23

Los Creyentes

المؤمنون Al-Mu'minun
Aya 2

Versículo (Español)

[23:2] que en sus oraciones son humildes [ante Dios],

Tafsir de Al-Qurtubi

{ٱلَّذِينَ هُمۡ فِي صَلَاتِهِمۡ خَٰشِعُونَ} (2) La segunda— Su dicho, Altísimo: «humildes (con recogimiento)». Al-Muʿtamir transmitió de Jálid, de Muḥammad ibn Sīrīn, que dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía mirar al cielo en la oración; entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender esta aleya: «{ٱلَّذِينَ هُمۡ فِي صَلَاتِهِمۡ خَٰشِعُونَ}». Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pasó a mirar hacia donde se postraba. Y en la versión de Hushaym: Los musulmanes se volvían en la oración y miraban, hasta que Dios, Altísimo, hizo descender: «{قَدۡ أَفۡلَحَ ٱلۡمُؤۡمِنُونَ ٱلَّذِينَ هُمۡ فِي صَلَاتِهِمۡ خَٰشِعُونَ}»; entonces se entregaron a su oración y se pusieron a mirar delante de ellos. Ya se ha mencionado lo que los sabios tienen respecto al dictamen sobre hacia dónde mira quien ora, en «La Vaca», al tratar Su dicho: «{فَوَلِّ وَجۡهَكَ شَطۡرَ ٱلۡمَسۡجِدِ ٱلۡحَرَامِ}» [La Vaca: 144]. Y también se adelantó el significado de la humildad (jushūʿ) en la lengua, y su sentido en «La Vaca» asimismo, al tratar Su dicho, Altísimo: «{وَإِنَّهَا لَكَبِيرَةٌ إِلَّا عَلَى ٱلۡخَٰشِعِينَ}» [11610][La Vaca: 45]. El jushūʿ tiene su asiento en el corazón; y cuando éste se humilla, se humillan todos los miembros por su humillación, pues él es su rey, tal como lo expusimos al comienzo de «La Vaca». Y el hombre de entre los sabios, cuando establecía la oración y se disponía a ella, temía al Misericordioso el extender la vista hacia algo y el hablarse a sí mismo de algo de este mundo. Dijo ʿAṭāʾ: Es no juguetear con ninguna parte de su cuerpo en la oración. Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— vio a un hombre que jugueteaba con su barba en la oración y dijo: «Si el corazón de éste se humillara, se humillarían sus miembros». Y dijo Abū Dharr: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando uno de vosotros se pone en pie para la oración, la misericordia queda frente a él; así pues, que no mueva las piedrecillas». Lo transmitió al-Tirmidhī. Dijo el poeta:

Ciertamente, en la oración están reunidos el bien y el mérito por entero *** pues en ella las necesidades [11611] ante Dios se someten

Y es el primer deber de la ley de nuestra religión *** y lo último que permanece cuando la religión es alzada

Quien se pone en pie para el takbīr, le sale al encuentro una misericordia *** y queda como un siervo que llama a la puerta de su Señor

Y ante el Señor del Trono, durante su oración, se vuelve confidente: ¡dichoso él, si fuese humilde!

Y Abū ʿUmar transmitió [11612] que al-Jawnī dijo: Se le preguntó a ʿĀʾisha: ¿Cómo era el carácter del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—? Ella dijo: ¿Leéis la sura de «Los creyentes»? Dijeron: Sí. Dijo: Leed. Y se le recitó: «{قَدۡ أَفۡلَحَ ٱلۡمُؤۡمِنُونَ} —hasta que llegó— {يُحَافِظُونَ}». Y al-Nasāʾī transmitió de Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ambos— que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— miraba de reojo en su oración a derecha e izquierda, pero no giraba su cuello hacia detrás de su espalda. Y Kaʿb ibn Mālik dijo en su largo relato: Luego rezo cerca de él —es decir, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—— y le robo miradas; si me vuelco a mi oración, él me mira; y si me vuelvo hacia él, aparta de mí su mirada... el hadiz; y no le ordenó repetir.

La tercera: La gente discrepó acerca del jushūʿ: si es de los deberes (farāʾiḍ) de la oración o de sus virtudes y perfeccionamientos; hay dos opiniones. Y lo correcto es lo primero; su asiento es el corazón, y es el primer conocimiento que se eleva (se retira) de la gente. Lo dijo ʿUbāda ibn al-Ṣāmit. Al-Tirmidhī lo transmitió en un hadiz de Jubayr ibn Nufayr, de Abū al-Dardāʾ, y dijo: «Este hadiz es bueno (ḥasan) y extraño (gharīb)». Y al-Nasāʾī lo ha consignado también por la vía de Jubayr ibn Nufayr, de ʿAwf ibn Mālik al-Ashjaʿī, con una cadena auténtica [11613] Dijo Abū ʿĪsā: Y Muʿāwiya [11614] ibn Ṣāliḥ es digno de confianza (thiqah) para la gente del hadiz; y no sabemos de nadie que haya hablado contra él salvo Yaḥyā ibn Saʿīd al-Qaṭṭān.

Digo: Muʿāwiya ibn Ṣāliḥ, Abū ʿAmr —y se dice Abū ʿUmar—, al-Ḥaḍramī al-Ḥimṣī, juez de al-Ándalus. Se preguntó por él a Abū Ḥātim al-Rāzī y dijo: «Su hadiz es aceptable; se escribe su hadiz, pero no se toma como prueba». La opinión de Yaḥyā ibn Maʿīn sobre él fue discrepante; y lo declararon fiable ʿAbd al-Raḥmān ibn Mahdī, Aḥmad ibn Ḥanbal y Abū Zurʿa al-Rāzī; y Muslim lo tomó como prueba en su Ṣaḥīḥ.

Notas y Referencias

[11610] Véase t. 2, p. 158.

[11611] Al-ārāb: plural de al-irb (con kasra y luego sukūn), y es el miembro (órgano).

[11612] Así está en a, w b, w j, w ṭ, w k.

[11613] Así está en todos los originales; es la lengua del Ḥijāz, y el masculino es la lengua de Najd, y con ella vino el Corán.

[11614] Es uno de los hombres de la cadena de transmisión del hadiz precedente.