La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:155] Los pondremos a prueba con algo de temor, hambre, pérdida de bienes materiales, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَلَنَبۡلُوَنَّكُم بِشَيۡءٖ مِّنَ ٱلۡخَوۡفِ وَٱلۡجُوعِ وَنَقۡصٖ مِّنَ ٱلۡأَمۡوَٰلِ وَٱلۡأَنفُسِ وَٱلثَّمَرَٰتِۗ وَبَشِّرِ ٱلصَّـٰبِرِينَ} (155)
Palabras del Altísimo:
«Y, ciertamente, os probaremos».
Esta wāw está con fatḥa según Sībawayh, por el encuentro de dos consonantes en reposo.
Y otros dijeron:
cuando se unió a la nūn enfática pesada, el verbo se construyó y vino a ser como “quince”. La prueba puede ser buena y puede ser mala. Su origen es la tribulación, y ya se ha mencionado
[1316] El sentido es: ciertamente os examinaremos para conocer al que combate y al paciente con un conocimiento de visión directa, de modo que recaiga sobre él la retribución, como ya se expuso.
Y se dijo:
solo fueron probados con esto para que fuese un signo para quienes vinieran después de ellos, y supieran que únicamente soportaron esto cuando la verdad se les hizo manifiesta.
Y se dijo:
les informó de ello para que estuvieran ciertos de que les alcanzaría, y así dispusieran sus almas para ello, quedando más alejados del desasosiego; y en ello hay anticipación de la recompensa de Dios —Altísimo sea— por la firmeza y por habituar el alma.
Palabras del Altísimo:
«con algo».
Es una forma singular cuyo sentido es plural. Al-Ḍaḥḥāk leyó: «con cosas», en plural. Y la mayoría leyó en singular, es decir: con algo de esto y algo de aquello, y se contentó con el primero por concisión.
«de temor»:
es decir, el temor al enemigo y el pánico en el combate; así lo dijo Ibn ʿAbbās.
Y al-Shāfiʿī dijo:
es el temor de Dios —Poderoso y Majestuoso—.
«y hambre»:
esto es, la hambruna por la sequía y la escasez, según Ibn ʿAbbās.
Y al-Shāfiʿī dijo:
es el hambre en el mes de Ramaḍān.
«y merma de bienes»,
por causa de la ocupación en combatir a los incrédulos.
Y se dijo:
por las calamidades devastadoras.
Y al-Shāfiʿī dijo:
por el zakāt obligatorio.
«y de vidas»:
Ibn ʿAbbās dijo: por la muerte y la matanza en el yihād.
Y al-Shāfiʿī dijo:
se refiere a las enfermedades.
«y de frutos»:
Al-Shāfiʿī dijo: lo que se pretende es la muerte de los hijos; y el hijo del hombre es el fruto de su corazón, como ha venido en el relato, según se mencionará.
E Ibn ʿAbbās dijo:
lo que se pretende es la escasez de vegetación y el cese de las bendiciones.
Palabras del Altísimo:
«Y anuncia la buena nueva a los pacientes»:
es decir, la buena nueva de la recompensa por la paciencia. La paciencia, en su origen, es retención; y su recompensa no está determinada, y ya se ha mencionado
[1317] Pero eso no es sino con paciencia en el primer golpe,
como narró al-Bujārī de Anas, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
(La paciencia solo es en el primer golpe).
Y Muslim lo transmitió más completo: es decir, la paciencia difícil para el alma, aquella por la que se engrandece la recompensa, solo es cuando irrumpe la desgracia y está en su ardor; pues ello indica la fortaleza del corazón y su firmeza en la estación de la paciencia. En cambio, cuando se enfría el ardor de la desgracia, cualquiera entonces es paciente.
Por eso se dijo:
incumbe a todo sensato atenerse, en la desgracia, a aquello de lo que el necio no puede prescindir después de tres.
Y Sahl ibn ʿAbd Allāh al-Tustarī dijo:
cuando el Altísimo dijo: «Y anuncia la buena nueva a los pacientes», la paciencia se convirtió en vida
[1318]
Y la paciencia es de dos clases:
paciencia ante la desobediencia a Dios: ese es un combatiente; y paciencia en la obediencia a Dios: ese es un devoto. Si es paciente ante la desobediencia a Dios y es paciente en la obediencia a Dios, Dios le hace heredar la complacencia con Su decreto. Y el signo de la complacencia es la quietud del corazón ante lo que llega al alma, de lo detestable y de lo amado.
Y al-Jawāṣṣ dijo:
la paciencia es la firmeza en los dictámenes del Libro y de la Sunna.
Y Ruwaym dijo:
la paciencia es abandonar la queja.
Y Dhū al-Nūn al-Miṣrī dijo:
la paciencia es buscar la ayuda de Dios —Altísimo sea—.
Y el maestro Abū ʿAlī dijo:
el límite de la paciencia es no objetar contra la determinación; en cuanto a manifestar la aflicción sin el modo de la queja, ello no contradice la paciencia.
Dijo Dios —Altísimo sea— en el relato de Ayyūb:
«En verdad, lo hallamos paciente: ¡qué excelente siervo!»
[1319][Ṣād: 44]
a pesar de que informó acerca de él que dijo: «Me ha tocado el daño»
[al-Anbiyāʾ: 83].
[1316]
:Véase la cuestión decimotercera, t. 1, p. 387, segunda edición.
[1317]
:Véase t. 1, p. 371.
[1318]
:Así consta en todos los manuscritos que tenemos a la vista.
[1319]
:Véase t. 15, p. 215.