La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:93] Y [recuerden] cuando celebré con ustedes el pacto y levanté el monte encima suyo [y dije]: "Aférrense con fuerza a lo que les he dado y obedezcan". Dijeron: "Oímos, pero desobedecemos". Y como castigo por haber negado la verdad sus corazones quedaron embebidos de amor por el becerro [de oro]. Diles [¡oh, Mujámmad!, a ellos]: "¡Qué pésimo es lo que su fe les ordena hacer, si en verdad fueran creyentes!"
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَإِذۡ أَخَذۡنَا مِيثَٰقَكُمۡ وَرَفَعۡنَا فَوۡقَكُمُ ٱلطُّورَ خُذُواْ مَآ ءَاتَيۡنَٰكُم بِقُوَّةٖ وَٱسۡمَعُواْۖ قَالُواْ سَمِعۡنَا وَعَصَيۡنَا وَأُشۡرِبُواْ فِي قُلُوبِهِمُ ٱلۡعِجۡلَ بِكُفۡرِهِمۡۚ قُلۡ بِئۡسَمَا يَأۡمُرُكُم بِهِۦٓ إِيمَٰنُكُمۡ إِن كُنتُم مُّؤۡمِنِينَ} (93)
Palabras del Altísimo:
{ Y cuando tomamos vuestro pacto y alzamos sobre vosotros el Ṭūr: “Tomad con firmeza lo que os hemos dado y escuchad” }
Ya se ha tratado
[983] lo relativo a esto. Y el sentido de
{ “y escuchad” }
es: obedeced; no significa la orden de captar el dicho únicamente, sino que lo pretendido es: obrad conforme a lo que habéis oído y ateneos a ello. De ahí su dicho: “Dios escucha a quien Le alaba”, esto es: acepta y responde.
Dijo:
Supliqué a Dios hasta temer que no *** fuera Dios a escuchar lo que digo
esto es: que acepte.
Y dijo el rajazí:
Escuchar, obedecer y someterse *** es mejor y más indulgente para los Banū Tamīm
{ Dijeron: “Escuchamos y desobedecimos” }
Se discrepó acerca de si esta expresión procedió de ellos realmente, pronunciada con la lengua, o si realizaron un acto que hizo las veces del decir, siendo entonces una metáfora, como se dijo:
Se llenó el abrevadero y dijo: “¡Basta!” *** “Despacio, poco a poco: ya he llenado mi vientre”
Y esto es una prueba contra ellos en su dicho:
{ “Creemos en lo que se nos ha hecho descender” }.
Palabras del Altísimo:
{ Y se les hizo beber en sus corazones el becerro, por su incredulidad }
esto es: el amor del becerro; y el sentido es: se hizo que sus corazones lo bebieran. Esto es un símil y una metáfora que expresa el arraigo del asunto del becerro en sus corazones.
Y en el ḥadiz:
«Las tentaciones se presentan a los corazones como el esparto, vara tras vara; y a cualquier corazón que se le haga beber de ellas, se le marca en él una mancha negra…»
el ḥadiz; lo transmitió Muslim. Se dice: “Se hizo beber a su corazón el amor de tal cosa”.
Dijo Zuhayr:
Desperté de ello tras un amor interior *** y el amor, al hacértelo beber en tu corazón, es enfermedad
Y sólo se expresó el amor del becerro mediante el “beber” y no el “comer”, porque el beber del agua se infiltra en los miembros hasta alcanzar su interior, mientras que el alimento queda contiguo a ellos sin infiltrarse en su interior. Y uno de los tābiʿūn añadió a este sentido, diciendo acerca de su esposa ʿUṯma —y estaba disgustado con ella por algún asunto, la repudió, pero la amaba—:
Se infiltró el amor de ʿUṯma en mi corazón *** y su manifiesto camina con lo oculto
Se infiltró donde no alcanzó bebida *** ni tristeza, ni alcanzó alegría
Casi, cuando recuerdo el pacto con ella, *** vuelo, si es que un ser humano pudiera volar
Dijeron al-Suddī e Ibn Jurayj:
Mūsā —la paz sea con él— limó el becerro y lo esparció en el agua, y dijo a los Hijos de Israel: “Bebed de esa agua”. Y todos bebieron; y a quien amaba el becerro le salían las limaduras de oro sobre sus labios. Y se transmitió que nadie lo bebió sin enloquecer; lo refirió al-Qušayrī.
Digo:
En cuanto a esparcirlo en el mar, lo indica Su palabra —Altísimo sea—:
{ ثم لننسفنه في اليم نسفا[984]}
[Ṭā-Hā: 97].
En cuanto a beber el agua y la aparición de las limaduras en los labios, lo refuta Su palabra —Altísimo sea—:
{ Y se les hizo beber en sus corazones el becerro }.
Y Dios —Altísimo sea— sabe más.
Palabras del Altísimo:
{ Di: “¡Qué pésimo es aquello a lo que os ordena vuestra fe, si es que sois creyentes!” }
Y ya se ha mencionado.
{ “Vuestra fe” }
esto es: vuestra fe que pretendisteis en vuestro dicho: “Creemos en lo que se nos ha hecho descender”.
Y se dijo:
que estas palabras son un خطاب al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, a quien se ordena que los reprenda; esto es: diles, ¡oh Muḥammad!: ¡qué pésimas son estas cosas que hicisteis y a las que os ordenó vuestra fe! Ya se trató lo relativo a
«bi’samā».
Y la alabanza
[985] sea para Dios, el Único.
[983]
:véase t. 1, p. 436 y siguientes, segunda edición.
[984]
:véase t. 11, p. 243.
[985]
:véase p. 27 de este volumen.