2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 31

Versículo (Español)

[2:31] Y [Dios] enseñó a Adán los nombres de todas las cosas, luego se las mostró a los ángeles y dijo: "Díganme sus nombres, si es que dicen la verdad".

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَعَلَّمَ ءَادَمَ ٱلۡأَسۡمَآءَ كُلَّهَا ثُمَّ عَرَضَهُمۡ عَلَى ٱلۡمَلَـٰٓئِكَةِ فَقَالَ أَنۢبِـُٔونِي بِأَسۡمَآءِ هَـٰٓؤُلَآءِ إِن كُنتُمۡ صَٰدِقِينَ} (31) En ella hay siete cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y enseñó a Adán todos los nombres». («Enseñó») es decir: dio a conocer. Y su enseñanza aquí es una inspiración: le hizo conocer por necesidad. Y cabe que fuese por mediación de un ángel —Gabriel, la paz sea con él—, según se mencionará. Y se recitó: «y fue enseñado», en voz pasiva (sin mención del agente). Pero la primera es más evidente, según se dirá. Dijeron los sabios sufíes: se los enseñó mediante la enseñanza del Real (al-Ḥaqq) a él, y los preservó mediante Su preservación sobre él; y olvidó aquello que se le confió, porque en ello fue dejado a sí mismo, y por eso dijo: «Y ciertamente pactamos con Adán antes, pero olvidó, y no hallamos en él firme determinación[459]». [Ṭā Hā: 115]. Y dijo Ibn ʿAṭāʾ: si no se le hubiese desvelado a Adán el conocimiento de esos nombres, habría sido más incapaz que los ángeles para informar de ellos. Y esto es claro.

Y Adán —la paz sea con él— recibe la kunya de Abū al-Bašar (Padre de la humanidad). Y se dijo: Abū Muḥammad, pues se le dio la kunya por Muḥammad, el Sello de los profetas —las bendiciones de Dios sean sobre ellos—; lo dijo al-Suhaylī. Y se dijo: su kunya en el Paraíso es Abū Muḥammad, y en la tierra Abū al-Bašar. Su forma originaria lleva dos hamzas, porque es del patrón «afʿal», pero suavizaron la segunda; y cuando necesitas vocalizarla la conviertes en wāw y dices: «awādim» en el plural, porque no se conoce para ella un origen en yāʾ; así se tomó como predominante la wāw, según al-Aḫfaš.

Se discrepó acerca de su etimología: se dijo: deriva de «adamat al-arḍ» y «adīmuhā», que es su faz; así fue llamado por aquello de lo que fue creado; lo dijo Ibn ʿAbbās. Y se dijo: deriva de «al-udma», que es la morenez. Y discreparon sobre «al-udma»: al-Ḍaḥḥāk sostuvo que es la morenez, y al-Naḍr sostuvo que es la blancura, y que Adán —la paz sea con él— era blanco, tomado de su dicho: «nāqa admāʾ», cuando es blanca. Según esta derivación, su plural es «adm» y «awādim», como «ḥumr» y «aḥāmir», y no admite declinación de ningún modo. Y según que derive de «al-udma», su plural es «ādamūn», y quienes sostienen esta opinión han de declinarlo. Digo: lo correcto es que deriva de «adīm al-arḍ». Dijo Saʿīd b. Ǧubayr: sólo fue llamado Adán porque fue creado del adīm (la capa superficial) de la tierra; y sólo fue llamado «insān» porque olvidó; lo mencionó Ibn Saʿd en al-Ṭabaqāt. Y al-Suddī transmitió, de Abū Mālik y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Masʿūd, en el relato de la creación de Adán —la paz sea con él—, que dijo: Dios envió a Gabriel —la paz sea con él— a la tierra para que le trajera barro de ella. La tierra dijo: «Me refugio en Dios contra ti, de que me mengües[460] o me afees». Así que regresó sin tomar nada y dijo: «¡Señor mío! Ella se ha refugiado en Ti, y Tú le has dado refugio». Envió entonces a Mīkāʾīl, y ella se refugió de él y Él le dio refugio; regresó y dijo como dijo Gabriel. Envió entonces al Ángel de la Muerte, y ella se refugió de él; él dijo: «Y yo me refugio en Dios de volver sin ejecutar Su orden». Tomó entonces de la faz de la tierra y mezcló, sin tomar de un solo lugar; tomó de tierra roja, blanca y negra; por eso salieron los hijos de Adán diferentes —y por eso fue llamado Adán, porque fue tomado del adīm de la tierra—. Luego ascendió con ello. Dios —Exaltado sea— le dijo: «¿Acaso no tuviste misericordia de la tierra cuando suplicó ante ti?». Él dijo: «Vi que Tu orden era más obligatoria que su dicho». Dijo: «Tú eres apto para tomar las almas de su descendencia». Luego humedeció la tierra hasta que volvió barro pegajoso; «al-lāzib» es el que se adhiere una parte a otra. Luego se dejó hasta que se corrompió; y eso es cuando dice: «de arcilla negra moldeable» [al-Ḥiǧr: 26]; dijo: es decir, maloliente. Luego dijo a los ángeles: «Ciertamente voy a crear un ser humano de barro. Y cuando lo haya modelado y haya insuflado en él de Mi espíritu, caed ante él prosternados[461]» [Ṣād: 71]. Dios lo creó con Su mano para que Iblīs no se ensoberbeciera sobre él; es decir: «¿Te ensoberbeces de aquello que creé con Mis manos, y yo no me ensoberbecí sobre él?». Lo creó como ser humano, y fue un cuerpo de barro durante cuarenta años, del cómputo de un día viernes. Los ángeles pasaban junto a él y se aterraban al verlo; y el que más se aterraba era Iblīs: pasaba junto a él y lo golpeaba, y el cuerpo resonaba como resuena la cerámica, produciendo un tintineo; y eso es cuando dice: «de arcilla sonora, como la alfarería[462]» [al-Raḥmān: 14]. Y decía: «¡Para qué asunto has sido creado!». Entró por su boca y salió por su ano. Iblīs dijo a los ángeles: «No temáis a éste, pues es hueco; y si se me da poder sobre él, lo destruiré». Y se dice: que cuando pasaba junto a él con los ángeles decía: «¿Qué os parece éste, al que no habéis visto entre las criaturas algo semejante? Si se le da preferencia sobre vosotros y se os ordena obedecerle, ¿qué haréis?». Ellos dijeron: «Obedeceremos la orden de nuestro Señor». E Iblīs ocultó en sí mismo: «Si se me da preferencia sobre mí, no le obedeceré; y si se me da preferencia sobre él, lo destruiré». Cuando llegó el momento en que se quiso insuflar en él el espíritu, dijo a los ángeles: «Cuando insufle en él de Mi espíritu, prosternaos ante él». Cuando insufló en él el espíritu, y el espíritu entró en su cabeza, estornudó. Los ángeles le dijeron: «Di: al-ḥamdu li-llāh». Él dijo: «al-ḥamdu li-llāh». Dios le dijo: «Tu Señor tenga misericordia de ti». Cuando el espíritu entró en sus ojos, miró los frutos del Paraíso; cuando entró en su vientre, deseó la comida, y se lanzó, apresurado, hacia los frutos del Paraíso antes de que el espíritu llegara a sus piernas; y eso es cuando dice: «El ser humano fue creado de prisa[463]» [al-Anbiyāʾ: 37]. «Entonces los ángeles se prosternaron, todos ellos en conjunto, excepto Iblīs: rehusó estar con los prosternados[464]» [al-Aʿrāf: 11]. Y mencionó el relato. Y al-Tirmiḏī transmitió de Abū Mūsā al-Ašʿarī que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Ciertamente Dios —Poderoso y Majestuoso— creó a Adán de un puñado que tomó de toda la tierra; y vinieron los hijos de Adán conforme a la tierra: de ellos vino el rojo, el blanco y el negro, y entre eso; y el llano y el áspero; y el vil y el bueno». Dijo Abū ʿĪsā: este ḥadīṯ es ḥasan ṣaḥīḥ. «Adīm»: plural «udum». Dijo el poeta:

La gente es de naturalezas diversas[465] y distinta en los rasgos, *** y a todos los reúne el rostro del adīm.

Así, «Ādam» deriva de «adīm» y «udum», no de «al-udma». Y Dios sabe más. Y cabe que derive de ambos a la vez. Y vendrá para este capítulo mayor esclarecimiento sobre la creación de Adán en «al-Anʿām[466]» y en otros lugares, si Dios —Exaltado sea— quiere.

Y «Ādam» no admite declinación. Dijo Abū Ǧaʿfar al-Naḥḥās: «Ādam no admite declinación en el definido, por consenso de los gramáticos, porque está en el patrón “afʿal” y es nombre propio; y nada se impide de declinar, según los basríes, sino por dos causas. Si lo haces indefinido y no es adjetivo, al-Ḫalīl y Sībawayh no lo declinan; y al-Aḫfaš Saʿīd sí lo declina, porque era adjetivo y está en el peso del verbo; y si no es adjetivo, lo declina. Dijo Abū Isḥāq al-Zaǧǧāǧ: la opinión es la de Sībawayh, y no se distingue entre el adjetivo y lo demás, porque es eso mismo».

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «los nombres, todos ellos». «Los nombres» aquí con el sentido de expresiones, pues «nombre» puede emplearse queriendo con él lo nombrado, como cuando dices: «Zayd está en pie» y «el león es valiente». Y puede quererse con él la denominación misma, como cuando dices: «asad son tres letras». En el primer caso se dice: «el nombre es lo nombrado», en el sentido de que se pretende lo nombrado; en el segundo no se pretende lo nombrado. Y en la lengua «nombre» puede correr el curso de la entidad de la expresión, y éste es su uso más frecuente. De ello es Su dicho —Exaltado sea—: «Y enseñó a Adán todos los nombres» [al-Baqara: 31], según la interpretación más conocida; y de ello es el dicho del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Ciertamente Dios tiene noventa y nueve nombres». Y corre el curso de la entidad: se dice «ḏāt», «nafs», «ʿayn» y «ism» con un mismo sentido. Sobre esto se llevó la mayoría de la gente de ciencia Su dicho —Exaltado sea—: «Glorifica el nombre de tu Señor, el Altísimo[467]» [al-Aʿlā: 1]; «Bendito sea el nombre de tu Señor» [al-Raḥmān: 78]; «No son sino nombres que vosotros habéis puesto» [al-Naǧm: 23].

La tercera: Los exégetas discreparon sobre el sentido de los nombres que enseñó a Adán —la paz sea con él—. Ibn ʿAbbās, ʿIkrima, Qatāda, Muǧāhid e Ibn Ǧubayr dijeron: le enseñó los nombres de todas las cosas, las importantes y las insignificantes. Y ʿĀṣim b. Kulayb transmitió de Saʿd, liberto de al-Ḥasan b. ʿAlī, que dijo: estaba sentado junto a Ibn ʿAbbās y mencionaron el nombre del recipiente y el nombre del látigo; Ibn ʿAbbās dijo: «Y enseñó a Adán todos los nombres».

Digo: este sentido se ha transmitido también como elevado (marfūʿ) según se mencionará; y es lo que exige el término «todos», pues es un nombre puesto para abarcar y generalizar. En al-Buḫārī, en el ḥadīṯ de Anas, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, dijo: «Y los creyentes se reunirán el Día de la Resurrección y dirán: “Si pidiéramos intercesión a nuestro Señor…”. Entonces acudirán a Adán y dirán: “Tú eres el padre de la gente; Dios te creó con Su mano, hizo que Sus ángeles se prosternaran ante ti, y te enseñó el nombre de toda cosa”». El ḥadīṯ. Dijo Ibn Ḫuwayz Mandād: en esta aleya hay prueba de que la lengua se toma por determinación revelada (tawqīf), y de que Dios —Exaltado sea— la enseñó a Adán —la paz sea con él— en conjunto y en detalle. Y así dijo Ibn ʿAbbās: le enseñó el nombre de toda cosa, incluso el de la escudilla grande y el del recipiente de ordeño. Y Šaybān transmitió de Qatāda que dijo: Adán aprendió de los nombres los nombres de Su creación, lo que los ángeles no sabían; nombró cada cosa por su nombre y dirigió[468] la utilidad de cada cosa hacia su género. Dijo al-Naḥḥās: esto es lo mejor que se ha transmitido sobre ello. El sentido es: le enseñó los nombres de los géneros y le dio a conocer sus utilidades: esto es tal, y sirve para tal. Y dijo al-Ṭabarī: le enseñó los nombres de los ángeles y de su descendencia; eligió esto y lo reforzó con Su dicho: «luego los presentó a los ángeles». Ibn Zayd dijo: le enseñó los nombres de su descendencia, todos ellos. Al-Rabīʿ b. Ḫuṯaym[469]: los nombres de los ángeles en particular. Al-Qutbī: los nombres de lo que fue creado en la tierra. Y se dijo: los nombres de los géneros y de las especies.

Digo: la primera opinión es la más correcta, por lo que mencionamos antes y por lo que aclararemos —si Dios quiere—.

La cuarta: Los intérpretes discreparon también sobre si se presentó a los ángeles los nombres de las personas (los individuos) o los nombres sin las personas. Ibn Masʿūd y otros dijeron: se presentaron las personas, por Su dicho —Exaltado sea—: «los presentó» y por Su dicho: «Informadme de los nombres de éstos». Y los árabes dicen: «ʿaraḍtu al-šayʾ fa-aʿraḍ», es decir: lo mostré y se mostró. De ello: «presenté la cosa para la venta». Y en el ḥadīṯ: «Ciertamente los presentó como formas semejantes a partículas de polvo». Ibn ʿAbbās y otros dijeron: se presentaron los nombres; y en la lectura de Ibn Masʿūd: «las presentó», devolviendo el pronombre a los nombres y no a las personas, porque la hāʾ y la nūn son más propias del femenino. Y en la lectura de Ubayy: «la presentó». Muǧāhid: los poseedores de los nombres. Quien dijo que los nombres son las denominaciones, se ajusta a la lectura de Ubayy: «la presentó». Y en la lectura de quien recitó «los presentó», se dice: el término «nombres» indica personas; por eso fue lícito decir de los nombres: «los presentó». Y en «éstos», lo señalado por el demostrativo: las personas de los nombres; pero aunque estén ausentes, ha comparecido lo que es de ellas por causa, y eso son sus nombres. Dijo Ibn ʿAṭiyya: lo que parece es que Dios —Exaltado sea— enseñó a Adán los nombres y se los presentó junto con esos géneros en sus individuos; luego presentó eso a los ángeles y les preguntó por sus denominaciones, que él ya había aprendido. Luego Adán les dijo: éste se llama tal, y éste se llama tal. Dijo al-Māwardī: lo más correcto es que la presentación se dirigiera a los nombrados. Luego, sobre el momento de presentarlos, hay dos opiniones: una, que los presentó después de crearlos; la segunda, que los figuró en los corazones de los ángeles y luego los presentó.

La quinta: Se discrepó sobre quién fue el primero en hablar en lengua árabe. Se transmitió de Kaʿb al-Aḥbār: que el primero en establecer la escritura árabe, la siríaca y todas las escrituras en todas las lenguas fue Adán —la paz sea con él—. Y lo dijo también otro distinto de Kaʿb al-Aḥbār.

Si se dijera: se ha transmitido de Kaʿb al-Aḥbār, por una vía buena, que dijo: el primero en hablar árabe fue Gabriel —la paz sea con él—, y él fue quien la puso en la lengua de Noé —la paz sea con él—, y Noé la puso en la lengua de su hijo Sām; lo transmitió Ṯawr b. Zayd de Ḫālid b. Maʿdān de Kaʿb. Y se transmitió del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «El primero a quien se le abrió la lengua con el árabe claro fue Ismāʿīl, y tenía diez años». Y también se transmitió: que el primero en hablar árabe fue Yaʿrub b. Qaḥṭān; y se transmitió otra cosa. Decimos: lo correcto es que el primero de los humanos en hablar todas las lenguas fue Adán —la paz sea con él—, y el Corán da testimonio de ello. Dijo Dios —Exaltado sea—: «Y enseñó a Adán todos los nombres» [al-Baqara: 31]. Y todas las lenguas son nombres, así que entran bajo ello. Y así vino la Sunna: dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Y enseñó a Adán todos los nombres, incluso el de la escudilla y el de la escudillita». Y lo que mencionaron puede entenderse como: el primero en hablar árabe, de entre los hijos de Abraham —la paz sea con él—, fue Ismāʿīl —la paz sea con él—. Asimismo, si es auténtico lo demás, se lleva a que el mencionado fue el primero en hablar árabe dentro de su tribu, por lo que hemos mencionado. Y Dios sabe más. Y asimismo Gabriel fue el primero en hablarla entre los ángeles, y la puso en la lengua de Noé después de que Dios se la enseñara a Adán o a Gabriel, según lo ya expuesto. Y Dios sabe más.

Su dicho —Exaltado sea—: «éstos». Es un término construido sobre kasra. En la lengua de Tamīm y de parte de Qays y Asad se acorta. Dijo al-Aʿšā:

Hūlā, luego hūlā: a todos di *** sandalias recortadas a semejanza.

Y entre los árabes hay quien dice: «hōlāʾ», y suprime el alif y la hamza[470]

La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: «si sois veraces». Es una condición, y la respuesta está elidida; su estimación es: «si sois veraces en que los hijos de Adán corromperán en la tierra, entonces informadme», como dijo al-Mubarrad. Y el sentido de «veraces» es: conocedores; por eso no fue lícito a los ángeles el esfuerzo interpretativo (iǧtihād) y dijeron: «¡Gloria a Ti!». Lo transmitió al-Naqqāš, quien dijo: si no se les hubiese condicionado sino la veracidad en informar, les habría sido lícito el iǧtihād, como le fue lícito a aquel a quien Dios hizo morir cien años cuando le dijo: «¿Cuánto tiempo permaneciste?», pues no le condicionó el acierto; él respondió sin acertar y no fue reprendido. Esto es evidente, sin ocultación. Al-Ṭabarī y Abū ʿUbayd transmitieron: que algunos exégetas dijeron que el sentido de «si sois» es «cuando erais». Ambos dijeron: esto es un error. Y «informadme» significa: comunicadme. Y «al-nabaʾ» es la noticia; de ello: «al-nabīʾ» con hamza. Vendrá su explicación —si Dios quiere—[471]

La séptima: Dijo algún sabio: de esta orden de informar se desprende la imposición de lo que no se puede soportar, porque sabía que ellos no lo sabían. Y los verificadores entre la gente de la exégesis dijeron: esto no es a modo de imposición, sino a modo de constatación y fijación. Y vendrá el discurso sobre la imposición de lo que no se puede soportar —si ocurrió la imposición de ello o no— al final de la sura[472], si Dios —Exaltado sea— quiere.

[459] :راجع ج 11 ص 251. [460] :في نسخة. "أن تقبض مني أو تسيئني". وفي تاريخ الطبري (ص 87 قسم أول طبع أوربا): "أن تنقض مني شيئا وتشينني". [461] :راجع ج 15 ص 227 [462] :راجع ج 17 ص 160. [463] :راجع ج 11 ص 288 [464] :راجع ج 10 ص 25 [465] :الأخياف: المختلفون في الأخلاق والأشكال. [466] :راجع ج 6 ص 387 و ج7 ص 168. [467] :راجع ج 20 ص 13 [468] :أنحى: صرف. وفي الطبري: "ألجأ". [469] :في التقريب بضم المعجمة وفتح المثلثة. وفي الخلاصة "خثيم" بفتح المعجمة والمثلثة بينهما تحتانية ساكنة. [470] :في البحر لأبي حيان "بحذف ألف ها وهمزة أولاء وإقرار الواو التي بعد تلك الهمزة". [471] :في قوله تعالى: "ويقتلون النبيين بغير الحق..." راجع ص 431 من هذا الجزء. [472] :راجع ج 3 ص 428

Notas y Referencias

[459] Véase t. 11, p. 251.

[460] En una copia: «que me tomes de mí o me ofendas». Y en la Historia de al-Ṭabarī (p. 87, primera parte, ed. Europa): «que me arranques algo de mí y me afees».

[461] Véase t. 15, p. 227.

[462] Véase t. 17, p. 160.

[463] Véase t. 11, p. 288.

[464] Véase t. 10, p. 25.

[465] al-aḫyāf: los que difieren en carácter y en formas.

[466] Véase t. 6, p. 387 y t. 7, p. 168.

[467] Véase t. 20, p. 13.

[468] «anḥā»: desvió/dirigió. En al-Ṭabarī: «obligó/forzó a refugiarse».

[469] En al-Taqrīb, con ḍamma en la letra muʿǧama y fatḥa en la letra muṯallaṯa. Y en al-Ḫulāṣa: «Ḫuṯaym», con fatḥa en la muʿǧama y la muṯallaṯa, entre ambas una yāʾ quieta.

[470] En al-Baḥr de Abū Ḥayyān: «suprimiendo el alif de hā y la hamza de ulāʾ, y manteniendo la wāw que sigue a esa hamza».

[471] En Su dicho —Exaltado sea—: «y matan a los profetas sin derecho…», véase p. 431 de este tomo.

[472] Véase t. 3, p. 428.