Los Profetas
الأنبياء Al-AnbiyaVersículo (Español)
[21:91] [Recuerda] a aquella que conservó su virginidad, cuando infundí Mi espíritu en ella. Así hice de ella y su hijo un signo [de Mi poder divino] para toda la humanidad.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَٱلَّتِيٓ أَحۡصَنَتۡ فَرۡجَهَا فَنَفَخۡنَا فِيهَا مِن رُّوحِنَا وَجَعَلۡنَٰهَا وَٱبۡنَهَآ ءَايَةٗ لِّلۡعَٰلَمِينَ} (91)
Palabras del Altísimo:
«Y la que guardó su pudor».
Es decir: y menciona a María, la que guardó su pudor. Y ciertamente la mencionó —no siendo ella de los profetas— para completar la mención de Jesús, sobre él la paz. Por eso dijo:
«Y la hicimos, a ella y a su hijo, un signo para los mundos»,
y no dijo: “dos signos”; porque el sentido del discurso es: hicimos su condición y su asunto un signo para los mundos.
Az-Zajjāj dijo: el signo en ambos es uno solo, porque ella lo dio a luz sin varón. Y según la doctrina de Sībawayh, la elipsis es: “e hicimos a ella un signo para los mundos, e hicimos a su hijo un signo para los mundos”, y luego se omitió.
Y según la doctrina de Al-Farrā’:
“e hicimos a ella un signo para los mundos, y a su hijo”,
como en la palabra de Su Majestad —exaltada sea Su alabanza—:
«Y Allah y Su Mensajero tienen más derecho a que Le complazcan
[11358]».
Y se dijo: entre sus signos está que fue la primera mujer aceptada en voto en el lugar de devoción. Y entre ellos, que Allah —poderoso y majestuoso— la sustentó con provisión procedente de Él, sin hacerla llegar por mano de siervo alguno de Sus siervos.
Y se dijo: que jamás mamó pecho alguno.
Y «guardó» significa: fue casta y se abstuvo de la indecencia.
Y se dijo: lo que se entiende por “pudor” es la abertura de la túnica; es decir, no se adhirió a su vestidura sospecha alguna; esto es, que era de ropas puras.
Y las aberturas de la túnica son cuatro: las dos mangas, la superior y la inferior.
As-Suhaylī dijo: no dejes que tu imaginación se vaya a otra cosa distinta de esto, pues se trata de una sutil perífrasis: el Corán es más puro en significado, más ponderado en expresión, más delicado en alusión y más bello en formulación que pretender aquello a lo que se inclina la imaginación del ignorante; máxime cuando el soplo procede del Espíritu Santo por orden del Santísimo: atribuye, pues, lo santo al Santísimo, y declara exenta a la santificada, la purificada, de la falsa sospecha y de la conjetura.
«Entonces insuflamos en ella de Nuestro espíritu».
Es decir: ordenamos a Gabriel que insuflara en su coraza (su vestidura), y por ese soplo hicimos surgir al Mesías en su vientre. Esto ya ha pasado en “Las mujeres”
[11359] y en “María”, de modo que no hay sentido en repetirlo.
«Un signo»: esto es, una señal y un prodigio para las criaturas, y un estandarte de la profecía de Jesús, y una indicación de la eficacia de Nuestro poder en lo que queramos.
[11358]
:Véase t. 8, p. 193 y ss.
[11359]
:Véase t. 6, p. 22 y ss.