2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 179

Versículo (Español)

[2:179] En [la aplicación de] la retribución legal está [la preservación de] la vida, ¡oh, dotados de intelecto!, para que alcancen la piedad.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَلَكُمۡ فِي ٱلۡقِصَاصِ حَيَوٰةٞ يَـٰٓأُوْلِي ٱلۡأَلۡبَٰبِ لَعَلَّكُمۡ تَتَّقُونَ} (179) En él hay cuatro cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y en el talión hay para vosotros vida». Esto es de la elocuente y concisa expresión, como ya se ha mencionado. Y su sentido es: que no os matéis unos a otros; lo transmitió Sufyān de as-Suddī, de Abū Mālik. Y el sentido es: que, cuando se establece el talión y se hace efectiva la sentencia en él, se disuade quien pretende matar a otro, por temor a que se ejerza contra él el talión; y así ambos viven. Y los árabes, cuando un hombre mataba a otro, se enardecían sus dos tribus y combatían, y ello era causa de la muerte de un gran número; pero cuando Dios legisló el talión, todos se contentaron con él y abandonaron el combate; y en ello hay para ellos vida.

La segunda: Los imames de la fatwā han convenido en que no es lícito a nadie ejecutar el talión de su derecho contra otro sin la autoridad del sultán; y no corresponde a la gente que unos ejecuten el talión contra otros. Eso compete únicamente al sultán o a quien el sultán designe para ello. Por eso Dios instituyó al sultán: para contener las manos de la gente, unos respecto de otros.

La tercera: Los sabios han consensuado que incumbe al sultán aplicarse el talión a sí mismo si transgrede contra alguno de sus súbditos, pues él es uno de ellos. Solo posee la prerrogativa de velar por ellos, como el tutor testamentario y el apoderado; y ello no impide el talión. No hay entre él y el común diferencia en los juicios de Dios —Poderoso y Majestuoso—, por Su dicho —glorificado sea Su recuerdo—: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos». Y se ha confirmado de Abū Bakr aṣ-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— que dijo a un hombre que se quejó ante él de que un funcionario le había cortado la mano: «Si dices verdad, ciertamente te haré obtener el talión contra él». Y an-Nasā’ī transmitió de Abū Sa‘īd al-Judrī, quien dijo: Mientras el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— repartía algo, he aquí que un hombre se abalanzó sobre él; entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo pinchó con un ‘arjūn que llevaba consigo, y el hombre gritó. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «Ven y toma tu desquite (istaqid)». Dijo: «Más bien perdono, ¡oh Mensajero de Dios!». Y Abū Dāwūd aṭ-Ṭayālisī transmitió de Abū Firās, quien dijo: ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él— pronunció un sermón y dijo: «¿Acaso no hay quien haya sido oprimido por su gobernador? Que eleve eso a mí: le haré obtener el talión contra él». Entonces se levantó ‘Amr ibn al-‘Āṣ y dijo: «¡Oh Príncipe de los Creyentes! Si uno de nosotros disciplina a un hombre de entre sus súbditos, ¿le aplicarás el talión por ello?». Dijo: «¿Cómo no habría de aplicarle el talión, cuando he visto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— aplicarse el talión a sí mismo?». Y la formulación de Abū Dāwūd as-Siŷistānī, de él, dice: ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb nos pronunció un sermón y dijo: «No he enviado a mis funcionarios para que golpeen vuestras pieles ni para que tomen vuestros bienes; a quien se le haga eso, que lo eleve a mí: le haré obtener el talión contra él». Y mencionó el ḥadiz con su sentido.

La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «Quizá temáis (a Dios)». Ya se ha expuesto [1513] Su significado. Y lo que se pretende aquí con «temáis» es: que temáis el matar, y así os salvéis del talión; luego ello será un motivo para las diversas clases de taqwā en otras cosas, pues Dios recompensa por la obediencia con obediencia. Y Abū al-Ŷawzā’ Aws ibn ‘Abd Allāh ar-Rab‘ī leyó: «Y para vosotros, en el qaṣaṣ, hay vida». Dijo an-Naḥḥās: la lectura de Abū al-Ŷawzā’ es šāḏḏa. Dijo otro: cabe que sea un maṣdar, como qiṣāṣ. Y se dijo: quiso decir con qaṣaṣ el Corán; es decir, para vosotros, en el Libro de Dios en el que se legisló el qaṣaṣ, hay vida, esto es, salvación.

[1513] : consúltese t. 1, p. 226 y siguientes, segunda edición.

Notas y Referencias

[1513] Consúltese t. 1, p. 226 y siguientes, segunda edición.