La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:106] No abrogo ninguna regla [ni versículo] ni la hago olvidar sin traer otra mejor o similar. ¿Acaso no sabes que Dios tiene poder sobre todas las cosas?
Tafsir de Al-Qurtubi
{۞مَا نَنسَخۡ مِنۡ ءَايَةٍ أَوۡ نُنسِهَا نَأۡتِ بِخَيۡرٖ مِّنۡهَآ أَوۡ مِثۡلِهَآۗ أَلَمۡ تَعۡلَمۡ أَنَّ ٱللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَيۡءٖ قَدِيرٌ} (106)
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
{ ما ننسخ من آية أو ننسها نأت بخير منها }
,
«ننسها»
es coordinado con
«ننسخ»,
y se suprimió la yā’ por el jazm. Quien recita
«ننسأها»
suprime la ḍamma de la hamza por el jazm; y vendrá su significado.
«نأت»
es la respuesta de la condición. Esta es una aleya inmensa en materia de normas. Su causa fue que los judíos, cuando envidiaron a los musulmanes por orientarse hacia la Ka‘ba y, por ello, atacaron al islam,
dijeron:
Muhámmad ordena a sus compañeros una cosa y luego se la prohíbe; así pues, este Corán no es sino de su propia cosecha; por eso, unas partes contradicen a otras.
Entonces Dios reveló:
{ وإذا بدلنا آية مكان آية[1046]} [al-Naḥl: 101] y reveló:
{ ما ننسخ من آية }.
La segunda:
El conocimiento de este capítulo es seguro y su provecho es enorme: los sabios no pueden prescindir de conocerlo, y no lo niegan sino los ignorantes necios, por lo que de él se deriva en cuanto a casos sobrevenidos en las normas y al conocimiento de lo lícito y lo ilícito.
Abū al-Buḫtarī transmitió —dijo—:
‘Alī —Dios esté complacido con él— entró en la mezquita y vio a un hombre que atemorizaba a la gente.
Dijo:
¿Qué es esto?
Dijeron:
Un hombre que amonesta a la gente.
Dijo:
¡No es un hombre que amoneste a la gente! Más bien dice: «Yo soy fulano hijo de fulano; reconocedme».
Mandó llamarlo y le dijo:
¿Conoces lo abrogante y lo abrogado?
Respondió:
No.
Dijo:
Entonces sal de nuestra mezquita y no hables en ella.
Y en otra versión:
¿Sabes lo abrogante y lo abrogado?
Dijo:
No.
Dijo:
¡Has perecido y has hecho perecer!
Y algo semejante se transmite de Ibn ‘Abbās —Dios esté complacido con ambos—.
La tercera:
La abrogación (al-nasḫ) en el habla de los árabes tiene dos sentidos:
[Uno de ellos] la traslación, como la traslación de un libro a partir de otro. Según esto, todo el Corán sería «trasladado», es decir, desde la Tabla Preservada y su descenso a la Casa de la Gloria en el cielo de este mundo. Pero esto no tiene cabida en esta aleya.
De ello es Su dicho —Exaltado sea—:
{ إنا كنا نستنسخ ما كنتم تعملون[1047]} [al-Ǧāṯiya: 29] es decir: ordenamos que se copie y se registre.
El segundo:
la anulación y supresión, que es lo pretendido aquí.
Y en la lengua se divide en dos tipos:
Uno de ellos: anular una cosa, hacerla desaparecer y establecer otra en su lugar. De ello: «el sol abrogó la sombra» cuando la hizo desaparecer y ocupó su lugar.
Y este es el sentido de Su dicho —Exaltado sea—:
{ ما ننسخ من آية أو ننسها نأت بخير منها }.
En el Ṣaḥīḥ de Muslim:
«No hubo profecía alguna sino que se fue sucediendo (tanāsajat)»,
es decir, se transformó de un estado a otro; esto es, el asunto de la comunidad.
Dijo Ibn Fāris:
Al-nasḫ es la copia del libro; y al-nasḫ: que elimines una disposición que antes se practicaba y luego la abrogues por un acontecimiento distinto, como cuando desciende una aleya con una orden y luego se abroga por otra. Todo lo que sucede a otra cosa la ha «abrogado».
Se dice:
«el sol abrogó la sombra», y «las canas abrogaron la juventud».
Y la sucesión hereditaria (tanāsuḫ) es que mueran herederos tras herederos mientras el origen de la herencia permanece sin repartirse; y así también la sucesión de los tiempos y de las generaciones.
El segundo:
suprimir una cosa sin que otra ocupe su lugar,
como cuando dicen:
«el viento borró la huella».
Y de este sentido es Su dicho —Exaltado sea—:
{ فينسخ الله ما يلقي الشيطان[1048]} [al-Ḥaǧǧ: 52] es decir, lo elimina: no se recita ni se fija en el muṣḥaf nada en su lugar.
Abū ‘Ubayd sostuvo que esta segunda clase de abrogación ocurrió: descendía al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— una sura y luego era retirada, de modo que no se recitaba ni se escribía.
Digo:
De ello es lo transmitido de Ubayy b. Ka‘b y de ‘Ā’iša —Dios esté complacido con ambos—: que la sura de
«al-Aḥzāb»
igualaba a la sura de al-Baqara en longitud, como se expondrá allí
[1049] si Dios —Exaltado sea— quiere.
Y de lo que indica esto está lo que mencionó Abū Bakr al-Anbārī: «Nos narró mi padre; nos narró Naṣr b. Dāwūd; nos narró Abū ‘Ubayd; nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ, de al-Layṯ, de Yūnus y ‘Aqīl, de Ibn Šihāb, quien dijo: me narró Abū Umāma b. Sahl b. Ḥunayf, en la asamblea de Sa‘īd b. al-Musayyib, que un hombre se levantó de noche para recitar una sura del Corán y no pudo recitar nada de ella; y se levantó otro y no pudo recitar nada de ella; y fueron por la mañana al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Uno de ellos dijo:
Me levanté esta noche, ¡oh Mensajero de Dios!, para recitar una sura del Corán y no pude recitar nada de ella.
Se levantó otro y dijo:
Y yo, por Dios, igual, ¡oh Mensajero de Dios!
Se levantó otro y dijo:
Y yo, por Dios, igual, ¡oh Mensajero de Dios!
Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Es de lo que Dios abrogó anoche».
Y en una de las versiones:
Sa‘īd b. al-Musayyib oía lo que Abū Umāma narraba y no lo reprobaba.
La cuarta:
Algunas facciones tardías, de entre quienes se adscriben al islam, negaron su licitud; pero quedan refutadas por el consenso de los primeros salaf acerca de que ocurrió en la Ley.
También lo negaron algunas facciones de los judíos; pero quedan refutadas por lo que consta en su Torá —según su pretensión—: que Dios —Exaltado sea— dijo a Noé —la paz sea con él— al salir del arca: «He hecho para ti y para tu descendencia toda bestia como alimento, y os lo he permitido como las plantas de la hierba, salvo la sangre: no la comáis». Luego prohibió a Moisés y a los Hijos de Israel muchos animales.
Y por el hecho de que Adán —la paz sea con él— casaba al hermano con la hermana, y Dios prohibió eso a Moisés —la paz sea con él— y a otros.
Y porque a Abraham, el Amigo íntimo, se le ordenó degollar a su hijo y luego se le dijo: no lo degüelles.
Y porque Moisés ordenó a los Hijos de Israel que mataran a quienes de entre ellos hubieran adorado el becerro, y luego les ordenó retirar la espada de ellos.
Y porque su profecía no era objeto de obligación antes de su envío, y luego lo fue después.
Y otras cosas.
Esto no pertenece al باب البداء (al-badā’), sino que es trasladar a los siervos de un culto a otro, y de una norma a otra, por un tipo de interés, como manifestación de Su sabiduría y de la perfección de Su soberanía.
No hay discrepancia entre los racionales en que las leyes de los profetas tuvieron por finalidad los intereses de las criaturas, religiosos y mundanos.
El badā’ solo sería necesario si Él no conociera el desenlace de los asuntos; pero quien lo conoce, sus discursos solo cambian según cambian los intereses, como el médico que atiende los estados del enfermo.
Así lo atendió en Su creación, por Su voluntad y Su querer. No hay divinidad sino Él: Su خطاب (discurso) cambia, pero Su conocimiento y Su voluntad no cambian, pues eso es imposible respecto de Dios —Exaltado sea—.
Los judíos hicieron de la abrogación y del badā’ una sola cosa; por eso no lo permitieron y se extraviaron.
Dijo al-Naḥḥās:
La diferencia entre la abrogación y el badā’ es que la abrogación es trasladar el culto de una cosa a otra: algo que era lícito se vuelve ilícito, o algo que era ilícito se vuelve lícito.
En cuanto al badā’, es abandonar aquello a lo que uno se había determinado,
como cuando dices:
«Ve hoy a fulano», y luego dices: «No vayas a él»; entonces se te manifiesta el apartarte de la primera palabra. Esto afecta a los humanos por su imperfección.
Y asimismo si dices:
«Siembra tal cosa este año»,
y luego dices:
«No lo hagas»;
eso es badā’.
La quinta:
Sabe que el abrogante en realidad es Dios —Exaltado sea—; y se llama «abrogante» al خطاب الشرعي (discurso legal) por vía figurada, pues por él ocurre la abrogación.
Y también, por extensión, se llama abrogante a aquello sobre lo que recae el حكم (norma),
de modo que se dice:
«El ayuno de Ramaḍān abrogó el ayuno de ‘Āšūrā’».
Lo abrogado es lo eliminado; y «aquello de lo que se abroga» es quien estaba obligado al culto eliminado, es decir, el responsable legal (al-mukallaf).
La sexta:
Las expresiones de nuestros imames difieren en la definición de «abrogante». Lo que sostienen los más diestros de la Gente de la Sunna es que consiste en eliminar lo que ya se había asentado de una norma legal mediante un خطاب (discurso) que llega con posterioridad. Así lo definieron el cadí ‘Abd al-Wahhāb y el cadí Abū Bakr.
Y añadieron:
«de no ser por él, lo anterior permanecería vigente».
Con ello preservaron el sentido lingüístico de nasḫ, pues significa levantar y eliminar; y se precavieron de la norma العقلية (racional).
Mencionaron «discurso» para abarcar los modos de indicación: النص (texto explícito), الظاهر (sentido aparente), المفهوم (implicación) y otros; y para excluir el qiyās (analogía) y el iǧmā‘ (consenso), pues no se concibe abrogación en ellos ni por ellos.
Y lo condicionaron a la posterioridad, porque si estuviera unido a él sería بيانًا (una aclaración) del término de la norma, no una abrogación; o sería que el final del الكلام (enunciado) levanta su inicio,
como cuando dices:
«Levántate; no te levantes».
La séptima:
Lo abrogado, según nuestros imames de la Gente de la Sunna, es la propia norma establecida, no «su semejante», como dicen los mu‘tazilíes: que lo abrogado es el discurso que indica que el semejante de la norma establecida, en lo venidero, por el texto anterior, queda eliminado.
Lo que los condujo a ello es su doctrina de que los mandatos son «queridos», y de que lo حسن (bueno) es una cualidad esencial de lo bueno, y que lo querido por Dios es bueno. Nuestros sabios han invalidado esto en sus libros.
La octava:
Nuestros sabios discreparon sobre si las noticias (al-aḫbār) admiten abrogación. La mayoría sostiene que la abrogación se restringe a órdenes y prohibiciones, y que la noticia no admite abrogación por ser imposible la mentira respecto de Dios —Exaltado sea—.
Y se dijo:
Si la noticia incluye una norma legal, es lícito abrogarla,
como Su dicho —Exaltado sea—:
{ ومن ثمرات النخيل والأعناب تتخذون منه سكرا }
[al-Naḥl: 67].
Y allí
[1050] vendrá la exposición al respecto, si Dios —Exaltado sea— quiere.
La novena:
La especificación (taḫṣīṣ) de lo general da la impresión de ser abrogación, pero no lo es; porque el especificador nunca abarcó lo general. Si se estableciera que lo general abarcó algo y luego se sacara ese algo de lo general, entonces sería abrogación, no especificación.
Los antiguos llamaban «abrogación» a la especificación por ampliación y metáfora.
La décima:
Sabe que en la Ley pueden venir noticias cuyo ظاهر (sentido aparente) es la absoluta generalidad y el abarcarlo todo; y en otro lugar viene su restricción, con lo cual se levanta esa absolutización,
como Su dicho —Exaltado sea—:
{ وإذا سألك عبادي عني فإني قريب أجيب دعوة الداعي إذا دعان[1051]}
[al-Baqara: 186].
Esta norma, en su ظاهر, es una noticia sobre la respuesta a toda súplica de cualquier suplicante en cualquier estado; pero ha venido lo que la restringe en otro lugar,
como Su dicho:
{ فيكشف ما تدعون إليه إن شاء[1052]}
[al-An‘ām: 41].
Quien no tiene perspicacia puede pensar que esto pertenece a la abrogación en las noticias, y no es así; más bien pertenece a la absolutización y la restricción.
Vendrá para esta cuestión una explicación adicional en su lugar, si Dios —Exaltado sea— quiere.
La undécima:
Dijeron nuestros sabios —Dios tenga misericordia de ellos—: es lícito abrogar lo más gravoso por lo más leve, como la abrogación de la firmeza frente a diez por la firmeza frente a dos
[1053]
Y es lícito abrogar lo más leve por lo más gravoso, como la abrogación del día de ‘Āšūrā’ y de los días contados por Ramaḍān, según se expondrá en la aleya del ayuno
[1054]
Y se abroga un igual por su igual en gravedad y levedad, como la qibla.
Y se abroga una cosa sin sustituto, como la limosna de la confidencia.
Y el Corán se abroga por el Corán.
Y la Sunna por la «expresión»; y con esta expresión se pretende la noticia mutawātir, concluyente.
Y se abroga el ḥadīṯ āḥād por otro ḥadīṯ āḥād.
Los más diestros de los imames sostienen que el Corán se abroga por la Sunna; y eso existe en su dicho —sobre él la paz—:
«No hay testamento para heredero».
Y esto es lo aparente de las cuestiones de Mālik.
Al-Šāfi‘ī y Abū al-Faraǧ al-Mālikī lo rechazaron; pero lo primero es más correcto, pues todo ello es حكم (norma) de Dios —Exaltado sea— y procede de Él, aunque difieran los nombres.
Además, el azote cae en el ḥadd del adulterio respecto del casado que es lapidado; y no hay quien lo haga caer sino la Sunna: el acto del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Esto es claro.
Y los más diestros también sostienen que la Sunna se abroga por el Corán; y eso existe en la qibla, pues la oración hacia el Šām no estaba en el Libro de Dios —Exaltado sea—.
Y en Su dicho —Exaltado sea—:
{ فلا ترجعوهن إلى الكفار
[1055]}
[al-Mumtaḥana: 10],
pues su devolución solo estaba por el pacto del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— con Qurayš.
Los más diestros sostienen la posibilidad racional de abrogar el Corán mediante ḥadīṯ āḥād; y discreparon sobre si ocurrió legalmente. Abū al-Ma‘ālī y otros sostuvieron que ocurrió en el caso de la mezquita de Qubā’, según se expondrá
[1056];
otros lo rechazaron.
No es válido abrogar un texto por analogía, pues una de las condiciones del qiyās es que no contradiga un texto.
Todo esto es durante la vida del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. En cuanto a después de su muerte y el asentamiento de la Ley, la comunidad consensuó que no hay abrogación.
Por eso el consenso no abroga ni es abrogado por él, pues su formación es tras el cese de la revelación. Si hallamos un consenso que contradice un texto, se sabe que el consenso se apoyó en un texto abrogante que nosotros desconocemos; y que ese texto contradictorio ha quedado abandonado en la práctica; y que su مقتضى (implicación) fue abrogada, pero permaneció como Sunna que se recita y se transmite, como la aleya de la ‘idda de un año
[1057] en el Corán: se recita. Reflexiona sobre esto, pues es precioso.
Y esto pertenece a la abrogación de la norma sin la recitación; y semejante a ello es la limosna de la confidencia.
Y puede abrogarse la recitación sin la norma, como la aleya de la lapidación.
Y puede abrogarse la recitación y la norma juntas.
De ello es el dicho del Ṣiddīq —Dios esté complacido con él—:
«Solíamos recitar:
“No reneguéis de vuestros padres, pues es incredulidad”».
Y hay mucho de esto.
Lo que sostienen los más diestros es que quien no ha recibido la noticia del abrogante está obligado por la primera norma, como se expondrá en el cambio de la qibla.
Y los más diestros sostienen la licitud de abrogar la norma antes de su ejecución; y esto existe en la historia del sacrificado, y en la imposición de cincuenta oraciones antes de practicarlas, reducidas a cinco, según se expondrá en
«al-Isrā’
[1058]»
y
«al-Ṣāffāt
[1059]»,
si Dios —Exaltado sea— quiere.
La duodécima:
Para conocer lo abrogante hay vías. Entre ellas: que en el propio enunciado haya algo que lo indique,
como su dicho —sobre él la paz—:
«Os había prohibido visitar las tumbas: visitadlas. Y os había prohibido las bebidas salvo en odres de cuero: bebed en cualquier recipiente, con tal de que no bebáis embriagante».
Y semejantes.
Entre ellas: que el transmisor mencione la cronología,
como que diga:
«Oí en el año del Foso»,
y lo abrogado era conocido como anterior.
O que diga:
«Se abrogó la norma de tal por tal».
Y entre ellas: que la comunidad se ponga de acuerdo en una norma como abrogada y en que su abrogante es posterior.
Este capítulo está ampliamente tratado en uṣūl al-fiqh. Hemos señalado de él lo que basta para quien se limita, y Dios es quien concede el éxito hacia la guía.
La decimotercera:
La mayoría recitó
{ ما ننسخ }
con apertura de la nūn, de nasḫ,
y es lo aparente y usual con el sentido de:
«lo que levantamos del حكم (norma) de una aleya y mantenemos su recitación», como se ha adelantado.
Y cabe que el sentido sea:
«lo que levantamos del حكم de una aleya y de su recitación», según lo que hemos mencionado.
Ibn ‘Āmir recitó
«ننسخ»
con ḍamma en la nūn, de «ansajtu al-kitāb», con el sentido de: «lo hallé copiado/trasladado».
Dijo Abū Ḥātim:
Es un error.
Y dijo Abū ‘Alī al-Fārisī:
No es una lengua (no es uso lingüístico),
pues no se dice:
nasḫ y ansaḫ con el mismo sentido,
salvo que el sentido sea: «lo hallamos abrogado»,
como dices:
«aḥmadtُ al-raǧul» y «abḫaltُhu», con el sentido de: «lo hallé digno de alabanza» y «lo hallé avaro».
Dijo Abū ‘Alī:
Y no lo hallamos abrogado sino abrogándolo; así, ambas lecturas coinciden en el sentido aunque difieran en la forma.
Y se dijo:
«ما ننسخ»
significa: «lo que hacemos que se te copie».
Se dice:
«nasḫtu al-kitāb» cuando lo escribes; y «intasajtu-hu ġayrī» cuando haces que otro lo copie para él.
Dijo Makki:
No es lícito que la hamza sea para transitivar, porque el sentido cambiaría y pasaría a ser: «lo que te abrogamos de una aleya, ¡oh Muḥammad!»; y «abrogarla para él» sería hacerla descender sobre él. Entonces el sentido sería: «lo que hacemos descender sobre ti de una aleya, o lo hacemos olvidar, traemos algo mejor que ella o semejante», y el sentido resultaría en que toda aleya revelada trae algo mejor que ella; así, todo el Corán sería abrogado, y esto no es posible, pues solo se abrogó una pequeña parte del Corán.
Así, cuando fue imposible que af‘ala y fa‘ala tuvieran el mismo sentido —pues no se oyó—, y fue imposible que la hamza fuera para transitivar por la corrupción del sentido, no quedó posible sino que fuera del tipo de «aḥmadtُhu» y «abḫaltُhu»: cuando lo hallas digno de alabanza o avaro.
La decimocuarta:
Su dicho —Exaltado sea—:
«أو ننسها».
Abū ‘Amr e Ibn Kaṯīr recitaron con apertura de la nūn, la sīn y la hamza; y así recitaron ‘Umar, Ibn ‘Abbās, ‘Aṭā’, Muǧāhid, Ubayy b. Ka‘b, ‘Ubayd b. ‘Umayr, al-Naḫa‘ī e Ibn Muḥayṣin: del sentido de «aplazar», es decir, aplazamos la abrogación de su formulación; esto es, la dejamos al final
[1060] del Umm al-Kitāb, de modo que no sea
[1061]
Este es el dicho de ‘Aṭā’.
Otros, distintos de ‘Aṭā’, dijeron:
El sentido de «أو ننسأها» es: la aplazamos respecto de la abrogación hasta un tiempo conocido,
según su dicho:
«nasā’tu hāḏā al-amr» cuando lo aplazas.
Y de ello su dicho:
«lo vendí nasā’» cuando lo aplazas.
Dijo Ibn Fāris:
Y dicen: «Que Dios te prolongue el plazo de vida», y «Que Dios prolongue tu plazo de vida». Y «intasā’a al-qawm» cuando se retrasaron y se distanciaron; y «nasā’tu-hum» yo, cuando los retrasé.
Así, el sentido es: aplazamos su descenso o su abrogación, según lo que hemos mencionado.
Y se dijo:
La hacemos desaparecer de vosotros hasta que no se lea ni se recuerde.
Los demás recitaron
«ننسها»
con ḍamma en la nūn, del olvido en el sentido de «dejar», es decir, la dejamos: no la sustituimos ni la abrogamos. Así lo dijo Ibn ‘Abbās y al-Suddī.
De ello es Su dicho —Exaltado sea—:
{ نسوا الله فنسيهم[1062]} [al-Tawba: 67] es decir, dejaron Su adoración y Él los dejó en el castigo.
Abū ‘Ubayd y Abū Ḥātim escogieron esta lectura.
Dijo Abū ‘Ubayd:
Oí a Abū Nu‘aym, el recitador, decir: «Recité en sueños al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— según la lectura de Abū ‘Amr, y no me corrigió sino dos letras».
Dijo:
Le recité
{ أرنا[1063]} [al-Baqara: 128] y dijo: «أرنا».
Dijo Abū ‘Ubayd:
Y creo que la otra letra fue «أو ننسأها», y él dijo:
«أو ننسها».
Al-Azharī transmitió:
«ننسها» significa: ordenamos dejarla.
Se dice:
«ansaytu-hu al-šay’» es decir, le ordené dejarlo; y «nasītu-hu» es decir, lo dejé.
Dijo el poeta:
إن عليّ عُقْبَة أقضيها *** لست بناسيها ولا مُنْسِيها
[1064]
es decir: ni la olvido ni ordeno dejarla.
Dijo al-Zajjāǧ:
La lectura con ḍamma en la nūn no admite el sentido de «dejar»; no se dice «ansā» con el sentido de «dejar».
Y lo que ‘Alī b. Abī Ṭalḥa transmitió de Ibn ‘Abbās:
«أو ننسها»
dijo: «la dejamos, no la sustituimos», no es correcto.
Quizá Ibn ‘Abbās dijo: «la dejamos», pero no se fijó con precisión.
Lo que sostienen la mayoría de los أهل اللغة والنظر (gente de la lengua y del examen) es que el sentido de
«أو ننسها»
es: os permitimos dejarla, de «nasī» cuando significa «dejar», y luego su transitivación.
Abū ‘Alī y otros dijeron:
Esto es pertinente, porque significa: hacemos que la dejéis.
Y se dijo:
Proviene del olvido en su sentido propio, que es la falta de recuerdo; con el sentido de: «o te la hacemos olvidar, ¡oh Muḥammad!, de modo que no la recuerdes».
Se transitivó con hamza, y el verbo pasó a dos objetos: el Profeta y el pronombre hā’; pero el nombre del Profeta está elidido.
La decimoquinta:
Su dicho —Exaltado sea—:
{ نأت بخير منها }
La expresión
«بخير»
aquí es un comparativo de preferencia; el sentido es: más beneficioso para vosotros, ¡oh gentes!, en lo inmediato si la abrogante es más leve, y en lo ulterior si es más gravosa; y «semejante» si es equivalente.
Mālik dijo:
Una محكمة (determinante) en lugar de una abrogada.
Y se dijo:
No se pretende con «mejor» la preferencia, porque la palabra de Dios no se gradúa en excelencia; más bien es como Su dicho:
{ من جاء بالحسنة فله خير منها[1065]} [al-Naml: 89] es decir: tiene de ella خير (bien), esto es, beneficio y recompensa; no «mejor» en el sentido de «más excelente».
Y lo que indica el primer dicho es Su palabra:
«أو مثلها».
Notas y Referencias
[1046] Véase t. 10, p. 176.
[1047] Véase t. 16, p. 175.
[1048] Véase t. 16, p. 79.
[1049] Véase t. 14, p. 113.
[1050] Véase t. 10, p. 127.
[1051] P. 308 de este tomo.
[1052] T. 6, p. 423.
[1053] Esto es: Dios —Exaltado sea— abrogó la firmeza de uno frente a diez en el yihād, estableciéndola frente a dos.
[1054] P. 275 de este tomo.
[1055] Véase t. 18, p. 63.
[1056] T. 8, p. 259.
[1057] Se refiere a Su dicho —Exaltado sea—: «متاعا إلى الحول...», pues se abrogó su norma y permaneció su recitación. Véase t. 3, p. 210.
[1058] T. 10, p. 210.
[1059] T. 15, p. 107.
[1060] Así en una copia; pero lo que hay en ب, ج, ح, ز: «في أم الكتاب».
[1061] En ح: «فلا تكن نسخا».
[1062] Véase t. 8, p. 199.
[1063] Vendrá el comentario sobre ella en la p. 127 de este tomo.
[1064] Al-‘uqba (con ḍamma y luego sukūn), entre sus significados: los camellos que un hombre pastorea y da de beber; es decir: yo conduzco mi ‘uqba y cuido bien su pastoreo.
[1065] Véase t. 13, p. 244.