Los Creyentes
المؤمنون Al-Mu'minunVersículo (Español)
[23:5] preservan sus genitales [del adulterio y la fornicación],
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَٱلَّذِينَ هُمۡ لِفُرُوجِهِمۡ حَٰفِظُونَ} (5)
La cuarta—
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y quienes guardan sus partes pudendas».
Dijo Ibn al-‘Arabī:
«De lo singular del Corán es que estas diez aleyas son generales para los hombres y las mujeres, como el resto de las expresiones del Corán que las abarcan, pues son generales respecto de ambos; excepto Su dicho: “Y quienes guardan sus partes pudendas”, ya que con ello se dirigió únicamente a los varones, excluyendo a las esposas; salvo en Su dicho: “excepto con sus esposas o con lo que posean sus diestras”. Y el modo de conocer que la mujer guarda su parte pudenda se toma de otras pruebas, como las aleyas de la castidad, en general y en particular, y otras evidencias».
Digo:
Conforme a esta interpretación de la aleya, no es lícito que una mujer sea copulada por aquel a quien ella posee, por consenso de los sabios; porque ella no está incluida en la aleya. Pero si lo manumitiera después de poseerlo, le sería lícito casarse con ella, como le es lícito a otro, según la mayoría. Y se transmitió de ‘Ubayd Allāh b. ‘Abd Allāh b. ‘Utba, al-Sha‘bī y al-Nakha‘ī que, si lo manumitía en el momento mismo en que lo poseía, ambos permanecían sobre su matrimonio.
Dijo Abū ‘Umar:
Nadie de los juristas de las ciudades sostiene esto; porque, para ellos, el hecho de que ella lo posea anula el matrimonio entre ambos, y eso no es un divorcio, sino una rescisión del vínculo; y que, si lo manumitía después de poseerlo, no la recuperaría sino mediante un nuevo matrimonio, aunque ella estuviera en su período de espera (‘idda) por él.
La quinta—
Dijo Muḥammad b. al-Ḥakam:
Oí a Ḥarmala b. ‘Abd al-‘Azīz decir: pregunté a Mālik acerca del hombre que “azota a ‘Umayra”, y recitó esta aleya: «Y quienes guardan sus partes pudendas» —hasta Su dicho— «los transgresores». Esto es porque emplean un eufemismo para el miembro viril llamándolo ‘Umayra.
Y sobre ello dice el poeta:
Si desciendes a un valle sin nadie que te acompañe *** azota a ‘Umayra: no hay mal ni reparo
Y la gente de Irak lo llama al-istimnā’ (masturbación), y es una forma derivada de al-manīy (semen). Aḥmad b. Ḥanbal, pese a su escrupulosidad, lo permite, y argumenta que es la expulsión de un excedente del cuerpo, por lo que se permite en caso de necesidad; su analogía de base es la sangría y la ventosa. La mayoría de los sabios sostiene su prohibición.
Y algunos sabios dijeron:
Es como quien actúa consigo mismo; es una desobediencia que el demonio introdujo y difundió entre la gente hasta que se volvió un dicho; y ojalá no se hubiera dicho. Y, aun si se estableciera una prueba de su licitud, el hombre de nobleza de carácter se apartaría de ello por su bajeza.
Y si se dijera:
Que es mejor que casarse con una esclava,
decimos:
El matrimonio con una esclava, aunque fuera incrédula según la doctrina de algunos sabios, es mejor que esto; aunque también haya quien lo haya sostenido. Pero el istimnā’ es débil en su prueba, o bien propio del hombre vil
[11617]¿qué decir entonces del hombre ya mayor?
[11617]
:En b: al-bahī.
Notas y Referencias
[11617] En b: al-bahī.