La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:184] Son días contados [el mes de Ramadán]. Quien esté enfermo o de viaje y no ayune, deberá reponer posteriormente los días no ayunados. Quienes puedan [pero con mucha dificultad por la vejez] y no lo hagan, deberán alimentar a un pobre [por cada día no ayunado]. Pero quien voluntariamente alimente a más de un pobre, será más beneficioso para él. Y ayunar es mejor para ustedes, si supieran.
Tafsir de Al-Qurtubi
{أَيَّامٗا مَّعۡدُودَٰتٖۚ فَمَن كَانَ مِنكُم مَّرِيضًا أَوۡ عَلَىٰ سَفَرٖ فَعِدَّةٞ مِّنۡ أَيَّامٍ أُخَرَۚ وَعَلَى ٱلَّذِينَ يُطِيقُونَهُۥ فِدۡيَةٞ طَعَامُ مِسۡكِينٖۖ فَمَن تَطَوَّعَ خَيۡرٗا فَهُوَ خَيۡرٞ لَّهُۥۚ وَأَن تَصُومُواْ خَيۡرٞ لَّكُمۡ إِن كُنتُمۡ تَعۡلَمُونَ} (184)
La sexta:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Días contados».
«Días»: es el segundo complemento directo de «se os ha prescrito (kutiba)», como dijo al-Farrā’.
Y se ha dicho: está en acusativo por circunstancialidad (ẓarf) de «se os ha prescrito», es decir: se os ha prescrito el ayuno en días.
Y los «días contados» son el mes de Ramaḍān; y esto indica lo contrario de lo transmitido de Muʿāḏ; y Dios sabe más.
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y quien de vosotros esté enfermo o de viaje, entonces [que ayune] un número de días otros».
En ello hay dieciséis cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—: {enfermo}.
El enfermo tiene dos estados: uno de ellos, que no pueda ayunar en absoluto; entonces le incumbe romper el ayuno obligatoriamente.
El segundo: que pueda ayunar con perjuicio y penuria; a éste se le recomienda romper el ayuno, y no ayuna sino un ignorante.
Dijo Ibn Sīrīn: cuando el hombre se halla en un estado por el que merece el nombre de «enfermedad», es lícito que rompa el ayuno, por analogía con el viajero por la causa del viaje, aunque no haya necesidad imperiosa de romperlo.
Dijo Ṭarīf b. Tamām al-ʿAṭṭāridī: entré a ver a Muḥammad b. Sīrīn en Ramaḍān mientras comía; y cuando terminó dijo: «Me duele este dedo mío».
Y la mayoría de los sabios dijo: si padece una enfermedad que le duele y le perjudica, o teme su prolongación, o teme su agravamiento, le es lícito romper el ayuno.
Dijo Ibn ʿAṭiyya: éste es el parecer de los más diestros de los compañeros de Mālik, y con él polemizan. En cuanto a la expresión de Mālik, es: la enfermedad que resulta penosa para el hombre y le alcanza.
Dijo Ibn Ḫuwayz Mandād: se ha discrepado en la transmisión de Mālik acerca de la enfermedad que permite romper el ayuno: una vez dijo: es el temor de perecer por el ayuno; y otra vez dijo: la gravedad de la enfermedad, su aumento y la penuria extrema. Y éste es el parecer correcto de su escuela y lo que exige el sentido aparente; pues no especificó una enfermedad entre otras, de modo que es permitido en toda enfermedad, salvo lo que la prueba haya especificado, como el dolor de cabeza, la fiebre y la dolencia leve que no conlleva carga en el ayuno.
Dijo al-Ḥasan: si por la enfermedad no puede rezar de pie, rompe el ayuno; y lo dijo también al-Naḫaʿī.
Y un grupo dijo: no rompe el ayuno por enfermedad sino aquel a quien la necesidad de la propia enfermedad le obliga a romperlo; y cuando pueda soportar la necesidad junto con ella, no lo rompe. Ésta es la opinión de al-Šāfiʿī —Dios, Exaltado sea, tenga misericordia de él—.
Digo: la opinión de Ibn Sīrīn es lo más equilibrado en este capítulo, si Dios —Exaltado sea— quiere.
Dijo al-Buḫārī: enfermé en Nīsābūr de una dolencia leve, y ello fue en el mes de Ramaḍān; entonces me visitó Isḥāq b. Rāhawayh con un grupo de sus compañeros y me dijo: «¿Has roto el ayuno, Abū ʿAbd Allāh?». Dije: «Sí». Dijo: «Temiste debilitarte para aceptar la concesión».
Dije: nos transmitió ʿAbdān, de Ibn al-Mubārak, de Ibn Jurayj, que dijo: dije a ʿAṭā’: «¿Por qué enfermedad se rompe el ayuno?». Dijo: «Por cualquier enfermedad», tal como dijo Dios —Exaltado sea—: «Y quien de vosotros esté enfermo».
Dijo al-Buḫārī: este ḥadiz no lo tenía Isḥāq.
Y dijo Abū Ḥanīfa: si el hombre teme por sí mismo, estando ayunando, que si no rompe el ayuno aumente el dolor de su ojo o se agrave su fiebre, rompe el ayuno.
La segunda:
Su dicho —Exaltado sea—: «o de viaje».
Los sabios discreparon acerca del viaje en el que es lícito romper el ayuno y acortar [la oración], tras su consenso sobre el viaje de obediencia como el ḥaŷŷ y el ŷihād; y se vincula a ambos el viaje para mantener los lazos de parentesco y para buscar el sustento necesario. En cuanto al viaje por comercio y por cosas permitidas, hay discrepancia entre prohibirlo y permitirlo, y la opinión de la permisibilidad es más preponderante. Y en cuanto al viaje del desobediente, se discrepa entre permitirlo y prohibirlo, y la opinión de la prohibición es más preponderante; lo dijo Ibn ʿAṭiyya.
La distancia para romper el ayuno, según Mālik, es aquella en la que se acorta la oración; y los sabios discreparon sobre su medida. Mālik dijo: un día y una noche; luego se retractó y dijo: cuarenta y ocho millas. Dijo Ibn Ḫuwayz Mandād: éste es el sentido aparente de su escuela. Y una vez dijo: cuarenta y dos millas; y una vez dijo: treinta y seis millas; y una vez dijo: el recorrido de un día y una noche. Y se transmitió de él: dos días; y ésta es la opinión de al-Šāfiʿī. Y una vez distinguió entre tierra y mar: dijo que en el mar es el recorrido de un día y una noche, y en tierra cuarenta y ocho millas. Y en la escuela: treinta millas; y fuera de la escuela: tres millas.
Y dijeron Ibn ʿAmr, Ibn ʿAbbās y al-Ṯawrī: se rompe el ayuno en un viaje de tres días; lo transmitió Ibn ʿAṭiyya.
Digo: lo que está en al-Buḫārī es: Ibn ʿUmar e Ibn ʿAbbās rompían el ayuno y acortaban [la oración] en cuatro burd, que son dieciséis farsaj.
La tercera:
Los sabios acordaron que al viajero en Ramaḍān no le es lícito «hacer la intención nocturna» de romper el ayuno; porque el viajero no es viajero por la intención, a diferencia del residente: sólo es viajero por la acción y la partida. Y el residente no necesita acción, pues cuando tiene intención de residir, es residente en el acto; porque la residencia no requiere acción. Así se distinguen.
Y tampoco discrepan en que quien espera viajar no le es lícito romper el ayuno antes de salir. Si lo rompe, dijo Ibn Ḥabīb: si ya se ha preparado para su viaje y ha tomado las causas del movimiento, no hay nada contra él; y lo transmitió de Aṣbaġ e Ibn al-Māŷišūn. Pero si un impedimento le obstaculiza el viaje, le incumbe la expiación; y le basta con salvarse si viaja. Y ʿĪsā transmitió de Ibn al-Qāsim que no le incumbe sino reponer un día, porque interpretó [la norma] al romper el ayuno.
Y dijo Ašhab: no le incumbe nada de expiación, viaje o no viaje.
Y dijo Saḥnūn: le incumbe la expiación, viaje o no viaje; y es como la mujer que dice: «mañana me vendrá la menstruación», y rompe el ayuno por ello; luego volvió a la opinión de ʿAbd al-Malik y Aṣbaġ y dijo: no es como la mujer, porque el hombre provoca el viaje cuando quiere, y la mujer no provoca la menstruación.
Digo: la opinión de Ibn al-Qāsim y Ašhab, al negar la expiación, es buena; porque hizo lo que le es lícito hacer, y la responsabilidad queda libre; no se establece en ella nada sino con certeza, y no hay certeza con la discrepancia. Además, es lo que exige Su dicho —Exaltado sea—: «o de viaje».
Dijo Abū ʿUmar: ésta es la más correcta de sus opiniones en esta cuestión; porque no ha violado la sacralidad del ayuno con intención de ello, sino que es un intérprete [de la norma]. Y si comer con intención de viajar le obligara a expiar, entonces antes de salir no había nada que se la anulara, y su salida no la anularía; reflexiona sobre ello y lo hallarás así, si Dios —Exaltado sea— quiere.
Y al-Dāraquṭnī transmitió: nos narró Abū Bakr al-Nīsābūrī; nos narró Ismāʿīl b. Isḥāq b. Sahl en Egipto; dijo: nos narró Ibn Abī Maryam; nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar; me informó Zayd b. Aslam; dijo: me informó Muḥammad b. al-Munkadir, de Muḥammad b. Kaʿb, que dijo: fui a Anas b. Mālik en Ramaḍān cuando quería viajar; su montura ya estaba ensillada, se había puesto las ropas de viaje y se aproximaba la puesta del sol. Pidió comida y comió de ella, luego montó.
Le dije: «¿Sunna?». Dijo: «Sí».
Y se transmitió también de Anas que dijo: Abū Mūsā me dijo: «¿No he de informarte? Cuando salgas, sal como ayunante; y cuando entres, entra como ayunante. Pero cuando salgas, sal rompiendo el ayuno; y cuando entres, entra rompiendo el ayuno».
Y dijo al-Ḥasan al-Baṣrī: rompe el ayuno, si quiere, en su casa el día que pretende salir.
Y dijo Aḥmad: rompe el ayuno cuando haya salido más allá de las casas.
Y dijo Isḥāq: no; sino cuando ponga su pie en el estribo.
Dijo Ibn al-Munḏir: la opinión de Aḥmad es correcta; porque ellos dicen de quien amanece sano y luego enferma: que rompe el ayuno el resto de su día; y así también, si amanece en la ciudad y luego sale de viaje, tiene igualmente derecho a romper el ayuno.
Y un grupo dijo: no rompe el ayuno ese día aunque emprenda su viaje; así lo dijeron al-Zuhrī, Makḥūl, Yaḥyā al-Anṣārī, Mālik, al-Awzāʿī, al-Šāfiʿī, Abū Ṯawr y los compañeros de la opinión. Y discreparon si lo hace: todos dijeron que repone y no expía.
Dijo Mālik: porque el viaje es una excusa sobrevenida, y es como la enfermedad que le sobreviene.
Y se transmitió de algunos compañeros de Mālik que repone y expía; y es la opinión de Ibn Kināna y al-Maḫzūmī; y al-Bāŷī lo transmitió de al-Šāfiʿī; e Ibn al-ʿArabī lo eligió y lo sostuvo. Dijo: porque el viaje es una excusa que sobreviene después de que el acto de adoración se haya hecho obligatorio; y difiere de la enfermedad y la menstruación: pues la enfermedad le permite romper el ayuno, y la menstruación le prohíbe a ella ayunar; y el viaje no le permite eso, por lo que le incumbe la expiación por violar su sacralidad.
Dijo Abū ʿUmar: esto no es nada; porque Dios —Glorificado sea— le ha permitido romper el ayuno en el Libro y la Sunna. En cuanto a su dicho «no rompe el ayuno», eso es sólo recomendación por lo que ya contrajo; si toma la concesión de Dios, le incumbe la reposición. En cuanto a la expiación, no hay fundamento para ella; y quien la impone, impone lo que ni Dios ni Su Mensajero —Dios lo bendiga y le conceda paz— impusieron.
Y se transmitió de Ibn ʿUmar en esta cuestión: «Rompe el ayuno, si quiere, ese mismo día cuando sale viajando». Y ésta es la opinión de al-Šaʿbī, Aḥmad e Isḥāq.
Digo: al-Buḫārī —Dios tenga misericordia de él— tituló sobre esta cuestión: [Capítulo: quien rompe el ayuno en el viaje para que la gente lo vea], y citó el ḥadiz de Ibn ʿAbbās, que dijo: «El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— salió de Medina hacia La Meca y ayunó hasta que llegó a ʿUsfān[1550]; luego pidió agua y la alzó con sus manos para que la gente lo viera, y rompió el ayuno hasta que llegó a La Meca, y ello fue en Ramaḍān». Y Muslim lo transmitió también de Ibn ʿAbbās, y en él dice: «Luego pidió un recipiente con bebida, la bebió de día para que la gente lo viera; luego rompió el ayuno hasta que entró en La Meca».
Esto es un texto explícito en la cuestión, y cae lo que lo contradiga; y en Dios está el éxito.
En ello hay también prueba contra quien dice: que el ayuno no se contrae en el viaje. Se transmitió de ʿUmar, Ibn ʿAbbās, Abū Hurayra e Ibn ʿUmar.
Dijo Ibn ʿUmar: «Quien ayuna en el viaje, repone en la residencia».
Y de ʿAbd al-Raḥmān b. ʿAwf: «El ayunante en el viaje es como el que rompe el ayuno en la residencia».
Y lo sostuvo un grupo de los literalistas, y argumentaron con Su dicho —Exaltado sea—: «entonces [que ayune] un número de días otros», según lo que vendrá de su explicación, y con lo que transmitió Kaʿb b. ʿĀṣim, que dijo: oí al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— decir: «No es de la piedad ayunar en el viaje».
En ello hay también prueba contra quien dice: que quien hace la intención nocturna del ayuno en el viaje puede romperlo aunque no tenga excusa; a ello fue Muṭarrif, y es una de las dos opiniones de al-Šāfiʿī, y sobre ello está un grupo de la gente del ḥadiz. Mālik le imponía reposición y expiación, porque estaba facultado a elegir entre ayunar y romper el ayuno; y cuando eligió ayunar y lo hizo con intención nocturna, le quedó obligatorio y no tenía derecho a romperlo. Si lo rompe deliberadamente sin excusa, le incumbe reposición y expiación. Y se transmitió de él que no hay expiación; y ésta es la opinión de la mayoría de sus compañeros, salvo ʿAbd al-Malik, que dijo: si rompe por coito, expía; porque con ello no se fortalece para su viaje y no tiene excusa, ya que al viajero sólo se le permitió romper el ayuno para fortalecerse para su viaje.
Y el resto de los juristas de Irak y el Ḥiŷāz dijeron: no hay expiación; entre ellos al-Ṯawrī, al-Awzāʿī, al-Šāfiʿī, Abū Ḥanīfa y los demás juristas de Kūfa; lo dijo Abū ʿUmar.
La cuarta:
Los sabios discreparon sobre qué es mejor: romper el ayuno o ayunar en el viaje.
Mālik y al-Šāfiʿī, en parte de lo transmitido de ambos, dijeron: ayunar es mejor para quien tenga fuerza para ello. Y la mayor parte de la escuela de Mālik es la opción, y así también la escuela de al-Šāfiʿī.
Dijo al-Šāfiʿī y quienes lo siguieron: tiene elección, sin distinguir; y así también Ibn ʿUlayya, por el ḥadiz de Anas: «Viajamos con el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— en Ramaḍān, y el ayunante no censuraba al que rompía el ayuno, ni el que rompía el ayuno al ayunante». Lo transmitieron Mālik, al-Buḫārī y Muslim.
Y se transmitió de ʿUṯmān b. Abī al-ʿĀṣ al-Ṯaqafī y de Anas b. Mālik —compañeros del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—— que dijeron: «Ayunar en el viaje es mejor para quien pueda hacerlo». Y ésta es la opinión de Abū Ḥanīfa y sus compañeros.
Y se transmitió de Ibn ʿUmar e Ibn ʿAbbās: la concesión es mejor. Y lo sostuvieron Saʿīd b. al-Musayyab, al-Šaʿbī, ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz, Muŷāhid, Qatāda, al-Awzāʿī, Aḥmad e Isḥāq. Todos éstos dicen: romper el ayuno es mejor, por Su dicho —Exaltado sea—: «Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad» [al-Baqara: 185].
La quinta:
Su dicho —Exaltado sea—: «entonces [que ayune] un número de días otros».
En el discurso hay una elipsis: es decir, quien de vosotros esté enfermo o viajando y rompa el ayuno, que reponga.
Y la mayoría de los sabios sostiene que si la gente de una ciudad ayuna veintinueve días, y en la ciudad hay un hombre enfermo que no ayunó, repone veintinueve días.
Y un grupo —entre ellos al-Ḥasan b. Ṣāliḥ b. Ḥayy— dijo: repone un mes por un mes, sin considerar el número de días.
Dijo al-Kiyā al-Ṭabarī: esto es remoto, por Su dicho —Exaltado sea—: «un número de días otros», y no dijo: «un mes de días otros».
Y Su dicho: «un número» exige completar el número de aquello en lo que rompió el ayuno. No hay duda de que si rompe parte de Ramaḍān, es obligatorio reponer lo que rompió después, según su número; así también debe ser el juicio de romperlo todo, considerando su número.
La sexta:
Su dicho —Exaltado sea—: «un número».
«ʿIdda (número)» está en nominativo como predicado de un sujeto elíptico; su estimación es: «entonces el dictamen» o «entonces lo obligatorio es un número»; y también es correcto: «entonces le incumbe un número».
Dijo al-Kisā’ī: también es posible «fa-ʿiddatan», es decir: «que ayune un número de días».
Y se dijo: el sentido es «entonces le incumbe el ayuno de un número», se omitió el término regido y se hizo que «número» ocupara su lugar.
Y «ʿidda» es un nombre de acción (fiʿla) de «contar», y significa «lo contado», como «ṭaḥn» con el sentido de «lo molido»; dices: «oigo el ruido de la molienda y no veo harina»[1551] De ahí «la ʿidda de la mujer».
«De días otros»: «uḫar» no declina, según Sībawayh, porque está desviada de la forma con artículo definido; pues el patrón de «fuʿal» en este capítulo viene con alif y lām, como «al-kubar» y «al-faḍl».
Y dijo al-Kisā’ī: está desviada de «āḫar», como dices: «ḥamrā’» y «ḥumr»; por eso no declina.
Y se dijo: se le impidió la declinación porque está en el patrón de plural y es adjetivo de «días», y no se dijo «uḫrā» para que no se confundiera con que fuera adjetivo de «número».
Y se dijo: «uḫar» es plural de «uḫrā», como si fuera «días otros», luego se hizo frecuente y se dijo: «días uḫar».
Y se dijo: el calificativo de «días» debe ser femenino; por eso se calificó con «uḫar».
La séptima:
La gente discrepó sobre la obligatoriedad de que sean consecutivos, en dos opiniones que al-Dāraquṭnī mencionó en sus «Sunan».
Se transmitió de ʿĀ’iša —Dios esté complacido con ella— que dijo: descendió: «entonces [que ayune] un número de días otros, consecutivos», y cayó[1552]«consecutivos». Dijo: esta cadena es auténtica.
Y se transmitió de Abū Hurayra que dijo: el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien tenga pendiente ayuno de Ramaḍān, que lo haga seguido[1553] y no lo interrumpa». En su cadena está ʿAbd al-Raḥmān b. Ibrāhīm, débil en ḥadiz. Y lo atribuyó con cadena a Ibn ʿAbbās sobre la reposición de Ramaḍān: «Ayúnalo como quieras».
Y dijo Ibn ʿUmar: «Ayúnalo como lo rompiste».
Y lo atribuyó con cadena a Abū ʿUbayda b. al-Ŷarrāḥ, Ibn ʿAbbās, Abū Hurayra, Muʿāḏ b. Ŷabal y ʿAmr b. al-ʿĀṣ.
Y de Muḥammad b. al-Munkadir, que dijo: me ha llegado que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— fue preguntado sobre fraccionar el ayuno de Ramaḍān, y dijo: «Eso depende de ti. ¿Qué te parece si uno de vosotros tuviera una deuda y pagara un dírham y dos dírhams: acaso no la habría saldado? Pues Dios tiene más derecho a perdonar y absolver». Su cadena es buena, salvo que es mursal y no se establece como conectada.
Y en el Muwaṭṭa’ de Mālik, de Nāfiʿ, que ʿAbd Allāh b. ʿUmar solía decir: «Repone Ramaḍān de manera consecutiva quien lo rompió consecutivamente por enfermedad o por viaje»[1554]
Dijo al-Bāŷī en al-Muntaqā: puede que quiera informar de la obligatoriedad, y puede que quiera informar de la recomendación; y sobre la recomendación está la mayoría de los juristas. Si lo fracciona, le es válido; y así lo dijeron Mālik y al-Šāfiʿī.
La prueba de la corrección de esto es Su dicho: «un número de días otros», y no especificó entre separados o consecutivos; y si los cumple separados, ha ayunado un número de días otros, por lo que debe ser suficiente.
Ibn al-ʿArabī: la consecutividad sólo fue obligatoria en el mes por ser determinado; y al faltar la determinación en la reposición, es lícito fraccionar.
La octava:
Cuando dijo —Exaltado sea—: «un número de días otros», ello indica la obligatoriedad de la reposición sin fijación de un tiempo; porque la expresión se extiende sobre los tiempos y no se restringe a unos sin otros.
Y en los dos Ṣaḥīḥ, de ʿĀ’iša —Dios esté complacido con ella—, que dijo: «Me quedaba ayuno de Ramaḍān y no podía reponerlo sino en Šaʿbān, por la ocupación[1555] del Mensajero de Dios —o con el Mensajero de Dios—, Dios lo bendiga y le conceda paz». En una versión: «y ello por la situación del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—».
Esto es un texto explícito y una aclaración adicional del versículo.
Y ello refuta a Dāwūd en su dicho: que es obligatorio reponerlo el segundo [día] de Šawwāl; y quien no lo ayuna y luego muere, es pecador según él. Y edificó sobre ello que si se le hiciera obligatorio liberar un esclavo y encontrara un esclavo que se vende por un precio, no le es lícito pasar de él y comprar otro; porque el deber para él es liberar el primer esclavo que encuentre, y no le basta otro. Y si tuviera un esclavo, no le es lícito comprar otro; y si muriera el que tiene, no se anula la liberación, como se anula en quien hace voto de liberar un esclavo determinado y éste muere: se anula su voto. Y esto invalida su opinión.
Y algunos uṣūlīes dijeron: si muere después de transcurrido el segundo día de Šawwāl, no desobedece con la condición de la firme resolución. Lo correcto es que no es pecador ni negligente; y ésta es la opinión de la mayoría. Sin embargo, se le recomienda apresurar la reposición para que no le alcance la muerte y quede sobre él la obligación.
La novena:
Quien tenga pendiente la reposición de días de Ramaḍān, y transcurra para él su número de días tras romper el ayuno, en los que le era posible ayunar, y lo retrase, y luego le sobrevenga un impedimento que le impida reponer hasta otro Ramaḍān, no tiene obligación de alimentar; porque no fue negligente cuando hizo lo que le era lícito: retrasar. Ésta es la opinión de los bagdadíes de los mālikíes, y lo consideran la opinión de Ibn al-Qāsim en la Mudawwana.
La décima:
Si retrasa su reposición más allá de Šaʿbān —que es el límite del tiempo en el que se repone Ramaḍān—, ¿le incumbe por ello una expiación o no?
Mālik, al-Šāfiʿī, Aḥmad e Isḥāq dijeron: sí.
Y Abū Ḥanīfa, al-Ḥasan, al-Naḫaʿī y Dāwūd dijeron: no.
Digo: a esto fue al-Buḫārī por su dicho: «y se menciona de Abū Hurayra, de manera mursal, y de Ibn ʿAbbās, que alimenta». Y Dios no mencionó el alimentar; sólo dijo: «un número de días otros».
Digo: ha llegado de Abū Hurayra con cadena conectada, sobre quien fue negligente en reponer Ramaḍān hasta que le alcanzó otro Ramaḍān, que dijo: «Ayuna éste con la gente, y ayuna el que fue negligente en él, y alimenta por cada día a un pobre». Lo transmitió al-Dāraquṭnī y dijo: cadena auténtica.
Y se transmitió de él, elevado al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, sobre un hombre que rompió el ayuno en Ramaḍān por enfermedad, luego sanó y no ayunó hasta que le alcanzó otro Ramaḍān, que dijo: «Ayuna el que le alcanzó, luego ayuna el mes que rompió, y alimenta por cada día a un pobre». En su cadena están Ibn Nāfiʿ e Ibn Waŷīh, ambos débiles.
La undécima:
Si la enfermedad se prolonga y no sana hasta que llega otro Ramaḍān, al-Dāraquṭnī transmitió de Ibn ʿUmar: «que alimenta en lugar de cada día a un pobre con un mudd de trigo, y luego no tiene reposición».
Y se transmitió también de Abū Hurayra que dijo: «Si no sana entre los dos Ramaḍān, ayuna por éste y alimenta por el segundo, y no tiene reposición. Y si sana y no ayuna hasta que le alcanza otro Ramaḍān, ayuna por éste y alimenta por el pasado; y cuando rompa, lo repone». Cadena auténtica.
Dijeron nuestros sabios: las opiniones de los Compañeros, cuando van contra la analogía, pueden ser argumento.
Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que un hombre vino a él y dijo: «Enfermé dos Ramaḍān». Ibn ʿAbbās le dijo: «¿Se prolongó tu enfermedad, o sanaste entre ambos?». Dijo: «Más bien sané». Dijo: «Ayuna dos Ramaḍān y alimenta a sesenta pobres».
Esto es en lugar de su dicho: que si su enfermedad se prolonga, no tiene reposición. Y esto se asemeja a su escuela respecto de la embarazada y la nodriza: que alimentan y no tienen reposición, según lo que vendrá[1556]
La duodécima:
Quienes obligaron a alimentar discreparon sobre la cantidad que debe darse.
Abū Hurayra, al-Qāsim b. Muḥammad, Mālik y al-Šāfiʿī decían: alimenta por cada día con un mudd.
Y al-Ṯawrī dijo: alimenta medio ṣāʿ por cada día.
La decimotercera:
Discreparon sobre quien rompe el ayuno o mantiene relaciones en la reposición de Ramaḍān: qué le incumbe.
Mālik dijo: quien rompe un día de la reposición de Ramaḍān por olvido, no tiene nada salvo reponerlo; y se le recomienda continuarlo por la discrepancia, y luego reponerlo. Si lo rompe deliberadamente, peca y no tiene sino reponer ese día, y no lo continúa; porque no hay sentido en abstenerse de lo que se abstiene el ayunante aquí, pues no es ayunante según la mayoría de los sabios por haber roto deliberadamente. En cuanto a la expiación, no hay discrepancia en Mālik y sus compañeros en que no es obligatoria en ello; y ésta es la opinión de la mayoría de los sabios.
Dijo Mālik: no hay expiación para quien rompe un día de la reposición de Ramaḍān por cohabitar con su esposa o por otra cosa; sólo le incumbe reponer ese día.
Y Qatāda dijo: a quien mantiene relaciones en la reposición de Ramaḍān le incumbe reposición y expiación.
E Ibn al-Qāsim transmitió de Mālik que quien rompe el ayuno en la reposición de Ramaḍān le incumben dos días. Ibn al-Qāsim solía dictaminar con ello, luego se retractó, y después dijo: si rompe deliberadamente en la reposición de la reposición, le incumbe en su lugar ayunar dos días; como quien corrompe su ḥaŷŷ por cohabitar con su esposa, y hace el ḥaŷŷ al año siguiente y lo corrompe también por cohabitar con su esposa: le incumben dos peregrinaciones.
Dijo Abū ʿUmar: en el ḥaŷŷ le contradijeron Ibn Wahb y ʿAbd al-Malik; y no es obligatorio hacer analogía sobre un fundamento discutido. Y lo correcto para mí —y Dios sabe más— es que en ambos casos no le incumbe sino reponer un solo día, porque es un solo día que corrompió dos veces.
Digo: y ello es lo que exige Su dicho —Exaltado sea—: «un número de días otros». Así, cuando cumple un día completo en sustitución de lo que rompió en la reposición de Ramaḍān, ha cumplido lo obligatorio para él, y no le incumbe otra cosa; y Dios sabe más.
La decimocuarta:
La mayoría sostiene que quien rompe el ayuno en Ramaḍān por una causa y muere por esa misma causa, o viaja y muere en ese viaje, no tiene nada [pendiente].
Y Ṭāwūs y Qatāda dijeron sobre el enfermo que muere antes de sanar: se alimenta por él.
La decimoquinta:
Discreparon sobre quien muere teniendo pendiente ayuno de Ramaḍān que no repuso.
Mālik, al-Šāfiʿī y al-Ṯawrī dijeron: nadie ayuna por nadie.
Y Aḥmad, Isḥāq, Abū Ṯawr, al-Layṯ, Abū ʿUbayd y los literalistas dijeron: se ayuna por él; salvo que lo restringieron al voto; y se transmitió algo semejante de al-Šāfiʿī.
Y Aḥmad e Isḥāq dijeron sobre la reposición de Ramaḍān: se alimenta por él.
Quienes dijeron el ayuno argumentaron con lo que Muslim transmitió de ʿĀ’iša: que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien muera teniendo pendiente ayuno, su tutor ayuna por él». Pero esto es general respecto del ayuno, y se especifica por lo que Muslim transmitió también de Ibn ʿAbbās: que una mujer vino al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— y dijo: «¡Mensajero de Dios! Mi madre ha muerto y tenía pendiente ayuno de un voto —y en una versión: ayuno de un mes—; ¿ayuno por ella?». Dijo: «¿Qué te parece si tu madre tuviera una deuda y tú la saldaras: eso la cumpliría por ella?». Dijo: «Sí». Dijo: «Entonces ayuna por tu madre».
Mālik y quienes lo siguieron argumentaron con Su dicho —Glorificado sea—: «Y ninguna cargadora cargará la carga de otra»[1557][al-Anʿām: 164]; y Su dicho: «Y que el hombre no tendrá sino lo que se esfuerce»[1558][al-Naŷm: 39]; y Su dicho: «Y ninguna alma adquiere sino contra sí misma»[1559][al-Anʿām: 164]; y con lo que al-Nasā’ī transmitió de Ibn ʿAbbās, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Nadie reza por nadie, ni nadie ayuna por nadie; pero se alimenta por él, en lugar de cada día, con un mudd de trigo».
Digo: este ḥadiz es general; cabe que el sentido de su dicho: «nadie ayuna por nadie» sea el ayuno de Ramaḍān. En cuanto al ayuno de voto, es permitido, por la prueba del ḥadiz de Ibn ʿAbbās y otros. Pues también ha llegado en el Ṣaḥīḥ de Muslim, del ḥadiz de Burayda, algo semejante al ḥadiz de Ibn ʿAbbās; y en algunas de sus vías: «ayuno de dos meses, ¿ayuno por ella?». Dijo: «Ayuna por ella». Dijo: «Ella nunca peregrinó, ¿peregrino por ella?». Dijo: «Peregrina por ella».
Su dicho: «dos meses» hace improbable que sea Ramaḍān; y Dios sabe más.
Y lo más fuerte de lo que se argumenta para Mālik es la práctica de la gente de Medina; y lo refuerza la analogía evidente: es un acto de adoración corporal en el que no interviene el dinero, por lo que no se realiza por quien le fue obligatorio, como la oración. Y esto no se invalida por el ḥaŷŷ, porque en él interviene el dinero.
La decimosexta:
Se infirió de este versículo, por quien dijo: que el ayuno no se contrae en el viaje y que le incumbe la reposición siempre; pues Dios —Exaltado sea— dice: «Y quien de vosotros esté enfermo o de viaje, entonces [que ayune] un número de días otros», es decir: entonces le incumbe un número; y no hay elipsis en el discurso ni implícito. [Y por Su dicho —sobre él la oración y la paz—: «No es de la piedad ayunar en el viaje».]
Dijo: lo que no es de la piedad es del pecado; ello indica que el ayuno de Ramaḍān no es lícito en el viaje[1560]
Y la mayoría dice: hay una elipsis: «y rompa el ayuno», como se ha adelantado. Y esto es lo correcto, por el ḥadiz de Anas: «Viajamos con el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— en Ramaḍān, y el ayunante no censuraba al que rompía el ayuno, ni el que rompía el ayuno al ayunante». Lo transmitió Mālik de Ḥumayd al-Ṭawīl, de Anas.
Y Muslim lo transmitió de Abū Saʿīd al-Ḫudrī, que dijo: «Salimos de expedición con el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— cuando habían pasado dieciséis [días] de Ramaḍān; entre nosotros había quien ayunaba y quien rompía el ayuno, y el ayunante no censuraba al que rompía el ayuno, ni el que rompía el ayuno al ayunante».
Su dicho —Exaltado sea—:
{Y sobre quienes lo soportan, una compensación: alimentar a un pobre. Y quien voluntariamente haga un bien, será mejor para él. Y que ayunéis es mejor para vosotros, si supierais}.
En ello hay cinco cuestiones:
Su dicho —Exaltado sea—: «y sobre quienes lo soportan».
La mayoría leyó con kasra en la ṭā’ y con yā’ en sukūn; su origen es «yuṭawwiqūnahu»: se trasladó la kasra a la ṭā’ y la wāw se convirtió en yā’ por la kasra precedente. Ḥumayd leyó según el origen, sin alteración; y la analogía exige la alteración.
Y es conocida la lectura de Ibn ʿAbbās: «yuṭawwaqūnahu», con fatḥa en la ṭā’, sin geminación, y con geminación de la wāw, con el sentido de «se les impone como carga».
Y se ha transmitido de Muŷāhid: «yuṭīqūnahu» con yā’ después de la ṭā’, a la manera de «yakīlūnahu»; y es inválida e imposible, porque el verbo se toma de «ṭawq» (collar), de modo que la wāw es necesaria y obligatoria en él, y no hay lugar para la yā’ en este patrón.
Dijo Abū Bakr al-Anbārī: y nos recitó Aḥmad b. Yaḥyā, el gramático, de Abū Ḏu’ayb:
«Se dijo: carga por encima de tu capacidad, pues ella es *muṭabbaʿa*[1561]; quien la acomete no la perjudica».
Hizo aparecer la wāw en «ṭawq», y con ello quedó claro que quien pone la yā’ en su lugar se aparta de lo correcto.
E Ibn al-Anbārī transmitió de Ibn ʿAbbās: «yuṭīqūnahu» con fatḥa en la yā’ y con geminación de la ṭā’; y la yā’ abierta; con el sentido de «lo soportan». Se dice: ṭāqa, aṭāqa y uṭīqa con un mismo sentido.
Y de Ibn ʿAbbās también, y de ʿĀ’iša, Ṭāwūs y ʿAmr b. Dīnār: «yuṭawwaqūnahu», con fatḥa en la yā’ y geminación de la ṭā’ abierta; y es correcto en la lengua, porque el origen es «yataṭawwaqūnahu»: se puso la tā’ en sukūn y se asimiló en la ṭā’, quedando una ṭā’ geminada. No es del Corán, contra quien la estableció como Corán; sino que es una lectura a modo de exégesis.
Y la gente de Medina y del Šām leyó: «fidya ṭaʿāmi», en iḍāfa, «masākīn», en plural.
E Ibn ʿAbbās leyó: «ṭaʿāmu miskīn», en singular, según lo que mencionan al-Buḫārī, Abū Dāwūd y al-Nasā’ī, de ʿAṭā’ de él. Es una lectura buena, porque aclaró el dictamen para el día; y la eligió Abū ʿUbayd. Y es la lectura de Abū ʿAmr, Ḥamza y al-Kisā’ī.
Dijo Abū ʿUbayd: así se aclaró que por cada día hay una sola alimentación; el singular traduce al conjunto, y el conjunto no traduce al singular. En la lectura plural «masākīn» no se sabe cuántos hay en el día sino por fuera del versículo.
Y la lectura plural en «masākīn» se interpreta en que, como «quienes lo soportan» está en plural y a cada uno de ellos le incumbe un pobre, se pluralizó el término; como dijo —Exaltado sea—: «Y quienes acusan a las mujeres castas y luego no aportan cuatro testigos, azotadlos con ochenta azotes»[1562][al-Nūr: 4], es decir: azotad a cada uno de ellos con ochenta azotes; no son ochenta repartidos entre todos, sino que a cada uno le corresponden ochenta. Esto lo explicó Abū ʿAlī.
Y al-Naḥḥās eligió la lectura plural; dijo: lo que eligió Abū ʿUbayd es rechazable, porque esto sólo se conoce por indicación: ya se sabe que el sentido de «y sobre quienes lo soportan, una compensación: alimentar a pobres» es que por cada día [se alimenta] a un pobre; así, la elección de esa lectura es para hacer corresponder un plural con un plural.
Dijo al-Naḥḥās: y Abū ʿUbayd eligió que se lea «fidya ṭaʿām»; dijo: porque el alimento es la compensación. No es lícito que «alimento» sea adjetivo, porque es una sustancia; pero es lícito como aposición (badal). Y es más claro que se lea «fidya ṭaʿām» en iḍāfa; porque «fidya» es indeterminado y puede referirse a alimento u otra cosa; es como tu dicho: «ésta es una prenda de brocado».
La segunda:
Los sabios discreparon sobre lo que se pretende con el versículo.
Se dijo: está abrogado.
Al-Buḫārī transmitió: «Y dijo Ibn Numayr: nos narró al-Aʿmaš; nos narró ʿAmr b. Murra; nos narró Ibn Abī Laylā; nos narraron los compañeros de Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz—: descendió [la obligación de] Ramaḍān y les resultó difícil; entonces quien alimentaba cada día a un pobre dejaba el ayuno, de entre quienes podían soportarlo, y se les concedió eso; y lo abrogó: “Y que ayunéis es mejor para vosotros”».
Según esto, la lectura de la mayoría «yuṭīqūnahu» significa: «pueden hacerlo»; porque la obligación del ayuno fue así: quien quería ayunaba y quien quería alimentaba a un pobre.
Ibn ʿAbbās dijo: este versículo descendió como concesión para los ancianos y los débiles en particular, si rompían el ayuno mientras podían soportarlo; luego fue abrogado por Su dicho: «Quien de vosotros presencie el mes, que lo ayune» [al-Baqara: 185]; así desapareció la concesión salvo para quien de ellos sea incapaz.
Dijo al-Farrā’: el pronombre en «yuṭīqūnahu» puede volver al ayuno, es decir: y sobre quienes pueden soportar el ayuno, que alimenten si rompen el ayuno; luego fue abrogado por Su dicho: «Y que ayunéis». Y puede volver a la compensación, es decir: y sobre quienes pueden soportar la compensación, una compensación.
En cuanto a la lectura «yuṭawwaqūnahu» con el sentido de «se les impone con carga», junto con la dificultad que les alcanza, como el enfermo y la embarazada: ambos pueden hacerlo, pero con penuria que les afecta en sí mismos; si ayunan, les es válido, y si compensan, tienen derecho a ello.
Así, Ibn ʿAbbās —si la cadena hasta él es auténtica— interpretó «yuṭīqūnahu» como «yuṭawwaqūnahu» y «se lo imponen con esfuerzo», y algunos transmisores lo introdujeron en el Corán.
Abū Dāwūd transmitió de Ibn ʿAbbās sobre «y sobre quienes lo soportan»: dijo: «se mantuvo para la embarazada y la nodriza».
Y se transmitió también de él sobre «y sobre quienes lo soportan, una compensación: alimentar a un pobre»: dijo: era una concesión para el anciano y la anciana, que podían soportar el ayuno, para que rompieran el ayuno y alimentaran por cada día a un pobre; y la embarazada y la nodriza, si temen por sus hijos, rompen el ayuno y alimentan.
Y al-Dāraquṭnī transmitió también de él: dijo: se concedió al anciano que rompa el ayuno y alimente por cada día a un pobre, y no tiene reposición; esta cadena es auténtica.
Y se transmitió también de él que dijo: «y sobre quienes lo soportan, una compensación: alimentar»: no está abrogado; es el anciano y la anciana que no pueden ayunar, y alimentan por cada día a un pobre; y esto es correcto.
Y se transmitió también de él que dijo a una esclava-madre suya embarazada o nodriza: «Tú eres de quienes no pueden soportar el ayuno; te incumbe la compensación y no te incumbe la reposición»; y esta cadena es auténtica.
Y en una versión: tenía una esclava-madre que amamantaba —sin duda—, y se agotó; le ordenó que rompiera el ayuno y no repusiera; esto es auténtico.
Digo: ha quedado establecido con cadenas auténticas de Ibn ʿAbbās que el versículo no está abrogado y que es concluyente respecto de quienes mencionó. Y la primera opinión también es correcta; salvo que cabe que la abrogación allí sea en el sentido de especificación, pues los antiguos a menudo emplean «abrogación» con ese sentido; y Dios sabe más.
Y al-Ḥasan al-Baṣrī, ʿAṭā’ b. Abī Rabāḥ, al-Ḍaḥḥāk, al-Naḫaʿī, al-Zuhrī, Rabīʿa, al-Awzāʿī y los compañeros de la opinión dijeron: la embarazada y la nodriza rompen el ayuno y no tienen obligación de alimentar; son como el enfermo: rompe el ayuno y repone. Y así lo dijeron Abū ʿUbayd y Abū Ṯawr. Abū ʿUbayd lo transmitió de Abū Ṯawr, e Ibn al-Munḏir lo eligió. Y ésta es la opinión de Mālik respecto de la embarazada si rompe el ayuno; en cuanto a la nodriza, si rompe el ayuno, le incumbe reposición y alimentación.
Y al-Šāfiʿī y Aḥmad dijeron: rompen el ayuno, alimentan y reponen.
Y acordaron que los ancianos y las ancianas que no pueden soportar el ayuno, o lo soportan con penuria severa, rompen el ayuno. Discreparon sobre lo que les incumbe.
Rabīʿa y Mālik dijeron: no les incumbe nada; salvo que Mālik dijo: si alimentaran por cada día a un pobre, sería más querido para mí.
Y Anas, Ibn ʿAbbās, Qays b. al-Sā’ib y Abū Hurayra dijeron: les incumbe la compensación. Y ésta es la opinión de al-Šāfiʿī, los compañeros de la opinión, Aḥmad e Isḥāq, siguiendo la palabra de los Compañeros —Dios esté complacido con todos ellos—, y por Su dicho —Exaltado sea—: «Y quien de vosotros esté enfermo o de viaje, entonces [que ayune] un número de días otros», y luego dijo: «Y sobre quienes lo soportan, una compensación: alimentar a un pobre». Éstos no son enfermos ni viajeros, por lo que les incumbió la compensación.
Y la prueba para la opinión de Mālik es que éste rompe el ayuno por una excusa existente en él —la vejez y la ancianidad—, y no se le impone alimentar, como al viajero y al enfermo.
Y esto se transmitió de al-Ṯawrī y Makḥūl, e Ibn al-Munḏir lo eligió.
La tercera:
Quienes obligaron la compensación para los mencionados discreparon sobre su cuantía.
Mālik dijo: un mudd, según el mudd del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, por cada día que rompió el ayuno; y así lo dijo al-Šāfiʿī.
Y Abū Ḥanīfa dijo: la expiación de cada día es un ṣāʿ de dátiles o medio ṣāʿ de trigo.
Y se transmitió de Ibn ʿAbbās: medio ṣāʿ de trigo; lo mencionó al-Dāraquṭnī.
Y se transmitió de Abū Hurayra que dijo: a quien le alcance la vejez y no pueda ayunar, le incumbe por cada día un mudd de trigo.
Y se transmitió de Anas b. Mālik que se debilitó para ayunar un año; entonces preparó una gran escudilla de comida y llamó a treinta pobres y los sació.
La cuarta:
Su dicho —Exaltado sea—: «Y quien voluntariamente haga un bien, será mejor para él».
Dijo Ibn Šihāb: quien quiera alimentar junto con el ayuno.
Y dijo Muŷāhid: quien aumente en la alimentación por encima del mudd.
Ibn ʿAbbās: «Y quien voluntariamente haga un bien»: dijo: «[alimentar] a otro pobre», y eso es mejor para él. Lo mencionó al-Dāraquṭnī y dijo: cadena auténtica y firme.
Y el segundo «mejor» es un comparativo; y así también el tercero; y el primer «mejor».
Y ʿĪsā b. ʿAmr, Yaḥyā b. Waṯṯāb, Ḥamza y al-Kisā’ī leyeron «yaṭṭawwaʿ ḫayran», con geminación y con ŷazm en la ʿayn, con el sentido de «se ofrece voluntariamente». Los demás: «taṭawwaʿa», con tā’, sin geminación de la ṭā’, y con fatḥa en la ʿayn, en pasado.
La quinta:
Su dicho —Exaltado sea—: «Y que ayunéis es mejor para vosotros».
Es decir: y el ayuno es mejor para vosotros. Así lo leyó Ubayy: es decir, mejor que romper el ayuno con compensación; y esto fue antes de la abrogación.
Y se dijo: «y que ayunéis» en el viaje y en la enfermedad no penosa; y Dios sabe más.
En suma, implica exhortación al ayuno: es decir, sabed eso y ayunad.
Notas y Referencias
[1550] ʿUsfān (con ḍamma en la ʿayn y sukūn en la sīn no punteada): aldea entre la cual y La Meca hay cuarenta y ocho millas.
[1551] Proverbio que se aplica al hombre que habla mucho y no obra, y al que promete y no cumple.
[1552] Dijo al-Zurqānī en su comentario del Muwaṭṭa’: «El sentido de “cayó” es: fue abrogado». Dijo: y entre las dos cubiertas no está “consecutivos”, es decir, en el muṣḥaf no está la palabra “consecutivos”. Y dijo al-Dāraquṭnī: la expresión “cayó” fue exclusiva de ʿUrwa.
[1553] Es decir: que lo haga seguido.
[1554] La expresión del Muwaṭṭa’: «Repone el ayuno de Ramaḍān de manera consecutiva quien lo rompió por enfermedad o viaje».
[1555] Dijo al-Nawawī: está en nominativo por ser el sujeto de un verbo elíptico; es decir: me lo impide la ocupación.
[1556] Véase la p. 288 de este volumen.
[1557] Véase t. 7, p. 156-157.
[1558] Véase t. 17, p. 114.
[1559] Véase t. 7, p. 156-157.
[1560] Lo que está entre corchetes en (ج) y omitido en el resto del original.
[1561] Muṭabbaʿa: llena.
[1562] Véase t. 12, p. 171.