Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:131] No codicies [¡oh, Mujámmad!] aquello conque he agraciado a algunos de los ricos [de los incrédulos], pues son solo placeres de esta vida mundanal con los que los ponemos a prueba. La recompensa que tu Señor tiene reservada es mejor y más duradera.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَلَا تَمُدَّنَّ عَيۡنَيۡكَ إِلَىٰ مَا مَتَّعۡنَا بِهِۦٓ أَزۡوَٰجٗا مِّنۡهُمۡ زَهۡرَةَ ٱلۡحَيَوٰةِ ٱلدُّنۡيَا لِنَفۡتِنَهُمۡ فِيهِۚ وَرِزۡقُ رَبِّكَ خَيۡرٞ وَأَبۡقَىٰ} (131)
Palabras del Altísimo:
«Y no extiendas tus ojos hacia aquello con lo que hemos dado disfrute a grupos de ellos».
Su sentido ya ha sido expuesto anteriormente en «al-Ḥiŷr» [11205]
«Azwāŷan» (grupos) es complemento directo de «mattaʿnā» (hemos dado disfrute). Y «zahrata» (flor/esplendor) está en acusativo como ḥāl (circunstancial de estado).
Al-Zajjāŷ dijo: «zahrata» está en acusativo con el sentido de «mattaʿnā», porque su significado es: “hemos hecho para ellos la vida mundanal una flor (esplendor)”; o bien por un verbo elíptico, que sería «jaʿalnā» (hemos hecho), es decir: “hemos hecho para ellos la flor de la vida mundanal”; también esto se transmite de al-Zajjāŷ.
Y se dijo: es badal (aposición) del pronombre -hā’ en «bihi» atendiendo a la posición (mawḍiʿ), como cuando dices: “pasé junto a él, tu hermano”. Al-Farrā’ indicó su acusativo como ḥāl, siendo su عامل (regente) «mattaʿnā». Dijo: como cuando dices: “pasé junto a él, el pobre”. Y lo estimó así: “les dimos disfrute con ello: la flor de la vida en este mundo y su adorno”. Y es posible que sea masdar (acusativo de fuente), como «ṣunʿa Allāh» y «waʿda Allāh», pero en ello hay reparo. Lo más correcto es que vaya en acusativo como ḥāl y que se suprima el tanwīn por la concurrencia de dos sukūn: el suyo y el de la lām de «al-ḥayāh», tal como se leyó: «وَلَا ٱلَّيۡلُ سَابِقُ ٱلنَّهَارِ [11206]» con «al-nahār» en acusativo por «sābiq», suponiendo la supresión del tanwīn por la concurrencia de su sukūn y el de la lām. Y «al-ḥayāh» quedaría en genitivo como badal de «mā» en Su dicho: «ilā mā mattaʿnā bihi», de modo que la estimación sería: “y no extiendas tus ojos hacia la vida mundanal, en estado de su flor”, es decir, en el momento de su esplendor. No es adecuado que «zahrata» sea badal de «mā» atendiendo a la posición en Su dicho: «ilā mā mattaʿnā», porque «linaftinahum» está ligado a «mattaʿnā».
Y «zahrata al-ḥayāh al-dunyā» significa su adorno mediante la vegetación. «Al-zahrah», con fatḥa en la zāy y en la hā’, es la flor (luz) de la planta. Y «al-zuhrah», con ḍamma en la zāy y fatḥa en la hā’, es el astro. Y Banū Zuhrah, con sukūn en la hā’; así lo dijo Ibn ʿAzīz. Y ʿĪsā ibn ʿUmar leyó «zahrata» con fatḥa en la hā’, como nahr y nahr.
Y se dice: “sirāŷ zāhir”, es decir, de fulgor. Y “zahr” de los árboles es lo que deleita de sus colores.
Y en el ḥadiz: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— era “azhar al-lawn”, es decir, de color luminoso. Se dice de toda cosa resplandeciente: “zāhir”; y es el más bello de los colores.
«Para que los probemos en ello»: es decir, para ponerlos a prueba.
Y se dijo: para hacer de ello una tentación para ellos y un extravío.
El sentido de la aleya es: no otorgues, ¡oh Muḥammad!, peso alguno al esplendor de este mundo, pues no tiene permanencia.
«Y no extiendas» es más enfático que “no mires”, porque quien extiende la vista no lo hace sino movido por una codicia acompañante; mientras que quien mira puede no tener eso consigo.
Cuestión:
Algunas personas dijeron que la causa de la revelación de esta aleya es lo que narró Abū Rāfiʿ, liberto del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo: llegó un huésped al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él me envió a un hombre de los judíos, y dijo: “Dile: Muḥammad te dice: nos ha llegado un huésped y no tenemos parte de lo que lo componga; véndeme tal y tal cantidad de harina, o concédeme un préstamo hasta la luna nueva de Raŷab”. Él dijo: “No, salvo con prenda”. Dijo: “Regresé al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y se lo informé; y él dijo: ‘¡Por Dios!, ciertamente soy digno de confianza en el cielo y digno de confianza en la tierra; si me hubiera prestado o me hubiera vendido, se lo habría pagado. Ve con mi cota de malla a él’”. Y descendió la aleya como consuelo para él respecto de este mundo.
Ibn ʿAṭiyya dijo: es objetable que esto sea una causa, porque la sura es mequí y la historia mencionada es mediní, al final de la vida del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; pues murió teniendo su cota de malla empeñada con un judío por esta historia que se ha mencionado. Lo que parece, más bien, es que la aleya guarda coherencia con lo anterior: Dios —ensalzado sea— los reprendió por abandonar la consideración de las naciones pasadas, luego los amenazó con el castigo aplazado; después ordenó a Su Profeta menospreciar su condición, tener paciencia ante sus dichos, y apartarse de sus riquezas y de lo que tienen en sus manos de este mundo, pues eso se les acabará y se tornará para ellos en ignominia.
Digo: y asimismo lo que se narró de él —la paz sea con él—: que pasó junto a los camellos de Banū al-Muṣṭaliq, y estaban “ʿabast” [11207] en sus orines [y sus excrementos] [11208] a causa de la gordura; entonces se cubrió el rostro con su vestido y siguió su camino, por el dicho del Poderoso y Majestuoso: «Y no extiendas tus ojos hacia aquello con lo que hemos dado disfrute a grupos de ellos», la aleya.
Luego lo consoló diciendo: «Y el sustento de tu Señor es mejor y más perdurable», es decir: la recompensa de Dios por la paciencia y la escasa consideración de este mundo es más digna, porque permanece, mientras que el mundo perece.
Y se dijo: con este sustento se refiere a lo que Dios abre a los creyentes de territorios y botines.
[11205]: Véase t. 10, p. 56 y ss.
[11206]: Véase t. 15, p. 32 y ss.
[11207]: “ʿabast” en sus orines: es que sus orines y sus excrementos se sequen sobre sus muslos; y eso solo ocurre por la grasa.
[11208]: El añadido es de «al-Nihāya» de Ibn al-Aṯīr.