La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:81] Quiso su Señor concederles en su lugar otro hijo más puro y bondadoso.
Tafsir de Al-Qurtubi
{فَأَرَدۡنَآ أَن يُبۡدِلَهُمَا رَبُّهُمَا خَيۡرٗا مِّنۡهُ زَكَوٰةٗ وَأَقۡرَبَ رُحۡمٗا} (81)
Palabra del Altísimo:
«Entonces quisimos que su Señor les sustituyera a ambos [al hijo] por otro mejor que él en pureza y más cercano en misericordia».
La mayoría recitó con la bā’ en fatḥa y con la dāl geminada; y ‘Āṣim recitó con la bā’ en sukūn y con la dāl sin geminación; es decir: que Dios les concediera un hijo.
Se dice: baddala y abdala, como mahala y amhala, y nazala y anzala.
Palabra del Altísimo:
«mejor que él en pureza»;
esto es: en religión y rectitud.
«y más cercano en misericordia».
Ibn ‘Abbās recitó «ruḥuman» con ḍamma, y dijo el poeta:
¿Y cómo [se justifica] la injusticia contra una joven esclava *** siendo de ella la suavidad y la ruḥum?
Los demás la recitaron con sukūn; y de ello es el dicho de Ru’ba b. al-‘Aǧǧāǧ:
¡Oh, Quien hace descender la ruḥm sobre Idrīs *** y hace descender la maldición sobre Iblīs!
Y se transmitió discrepancia respecto de Abū ‘Amr. Y «ruḥman» está coordinado con «zakāh», es decir: misericordia. Se dice: raḥimahu raḥmatan wa ruḥman; y su alif es de feminidad; y su masculino es ruḥm.
Y se dijo: que ar-ruḥm aquí tiene el sentido de ar-raḥim (el parentesco uterino). Ibn ‘Abbās la recitó: «y más recto en parentesco», es decir: en parentesco; y también recitó: «más puro que él». Y de Ibn Ǧubayr e Ibn Ǧurayǧ: que se les sustituyó por una niña. Dijo al-Kalbī: entonces se casó con ella un profeta de entre los profetas, y ella le dio un profeta; y Dios —Altísimo— guio, por su mano, a una comunidad de entre las comunidades.
Qatāda dijo: dio a luz a doce profetas. Y de Ibn Ǧurayǧ también: que la madre del muchacho, el día en que fue muerto, estaba encinta de un niño musulmán, mientras que el muerto era incrédulo.
Y de Ibn ‘Abbās: dio a luz a una niña que dio a luz a un profeta. Y en otra versión: Dios les sustituyó por él una niña que dio a luz a setenta profetas; y lo dijo Ǧa‘far b. Muḥammad, de su padre.
Dijeron nuestros sabios: esto es remoto; y no se conoce la abundancia de profetas sino en los Hijos de Israel, y esta mujer no era de ellos.
De esta aleya se extrae el alivio de las calamidades por la pérdida de los hijos, aunque sean trozos de los hígados; y quien se somete al decreto, su desenlace se manifiesta con la mano blanca.
Dijo Qatāda: ciertamente se alegraron sus padres cuando nació y se entristecieron por él cuando fue muerto; y si hubiera permanecido, en ello habría estado su perdición. Así pues, es obligatorio para todo hombre estar complacido con el decreto de Dios —Altísimo—, pues el decreto de Dios para el creyente, en aquello que detesta, es mejor para él que Su decreto para él en aquello que ama.
Notas y Referencias
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