Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:90] Pero antes [que regresara Moisés] Aarón les había advertido: "¡Oh, pueblo mío! Se los está poniendo a prueba con eso. Su verdadero Señor es el Compasivo, síganme y obedezcan mis órdenes".
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَلَقَدۡ قَالَ لَهُمۡ هَٰرُونُ مِن قَبۡلُ يَٰقَوۡمِ إِنَّمَا فُتِنتُم بِهِۦۖ وَإِنَّ رَبَّكُمُ ٱلرَّحۡمَٰنُ فَٱتَّبِعُونِي وَأَطِيعُوٓاْ أَمۡرِي} (90)
Palabras del Altísimo:
«Y ciertamente les había dicho Aarón antes»;
es decir, antes de que Moisés viniera y regresara a ellos.
«¡Oh pueblo mío! En verdad, habéis sido puestos a prueba por él»;
es decir, habéis sido probados y extraviados por él, esto es, por el becerro.
«Y, ciertamente, vuestro Señor es el Misericordiosísimo»;
no el becerro.
«Seguidme, pues»;
en Su adoración.
«y obedeced mi orden»;
no la orden del samirí. O bien: seguidme en mi marcha hacia Moisés y abandonad el becerro.
Pero le desobedecieron y
«dijeron: No dejaremos de estar consagrados a él»;
es decir, no cesaremos de permanecer en la adoración del becerro.
«hasta que Moisés regrese a nosotros»;
para ver si lo adora como nosotros lo hemos adorado. Así, imaginaron que Moisés adoraba el becerro. Entonces Aarón se apartó de ellos con doce mil de los que
[11155] no habían adorado el becerro. Y cuando Moisés regresó y oyó el clamor y el alboroto —y ellos estaban danzando alrededor del becerro— dijo a los setenta que estaban con él: «Ésta es la voz de la sedición». Y cuando vio a Aarón, le asió el cabello de la cabeza con su diestra y su barba con su siniestra, airado, y
«dijo: ¡Oh Aarón! ¿Qué te impidió, cuando viste que se habían extraviado?»;
es decir, que erraron el camino y descreyeron.
«¿que no me siguieras?»
«No»
es una partícula redundante; es decir: que siguieras mi orden y mi recomendación.
Y se ha dicho: ¿qué te impidió seguirme en reprobarlos?
Y se ha dicho: su sentido es: ¿por qué no los combatiste, cuando ya sabías que, si yo hubiera estado entre ellos, los habría combatido por su incredulidad?
Y se ha dicho: ¿qué te impidió alcanzarme cuando fueron seducidos?
«¿Acaso desobedeciste mi orden?»;
quiere decir: tu permanencia entre ellos, habiendo adorado a otro distinto de Dios —Altísimo sea—, es una desobediencia tuya hacia mí; así lo dijo Ibn ʿAbbās.
Y se ha dicho: su sentido es: ¿por qué no te apartaste de ellos, de modo que tu apartamiento de ellos fuera una reprensión y un escarmiento para ellos?
Y en cuanto al sentido de: «¿Acaso desobedeciste mi orden?», se ha dicho: que su orden es lo que Dios —Altísimo sea— narró de él:
«Y Moisés dijo a su hermano Aarón: Sustitúyeme entre mi pueblo, reforma y no sigas el camino de los corruptores»
[11156][al-Aʿrāf: 142]. Así, cuando permaneció con ellos y no extremó el impedirles ni el reprobarles, se lo atribuyó como desobediencia y contravención de su orden.
Cuestión:
Todo esto es un fundamento respecto al mandato de ordenar el bien y prohibir el mal, a su corrección y a apartarse de su gente; y que quien permanece entre ellos —especialmente si está complacido— su dictamen es como el dictamen de ellos. Ya se ha mencionado anteriormente.
Se preguntó al imán Abū Bakr al-Ṭurṭūšī —Dios tenga misericordia de él—: ¿qué dice nuestro señor, el jurista, acerca de la doctrina de los sufíes? Y se le informó —Dios guarde la duración de su vida— de que se reúne un grupo de hombres que multiplican el recuerdo de Dios —Altísimo sea— y el recuerdo de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—; luego golpean con una vara sobre algo de cuero, y algunos de ellos se ponen en pie, danzan y entran en arrobamiento hasta caer desvanecidos; y presentan algo que comen. ¿Es lícito asistir con ellos o no? Dadnos una fatwa, recompensados.
Y esta composición que recitan:
¡Oh shayj! abstente de los pecados *** antes de la separación y el desliz
y obra para ti mismo rectamente *** mientras la obra te sea provechosa
en cuanto a la juventud, ya se fue *** y la canicie de tu cabeza ha descendido
Y cosas semejantes a esto y similares
[11157] Respuesta —Dios tenga misericordia de ti—: la doctrina de los sufíes es ociosidad, ignorancia y extravío; y no es el islam sino el Libro de Dios y la Sunna de Su Mensajero. En cuanto a la danza y el arrobamiento, los primeros en introducirlo fueron los partidarios del samirí: cuando les hizo un becerro, un cuerpo con mugido, se pusieron a danzar alrededor de él y a entrar en arrobamiento. Es, pues, la religión de los incrédulos y de los adoradores del becerro. En cuanto a la vara, los primeros en adoptarla fueron los zindīqs, para distraer con ella a los musulmanes del Libro de Dios —Altísimo sea—. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no se sentaba sino con sus compañeros como si sobre sus cabezas hubiera pájaros, por la solemnidad. Así, incumbe al sultán y a sus delegados impedirles asistir en las mezquitas y en otros lugares; y no es lícito a nadie que crea en Dios y en el Último Día asistir con ellos ni ayudarles en su falsedad. Ésta es la doctrina de Mālik, Abū Ḥanīfa, al-Šāfiʿī, Aḥmad ibn Ḥanbal y otros de los imames de los musulmanes. Y en Dios está el éxito.
[11155]
: así en ب, جـ, ط y ي. Y lo que hay en أ: «de los que».
[11156]
: véase t. 7, p. 77.
[11157]
: en ب, جـ, ط y ك: «rostros».