso para que entres donde él está.
Así, cuando cumplas el derecho del saludo, por ser tú quien llega a él, dices: “¿Entro?”. Si te da permiso, y si no, regresas.
السادسة عشرة-
Todas estas normas son solo respecto de una casa que no es tuya. En cuanto a tu casa, en la que habitas: si en ella está tu familia, no hay que pedir permiso a ella, salvo que saludes cuando entres.
Qatāda dijo: “Cuando entres en tu casa, saluda a tu familia, pues ellos tienen más derecho a tu saludo”.
Si contigo están tu madre o tu hermana, dijeron: carraspea y golpea con tu pie para que se aperciban de tu entrada, pues con la esposa no hay recato entre tú y ella; pero la madre y la hermana pueden estar en un estado en el que no te agrade verlas.
Ibn al-Qāsim dijo: Mālik dijo: “El hombre pide permiso a su madre y a su hermana cuando quiere entrar donde ellas están”.
Y ʿAṭāʾ b. Yasār transmitió que un hombre dijo al Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—: “¿Pido permiso para entrar donde está mi madre?”. Dijo: «Sí». Dijo: “Yo la sirvo”. Dijo: «Pídele permiso». Se lo repitió tres veces, y dijo: «¿Te gustaría verla desnuda?». Dijo: “No”. Dijo: «Entonces pídele permiso». Lo mencionó al-Ṭabarī.
السابعة عشرة-
Si entra en su propia casa y no hay nadie en ella, nuestros sabios dijeron: que diga: “La paz sea sobre nosotros, de parte de nuestro Señor; los saludos, los buenos, los benditos; a Dios pertenece la paz”. Lo transmitió Ibn Wahb del Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—, pero su cadena es débil.
Qatāda dijo: “Cuando entres en una casa en la que no hay nadie, di: ‘La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios’, pues se ordena eso”. Dijo: “Se nos mencionó que los ángeles les responden”.
Ibn al-ʿArabī dijo: lo correcto es dejar el saludo y el pedir permiso. Y Dios sabe mejor.
Digo: la opinión de Qatāda es buena.
Notas y Referencias
[11860] Véase t. 10, p. 200 y ss.
[11861] Véase t. 5, p. 26.
[11862] Así en Ṭ y K; y es lo correcto. En Ǧ y Wā: «¿y qué es el pedir permiso?»
[11863] Véase t. 15, p. 366 y ss.
[11864] Véase t. 10, p. 5.
[11865] Adición tomada de las Sunan de Abū Dāwūd, exigida por el contexto.
[11866] En ى: «una casa nuestra».
[11867] En Ǧ: «suave».
[11868] En Ǧ: «déjalo».
[11869] En K: «el saludo».
[11870] El brocal del pozo: es el poyo que se dispone alrededor de él. El أصل de قف es: lo áspero del terreno y lo elevado.
[11871] En K: «en la costumbre».
[11872] Es ʿAbd al-ʿAzīz Muḥammad b. ʿUbayd b. Abī ʿUbayd. (Véase su biografía en el libro Tahḏīb al-Tahḏīb).
[11873] La ǧadāya: el macho y la hembra de las crías de gacela cuando alcanzan seis o siete meses, a modo del cabrito de las cabras. Y los ḍaġābīs: el pepino; su singular es ḍaġbūs. Y se dijo: es una planta que crece en las bases del ṯamām; se cuece con vinagre y aceite y se come.
[11874] Adición tomada de las Sunan de Abū Dāwūd.