24

La Luz

النور An-Nur
Aya 2

Versículo (Español)

[24:2] A la fornicadora y al fornicador aplíquenles, a cada uno de ellos, cien azotes. Si verdaderamente creen en Dios y en el Día del Juicio, no permitan que la compasión que puedan sentir por ellos les impida aplicar la pena establecida por Dios. Que un grupo de creyentes sea testigo cuando se les aplique la pena.

Tafsir de Al-Qurtubi

{ٱلزَّانِيَةُ وَٱلزَّانِي فَٱجۡلِدُواْ كُلَّ وَٰحِدٖ مِّنۡهُمَا مِاْئَةَ جَلۡدَةٖۖ وَلَا تَأۡخُذۡكُم بِهِمَا رَأۡفَةٞ فِي دِينِ ٱللَّهِ إِن كُنتُمۡ تُؤۡمِنُونَ بِٱللَّهِ وَٱلۡيَوۡمِ ٱلۡأٓخِرِۖ وَلۡيَشۡهَدۡ عَذَابَهُمَا طَآئِفَةٞ مِّنَ ٱلۡمُؤۡمِنِينَ} (2) En ella hay dos [11733] y veinte cuestiones:

La primera.— Su dicho —Exaltado sea—: «La fornicadora y el fornicador». La fornicación (zinā) era, en la lengua, conocida antes de la Ley revelada, al igual que el nombre del hurto y el homicidio. Es el nombre del coito del hombre con una mujer en su vagina sin matrimonio ni apariencia de matrimonio, con el consentimiento de ella. Y si quieres, di: es la introducción de un sexo en un sexo, deseable por naturaleza, prohibido por la Ley; y cuando eso ocurre, se hace obligatorio el ḥadd. Ya ha precedido la exposición acerca del ḥadd de la fornicación, su realidad y lo que los sabios han dicho al respecto. Y esta aleya abroga la aleya del encierro y la aleya del daño, ambas en la sura «Las mujeres» [11734] por consenso.

La segunda.— Su dicho —Exaltado sea—: «cien azotes». Este es el ḥadd del fornicador libre, adulto y no casado (bikr); y asimismo el de la fornicadora libre, adulta y no casada. Y por la Sunna quedó establecido el destierro por un año, con discrepancia al respecto. En cuanto a las esclavas, lo obligatorio son cincuenta azotes, por Su dicho —Exaltado sea—: «Y si cometen una indecencia, sobre ellas recaerá la mitad del castigo que corresponde a las mujeres protegidas (muḥṣanāt)» [Las mujeres: 25]. Esto se refiere a la esclava, y el esclavo entra en su mismo sentido. En cuanto al muḥṣan entre los libres, sobre él recae la lapidación sin azotes. Y entre los sabios hay quien dice: se le azota cien y luego se le lapida. Todo esto ya ha sido expuesto y preparado en «Las mujeres», lo cual dispensa de repetirlo; y alabado sea Dios.

La tercera.—La mayoría recitó «la fornicadora y el fornicador» en nominativo. Y ʿĪsā ibn ʿUmar al-Ṯaqafī recitó «la fornicadora» en acusativo, lo cual es más correcto según Sībawayh, pues para él es como decir: «a Zayd, golpéalo». Y la justificación del nominativo, según él, es que es el predicado de un inicio (mubtadaʾ) [11735], y su estimación sería: «en lo que se os recita [hay un juicio] [11736]: la fornicadora y el fornicador». La gente, en conjunto, acordó el nominativo, aunque la analogía según Sībawayh sea el acusativo. En cuanto a al-Farrāʾ, al-Mubarrad y al-Zajjāj, el nominativo es para ellos lo más correcto, y el predicado está en Su dicho «azotad», porque el sentido es: «la fornicadora y el fornicador son azotados por el juicio de Dios»; y es una buena opinión, y la opinión de la mayoría de los gramáticos. Y si quieres, puedes estimar el predicado así: «deben ser azotados». E Ibn Masʿūd recitó «y el fornicador» sin yāʾ.

La cuarta.—Dios —Glorificado sea— mencionó al varón y a la hembra, aunque «el fornicador» habría bastado para ambos. Se dijo: los mencionó para enfatizar, como Su dicho —Exaltado sea—: «Y al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos» [11737][La mesa servida: 38]. Y es posible que los mencionara aquí para que nadie suponga que, dado que el hombre es quien realiza el coito y la mujer es el receptáculo —no siendo ella quien “realiza”—, no le sea obligatorio el ḥadd; así la mencionó para levantar esta dificultad, que hizo caer a un grupo de sabios, entre ellos al-Šāfiʿī. Pues dijeron: no hay expiación (kaffāra) para la mujer por el coito en Ramadán, porque él dijo: «tuve relaciones con mi familia en el día de Ramadán», y el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— le dijo: «Expiad». Así le ordenó la expiación, y la mujer no es “quien tiene relaciones” ni “quien realiza el coito”.

La quinta.—Se antepuso «la fornicadora» en la aleya por cuanto, en aquel tiempo, la fornicación de las mujeres era manifiesta; y las esclavas de los árabes y las prostitutas de la época tenían estandartes, y lo proclamaban abiertamente. Y se dijo: porque la fornicación en las mujeres es más vergonzosa y, por causa del embarazo, más dañina. Y se dijo: porque el deseo en la mujer es mayor y más dominante sobre ella; por eso se la puso al inicio como agravación, para que su deseo se contenga, aunque se le haya implantado pudor; pero si fornica, todo el pudor desaparece. Además, la deshonra se adhiere más a las mujeres, pues su condición es el recato [11738] y la preservación; por ello se adelantó su mención, como agravación y por especial atención.

La sexta.—El artículo en Su dicho «la fornicadora y el fornicador» es para el género, lo cual indica que es general para todos los fornicadores. Y quien sostuvo los azotes junto con la lapidación dijo: la Sunna vino con un aumento de norma, y se aplica junto con los azotes. Es la opinión de Isḥāq ibn Rāhawayh y al-Ḥasan ibn Abī al-Ḥasan; y lo practicó ʿAlī ibn Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— con Šurāḥa, y ya se expuso en «Las mujeres» [11739] Y la mayoría dijo: es específica para los dos no casados (bikrān), y argumentaron que no es general por la exclusión de esclavos y esclavas de ella.

La séptima.—Dios —Exaltado sea— explicitó lo que es obligatorio para los dos fornicadores cuando se da testimonio contra ellos, según lo que vendrá; y los sabios han coincidido en ello. Y discreparon sobre lo que es obligatorio respecto del hombre hallado con una mujer bajo una misma prenda. Isḥāq ibn Rāhawayh dijo: se azota a cada uno de ellos con cien azotes. Y se transmitió eso de ʿUmar y ʿAlī, pero no se establece auténticamente de ambos. Y ʿAṭāʾ y Sufyān al-Ṯawrī dijeron: se les disciplina. Y así dijo Mālik y Aḥmad, conforme a sus escuelas en materia de disciplina. Ibn al-Mundhir dijo: la mayoría de quienes hemos visto opina que a quien se halla en tal estado le corresponde disciplina. Ya ha precedido en «Hūd» [11740] la elección en esta cuestión; y alabado sea Dios, Único.

La octava.— Su dicho —Exaltado sea—: «azotad». Entró la fāʾ porque es lugar de mandato, y el mandato es análogo al condicional. Al-Mubarrad dijo: contiene el sentido de la consecuencia, es decir: «si fornica un fornicador, hacedle tal cosa»; por eso entró la fāʾ. Y así también: «Y al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos» [11741][La mesa servida: 38].

La novena.—No hay discrepancia en que el destinatario de este mandato es el imām y quien lo sustituya. Y Mālik y al-Šāfiʿī añadieron: los amos respecto de los esclavos. Al-Šāfiʿī dijo: en todo azote y amputación. Y Mālik dijo: en los azotes, no en la amputación. Y se dijo: el خطاب es para los musulmanes, porque el establecimiento de los ritos de la religión es obligatorio para los musulmanes; luego el imām actúa en su lugar, pues no les es posible reunirse para aplicar los ḥudūd.

La décima.—Los sabios han coincidido en que el azote debe ser con látigo. Y el látigo con el que se debe azotar ha de ser un látigo intermedio: ni duro ni blando. Mālik transmitió de Zayd ibn Aslam que un hombre confesó contra sí mismo la fornicación en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz—; entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— pidió un látigo para él. Le trajeron un látigo roto, y dijo: «Por encima de este». Le trajeron un látigo nuevo cuya punta no había sido cortada [11742], y dijo: «Por debajo de este». Le trajeron un látigo ya usado y ablandado [11743] Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— ordenó con él y azotó… ) el ḥadiz. Abū ʿUmar dijo: así lo transmitieron como mursal todos los transmisores del Muwaṭṭaʾ, y no sé que se apoye con esta formulación por vía alguna; y Maʿmar transmitió de Yaḥyā ibn Abī Kaṯīr, del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz—, algo igual. Y ya precedió en «La mesa servida» el azote de ʿUmar a Qudāma [11744] por el vino con un látigo completo; es decir, intermedio.

La undécima.—Los sabios discreparon sobre despojar de ropa al azotado en la fornicación. Mālik, Abū Ḥanīfa y otros dijeron: se le despoja, y a la mujer se le deja lo que la cubra, pero no lo que la proteja del golpe. Al-Awzāʿī dijo: el imām tiene elección: si quiere, despoja; y si quiere, deja. Al-Šaʿbī y al-Naḫaʿī dijeron: no se despoja, sino que se le deja una camisa. Ibn Masʿūd dijo: no es lícito, respecto de la esclava, despojar ni extender; y así lo dijo al-Ṯawrī.

La duodécima.—Los sabios discreparon sobre el modo de golpear a hombres y mujeres. Mālik dijo: el hombre y la mujer son iguales en todos los ḥudūd: no se hace tender a ninguno de los dos, y para él no se ejecuta sino en la espalda. Los partidarios de la opinión (aṣḥāb al-raʾy) y al-Šāfiʿī consideran que el hombre sea azotado estando de pie; y es la opinión de ʿAlī ibn Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—. Al-Layṯ [ibn Saʿd] [11745], Abū Ḥanīfa y al-Šāfiʿī dijeron: el golpe en todos los ḥudūd y en el taʿzīr es, despojado, de pie, sin ser extendido, salvo el ḥadd de la calumnia (qaḏf), pues se le golpea llevando sus ropas. Al-Mahdawī lo transmitió en al-Taḥṣīl de Mālik. Y se le quita el acolchado y la piel. Al-Šāfiʿī dijo: si extenderlo es lo correcto, se le extiende.

La decimotercera.—Y discreparon sobre los lugares del cuerpo donde se golpea en los ḥudūd. Mālik dijo: todos los ḥudūd no se golpean sino en la espalda; y asimismo el taʿzīr. Al-Šāfiʿī y sus compañeros dijeron: se evita el rostro y el sexo, y se golpea el resto de los miembros; y se transmitió de ʿAlī. E Ibn ʿUmar señaló el golpe hacia las piernas de una esclava a la que azotó por fornicación. Ibn ʿAṭiyya dijo: hay consenso en preservar el rostro, las partes pudendas y los puntos mortales. Y discreparon sobre golpear la cabeza. La mayoría dijo: se evita la cabeza. Y Abū Yūsuf dijo: se golpea la cabeza. Y se transmitió de ʿUmar y de su hijo que dijeron: se golpea la cabeza. Y ʿUmar —Dios esté complacido con él— golpeó a Ṣabīġ [11746] en la cabeza, y fue como taʿzīr, no como ḥadd. Entre los argumentos de Mālik está lo que halló como práctica de la gente, y su dicho —sobre él la paz—: «la prueba; y si no, ḥadd en tu espalda». Y vendrá.

La decimocuarta.—El golpe obligatorio es que sea doloroso, sin herir ni desgarrar; y que el golpeador no saque su mano de debajo de su axila. Así lo dijo la mayoría, y es la opinión de ʿAlī e Ibn Masʿūd —Dios esté complacido con ambos—. Y se trajo ante ʿUmar —Dios esté complacido con él— a un hombre para un ḥadd; se trajo un látigo intermedio, y dijo al golpeador: «Golpea, y que no se vea tu axila; y da a cada miembro su derecho». Y se le trajo —Dios esté complacido con él— a un bebedor, y dijo: «He de enviarte a un hombre que no tendrá contigo indulgencia»; y lo envió a Muṭīʿ ibn al-Aswad al-ʿAdawī, y le dijo: «Cuando amanezca mañana, aplícale el ḥadd». Vino ʿUmar —Dios esté complacido con él— mientras lo golpeaba con gran dureza, y dijo: «Has matado al hombre. ¿Cuánto le has golpeado?». Dijo: «Sesenta». Dijo: «Compénsalo con veinte». Abū ʿUbayda [dijo] [11747]: «Compénsalo con veinte» significa: haz que la dureza de este golpe que le has dado sea compensación por las veinte que quedaban, y no le golpees las veinte. Y en este ḥadiz hay jurisprudencia: que el golpe al bebedor es un golpe ligero. Y los sabios han discrepado sobre cuál de los ḥudūd es el más severo en el golpe, y son:

La decimoquinta.— Mālik y sus compañeros, y al-Layṯ ibn Saʿd, dijeron: el golpe en todos los ḥudūd es igual: un golpe no devastador, un golpe intermedio. Es la opinión de al-Šāfiʿī —Dios esté complacido con él—. Abū Ḥanīfa y sus compañeros dijeron: el taʿzīr es el golpe más severo; y el golpe por fornicación es más severo que el golpe por vino; y el golpe al bebedor es más severo que el golpe por calumnia. Al-Ṯawrī dijo: el golpe por fornicación es más severo que el golpe por calumnia; y el golpe por calumnia es más severo que el golpe por vino. Mālik argumentó con la existencia de una determinación revelada del número de azotes, y no se transmitió en ninguno de ellos ni alivio ni agravación respecto de quien debe ser preservado. Abū Ḥanīfa argumentó con el acto de ʿUmar, pues golpeó en el taʿzīr con mayor severidad que en la fornicación. Al-Ṯawrī argumentó que, dado que la fornicación tiene mayor número de azotes, es imposible que la calumnia sea más intensa en el escarmiento. Y asimismo el vino, porque el ḥadd no quedó establecido sino por iŷtihād; y el camino de las cuestiones de iŷtihād no alcanza la fuerza de las cuestiones de determinación revelada.

La decimosexta.—El ḥadd que Dios impuso en la fornicación, el vino, la calumnia y otros, debe ejecutarse ante los gobernantes; y no lo ejecuta sino la gente virtuosa y selecta, a quienes el imām elige para ello. Así actuaban los Compañeros cada vez que les ocurría algo de esto —Dios esté complacido con ellos—. La razón de ello es que es el establecimiento de un fundamento legal y una cercanía devocional; es obligatorio preservar su ejecución, su medida, su lugar y su condición, de modo que no se transgreda ninguna de sus condiciones ni de sus normas. Pues la sangre del musulmán y su inviolabilidad son enormes, y debe atenderse a ello en todo lo posible. En el Ṣaḥīḥ se transmitió de Ḥuḍayn [11748] ibn al-Mundhir, Abū Sasān, que dijo: Presencié a ʿUṯmān ibn ʿAffān, y trajeron a al-Walīd: había rezado el alba dos rakʿas y luego dijo: «¿Os aumento?». Dos hombres testificaron contra él: uno de ellos, Ḥumrān, que había bebido vino; y otro testificó que lo vio vomitar. Entonces ʿUṯmān dijo: «No vomitó sino después de beberlo». Y dijo: «¡Oh ʿAlī, levántate y azótalo!». Entonces ʿAlī dijo: «¡Levántate, oh Ḥasan, y azótalo!». Ḥasan dijo: «Que asuma su ardor [11749] quien asumió su frescor» —como si se molestara—. Entonces dijo: «¡Oh ʿAbd Allāh ibn Ŷaʿfar, levántate y azótalo!». Y lo azotó mientras ʿAlī contaba… ) el ḥadiz. Ya ha precedido en «La mesa servida». Mira, pues, la palabra de ʿUṯmān al imām ʿAlī: «Levántate y azótalo».

La decimoséptima.—Dios —Exaltado sea— determinó el número de azotes en la fornicación y la calumnia; y quedó establecida la determinación revelada en el vino en ochenta por el acto de ʿUmar en presencia de todos [11750] los Compañeros —según lo ya expuesto en «La mesa servida» [11751]—; por tanto, no es lícito exceder el ḥadd en todo ello. Ibn al-ʿArabī dijo: Y esto, mientras la gente no se vuelva indulgente en la Ley ni las desobediencias les resulten dulces, hasta tomarlas como hábito arraigado [11752] y tratarlas con blandura, sin poner fin al mal que han cometido; entonces se hace necesaria la severidad y se incrementa el ḥadd [11753] por el aumento del pecado. Y se trajo ante ʿUmar a un ebrio en Ramadán, y lo golpeó con cien: ochenta como ḥadd del vino y veinte por violar la inviolabilidad del mes. Así deben componerse las penas conforme al agravamiento de los delitos y la profanación de lo sagrado. Y un hombre jugó con un niño, y el gobernador lo golpeó con trescientos azotes; eso no cambió a Mālik cuando le llegó la noticia [11754] ¿Qué habría sido si hubiera visto nuestro tiempo, con la profanación de lo sagrado, el menosprecio de las desobediencias, la ostentación de los actos reprobables, la venta de los ḥudūd y que los esclavos los ejecuten en el puesto de los jueces? Habría muerto de pena y no se habría sentado con nadie. Dios nos basta, y qué excelente Protector.

Digo: por este sentido —y Dios sabe más— se aumentó el ḥadd del vino hasta llegar a ochenta. Al-Dāraquṭnī transmitió: nos narró el juez al-Ḥusayn ibn Ismāʿīl; nos narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm al-Dawraqī; nos narró Ṣafwān ibn ʿĪsā; nos narró Usāma ibn Zayd, de al-Zuhrī, quien dijo: me informó ʿAbd al-Raḥmān ibn Azhar, que dijo: Vi al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— el día de Ḥunayn, abriéndose paso entre la gente, preguntando por el alojamiento de Ḫālid ibn al-Walīd. Entonces trajeron a un ebrio. Dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dijo a quienes estaban con él, y lo golpearon con lo que tenían en sus manos. Y dijo: Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— le arrojó tierra. Dijo: Luego se trajo ante Abū Bakr —Dios esté complacido con él— a un ebrio. Dijo: Y buscó el modo de golpe que hubo aquel día, y golpeó cuarenta. Al-Zuhrī dijo: Luego me informó Ḥumayd ibn ʿAbd al-Raḥmān, de Ibn Wabra al-Kalbī, que dijo: Ḫālid ibn al-Walīd me envió a ʿUmar. Dijo: Fui a él, y con él estaban ʿUṯmān ibn ʿAffān, ʿAbd al-Raḥmān ibn ʿAwf, ʿAlī, Ṭalḥa y al-Zubayr, recostados en la mezquita. Dije: «Ḫālid ibn al-Walīd me ha enviado a ti; te transmite el saludo y dice: la gente se ha entregado al vino y ha menospreciado el castigo en ello». Entonces ʿUmar dijo: «Ellos están contigo; pregúntales». Entonces ʿAlī dijo: «Vemos que, cuando se embriaga, delira; y cuando delira, calumnia; y sobre el calumniador son ochenta». Dijo: Entonces ʿUmar dijo: «Transmite a tu compañero lo que ha dicho». Dijo: Y Ḫālid azotó ochenta, y ʿUmar ochenta. Dijo: Y ʿUmar, cuando se le traía al hombre débil, del que había habido vileza, lo golpeaba cuarenta. Dijo: Y ʿUṯmān también azotó ochenta y cuarenta. Y de este sentido es su dicho —Dios le bendiga y le dé paz—: «Si la luna nueva se retrasara, os aumentaría», como escarmiento para ellos cuando rehusaron desistir. En una versión: «Si se nos prolongara el mes, haríamos ayuno continuo, de modo que los que se exceden en profundizar abandonen su exceso» [11755] Y Ḥāmid ibn Yaḥyā transmitió de Sufyān, de Misʿar, de ʿAṭāʾ ibn Abī Marwān, que ʿAlī golpeó a al-Naŷāšī por el vino con cien azotes; lo mencionó Abū ʿAmr y no mencionó causa.

La decimoctava.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y que no os tome por ellos compasión (raʾfa)». Es decir: no os abstengáis de aplicar los ḥudūd por compasión hacia el castigado, ni aligeréis el golpe sin causar dolor. Esto es lo que dijo un grupo de los exegetas. Al-Šaʿbī, al-Naḫaʿī y Saʿīd ibn Ŷubayr dijeron: «que no os tome por ellos compasión»; dijeron: en el golpe y el azote. Abū Hurayra —Dios esté complacido con él— dijo: Aplicar un ḥadd en una tierra es mejor para sus habitantes que la lluvia de cuarenta noches; luego recitó esta aleya. Y la raʾfa es la más sutil de la misericordia. Y se recitó «raʾafa» con apertura de la alif, en el patrón faʿla. Y se recitó «rāʾafa» en el patrón faʿāla. Son tres formas lingüísticas; todas son nombres de acción. La más conocida es la primera, de raʾūf, cuando se enternece y se apiada. Y se dice: raʾfa y rāʾafa, como kaʾba y kāʾba. Y has tenido raʾfa por él y has sido raʾūf con él. Y al-Raʾūf es uno de los atributos de Dios —Exaltado sea—: el Compasivo, el Misericordioso.

La decimonovena.— «en la religión de Dios». Es decir: en el juicio de Dios, como Su dicho —Exaltado sea—: «No podía tomar a su hermano en la religión del rey» [11756][Yūsuf: 76], es decir, en su juicio. Y se dijo: «en la religión de Dios», es decir, en la obediencia a Dios y Su Ley, en lo que os ha ordenado respecto del establecimiento de los ḥudūd. «Si creéis en Dios y en el Último Día». Los reafirmó en el sentido de afianzar e incitar con Su dicho —Exaltado sea—: «si creéis en Dios». Y esto es como cuando dices a un hombre para incitarlo: «si eres hombre, haz tal cosa», es decir: estas son acciones de los hombres.

La que completa veinte.— Su dicho —Exaltado sea—: «Y que presencie su castigo un grupo de los creyentes». Se dijo: no debe presenciar el castigo sino quien no merece disciplina [11757] Muŷāhid dijo: un hombre, y por encima de él hasta mil. Ibn Zayd dijo: es imprescindible la presencia de cuatro, por analogía con el testimonio sobre la fornicación, y porque esto es una puerta de ello; y es la opinión de Mālik, al-Layṯ y al-Šāfiʿī. ʿIkrima y ʿAṭāʾ dijeron: son imprescindibles dos; y esta es la opinión conocida de Mālik, pues lo consideró lugar de testimonio. Al-Zuhrī dijo: tres, porque es el mínimo del plural. Al-Ḥasan: uno en adelante; y de él se transmitió: diez. Al-Rabīʿ: lo que exceda de tres. El argumento de Muŷāhid es Su dicho —Exaltado sea—: «¿Por qué no partió de cada grupo de ellos una ṭāʾifa?» [11758][El arrepentimiento: 122], y Su dicho: «Y si dos ṭāʾifas…» [11759][Las habitaciones: 9], y descendió acerca del combate de dos hombres. Así también Su dicho —Exaltado sea—: «Y que presencie su castigo una ṭāʾifa de los creyentes». Y al uno se le llama ṭāʾifa hasta mil; así lo dijeron Ibn ʿAbbās e Ibrāhīm. Y Abū Barza al-Aslamī ordenó respecto de una esclava suya que había fornicado y dado a luz: le echó encima un paño, y ordenó a su hijo que la golpeara con cincuenta golpes, ni devastadores ni ligeros, sino dolorosos; y convocó a un grupo, luego recitó: «Y que presencie su castigo una ṭāʾifa de los creyentes».

La vigesimoprimera.—Se discrepó sobre lo que se pretende con la presencia del grupo: si el propósito es agravar contra los fornicadores y reprenderlos ante la gente, y que ello disuada al castigado; y que quien lo presencie se amoneste y se abstenga por ello; y que se difunda su noticia para que quien venga después tome ejemplo; o bien que se suplique por ambos el arrepentimiento y la misericordia. Son dos opiniones de los sabios. La vigesimosegunda.— Se transmitió de Ḥuḏayfa —Dios esté complacido con él— que el Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «¡Oh gente! Temed la fornicación, pues en ella hay seis cualidades: tres en este mundo y tres en la otra vida. En cuanto a las de este mundo: se va el esplendor, se hereda la pobreza y se acorta la vida. Y en cuanto a las de la otra vida: hace obligatoria la ira, el mal ajuste de cuentas y la permanencia en el Fuego». Y de Anas, que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «Las obras de mi comunidad se me presentan cada semana dos veces; y se intensifica la ira de Dios contra los fornicadores». Y del Profeta —Dios le bendiga y le dé paz— dijo: «Cuando es la noche de la mitad de Šaʿbān, Dios mira a mi comunidad y perdona a todo creyente que no asocie nada a Dios, salvo a cinco: un mago, o un adivino, o un desobediente a sus padres, o un adicto al vino, o un persistente en la fornicación».

[11733] :así en K. [11734] :véase t. 5, p. 82 y ss., y p. 361 y ss. [11735] :en esta expresión hay laxitud, pues la estimación que mencionó exige que haya un mubtadaʾ omitido cuyo predicado está omitido, como lo mencionó más de uno de los exegetas. [11736] :adición tomada de libros de tafsīr. [11737] :véase t. 6, p. 159. [11738] :en los originales: «al-ḥaŷba». [11739] :véase t. 5, p. 87. [11740] :en t. 9, pp. 88-89, se mencionan algunas normas de disciplina; quizá el autor supuso que había mencionado los detalles. Véase t. 5, p. 86. [11741] :véase t. 6, p. 159. [11742] :«al-ṯamara»: la punta; es decir, que su extremo estaba afilado, no se había roto su filo y aún no se había gastado. [11743] :es decir: se había embotado su filo sin gastarse, y no había llegado a tal blandura que no duela a quien sea golpeado con él. (Véase al-Muwaṭṭaʾ, Libro de los ḥudūd). [11744] :en los originales: «al-Ŷārūd», lo cual es una corrupción; pues a quien golpeó nuestro señor ʿUmar —Dios esté complacido con él— fue Qudāma ibn Maẓʿūn. El autor —Dios tenga misericordia de él— mencionó su historia en t. 6, p. 297; consúltese allí, y véase su biografía en los libros de los Compañeros. [11745] :de B, Ŷ, Ṭ y K. [11746] :es Ṣabīġ (como Amīr) ibn ʿAsal; solía calificar a la gente con cuestiones oscuras y preguntas; nuestro señor ʿUmar lo desterró a Basora. [11747] :de W y K. [11748] :con ḥāʾ sin punto, con ḍād con punto. [11749] :al-Nawawī dijo en el comentario del ḥadiz: «al-ḥārr: lo intenso, lo detestable; y al-qārr: lo frío, lo agradable, lo bueno. Es un proverbio árabe; su sentido es: que asuma su dureza y su suciedad quien asumió su agrado y su deleite. El pronombre se refiere al califato y al gobierno; es decir: así como ʿUṯmān y sus parientes asumen lo agradable del califato y se lo reservan, que asuman también su penuria y sus inmundicias. Su sentido: que ʿUṯmān mismo, o alguno de sus parientes cercanos, se encargue de este azote». [11750] :es decir, en su presencia. [11751] :véase t. 6, p. 297. [11752] :«al-ḍarāwa»: el hábito y la intensidad del deseo. [11753] :en B, Ŷ, Ṭ y K: «al-ŷald» (los azotes). [11754] :adición de Ibn al-ʿArabī. [11755] :el ḥadiz se menciona en Ṣaḥīḥ Muslim (Libro del ayuno, capítulo: prohibición del ayuno continuo). Y en Ṣaḥīḥ al-Buḫārī (Libro del aferramiento, capítulo: lo que se detesta del exceso de profundización y la disputa… etc.). [11756] :véase t. 9, p. 235 y ss. [11757] :así en Ŷ, Ṭ y K. En B: «salvo quien merece». Y quizá sea lo más adecuado. [11758] :véase t. 8, p. 293 y ss. [11759] :véase t. 16, p. 315. [11760] :se observa que los originales cuentan veintiuna cuestiones, excepto K, que las hace veintidós, como está consignado.

Notas y Referencias

[11733] Así en K.

[11734] Véase t. 5, p. 82 y ss., y p. 361 y ss.

[11735] En esta expresión hay laxitud, pues la estimación que mencionó exige que haya un mubtadaʾ omitido cuyo predicado está omitido, como lo mencionó más de uno de los exegetas.

[11736] Adición tomada de libros de tafsīr.

[11737] Véase t. 6, p. 159.

[11738] En los originales: «al-ḥaŷba».

[11739] Véase t. 5, p. 87.

[11740] En t. 9, pp. 88-89, se mencionan algunas normas de disciplina; quizá el autor supuso que había mencionado los detalles. Véase t. 5, p. 86.

[11741] Véase t. 6, p. 159.

[11742] «Al-ṯamara»: la punta; es decir, que su extremo estaba afilado, no se había roto su filo y aún no se había gastado.

[11743] Es decir: se había embotado su filo sin gastarse, y no había llegado a tal blandura que no duela a quien sea golpeado con él. (Véase al-Muwaṭṭaʾ, Libro de los ḥudūd).

[11744] En los originales: «al-Ŷārūd», lo cual es una corrupción; pues a quien golpeó nuestro señor ʿUmar —Dios esté complacido con él— fue Qudāma ibn Maẓʿūn. El autor —Dios tenga misericordia de él— mencionó su historia en t. 6, p. 297; consúltese allí, y véase su biografía en los libros de los Compañeros.

[11745] De B, Ŷ, Ṭ y K.

[11746] Es Ṣabīġ (como Amīr) ibn ʿAsal; solía calificar a la gente con cuestiones oscuras y preguntas; nuestro señor ʿUmar lo desterró a Basora.

[11747] De W y K.

[11748] Con ḥāʾ sin punto, con ḍād con punto.

[11749] Al-Nawawī dijo en el comentario del ḥadiz: «al-ḥārr: lo intenso, lo detestable; y al-qārr: lo frío, lo agradable, lo bueno. Es un proverbio árabe; su sentido es: que asuma su dureza y su suciedad quien asumió su agrado y su deleite. El pronombre se refiere al califato y al gobierno; es decir: así como ʿUṯmān y sus parientes asumen lo agradable del califato y se lo reservan, que asuman también su penuria y sus inmundicias. Su sentido: que ʿUṯmān mismo, o alguno de sus parientes cercanos, se encargue de este azote».

[11750] Es decir, en su presencia.

[11751] Véase t. 6, p. 297.

[11752] «Al-ḍarāwa»: el hábito y la intensidad del deseo.

[11753] En B, Ŷ, Ṭ y K: «al-ŷald» (los azotes).

[11754] Adición de Ibn al-ʿArabī.

[11755] El ḥadiz se menciona en Ṣaḥīḥ Muslim (Libro del ayuno, capítulo: prohibición del ayuno continuo). Y en Ṣaḥīḥ al-Buḫārī (Libro del aferramiento, capítulo: lo que se detesta del exceso de profundización y la disputa… etc.).

[11756] Véase t. 9, p. 235 y ss.

[11757] Así en Ŷ, Ṭ y K. En B: «salvo quien merece». Y quizá sea lo más adecuado.

[11758] Véase t. 8, p. 293 y ss.

[11759] Véase t. 16, p. 315.

[11760] Se observa que los originales cuentan veintiuna cuestiones, excepto K, que las hace veintidós, como está consignado.