22

La Peregrinación

الحج Al-Hajj
Aya 25

Versículo (Español)

[22:25] A los que se nieguen a creer y aparten a la gente del sendero de Dios, e impidan acudir a la Mezquita Sagrada [de La Meca] que establecí para todas las gentes por igual, tanto para el residente como para el viajero, y a quienes quieran profanarla con injusticias, los haré sufrir un castigo doloroso.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Ciertamente, quienes han negado y apartan del camino de Dios y de la Mezquita Sagrada, la cual hemos dispuesto para la gente —por igual para el residente en ella y para el forastero—; y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso.} (25) فيه سبع مسائل :

الأولى : Palabras del Altísimo: «Ciertamente, quienes han negado y apartan…» Retomó el discurso refiriéndolo a los idólatras árabes cuando apartaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de la Mezquita Sagrada el año de al-Ḥudaybiyya; pues no se les conocía un apartamiento antes de aquella congregación, salvo que se entienda su apartamiento respecto de individuos concretos, ya que eso ocurrió al comienzo [ de ] [11463] de la misión. Y el «apartamiento» (al-ṣadd) es: la prohibición; es decir: «mientras apartan». Con ello resulta adecuada la coordinación del futuro con el pasado. Y se dijo: la wāw es redundante, y «y apartan» es el predicado de «inna». Pero esto corrompe el sentido pretendido; antes bien, el predicado está elidido y se estima en la expresión (y el forastero), como si dijera: «perdieron cuando perecieron». Y vino «y apartan» en futuro por ser una acción que perseveran en realizar, como vino la palabra del Altísimo: «quienes creen y sus corazones se tranquilizan con el recuerdo de Dios» [al-Raʿd: 28], [11464] como si dijera: «Ciertamente, quienes han negado, es propio de ellos el apartamiento». Y si dijera: «Ciertamente, quienes han negado y apartaron», sería válido. Dijo al-Naḥḥās: «Y en mi libro, de Abū Isḥāq, dijo: “Y es posible —y es la interpretación— que el predicado sea: ‘le haremos gustar un castigo doloroso’”». Dijo Abū Jaʿfar: «Esto es un error, y no conozco cuál sería su interpretación; porque trajo el predicado de “inna” en forma apodíctica; y además, es la respuesta de la condición. Si fuera el predicado de “inna”, la condición quedaría sin respuesta; máxime cuando el verbo de la condición es futuro, y necesariamente ha de tener respuesta».

الثانية- Palabras del Altísimo: «y la Mezquita Sagrada». Se dijo: es la mezquita misma, y ello es lo aparente del Corán, pues no mencionó otra. Y se dijo: es todo el ḥaram; porque los idólatras apartaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y a sus compañeros de él el año de al-Ḥudaybiyya, y acampó fuera de él. Dijo Dios, Altísimo: «y os apartaron de la Mezquita Sagrada» [al-Fatḥ: 25]; [11465] y dijo: «Glorificado sea Quien hizo viajar a Su siervo de noche desde la Mezquita Sagrada» [al-Isrāʾ: 1]. Esto es correcto, pero aquí se pretendió con la mención lo importante que se busca de ello.

الثالثة- Palabras del Altísimo: «la cual hemos dispuesto para la gente», es decir, para la oración, el ṭawāf y la adoración; y es como la palabra del Altísimo: «Ciertamente, la primera Casa establecida para la gente…» [Āl ʿImrān: 96]. [11466]«por igual para el residente en ella y para el forastero». El «residente» (al-ʿākif): el que permanece y se adhiere. Y el «forastero» (al-bādī): la gente del desierto y quien llega a ellos. Dice: son iguales en la veneración de su sacralidad y en el cumplimiento del rito en ella, el presente y quien llega desde las tierras; no son los habitantes de La Meca más merecedores que quien se traslada a ella. Y se dijo: la igualdad es únicamente respecto de sus casas y moradas: el residente no tiene más derecho que el recién llegado. Esto, sobre la base de que la Mezquita Sagrada es todo el ḥaram; y esta es la opinión de Muǧāhid y Mālik, transmitida de él por Ibn al-Qāsim. Y se transmitió de ʿUmar, de Ibn ʿAbbās y de un grupo (que al recién llegado le corresponde alojarse donde encuentre, y al dueño de la casa le incumbe acogerlo, quiera o no). Esto lo dijo Sufyān al-Ṯawrī y otros. Así era el asunto en los primeros tiempos: sus casas no tenían puertas hasta que aumentó el robo; entonces un hombre puso una puerta y ʿUmar se lo reprochó, diciendo: «¿Cierras una puerta en el rostro del peregrino de la Casa de Dios?». Él respondió: «Solo quise proteger sus bienes del robo». Y lo dejó, y la gente puso puertas. Y se transmitió también de ʿUmar b. al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— que ordenaba en la temporada arrancar las puertas de las casas de La Meca, para que quien llegara entrase y se alojase donde quisiera; y se levantaban tiendas en las casas. Y se transmitió de Mālik que las casas no son como la mezquita, y que sus dueños pueden impedir el acceso y disponer de ellas en exclusiva; y esta es la práctica hoy. Y a esto se adhirió la mayoría de la comunidad. [11467]

Esta discrepancia se edifica sobre dos fundamentos: Uno: si las casas de La Meca son propiedad de sus dueños o de la gente. Y la discrepancia tiene dos causas: Una: si la conquista de La Meca fue por la fuerza, de modo que sería botín; pero el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no la repartió y la dejó a sus habitantes y a quienes vinieran después de ellos, como hizo ʿUmar —Dios esté complacido con él— con la tierra del Sawād, y les perdonó el tributo como les perdonó el cautiverio y la esclavización, por benevolencia hacia ellos, a diferencia del resto de los incrédulos; así permanece en ese estado: no se vende ni se alquila, y quien se adelanta a un lugar tiene más derecho a él. Esto lo sostuvo Mālik, Abū Ḥanīfa y al-Awzāʿī. O bien fue una conquista por pacto —a lo cual se inclinó al-Šāfiʿī—, de modo que sus casas permanecen en sus manos y en sus propiedades disponen como quieran. Y se transmitió de ʿUmar que compró la casa de Ṣafwān b. Umayya por cuatro mil y la convirtió en prisión; y fue el primero que encarceló en una prisión en el Islam, según lo ya expuesto en la aleya de los salteadores de caminos de la sura «al-Māʾida». [11468] Y se ha transmitido que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— encarceló por sospecha. Y Ṭāwūs detestaba la prisión en La Meca y decía: «No conviene que haya una casa de castigo en una casa de misericordia».

Digo: lo correcto es lo que dijo Mālik, y a ello apuntan las apariencias de las noticias firmes de que fue conquistada por la fuerza. Dijo Abū ʿUbayd: «No sabemos de ninguna tierra que se parezca a La Meca». Y al-Dāraquṭnī transmitió de ʿAlqama b. Naḍla, quien dijo: «Murió el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y Abū Bakr y ʿUmar —Dios esté complacido con ambos—, y las casas de La Meca no se llamaban sino “bienes libres” (al-sawāʾib): quien necesitaba habitaba, y quien tenía holgura alojaba». Y añadió en otra versión: «y ʿUṯmān». Y se transmitió también de ʿAlqama b. Naḍla al-Kinānī, quien dijo: «Las casas de La Meca, en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y de Abū Bakr y ʿUmar —Dios esté complacido con ambos—, se llamaban “bienes libres”: no se vendían; quien necesitaba habitaba, y quien tenía holgura alojaba». Y se transmitió también de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Ciertamente, Dios —Altísimo— sacralizó La Meca; así, es ilícita la venta de sus casas y el consumo de su precio —y dijo—: quien consuma algo del alquiler de las casas de La Meca, no consume sino fuego». Dijo al-Dāraquṭnī: «Así lo transmitió Abū Ḥanīfa como elevado (marfūʿ) y se equivocó en ello; y se equivocó también en su expresión “ʿUbayd Allāh b. Abī Yazīd”, pues en realidad es Ibn Abī Ziyād al-Qaddāḥ; y lo correcto es que es detenido (mawqūf)». [11469] Y al-Dāraquṭnī también encadenó una transmisión de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, quien dijo: Dijo el Mensajero de Dios: «La Meca es lugar de acampada: no se venden sus casas ni se alquilan sus viviendas». Y Abū Dāwūd transmitió de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella— que dijo: «Dije: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿No he de construirte en Minā una casa o una construcción que te dé sombra del sol?”». Dijo: «No; no es sino lugar de acampada: quien se adelanta a él». Y al-Šāfiʿī —Dios tenga misericordia de él— se apoyó en la palabra del Altísimo: «quienes fueron expulsados de sus moradas» [al-Ḥaǧǧ: 40], pues las atribuyó a ellos. Y él —la paz sea con él— dijo el día de la conquista: «Quien cierre su puerta está a salvo, y quien entre en la casa de Abū Sufyān está a salvo».

الرابعة- La mayoría de la gente leyó «sawāʾ» con nominativo, y es como inicio (mubtadaʾ), y «al-ʿākif» es su predicado. Y se dijo: el predicado es «sawāʾ», y está adelantado; es decir: «el residente en ella y el forastero son iguales». Esta es la opinión de Abū ʿAlī. Y el sentido: «la cual hemos dispuesto para la gente como qibla o lugar de adoración: el residente en ella y el forastero son iguales». Y Ḥafṣ, de ʿĀṣim, leyó «sawāʾ» en acusativo; y es la lectura de al-Aʿmaš. Esto admite también dos interpretaciones: Una: que sea segundo objeto de «ǧaʿala», y «al-ʿākif» se eleva por él, porque es un maṣdar, y se le hizo operar como el nombre de agente por estar en el sentido de «igualado» (mustawin). La segunda: que sea un circunstancial (ḥāl) del pronombre en «ǧaʿalnāhu». Y un grupo leyó «sawāʾ» en acusativo, «al-ʿākif» en genitivo, y «al-bādī» coordinado con «al-nās», con la estimación: «la cual hemos dispuesto para la gente —el residente y el forastero—». Y la lectura de Ibn Kaṯīr, en pausa y enlace, es con yāʾ; y Abū ʿAmr hizo pausa sin yāʾ y enlazó con yāʾ. Y Nāfiʿ leyó sin yāʾ en enlace y en pausa. [11470] Y la gente está unánime en la igualdad respecto del interior mismo de la Mezquita Sagrada; y discreparon respecto de La Meca, y ya lo hemos mencionado.

الخامسة- Palabras del Altísimo: «Y a quien pretenda en ella una desviación injusta». Es una condición, y su respuesta es: «le haremos gustar un castigo doloroso». Y la desviación (al-ilḥād) en la lengua es: la inclinación; pero Dios —Altísimo— aclaró que lo pretendido es la inclinación con injusticia. Y se discrepó acerca de la «injusticia». ʿAlī b. Abī Ṭalḥa transmitió de Ibn ʿAbbās: («Y a quien pretenda en ella una desviación injusta», dijo: el politeísmo). Y dijo ʿAṭāʾ: el politeísmo y el homicidio. Y se dijo: su sentido es cazar sus palomas, cortar sus árboles y entrar sin estar en iḥrām. Y dijo Ibn ʿUmar: «Solíamos comentar que la desviación en ella consiste en que el hombre diga: “¡No, por Dios!”, “¡Sí, por Dios!”, “¡De ninguna manera, por Dios!”. Por eso tenía dos tiendas: una en el ḥill y otra en el ḥaram. Cuando quería orar entraba en la tienda del ḥaram; y cuando quería atender algún asunto entraba en la tienda del ḥill, preservando el ḥaram de su decir “de ninguna manera, por Dios” y “sí, por Dios”, cuando Dios magnificó el pecado en él». Y así mismo ʿAbd Allāh b. ʿAmr b. al-ʿĀṣ tenía dos tiendas: una en el ḥill y otra en el ḥaram. Si quería reprender a su familia, los reprendía en el ḥill; y si quería orar, oraba en el ḥaram. Se le preguntó por ello y dijo: «Solíamos comentar que, entre la desviación en el ḥaram, está que digamos: “de ninguna manera, por Dios” y “sí, por Dios”. Y las desobediencias se multiplican en La Meca como se multiplican las buenas obras: la desobediencia pasa a ser dos desobediencias: una por la infracción misma, y la otra por menoscabar la sacralidad del territorio sagrado. Y así también los meses sagrados, por igual. Ya ha precedido». Y Abū Dāwūd transmitió de Yaʿlā b. Umayya que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «El acaparamiento de alimentos en el ḥaram es una desviación en él». Y esta es la opinión de ʿUmar b. al-Jaṭṭāb. Y la generalidad abarca todo esto.

السادسة- Un grupo de los exégetas, entre ellos al-Ḍaḥḥāk e Ibn Zayd, sostuvo que esta aleya indica que el ser humano es castigado por lo que se propone de desobediencias en La Meca, aunque no lo realice. Y se transmitió algo semejante de Ibn Masʿūd e Ibn ʿUmar: dijeron: «Si un hombre se propusiera matar a otro junto a esta Casa, estando él en (ʿAdan Abyan), Dios lo castigaría». [11471]

Digo: esto es correcto. Y este sentido ha venido en la sura «Nūn wa-l-qalam» [al-Qalam: 1] de manera explícita, según vendrá su explicación allí —si Dios, Altísimo, quiere—. [11472]

السابعة- La bāʾ en «bi-ilḥād» es redundante, como su redundancia en la palabra del Altísimo: «que brota con aceite» [al-Muʾminūn: 20]. [11473] Y sobre ello interpretaron el dicho del poeta:

«Nosotros somos los Banū Ǧaʿda, dueños de al-Falaǧ [11474]*** golpeamos con la espada y esperamos con el alivio»

Quiso decir: «esperamos el alivio». Y dijo al-Aʿšā:

«Nuestras lanzas han garantizado con el sustento de nuestras familias»

es decir: «el sustento». Y dijo otro: [11475]

«¿Acaso no te ha llegado —y las noticias crecen— *** lo que padeció la camella lechera de los Banū Ziyād?»

es decir: «lo que padeció». La bāʾ es redundante, y esto es frecuente. Y dijo al-Farrāʾ: «Oí a un beduino; le pregunté por algo y dijo: “arǧū bi-ḏāk”, es decir: “arǧū ḏāk”». Y dijo el poeta:

«En un valle yemení, su parte alta hace brotar el šaṯṯ *** y su parte baja, el marḫ y el šubuhān» [11476]

es decir: «el marḫ». Esta es la opinión de al-Aḫfaš. Y el sentido, según él: «y a quien pretenda en ella una desviación con injusticia». Y los kufíes dijeron: entró la bāʾ porque el sentido es «con que desvíe» (bi-an yulḥida); y la bāʾ con «an» puede entrar y omitirse. Y es posible que la estimación sea: «y a quien pretenda a la gente en ella con desviación». Y esta desviación y la injusticia abarcan las desobediencias desde la incredulidad hasta las faltas menores. Por la grandeza de la sacralidad del lugar, Dios —Altísimo— amenazó por la intención de la mala acción en él. Y quien pretende una mala acción y no la realiza no es tomado en cuenta por ella, salvo en La Meca. Esta es la opinión de Ibn Masʿūd y de un grupo de los Compañeros y otros. Ya lo hemos mencionado antes.

[11463] :من كـ. [11464] :راجع ج 9 ص 314. [11465] :راجع ج 16 ص 283. [11466] :راجع ج 4 ص 237. [11467] :في كـ: الأئمة. [11468] :راجع ج 6 ص 153. [11469] :أحد رجال سند الحديث. [11470] :أثبتها ورش عن نافع في الوصل دون الوقف. [11471] :عدن: مدينة مشهورة واقعة بالقرب من مدخل البحر الأحمر، وتضاف إلى "أبين"وهي بخلاف عدن. [11472] :راجع ج 18 ص 241. [11473] :راجع ص 14 من هذا الجزء. [11474] :الفلج(بتحريك ثانيه): موضع لبني جعدة بن قيس بنجد، وهو في أعلى بلاد قيس(راجع معجم ما استعجم وكتاب خزانة الأدب في الشاهد التاسع والثمانين بعد السبعمائة). [11475] :القائل هو قيس بن زهير العبسي، شاعر جاهلي. وهو من قصيدة دالية قالها فيما كان شجر بينه وبين الربيع بن زياد العبسي.(راجع خزانة الأدب في الشاهد السادس والثلاثين بعد الستمائة). [11476] :الشث: شجر طيب الريح مر الطعم يدبغ به. والمرخ: شجر كثير النار. والشبهان: نبت شائك له ورد لطيف أحمر.

Notas y Referencias

[11463] De Kـ.

[11464] Véase t. 9, p. 314.

[11465] Véase t. 16, p. 283.

[11466] Véase t. 4, p. 237.

[11467] En Kـ: «los imames».

[11468] Véase t. 6, p. 153.

[11469] Uno de los hombres de la cadena de transmisión del hadiz.

[11470] Warš, de Nāfiʿ, la mantuvo en el enlace, no en la pausa.

[11471] ʿAdan: ciudad famosa situada cerca de la entrada del mar Rojo; se le añade «Abyan», y es distinta de ʿAdan.

[11472] Véase t. 18, p. 241.

[11473] Véase p. 14 de este tomo.

[11474] Al-Falaǧ (con vocalización en su segunda letra): lugar de los Banū Ǧaʿda b. Qays en Naǧd; está en la parte alta de las tierras de Qays (véase Muʿǧam mā istaʿǧam y el libro Ḫizānat al-adab, en el testimonio 789 después del 700).

[11475] El autor es Qays b. Zuhayr al-ʿAbsī, poeta preislámico. Pertenece a una qaṣīda en rima en dāl que compuso a propósito de lo que hubo entre él y al-Rabīʿ b. Ziyād al-ʿAbsī (véase Ḫizānat al-adab, en el testimonio 636 después del 600).

[11476] El šaṯṯ: árbol de buen aroma y sabor amargo, con el que se curten pieles. El marḫ: árbol de mucho fuego (muy combustible). El šubuhān: planta espinosa con una flor delicada, roja.