19

María

مريم Maryam
Aya 23

Versículo (Español)

[19:23] Los dolores de parto la llevaron junto al tronco de una palmera. Exclamó: "Preferiría haber muerto antes que esto, y así hubiera sido olvidada completamente".

Tafsir de Al-Qurtubi

{فَأَجَآءَهَا ٱلۡمَخَاضُ إِلَىٰ جِذۡعِ ٱلنَّخۡلَةِ قَالَتۡ يَٰلَيۡتَنِي مِتُّ قَبۡلَ هَٰذَا وَكُنتُ نَسۡيٗا مَّنسِيّٗا} (23) Palabras del Altísimo: «Entonces los dolores de parto la llevaron hasta el tronco de la palmera». «La llevó»: la forzó, y es la transitivización de جاء mediante el hamza. Se dice: «le llegó» [10807] con ello; y «lo llevó» a tal lugar, como se dice: «se lo llevó» y «lo hizo irse». Y leyó Shubayl —y se transmitió de ‘Āṣim—: «فاجأها» por “la sorprendió”. Y en el muṣḥaf de Ubayy: «فلما أجاءها المخاض». Y dijo Zuhayr:

Y un vecino que caminó apoyándose hacia nosotros*** a quien el temor y la esperanza llevaron.

Y la mayoría leyó: «المخاض» con la mīm en fatḥa. Ibn Kaṯīr —según lo transmitido de él— con kasra; y es el trabajo de parto, su intensidad y sus dolores. Se dice: la mujer tuvo dolores de parto (مخضت) —تمخض— مخاضًا y مخاضًا. Y una camella ماخض, es decir, se ha aproximado su parto. «hasta el tronco de la palmera»: como si hubiera buscado algo en lo que apoyarse y a lo que asirse, tal como se aferra la embarazada por la intensidad del dolor del parto. Y el جذع es el tallo seco de la palmera en el desierto, que no tiene frondas ni rama; por eso no dijo: “hasta la palmera”. «Dijo: ¡Ojalá hubiera muerto antes de esto!»: Maryam —sobre ella la paz— deseó la muerte por razón de la religión, por dos motivos: el primero, que temió que se pensara mal de ella en su religión y que se la vituperase, y que eso la tentara. El segundo: para que no cayera gente, a causa de ella, en la calumnia y en atribuirle fornicación, y eso es perdición. En este sentido, desear la muerte es lícito; y ya ha pasado este significado explicado en la sura «Yūsuf» [10808]—sobre él la paz—, y alabado sea Dios.

Digo: He oído que Maryam —sobre ella la paz— oyó una voz que decía: “Sal, tú a quien se adora en lugar de Dios”, y se entristeció por ello. Y: «Dijo: ¡Ojalá hubiera muerto antes de esto y hubiera sido algo olvidado, olvidado!». El نسي, en el habla de los árabes, es la cosa vil cuyo estado es ser olvidada y cuya pérdida no causa dolor, como la estaca y la cuerda del viajero y cosas semejantes. Y se ha transmitido de los árabes que, cuando querían partir de una morada, decían: “Guardad vuestros أنساء”, siendo الأنساء el plural de نِسي, que es la cosa vil que se descuida y se olvida. Y de ello es el dicho de al-Kumayt —Dios, Altísimo, esté complacido con él—:

¿Nos harás puente para el perro de Quḍā‘a?*** No soy un nسي en Ma‘add, ni un intruso.

Y dijo al-Farrā’: el نسي es lo que la mujer arroja de los trapos de su indisposición; así, la palabra de Maryam: «نسيا منسيا» es decir, una menstruación arrojada. Y se leyó: «نسيا» con la nūn en fatḥa; son dos lenguas, como الحجر y الحجر, y الوتر y الوتر. Y leyó Muḥammad ibn Ka‘b al-Quraẓī con hamza: «نسئا» con la nūn en kasra. Y leyó Nawf al-Bakkālī: «نسئا» con la nūn en fatḥa, de نسأ Dios —Altísimo— en su plazo, es decir, lo retrasó. La transmitieron Abū al-Fatḥ y al-Dānī de Muḥammad ibn Ka‘b. Y leyó Bakr ibn Ḥabīb: «نسا» con la sīn geminada y la nūn en fatḥa, sin hamza. Y al-Ṭabarī ha referido, en los relatos de su historia, que cuando concibió a ‘Īsā —sobre él la paz—, concibió también su hermana a Yaḥyā; entonces su hermana vino a visitarla y dijo: “¡Oh Maryam! ¿Has notado tú que yo he concebido?”. Ella le dijo: “Y yo siento que lo que hay en mi vientre se postra ante lo que hay en tu vientre”; y ello porque se transmitió que percibió que su feto se inclinaba con su cabeza hacia el lado del vientre de Maryam. Dijo al-Suddī: ese es el sentido de Su palabra: «confirmador de una Palabra de Dios, señor, casto y profeta de los justos» [10809][Āl ‘Imrān: 39]. Y mencionó también, entre los relatos de su historia, que salió huyendo con un hombre de los Hijos de Israel llamado Yūsuf el carpintero, que servía con ella en la mezquita; y se extendió en ello. Dijo al-Kalbī: se dijo a Yūsuf —y se le había señalado que ella había concebido por fornicación—: “Ahora el rey la matará”; y huyó con ella. Y en el camino estuvieron a punto de matarla, y entonces vino a él Ŷibrīl —sobre él la paz— y le dijo: “En verdad, es del Espíritu Santo”. Lo dijo Ibn ‘Aṭiyya: Y todo esto es débil. Y este relato implica que ella concibió y permaneció encinta conforme a lo conocido de las mujeres [10810]; y las transmisiones se han hecho patentes en que lo dio a luz a los ocho meses —lo dijo ‘Ikrima—. Por eso se dijo: no vive el hijo de ocho meses, salvo en el caso particular de ‘Īsā. Y se dijo: lo dio a luz a los nueve. Y se dijo: a los seis. Pero lo que hemos mencionado de Ibn ‘Abbās es más correcto y más evidente. Y Dios sabe más.

[10807] :en K: «جاءه» y «أجاءه». [10808] :véase t. 9, p. 269. [10809] :véase t. 4, p. 74. [10810] :en t. y K: “lo conocido de los seres humanos”.

Notas y Referencias

[10807] en K: «جاءه» y «أجاءه».

[10808] véase t. 9, p. 269.

[10809] véase t. 4, p. 74.

[10810] en t. y K: “lo conocido de los seres humanos”.