2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 286

Versículo (Español)

[2:286] Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades, a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra tendrá el mal que haga. "¡Señor nuestro! No nos castigues si olvidamos o cometemos un error. ¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a lo que podamos soportar. Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector, concédenos el triunfo sobre los que niegan la verdad".

Tafsir de Al-Qurtubi

{لَا يُكَلِّفُ ٱللَّهُ نَفۡسًا إِلَّا وُسۡعَهَاۚ لَهَا مَا كَسَبَتۡ وَعَلَيۡهَا مَا ٱكۡتَسَبَتۡۗ رَبَّنَا لَا تُؤَاخِذۡنَآ إِن نَّسِينَآ أَوۡ أَخۡطَأۡنَاۚ رَبَّنَا وَلَا تَحۡمِلۡ عَلَيۡنَآ إِصۡرٗا كَمَا حَمَلۡتَهُۥ عَلَى ٱلَّذِينَ مِن قَبۡلِنَاۚ رَبَّنَا وَلَا تُحَمِّلۡنَا مَا لَا طَاقَةَ لَنَا بِهِۦۖ وَٱعۡفُ عَنَّا وَٱغۡفِرۡ لَنَا وَٱرۡحَمۡنَآۚ أَنتَ مَوۡلَىٰنَا فَٱنصُرۡنَا عَلَى ٱلۡقَوۡمِ ٱلۡكَٰفِرِينَ} (286) La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «No impone Allah a ninguna alma sino según su capacidad». El taklīf es ordenar aquello que le resulta gravoso; y “me impuse (takallaftu) el asunto” significa: lo afronté con esfuerzo y me lo eché a cuestas; así lo transmitió al-Ŷawharī. Y la “capacidad” (al-wusʿ) es: la energía y la holgura. Esto es una noticia enunciada con firmeza. Allah —Exaltado sea— dejó expresamente establecido que, desde el momento del descenso de la aleya, no impone a los siervos, en cuanto a los actos del corazón o de los miembros, sino aquello que está dentro de la capacidad del obligado y conforme a su comprensión y constitución; y con ello se disipó la angustia de los musulmanes en su interpretación del asunto de los pensamientos fugaces. Y respecto al sentido de esta aleya, se ha transmitido lo que narró Abū Hurayra —Allah esté complacido con él—, quien dijo: «No habría deseado que me hubiera parido madre alguna sino Ŷaʿfar b. Abī Ṭālib; pues lo seguí un día estando yo hambriento. Cuando llegó a su casa, no encontró en ella sino un odre de grasa en el que quedaban restos; lo abrió delante de nosotros, y nos pusimos a lamer lo que había en él de grasa y de arrope[2796], mientras él decía:

No impone Allah a un alma por encima de su capacidad *** ni mano alguna da sino aquello que halla.

La quinta: La gente discrepó acerca de la licitud de imponer lo que no se puede soportar en las normas que rigen en este mundo, tras su acuerdo en que ello no ha ocurrido en la Ley revelada, y en que esta aleya anuncia su inexistencia. Dijo Abū l-Ḥasan al-Ašʿarī y un grupo de teólogos: imponer lo que no se puede soportar es racionalmente posible, y ello no quebranta nada de las creencias de la Ley; y sería un indicio de castigo del obligado y una determinación definitiva de ello. A esto se asemeja imponer al pintor que anude un cabello. Y quienes sostuvieron su posibilidad discreparon: ¿ocurrió en la misión de Muḥammad —Allah lo bendiga y le conceda paz— o no? Un grupo dijo: ocurrió en el caso de Abū Lahab; porque se le impuso creer en el conjunto de la Ley, y entre ello está que él no creerá, pues se dictaminó contra él la perdición de sus manos y el entrar en el Fuego; y eso indica que no creerá. Así, se le impuso creer que no creerá. Y otro grupo dijo: no ocurrió en absoluto. Y se ha transmitido el consenso sobre ello. Y Su dicho —Exaltado sea—: «Arderá en un fuego» [al-Masad: 3] significa: si llega a ese estado (si muere en ello); así lo refirió Ibn ʿAṭiyya[2797]. «Y Él impone» (yukallifu) rige dos objetos directos, uno de los cuales está elidido; su estimación es: “un acto de adoración” o “algo”. Pues Allah —Glorificado sea—, por Su gentileza y favor hacia nosotros, aunque nos ha impuesto cosas arduas y pesadas —como la firmeza de uno frente a diez, o la emigración del hombre, su salida de su patria y la separación de su familia, su tierra y su costumbre—, no nos ha impuesto las cargas aplastantes ni los asuntos dolorosos, como impuso a quienes nos precedieron el matarse a sí mismos y el recortar el lugar de la orina de sus ropas y pieles; antes bien, facilitó, fue benigno, y nos quitó el yugo y las cadenas que puso sobre quienes fueron antes que nosotros. A Allah, pues, la alabanza y el favor, la gracia y la merced.

La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: «A ella le corresponde lo que ha ganado, y contra ella lo que ha adquirido». Se refiere a las buenas obras y a las malas obras; así lo dijo al-Suddī. Y el conjunto de los exegetas no discrepa en ello; así lo afirmó Ibn ʿAṭiyya. Y es como Su dicho: «Ninguna cargadora cargará con la carga de otra» [al-Anʿām: 164], y: «Ninguna alma adquiere sino contra sí misma» [al-Anʿām: 164][2798]. Los pensamientos fugaces y lo semejante no forman parte de lo que el hombre “gana”. La expresión en las buenas obras vino con «a ella» (lahā) por cuanto son de aquello con lo que el hombre se alegra al ganarlo y se complace, y por eso se atribuye a su posesión; y en las malas obras vino con «contra ella» (ʿalayhā) por cuanto son cargas, pesos y gravámenes difíciles de soportar. Esto es como cuando dices: “tengo bienes” y “tengo una deuda encima”. Y repitió el verbo “ganar” variando la forma, por belleza del estilo del discurso, como dijo: «Concede, pues, una tregua a los incrédulos; concédeles una tregua breve» [al-Ṭāriq: 17][2799]. Dijo Ibn ʿAṭiyya: “Me parece que en esto las buenas obras son de aquello que se adquiere sin afectación ni esfuerzo forzado, pues quien las gana lo hace conforme al camino recto de la orden de Allah —Exaltado sea— y al trazado de Su Ley; mientras que las malas obras se ‘adquieren’ con una forma intensiva, pues quien las adquiere se esfuerza en quebrar el velo de lo que Allah —Exaltado sea— ha prohibido y lo traspasa hacia ellas. Así, en la aleya es apropiada la venida de ambas formas para salvaguardar este sentido”.

La séptima: En esta aleya hay prueba de la corrección de que nuestros imames denominen los actos de los siervos “ganancia” (kasb) y “adquisición” (iktisāb); por ello no los denominaron “creación” ni “creador”, en contra de quienes lo afirmaron entre los innovadores temerarios. Y quien de nuestros imames aplicó eso al siervo —y que él es “agente”—, lo hizo en sentido puramente metafórico. Y dijo al-Mahdawī y otros: se ha dicho que el sentido de la aleya es que nadie será tomado a cuenta por el pecado de otro. Dijo Ibn ʿAṭiyya: esto es verdadero en sí mismo, pero no a partir de esta aleya.

La octava: Dijo al-Kiyā al-Ṭabarī: Su dicho —Exaltado sea—: «A ella le corresponde lo que ha ganado, y contra ella lo que ha adquirido» se usa como prueba de que quien mata a otro con un objeto contundente, o por estrangulamiento, o por ahogamiento, debe responder por ello con represalia (qiṣāṣ) o con indemnización (diya); en contra de quien hace recaer su indemnización sobre la ʿāqila[2800], pues ello contradice el sentido aparente. Y prueba que la caída de la represalia respecto del padre no implica su caída respecto de su copartícipe. Y prueba la obligatoriedad del ḥadd sobre la ʿāqila si ésta permitió a un demente acceder a ella. Y dijo el cadí Abū Bakr b. al-ʿArabī: “Nuestros sabios mencionaron esta aleya en que la represalia es obligatoria para el copartícipe del padre, en contra de Abū Ḥanīfa; y para el copartícipe del que mata por error, en contra de al-Šāfiʿī y Abū Ḥanīfa; porque cada uno de ellos ha ‘adquirido’ el homicidio. Y dijeron: la participación de quien no está sujeto a represalia junto con quien sí lo está no constituye una duda (šubha) que permita evitar aquello que se evita por duda”.

La novena: Su dicho —Exaltado sea—: «¡Señor nuestro! No nos tomes a cuenta si olvidamos o erramos». El sentido es: absuelve el pecado de lo que ocurra de nosotros por una de estas dos vías, o por ambas; como en su dicho —la paz sea con él—: «Se ha levantado de mi comunidad el error, el olvido y aquello a lo que fueron compelidos», es decir, el pecado de ello. En esto no hay discrepancia: el pecado queda levantado. La discrepancia se dio únicamente en lo que se deriva de ello en cuanto a normas: si queda levantado y no conlleva nada, o si conlleva todas sus consecuencias jurídicas. Se discrepó al respecto. Lo correcto es que ello varía según los casos: una parte no cae por consenso, como las compensaciones económicas, las indemnizaciones de sangre y las oraciones obligatorias; y una parte cae por consenso, como la represalia y la pronunciación de la palabra de incredulidad; y una tercera parte es objeto de discrepancia, como quien come por olvido en Ramaḍān o quien quebranta un juramento por inadvertencia, y lo semejante de lo que ocurre por error u olvido. Esto se conoce en las ramas (furūʿ).

La décima: Su dicho —Exaltado sea—: «¡Señor nuestro! No cargues sobre nosotros un isr». Es decir, un peso. Mālik y al-Rabīʿ dijeron: el isr es el mandato áspero y difícil. Y Saʿīd b. Ŷubayr dijo: el isr es la dureza de la obra; y lo que se hizo gravoso a los Hijos de Israel respecto de la orina y lo semejante. Al-Ḍaḥḥāk dijo: se les imponían asuntos severos; y esto es semejante a lo dicho por Mālik y al-Rabīʿ. Y de ello es el dicho de al-Nābiġa:

Oh quien impide la injusticia de alcanzar a sus nobles *** y quien carga el isr por ellos, después de haberlo sabido. [2801]

ʿAṭāʾ dijo: el isr es la metamorfosis en monos y cerdos; y así lo dijo también Ibn Zayd. Y de él se transmitió asimismo que es el pecado para el cual no hay arrepentimiento ni expiación. El isr en la lengua es el pacto; de ello Su dicho —Exaltado sea—: «y tomasteis sobre ello Mi isr» [Āl ʿImrān: 81][2802]. Y el isr: la estrechez, el pecado y el peso. Y al-iṣār: la cuerda con la que se atan las cargas y lo semejante. Se dice: aṣara yaʾṣiru aṣran: lo retuvo. Y al-iṣr —con kasra en la hamza— procede de ello. Dijo al-Ŷawharī: el lugar es maʾṣir y maʾṣar, y el plural maʾāṣir; y el vulgo dice maʿāṣir. Dijo Ibn Ḫuwayz Mandād: puede inferirse de este sentido aparente respecto de toda adoración en la que el adversario alegue que se ha hecho pesada; pues es como Su dicho —Exaltado sea—: «No ha puesto sobre vosotros en la religión ninguna estrechez» [al-Muʾminūn: 78][2803], y como el dicho del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «La religión es facilidad; facilitad, y no dificultéis». ¡Oh Allah, haz difícil para quien haga difícil a la comunidad de Muḥammad —Allah lo bendiga y le conceda paz—!

Digo: algo semejante dijo al-Kiyā al-Ṭabarī: se argumenta con ello para negar la estrechez y la constricción cuyo sentido aparente contradice la recta religión, indulgente y tolerante; y esto es claro.

La undécima: Su dicho —Exaltado sea—: {Y no nos cargues con lo que no tenemos fuerza para soportar}. Dijo Qatāda: su sentido es: no nos impongas dureza como impusiste dureza a quienes fueron antes que nosotros. Al-Ḍaḥḥāk: no nos cargues, de las obras, con lo que no podemos soportar; y algo semejante dijo Ibn Zayd. Ibn Ŷurayŷ: no nos metamorfosees en monos ni en cerdos. Y dijo Salām b. Sābūr: aquello para lo que no tenemos fuerza es: la g̱ulma[2804]; y al-Naqqāš lo transmitió de Muŷāhid y ʿAṭāʾ. Y se narró que Abū l-Dardāʾ decía en su súplica: “Y me refugio en Ti de una g̱ulma que no tiene preparación”. Y dijo al-Suddī: es el rigor y las cadenas que estaban sobre los Hijos de Israel.

Su dicho —Exaltado sea—: {Y absuélvenos} es decir, de nuestros pecados. “He absuelto su pecado” cuando lo dejas y no lo castigas. {Y perdónanos} es decir, cubre nuestros pecados. El perdón (al-g̱afr) es: el encubrimiento. {Y ten misericordia de nosotros} es decir, concédenos por favor una misericordia que procede inicialmente de Ti hacia nosotros. {Tú eres nuestro Protector} es decir, nuestro Walī y nuestro Auxiliador. Esto se expresó a modo de enseñanza para las criaturas sobre cómo suplicar. Se transmitió de Muʿāḏ b. Ŷabal que, cuando terminaba de recitar esta sura, decía: “Amīn”. Dijo Ibn ʿAṭiyya: se presume que lo transmitió del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz—; si así fuera, es perfección; y si fue por analogía con la sura de la Alabanza, en cuanto allí hay súplica y aquí hay súplica, entonces es bueno. Y dijo ʿAlī b. Abī Ṭālib: no creo que nadie que haya comprendido y asimilado el Islam se duerma hasta recitarlas.

Digo: Muslim ha transmitido en este sentido, de Abū Masʿūd al-Anṣārī, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien recite estas dos aleyas del final de la sura al-Baqara en una noche, le bastarán». Se dijo: le bastarán respecto del rezo nocturno; como se transmitió de Ibn ʿUmar, que dijo: oí al Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— decir: «Allah hizo descender dos aleyas de los tesoros del Paraíso con las que selló la sura al-Baqara; el Compasivo las escribió con Su mano antes de crear la creación en mil años. Quien las recite dos veces después de la oración de la noche, le bastarán del rezo nocturno: “Āmana l-rasūl” hasta el final de al-Baqara». Y se dijo: le bastarán contra el mal del demonio, de modo que no tendrá poder sobre él. Y Abū ʿAmr al-Dānī encadenó de Ḥuḏayfa b. al-Yamān, que dijo: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Allah —Poderoso y Majestuoso— escribió un Libro antes de crear los cielos y la tierra en dos mil años; e hizo descender de él estas tres aleyas con las que concluyó al-Baqara. Quien las recite en su casa, el demonio no se acercará a su casa durante tres noches». Y se narró que el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Me fueron dadas estas aleyas del final de la sura al-Baqara de un tesoro bajo el Trono; no se le dieron a ningún profeta antes de mí». Esto es auténtico. Y ya se mencionó en al-Fātiḥa el descenso del ángel con ella junto con al-Fātiḥa. Y a Allah la alabanza.

Notas y Referencias

[2795] - Así en Ibn ʿAṭiyya, y es su expresión. Y en los ejemplares base: «no».

[2796] - Al-rubb (con ḍamma): arrope de dátiles cuando se cuece.

[2797] - Véase t. 20, p. 234.

[2798] - Véase t. 7, p. 156.

[2799] - Véase t. 20, p. 12.

[2800] - Al-ʿāqila: primero, la tribu; y segundo, la mujer.

[2801] - Así en todos los ejemplares base, excepto Ṭ; como en «Poetas del cristianismo»: «se ahogaron».

[2802] - Véase t. 4, p. 124.

[2803] - Véase t. 12, p. 99.

[2804] - Al-g̱ulma (con ḍamma en la ġayn): el arrebato del deseo sexual; y g̱alima yag̱lamu, del paradigma taʿiba: se intensificó su concupiscencia.