La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:4] y creen en lo que te ha sido revelado [¡oh, Mujámmad!] y en lo que fue revelado [originalmente a los profetas anteriores], y tienen certeza de la existencia de la otra vida.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَٱلَّذِينَ يُؤۡمِنُونَ بِمَآ أُنزِلَ إِلَيۡكَ وَمَآ أُنزِلَ مِن قَبۡلِكَ وَبِٱلۡأٓخِرَةِ هُمۡ يُوقِنُونَ} (4)
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y quienes creen en lo que se ha hecho descender a ti».
Se ha dicho: lo que se pretende son los creyentes de la Gente del Libro, como ‘Abd Allāh ibn Salām, y acerca de él fue revelada; y la primera fue revelada acerca de los creyentes de los árabes.
Y se ha dicho: ambas aleyas, en su conjunto, se refieren a los creyentes; y, según esto, la declinación de «quienes» es en genitivo por coordinación, y es válido que sea en nominativo por inicio independiente, es decir: «y ellos son quienes». Y quien la considera referida a dos grupos, la declinación de «quienes» es en nominativo por ser sujeto inicial, y su predicado es: «Esos están sobre guía», y cabe el genitivo por coordinación.
Su dicho —Exaltado sea—:
«en lo que se ha hecho descender a ti».
Es decir, el Corán.
«y lo que se hizo descender antes de ti».
Es decir, los libros anteriores,
a diferencia de lo que hicieron judíos y cristianos, según lo que Dios informó acerca de ellos en Su dicho:
«Y cuando se les dice: creed en lo que Dios ha hecho descender, dicen:
[194] creemos en lo que se hizo descender sobre nosotros»
[al-Baqara: 91],
la aleya.
Y se dice: cuando descendió esta aleya: «quienes creen en lo oculto», los judíos y los cristianos dijeron: “nosotros hemos creído en lo oculto”; y cuando dijo: «y establecen la oración» [al-Baqara: 3], dijeron: “nosotros establecemos la oración”; y cuando dijo: «y de lo que les hemos provisto gastan», dijeron: “nosotros gastamos y damos limosna”; pero cuando dijo: «y quienes creen en lo que se ha hecho descender a ti y lo que se hizo descender antes de ti», se apartaron de ello.
Y en el hadiz de Abū Dharr dijo: dije: “¡Mensajero de Dios! ¿Cuántos libros ha hecho descender Dios?”. Dijo:
(«Cien libros y cuatro libros: Dios hizo descender sobre Šīṯ cincuenta hojas; sobre Ajnūj
[195] treinta hojas; sobre Ibrāhīm diez hojas; e hizo descender sobre Mūsā, antes de la Torá, diez hojas; e hizo descender la Torá, el Evangelio, el Salterio y el Furqān»).
El hadiz lo transmitieron al-Ḥusayn al-Āǧurrī y Abū Ḥātim al-Bustī.
Aquí hay una cuestión:
Si alguien dijera: “¿Cómo es posible creer en todas ellas, pese a la incompatibilidad de sus normas?”.
Se le responde con dos respuestas:
La primera: creer que todas descendieron de parte de Dios; y esta es la opinión de quien suprime la obligación de practicar las legislaciones anteriores.
La segunda: creer en aquello de ellas que no fue abrogado; y esta es la opinión de quien obliga a observar las legislaciones precedentes, según se expondrá, si Dios —Exaltado sea— quiere.
Su dicho —Exaltado sea—:
«y en la Otra Vida, ellos tienen certeza».
Es decir: acerca de la resurrección y la reunión, ellos poseen conocimiento.
Y la certeza (al-yaqīn) es el conocimiento sin duda.
Se dice de ello: yaqintu al-amr (con kasra) yaqnan; y también: ayqantu, istayqantu y tayqantu, todo con el mismo sentido; y “yo estoy en certeza de ello”.
Y la yā’ se convirtió en wāw en tu dicho: mūqin, por la ḍamma anterior; y si lo pones en diminutivo lo devuelves al origen y dices: muyayqin; y el diminutivo devuelve las cosas a sus orígenes, y lo mismo el plural.
Y a veces expresaron con “certeza” el “supuesto” (ẓann). De ello es el dicho de nuestros sabios acerca del juramento vano: es que uno jure por Dios sobre un asunto del que está cierto, y luego se le manifieste que era lo contrario; entonces no hay nada contra él. Dijo el poeta
[196]:
taḥassaba Hawwāsun wa-ayqana annanī *** bihā muftadin min wāḥidin lā uġāmiruhu
Quiere decir: el león olfateó mi camella; supone que yo me rescataré de él entregándosela, y yo me protejo a mí mismo dejándosela, y no me lanzo a los peligros combatiéndolo.
En cuanto al “supuesto” con el sentido de “certeza”, ha aparecido en la Revelación, y en la poesía es frecuente; y vendrá.
Y “la Otra Vida” (al-ājira) deriva de “tardar/venir después” (ta’ajjura), por su posterioridad respecto de nosotros y por nuestra posterioridad respecto de ella; así como “la vida mundanal” (ad-dunyā) deriva de “cercanía” (ad-dunūw), según se expondrá.
[194]
: véase t. 2, p. 29
[195]
: Ajnūj es Idrīs —la paz sea con él—.
[196]
: es Abū Sudra al-Asadī; y se dice: al-Huǧaymī.