2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 34

Versículo (Español)

[2:34] Pero cuando dije a los ángeles: "¡Prostérnense ante Adán!" Todos se prosternaron excepto Iblís, que se negó y fue soberbio, y se convirtió en uno de los incrédulos.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَإِذۡ قُلۡنَا لِلۡمَلَـٰٓئِكَةِ ٱسۡجُدُواْ لِأٓدَمَ فَسَجَدُوٓاْ إِلَّآ إِبۡلِيسَ أَبَىٰ وَٱسۡتَكۡبَرَ وَكَانَ مِنَ ٱلۡكَٰفِرِينَ} (34) En él hay diez cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y cuando dijimos» esto es: “y recuerda”. En cuanto a lo que dijo Abū ʿUbayda, que «idh» es redundante, no es admisible; porque «idh» es un adverbio circunstancial. Ya se ha tratado antes [492] Y dijo: «dijimos», y no dijo “dije”, porque el Poderoso, el Inmenso, informa de Sí mismo con el verbo en plural, como magnificación y realce de Su mención. Y «los ángeles» es el plural de ángel; ya se ha tratado antes [493] Y también se trató anteriormente acerca de Adán y su etimología [494], de modo que no hay sentido en repetirlo. Y se transmitió de Ibn Jaʿfar b. al-Qaʿqāʿ que él vocalizaba con ḍamma la tāʾ de feminidad de «al-malāʾika», por asimilación a la ḍamma de la ǧīm en «usǧudū». Su análogo es «al-ḥamdu li-llāh».

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «Postraos» La postración (suǧūd) significa en el habla de los árabes humillación y sumisión. Dijo el poeta:

بجمعٍ تَضِلُّ البلقُ في حَجراته *** ترى الأُكم فيها سجّدا للحوافر

«Al-ukm» son los montes pequeños. Los hizo “postrados” ante los cascos por el dominio con que los cascos los someten y porque no se resisten a ellos. Y “ojo postrado”, esto es, lánguido en la mirada; y su extremo es poner el rostro en tierra. Dijo Ibn Fāris: “sajada” cuando se abate; y todo lo que se postra, se humilla. Y «al-isǧād» es prolongar la mirada. Dijo Abū ʿAmr: “asǧada” cuando baja la cabeza. Dijo [495]:

فُضُول أزمتها أسجدت *** سجود النصارى لأحبارها

Dijo Abū ʿUbayda: y me recitó un beduino de Banū Asad:

وقلن له أسْجِد لليلى فأسجدا

Se refiere al camello cuando baja la cabeza. Y “dírhams del isǧād”: dírhams que tenían imágenes ante las cuales se postraban. Dijo:

وافى بها كدراهم الإسجاد

La tercera: Se ha inferido la excelencia de Adán y de su descendencia a partir de Su dicho —Exaltado sea— a los ángeles: «Postraos ante Adán». Dijeron: ello indica que él era superior a ellos. La respuesta es que el sentido de «Postraos ante Adán» es: postraos ante Mí, orientándoos hacia el rostro de Adán. Y es como Su dicho —Exaltado sea—: «Establece la oración al declinar el sol» [al-Isrāʾ: 78], esto es, en el momento del declinar del sol; y como Su dicho: «y soplé en él de Mi espíritu; caed, pues, ante él postrados» [Ṣād: 72], esto es: caed ante Mí, cuando se complete su creación y estéis frente a él, postrados. Ya hemos aclarado que aquel ante quien se realiza la postración no tiene por qué ser superior al que se postra, como lo prueba la qibla. Si se dijera: si no era superior a ellos, ¿cuál es la sabiduría de ordenarles postrarse ante él? Se le diría: los ángeles, cuando se engrandecieron por su glorificación y santificación, fueron ordenados a postrarse ante otro, para mostrarles Su independencia de ellos y de su adoración. Y algunos dijeron: reprocharon a Adán y lo tuvieron por insignificante, sin conocer las particularidades de la obra realizada en él; por eso se les ordenó postrarse ante él como honor. Y cabe que Dios —Exaltado sea— les ordenara postrarse ante él como castigo por su dicho: «¿Vas a poner en ella a quien corrompa en ella?» cuando les dijo: «Voy a poner en la tierra un jalifa» [al-Baqara: 30]. Y sabía de ellos que, si les hablaba, dirían eso; por ello les dijo: «Voy a crear un ser humano de barro» [Ṣād: 71] y hacerlo jalifa; y cuando sople en él de Mi espíritu, caed ante él postrados. El sentido es: para que eso sea un castigo para vosotros, en ese momento, por lo que ahora me vais a decir. Si se dijera: Ibn ʿAbbās infirió la excelencia de los humanos porque Dios —Exaltado sea— juró por la vida de Su Mensajero —Dios lo bendiga y le dé paz— diciendo: «¡Por tu vida!, ciertamente ellos, en su embriaguez, vagan a ciegas» [496][al-Ḥiǧr: 72]; y lo puso a salvo del castigo con Su dicho: «para que Dios te perdone lo que precedió de tu falta y lo que se retrasó» [497][al-Fatḥ: 2]. Y dijo a los ángeles: «y quien de ellos diga: “Yo soy un dios fuera de Él”, a ese lo retribuimos con el Infierno» [498][al-Anbiyāʾ: 29]. Se le diría: no juró por la vida de los ángeles, como tampoco juró por Su propia vida —Glorificado sea—, pues no dijo: “por mi vida”. Y juró por el cielo y la tierra, sin que ello indique que sean de rango más elevado que el Trono y los siete jardines. Y juró por el higo y el olivo. En cuanto a Su dicho —Glorificado sea—: «y quien de ellos diga: “Yo soy un dios fuera de Él”» [al-Anbiyāʾ: 29], es análogo a Su dicho a Su Profeta —sobre él la paz—: «si asociaras, se invalidaría tu obra y serías de los perdedores» [al-Zumar: 65]. No hay, pues, en ello indicación; y Dios sabe más.

La cuarta: La gente discrepó sobre la modalidad de la postración de los ángeles ante Adán, tras estar de acuerdo en que no fue postración de adoración. La mayoría dijo: fue una orden a los ángeles de poner las frentes en tierra, como la postración habitual en la oración, pues es lo aparente del suǧūd en el uso y en la Ley. Según esto se dijo: aquella postración fue un honor para Adán y una manifestación de su mérito, y obediencia a Dios —Exaltado sea—; y Adán era como la qibla para nosotros. Y el sentido de «para Adán» es: hacia Adán, como se dice “oró hacia la qibla”, esto es, hacia la qibla. Y un grupo dijo: no fue la postración habitual de hoy —que es poner la frente en tierra—, sino que se mantuvo en el sentido originario de la lengua: humillación y acatamiento; esto es: someteos a Adán y reconocedle el mérito. «Y se postraron», esto es, cumplieron lo que se les ordenó.

También discreparon sobre si aquella postración fue exclusiva de Adán —sobre él la paz—, de modo que no es lícito postrarse ante nadie de toda la creación salvo ante Dios —Exaltado sea—, o si fue lícita después de él hasta el tiempo de Jacob —sobre él la paz—, por Su dicho —Exaltado sea—: «y elevó a sus padres sobre el trono y cayeron ante él postrados» [499][Yūsuf: 100], siendo lo último que se permitió de la postración a las criaturas. Lo que sostiene la mayoría es que fue lícita hasta la época del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz—, y que sus compañeros le dijeron cuando el árbol y el camello se postraron ante él: “Nosotros somos más dignos de postrarnos ante ti que el árbol y el camello extraviado”. Y él les dijo: «No conviene que se postre ante nadie sino ante Dios, Señor de los mundos». Ibn Māǧa transmitió en su Sunan, y al-Bustī en su Ṣaḥīḥ, de Abū Wāqid, que dijo: cuando Muʿāḏ b. Ǧabal llegó de al-Šām, se postró ante el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz—. El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— dijo: «¿Qué es esto?». Dijo: “¡Oh Mensajero de Dios! Llegué a al-Šām y los vi postrarse ante sus patricios y sus obispos; quise hacer eso contigo”. Dijo: «No lo hagas. Pues si yo ordenara a algo que se postrara ante algo, ordenaría a la mujer que se postrara ante su marido. La mujer no cumple el derecho de su Señor hasta que cumpla el derecho de su marido; incluso si él le pidiera a sí misma estando ella sobre un qatab, no se lo negaría». Es la formulación de al-Bustī. Y el sentido de qatab es que, entre los árabes, es raro disponer de una silla para el parto, por lo que hacen que sus mujeres den a luz sobre el qatab [500] Y en algunas vías de transmisión de Muʿāḏ: prohibió la postración ante los humanos y ordenó el apretón de manos.

Digo: esta postración prohibida la han tomado como costumbre los ignorantes de entre los sufíes en sus audiciones y al entrar ante sus shayjs y al pedir perdón; se ve a uno de ellos, cuando lo toma el “estado” según su pretensión, postrarse ante los pies [501], por su ignorancia, sea hacia la qibla o no, por pura necedad. Se extravió su esfuerzo y fracasó su obra.

La quinta: Su dicho: «excepto Iblīs» está en acusativo por la excepción conectada; porque él era de los ángeles según la opinión de la mayoría: Ibn ʿAbbās, Ibn Masʿūd, Ibn Ǧurayǧ, Ibn al-Musayyab, Qatāda y otros. Es la elección del shayj Abū al-Ḥasan, y al-Ṭabarī la reforzó; y es lo aparente de la aleya. Dijo Ibn ʿAbbās: su nombre era ʿAzāzīl; era de los nobles de los ángeles y pertenecía a los de cuatro alas; luego “se desesperó” (ablasa) después. Samāk b. Ḥarb روایتó de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, que dijo: Iblīs era de los ángeles; cuando desobedeció a Dios, Dios se enojó con él, lo maldijo y se convirtió en demonio. Al-Māwardī نقلó de Qatāda: era de la mejor clase de los ángeles, llamados al-ǧanna. Y dijo Saʿīd b. Ǧubayr: los ǧinn son una rama de los ángeles; fueron creados de fuego, e Iblīs es de ellos; y el resto de los ángeles fue creado de luz. Y dijeron Ibn Zayd, al-Ḥasan y también Qatāda: Iblīs es el padre de los ǧinn, como Adán es el padre de los humanos, y no era ángel. Se transmitió algo semejante de Ibn ʿAbbās, y dijo: su nombre era al-Ḥāriṯ. Y dijo Šahr b. Ḥawšab y algunos uṣūlīes: era de los ǧinn que estaban en la tierra; los ángeles los combatieron, lo capturaron siendo pequeño, y él adoró junto con los ángeles y fue interpelado. Al-Ṭabarī lo transmitió de Ibn Masʿūd. Según esto, la excepción es discontinua, como Su dicho —Exaltado sea—: «no tienen de ello conocimiento, salvo seguir la conjetura» [al-Nisāʾ: 175], y Su dicho: «excepto lo que degolléis» [al-Māʾida: 3] según una de las dos opiniones. Y dijo el poeta:

ليس عليك عطش ولا جوع *** إلا الرقادُ والرقادُ ممنوعُ

Y algunos partidarios de esta opinión argumentaron que Dios —Poderoso y Majestuoso— describió a los ángeles diciendo: «no desobedecen a Dios en lo que les ordena y hacen lo que se les ordena» [al-Taḥrīm: 6]; y Su dicho —Exaltado sea—: «excepto Iblīs: era de los ǧinn» [al-Kahf: 50], y los ǧinn no son los ángeles. Los defensores de la primera postura respondieron que no es imposible que Iblīs salga del conjunto de los ángeles por lo que precedió en la ciencia de Dios acerca de su desdicha, por justicia de Él: no se le pregunta por lo que hace. Y no hay en su creación de fuego ni en la composición del deseo, cuando Dios se enojó con él, nada que impida que sea de los ángeles. Y la afirmación de quien dijo que era de los ǧinn de la tierra y fue capturado: se ha transmitido, en contraposición, que Iblīs fue quien combatió a los ǧinn en la tierra con un ejército de ángeles; lo نقلó al-Mahdawī y otros. Al-Ṯaʿlabī نقلó de Ibn ʿAbbās: Iblīs era de un clan entre los clanes de los ángeles, llamados al-ǧinn; fueron creados del fuego abrasador; y los ángeles fueron creados de luz. Su nombre en siríaco era ʿAzāzīl, y en árabe al-Ḥāriṯ. Era de los guardianes del Paraíso, jefe de los ángeles del cielo más bajo; tenía su autoridad y la autoridad de la tierra. Era de los ángeles más esforzados y de los más sabios; gobernaba lo que hay entre el cielo y la tierra. Vio en ello para sí honor y grandeza; eso fue lo que lo llamó a la incredulidad: desobedeció a Dios y Él lo transformó en un demonio lapidado. Si la falta de un hombre es la soberbia, no lo esperes; y si su falta es una desobediencia, espéralo. La falta de Adán —sobre él la paz— fue desobediencia; la falta de Iblīs fue soberbia. Y a los ángeles se les puede llamar ǧinn por su ocultamiento. En la Revelación: «y establecieron entre Él y los ǧinna un parentesco» [503][al-Ṣāffāt: 158]. Y dijo el poeta [504] al mencionar a Salomón —sobre él la paz—:

وسخَّر من جن الملائك تسعة *** قياما لديه يعملون بلا أجر

Además, como era de los guardianes del Paraíso, se lo atribuyó a él y se derivó su nombre del nombre de este. Y Dios sabe más. E Iblīs, su patrón es ifʿīl, derivado de al-iblās, que es la desesperación de la misericordia de Dios —Exaltado sea—. No declina (no se tanwīna) por ser nombre propio y no tener análogo entre los nombres, por lo que se asemejó a lo extranjero. Así lo dijo Abū ʿUbayda y otros. Y se dijo: es extranjero, sin derivación; por eso no declina por extranjería y determinación. Así lo dijo al-Zaǧǧāǧ y otros.

La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: «rehusó» significa que se abstuvo de hacer lo que se le ordenó. De ello, el ḥadiz auténtico de Abū Hurayra, del Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—: «Cuando el hijo de Adán recita la aleya de la postración {[y se postra]} [505], el demonio se aparta llorando y dice: “¡Ay de mí!” —y en otra versión: “¡Ay de mí!”—: al hijo de Adán se le ordenó postrarse y se postró: para él es el Paraíso; y a mí se me ordenó postrarme y rehusé: para mí es el Fuego». Lo transmitió Muslim. Se dice: abā yaʾbā ibāʾan. Es un patrón raro que viene en faʿala yafʿalu sin contener ninguna de las letras guturales. Se ha dicho: el alif en el imperfecto se asimila a las letras guturales. Dijo al-Zaǧǧāǧ: oí a Ismāʿīl b. Isḥāq al-Qāḍī decir: “la opinión, para mí, es que el alif se asimila a las letras guturales”. Dijo al-Naḥḥās: no sé que Abū Isḥāq haya transmitido de Ismāʿīl algo semejante salvo esta palabra.

La séptima: Su dicho —Exaltado sea—: «y se ensoberbeció» La soberbia (istikbār) es considerarse grande; como si detestara la postración por lo que respecta a sí mismo y la considerara enorme por lo que respecta a Adán. Así, el abandono de la postración ante Adán fue un desprecio del mandato de Dios y de Su sabiduría. Y de esta soberbia habló —sobre él la paz— con su dicho: «No entrará en el Paraíso quien tenga en su corazón el peso de un grano de mostaza de soberbia» [506] En una versión, un hombre dijo: “al hombre le gusta que su ropa sea hermosa y su calzado hermoso”. Dijo: «Dios es Bello y ama la belleza. La soberbia es rechazar la verdad y menospreciar a la gente». Lo transmitió Muslim. El sentido de “rechazar la verdad” es: despreciarla y anularla. Y “menospreciar a la gente” es: tenerlos por inferiores y despreciarlos. Y se transmite “wa-ġamṣ” con ṣād no enfática; el sentido es uno. Se dice: ġamaṣahu yaġmiṣuhu ġamṣan wa-ġtamaṣahu, esto es, lo tuvo por pequeño y no lo consideró nada. Y fulano “ġamaṣ” la gracia cuando no la agradece. Y “ġamaṣtu ʿalayhi qawlan qālahu”, esto es, se lo reproché. El maldito explicitó este sentido diciendo: «Yo soy mejor que él: me creaste de fuego y lo creaste de barro» [507][Ṣād: 76]. «¿He de postrarme ante quien creaste de barro?» [al-Isrāʾ: 61]. «No he de postrarme ante un ser humano que creaste de arcilla sonora, de cieno moldeable» [al-Ḥiǧr: 26]. Por ello Dios lo declaró incrédulo. Así, todo el que desprecie algo de los mandatos de Dios —Exaltado sea— o del mandato de Su Mensajero —sobre él la paz—, su حکم es el suyo; y en esto no hay اختلاف. Ibn al-Qāsim transmitió de Mālik que dijo: me ha llegado que la primera desobediencia fue la envidia y la soberbia: Iblīs envidió a Adán, y Adán fue avaro al comer del árbol. Y dijo Qatāda: Iblīs envidió a Adán por la nobleza que Dios le otorgó, y dijo: “yo soy de fuego y este es de barro”. El comienzo de los pecados fue la soberbia; luego la codicia, hasta que Adán comió del árbol; luego la envidia, cuando el hijo de Adán envidió a su hermano.

La octava: Su dicho —Exaltado sea—: «y era de los incrédulos» Se dijo: “kāna” aquí con el sentido de “llegó a ser”, como en Su dicho: «y fue de los ahogados». Y dijo el poeta [508]:

بتَيْهَاءَ قفر والمطيُّ كأنها *** قَطَا الحَزْنِ قد كانت فراخا بيوضُهَا

esto es: “se convirtió”. Y así dijo Ibn Fūrak. Pero decir que “kāna” aquí significa “llegó a ser” es un error que los اصول refutan. La mayoría de los intérpretes dijo: el sentido es que, en la ciencia de Dios —Exaltado sea—, él era de los que habrían de descreer; porque el incrédulo en sentido real y el creyente en sentido real son aquellos de quienes Dios sabe que perseverarán hasta el final.

Digo: esto es correcto, por el dicho del Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— en el Ṣaḥīḥ de al-Buḫārī: «Las obras dependen de sus finales». Y se dijo: Iblīs adoró a Dios —Exaltado sea— durante ochenta mil años, y se le dio el mando y la custodia en el Paraíso como istidrāǧ, del mismo modo que a los hipócritas se les dio el testimonio de “no hay divinidad sino Dios” en la punta de sus lenguas, y como a Bilʿām [509] se le dio el Nombre Supremo en la punta de su lengua. Así, en su mando y en su interior, la soberbia estaba firmemente asentada. Dijo Ibn ʿAbbās: él veía para sí una superioridad sobre los ángeles por lo que tenía; por eso dijo: “yo soy mejor que él”. Y por eso dijo Dios —Poderoso y Majestuoso—: «¿Qué te impidió postrarte ante lo que creé con Mis dos manos? ¿Te ensoberbeciste o eras de los elevados?» [510][Ṣād: 75], esto es: ¿te ensoberbeciste —y no hay soberbia para ti—, mientras Yo no me ensoberbecí cuando lo creé con Mis dos manos, y la soberbia es Mía? Por eso dijo: «y era de los incrédulos». [Ṣād: 74]. Y el origen de su creación era del fuego de la ʿizza; por eso juró por la ʿizza diciendo: «¡Por Tu ʿizza, los extraviaré a todos!» [Ṣād: 82]. La ʿizza le heredó la soberbia hasta que vio para sí el mérito sobre Adán —sobre él la paz—. Y de Abū Ṣāliḥ se dijo: los ángeles fueron creados de la luz de la ʿizza, e Iblīs fue creado del fuego de la ʿizza.

La novena: Dijeron nuestros sabios —que Dios tenga misericordia de ellos—: Quienquiera que Dios —Exaltado sea— haga aparecer por sus manos, sin ser profeta, carismas y hechos que rompen la costumbre, ello no indica su walāya; en خلاف de algunos sufíes y de los rāfiḍíes, que dijeron: eso indica que es walī, pues si no fuera walī, Dios no haría aparecer por sus manos lo que hizo aparecer. Nuestra prueba es que el conocimiento de que uno de nosotros es walī de Dios —Exaltado sea— no es válido sino después de saber que muere creyente; y si no se sabe que muere creyente, no es posible afirmar con certeza que es walī de Dios —Exaltado sea—, porque el walī de Dios —Exaltado sea— es aquel de quien Dios sabe que no concluirá sino con la fe. Y como estamos de acuerdo en que no podemos afirmar con certeza que ese hombre concluirá con la fe —ni el propio hombre puede afirmarlo con certeza—, se sabe que ello no indica su walāya ante Dios. Dijeron: no negamos que Dios haga conocer a algunos de Sus awliyāʾ su buen final y el خاتمة de su obra, y a otros con él. Así lo dijo el shayj Abū al-Ḥasan al-Ašʿarī y otros. Y al-Ṭabarī sostuvo que Dios —Exaltado sea— quiso, con la historia de Iblīs, reprender a sus semejantes entre los hijos de Adán: los judíos que descreyeron de Muḥammad —sobre él la paz— pese a conocer su profecía, y pese a la antigüedad de los favores de Dios sobre ellos y sobre sus antepasados.

La décima: Se discrepó sobre si hubo antes de Iblīs algún incrédulo o no. Se dijo: no; e Iblīs fue el primero en descreer. Y se dijo: antes de él hubo un pueblo incrédulo: los ǧinn, que eran quienes estaban en la tierra. También se discrepó sobre si Iblīs descreyó por ignorancia o por obstinación, en dos opiniones entre la gente de la Sunna; y no hay اختلاف en que él conocía a Dios —Exaltado sea— antes de su incredulidad. Quien dijo que descreyó por ignorancia, dijo: se le arrebató el conocimiento al descreer. Y quien dijo que descreyó por obstinación, dijo: descreyó conservando su conocimiento. Dijo Ibn ʿAṭiyya: la incredulidad por obstinación [511] con permanencia del conocimiento es improbable; sin embargo, para mí es جائز: no es imposible, con el abandono de Dios a quien Él quiere.

[492]: [493]: [494]: [495]: [496]: [497]: [498]: [499]: [500]: [501]: [502]: [503]: [504]: [505]: [506]: [507]: [508]: [509]: [510]: [511]:

Notas y Referencias

[492] Véase la primera cuestión, p. 261.

[493] Véase la segunda cuestión, p. 262.

[494] Véase la primera cuestión, p. 279.

[495] Es Ḥumayd b. Ṯawr, describiendo a unas mujeres. Dice: cuando partieron y enrollaron los sobrantes de las riendas de sus camellos en sus muñecas, estas (las monturas) “asǧadat” —bajaron sus cabezas— para ellas. (Según Lisān al-ʿArab y Šarḥ al-Qāmūs).

[496] Véase t. 10, p. 29.

[497] Véase t. 16, p. 62.

[498] Véase t. 11, p. 282.

[499] Véase t. 9, p. 264.

[500] Qatab: albarda pequeña del tamaño de la joroba.

[501] En copias del original: «para los pies».

[502] En copias: «maʿāšir».

[503] Véase t. 15, p. 134.

[504] Es al-Aʿšā Qays, como en el tafsir de al-Ṭabarī y de Abū Ḥayyān.

[505] El añadido es del Ṣaḥīḥ de Muslim.

[506] Añadido según el Ṣaḥīḥ de Muslim.

[507] Véase t. 7, p. 170.

[508] Es Ibn Aḥmar; como en Lisān al-ʿArab, voz «kawn».

[509] En la Historia de Ibn al-Aṯīr y en la de al-Ṭabarī se dice que es Bilʿam b. Bāʿūrāʾ, de la descendencia de Lot; fue en tiempos de Moisés —sobre él la paz—, y era de la gente de Canaán. Véase Historia de Ibn al-Aṯīr, t. 1, p. 140, e Historia de al-Ṭabarī, primera parte, p. 508 (edición europea).

[510] Véase t. 15, p. 228.

[511] Añadido según el tafsir de Ibn ʿAṭiyya.