La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:77] Partieron hasta que llegaron a un pueblo y pidieron a sus habitantes que los alimentaran, pero se negaron a darles hospitalidad. Luego encontraron en el pueblo un muro que estaba a punto de derrumbarse, y [Al Jidr] lo reconstruyó. Le dijo [Moisés]: "Si hubieras querido, podrías haber pedido una paga por ello".
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y se pusieron en marcha, hasta que, cuando llegaron a los habitantes de una aldea, pidieron alimento a sus gentes; pero se negaron a darles hospedaje. Y encontraron en ella un muro que quería venirse abajo, y él lo enderezó. Dijo: «Si hubieras querido, habrías tomado por ello un salario»} (77)
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y se pusieron en marcha, hasta que, cuando llegaron a los habitantes de una aldea, pidieron alimento a sus gentes; pero se negaron a darles hospedaje»
En ello hay trece cuestiones:
La primera.— Su dicho —Exaltado sea—:
{hasta que, cuando llegaron a los habitantes de una aldea}.
En el Sahih de Muslim, de Ubayy ibn Ka‘b, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «(eran) ruines; y recorrieron las asambleas…». «Pidieron alimento a sus gentes, pero se negaron a darles hospedaje; y encontraron en ella un muro que quería venirse abajo»; dice: inclinado. Dijo: «y lo enderezó»: al-Jadir con su mano. Moisés le dijo: “Gente a la que hemos venido: no nos han hospedado ni nos han dado de comer. Si hubieras querido, habrías tomado por ello un salario”. Dijo: «Este es el momento de la separación entre tú y yo. Te informaré de la interpretación de aquello sobre lo que no pudiste tener paciencia».
Dijo el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Que Dios tenga misericordia de Moisés; habría deseado que hubiera tenido paciencia, para que nos relatara de sus noticias».
La segunda.— Los sabios discreparon acerca de la aldea. Se dijo: que era Ubulla; lo dijo Qatada; y así lo dijo también Muhammad ibn Sirin; y es la aldea más avara y la más alejada del cielo. Y se dijo: Antioquía. Y se dijo: en la isla de al-Ándalus; se transmitió eso de Abu Hurayra y de otros; y se menciona que es al-Yazira al-Jadra’. Y un grupo dijo: que era Bayyarwán, en la región de Azerbaiyán. Lo refirió as-Suhaylí y dijo: que era Barca.
Ath-Tha‘labí: es una aldea de las aldeas de los romanos, llamada Nazaret, y a ella se atribuyen los nazarenos. Todo ello depende de la discrepancia sobre en qué región de la tierra tuvo lugar la historia de Moisés; y Dios conoce mejor la realidad de ello.
La tercera.— Moisés —la paz sea con él—, cuando dio de beber a las dos hijas de Shu‘ayb, estaba más necesitado que cuando llegó a la aldea con al-Jadir; y no pidió alimento, sino que dio de beber de inicio. Y en la aldea pidieron alimento. En ello los sabios tienen muchas distinciones, entre ellas: que Moisés, en el episodio de Madián, estaba solo, mientras que en la historia de al-Jadir era seguidor[10641] de otro.
Digo: y conforme a este sentido discurre su dicho al comienzo de la aleya a su mancebo: «Tráenos nuestro almuerzo; ciertamente hemos encontrado fatiga en este viaje nuestro». Así le sobrevino el hambre por consideración a su compañero Yusha‘; y Dios sabe mejor.
Y se dijo: como este era un viaje de disciplina, se le dejó a la carga de soportar la fatiga; y aquel era un viaje de emigración, por lo que se le confió la ayuda y el auxilio mediante el sustento[10642]
La cuarta.— En esta aleya hay prueba de la licitud de pedir alimento, y de que quien tiene hambre le es obligatorio solicitar aquello que le quite el hambre, en contra de los ignorantes[10643] de entre los sufíes. Y el istita‘ām es pedir comida; y lo que se pretende aquí es pedir hospedaje, por la prueba de su dicho: «pero se negaron a darles hospedaje». Por ello los habitantes de la aldea merecieron ser censurados y atribuidos a la ruindad y a la avaricia, tal como los describió nuestro Profeta —sobre él la oración y la paz—. Dijo Qatada sobre esta aleya: “Las peores aldeas son las que no hospedan al huésped ni reconocen al viajero su derecho”. Y se desprende de ello que el hospedaje era para ellos obligatorio, y que al-Jadir y Moisés solo pidieron lo que les era debido por derecho de hospedaje; y esto es lo más acorde con el estado de los profetas y con el rango de los virtuosos y los amigos (de Dios). Ya ha precedido la exposición sobre el hospedaje en «Hud»[10644]; y alabado sea Dios.
Y que Dios perdone a al-Harirí[10645], pues se permitió ligerezas en esta aleya y se dio a la desvergüenza, trayendo un desatino y un desliz en el decir: la tomó como prueba para la mendicidad[10646] y la insistencia en ella, y que eso no es censurable en quien lo hace ni supone menoscabo para él. Dijo:
Y si eres rechazado, no hay en el rechazo menoscabo*** para ti: ya antes fueron rechazados Moisés y al-Jadir.
Digo: esto es jugar con la religión y despojarse del respeto debido a los profetas; es una manía literaria y una torpeza necia. Y que Dios tenga misericordia de los piadosos predecesores: ciertamente extremaron la exhortación a todo poseedor de juicio recto, diciendo: “Sea cual sea tu juego con algo, guárdate de jugar con tu religión”.
La quinta.— Su dicho —Exaltado sea—: «y encontraron en ella un muro». Al-yidār y al-yadr significan lo mismo. Y en el hadiz: «hasta que el agua alcance el yadr[10647]». Y un lugar jadīr: se construyó alrededor de él un muro. Su origen es la elevación; y ajdarat el árbol: brotó; de ello (viene) al-judarī.
La sexta.— Su dicho —Exaltado sea—: «quería venirse abajo», es decir: estuvo cerca de caer. Esto es uso figurado y ampliación; y lo explicó en el hadiz con su dicho: «inclinado». En ello hay prueba de la existencia del lenguaje figurado en el Corán, y es la doctrina de la mayoría. Y todas las acciones cuyo derecho es ser propias del viviente que habla, cuando se atribuyen a un objeto inanimado o a una bestia, no son sino metáfora: es decir, si en su lugar hubiera un ser humano, estaría representando esa acción. Este es el habla de los árabes, y en su poesía es abundante. De ello es el dicho de al-A‘shá:
¿Os detendréis, cuando no detiene a los desmesurados[10648]*** sino la estocada, en la que se pierde el aceite y el torzal?
Atribuyó el “detener” a la estocada.
Y de ello es el dicho de otro:
El asta desea el pecho de Abú Bará’*** y rehúye la sangre de los Banú ‘Aqíl.
Y dijo otro:
Ciertamente un tiempo que reúne mi dispersión en conjunto*** es un tiempo que se afana en el bienhacer.
Y dijo otro:
En un yermo, se hendieron con él sus cráneos*** como hiende el hacha cuando desean fijación.
Es decir, fijación en la tierra; de su dicho: “nasala la espada” cuando se fija en el blanco. Comparó el caer de las espadas sobre sus cabezas con el caer de las hachas en la tierra: el hacha cae en ella y se fija, casi no sale.
Y dijo Hassán ibn Thábit:
Si el reproche tuviera linaje, sería un siervo*** de rostro feo, tuerto, de Thaqíf.
Y dijo ‘Antara:
Se desvió, por el golpe de las lanzas, de su pecho*** y se quejó ante mí con lágrima y resoplido.
Y se explicó[10649] este sentido con su dicho:
Si supiera lo que es el diálogo, se habría quejado.
Esto, en este sentido, es muy abundante. Y de ello es el decir de la gente: “Mi casa mira a la casa de Fulano”. Y en el hadiz: «El Fuego se quejó a su Señor».
Y un grupo fue a prohibir el lenguaje figurado en el Corán; entre ellos Abu Ishaq al-Isfarayní, Abu Bakr Muhammad ibn Dawud al-Isbahání y otros. Pues llevar las palabras de Dios —Poderoso y Majestuoso— y las palabras de Su Enviado a su sentido literal es más digno de quien posee virtud y religión; porque es la verdad, como Dios —Exaltado sea— informó en Su Libro.
De lo que alegaron es que dijeron: si Dios —Exaltado sea— nos hablara mediante metáfora, se seguiría describirlo como “metaforizante” también; pues apartarse de lo literal hacia lo figurado implica incapacidad respecto de lo literal, y eso es imposible respecto de Dios —Exaltado sea—.
Dijo Dios —Exaltado sea—: «El día en que sus lenguas, sus manos y sus pies testificarán contra ellos por lo que solían hacer»[10650][La Luz: 24].
Y dijo —Exaltado sea—: «y dirá: “¿Hay más?”»[10651][Qaf: 30].
Y dijo —Exaltado sea—: «cuando los vea desde un lugar lejano, oirán en ella furia y bramido»[10652][El Criterio: 12].
Y dijo —Exaltado sea—: «llama a quien dio la espalda y se apartó»[10653][Los Grados: 17].
Y: «El Fuego se quejó a su Señor»; y: «El Fuego y el Jardín disputaron». Y lo semejante a ello es literal: Aquel que la creó —Quien hizo hablar a toda cosa— la hizo hablar.
Y en el Sahih de Muslim, en el hadiz de Anas, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Se sellará su boca y se dirá a su muslo: “habla”; y hablarán su muslo, su carne y sus huesos con su obra; y ello para que se le quite la excusa[10654] a sí mismo: ese es el hipócrita, y ese es aquel con quien Dios se enoja».
Esto será en la Otra Vida.
En cuanto a esta vida, en at-Tirmidhí, de Abu Sa‘id al-Judrí, dijo: el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Por Aquel en cuya mano está mi alma: no llegará la Hora hasta que las fieras hablen al ser humano, y hasta que hable al hombre la correa de su látigo y la correa de su sandalia, y le informe su muslo de lo que su familia haya hecho después de él». [Dijo Abu ‘Isa][10655]: y sobre este asunto hay (también) de Abu Hurayra; y este hadiz es bueno, extraño.
La séptima.— Su dicho —Exaltado sea—: «y lo enderezó». Se dijo: lo derribó y luego se sentó a reconstruirlo.
«Dijo: “Si hubieras querido, habrías tomado por ello un salario”». Moisés dijo a al-Jadir: «Si hubieras querido, habrías tomado por ello un salario», porque es una acción que merece salario.
Y Abu Bakr al-Anbarí mencionó, de Ibn ‘Abbás, de Abu Bakr, del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que recitó: «y encontraron en ella un muro que quería venirse abajo; y lo derribó, luego se sentó a reconstruirlo».
Dijo Abu Bakr: si este hadiz es auténtico en su cadena, entonces, por parte del Enviado —sobre él la oración y la paz—, corre el curso de la exégesis del Corán; y que algunos transmisores introdujeron [exégesis][10656] del Corán en un lugar, y se difundió que eso era Corán omitido del códice de ‘Uzmán, como dijeron algunos detractores.
Y dijo Sa‘id ibn Yubayr: lo pasó con su mano y lo enderezó, y quedó erguido. Este dicho es el correcto, y el más semejante a los actos de los profetas —la paz sea con ellos—, más aún: y de los amigos (de Dios).
Y en algunas noticias: el grosor de aquel muro era de treinta codos, según el codo de aquel “qarn”; y su longitud sobre la faz de la tierra, quinientos codos; y su anchura, cincuenta codos. Así, al-Jadir —la paz sea con él— lo enderezó, es decir, lo niveló con su mano y se enderezó.
Dijo ath-Tha‘labí en el Libro de al-‘Arā’is: Moisés dijo a al-Jadir: «Si hubieras querido, habrías tomado por ello un salario», es decir, comida que comer.
En esto hay prueba de las gracias extraordinarias de los amigos (de Dios). Asimismo, lo descrito de los estados de al-Jadir —la paz sea con él— en este capítulo son todos asuntos que rompen la costumbre; esto, si descendemos a la hipótesis de que fuera un wali y no un profeta.
Y Su dicho —Exaltado sea—: «y no lo hice por mi propia iniciativa» [La Caverna: 82] indica su profecía, y que se le revela con encargos y normas, como se reveló a los profetas —la paz sea con ellos—, si bien no es un mensajero. Y Dios sabe mejor.
La octava.— Es obligatorio para el ser humano no exponerse a sentarse bajo un muro inclinado cuyo derrumbe se teme; antes bien, debe apresurar el paso si pasa junto a él. Pues en el hadiz del Profeta —sobre él la oración y la paz—: «Si alguno de vosotros pasa junto a un ṭirbāl inclinado, que apresure el paso».
Dijo Abu ‘Ubayd al-Qasim ibn Sallam: Abu ‘Ubayda solía decir: el ṭirbāl se asemeja a la “mirilla” de las mirillas de los persas, como una especie de ermita, y el edificio elevado.
Dijo Yarir:
La llevó[10657] un (corcel) de nervios desnudos, bien recortados*** como si se hubiera posado sobre un ṭirbāl.
Se dice de ello: wakana yakinu, cuando se sienta.
Y en as-Sihah: el ṭirbāl es la parte alta de un muro, y la gran roca prominente de la montaña; y los ṭarābīl de Siria son sus ermitas.
Y se dice: ṭarbala su orina, cuando la estira hacia arriba.
La novena.— Las gracias extraordinarias de los amigos (de Dios) son firmes, según lo indican las noticias auténticas y las aleyas transmitidas por vía masiva; no las niega sino el innovador pertinaz o el libertino desviado.
En cuanto a las aleyas: lo que Dios —Exaltado sea— informó respecto de María sobre la aparición de frutos invernales en verano y estivales en invierno —como ya se expuso—; y lo que apareció por su mano cuando se le ordenó a la palmera, estando seca, y fructificó. Y ella no es profetisa, según la discrepancia.
Y lo indica lo que apareció por mano de al-Jadir —la paz sea con él—: el agujerear la nave, el matar al muchacho y el enderezar el muro.
Dijo algunos sabios: no es lícito decir que era profeta, porque afirmar la profecía no es lícito mediante noticias de transmisión aislada, máxime cuando se transmitió por vía masiva —sin admitir interpretación— el consenso de la comunidad sobre su dicho —sobre él la oración y la paz—: «No hay profeta después de mí».
Y dijo —Exaltado sea—: «y sello de los profetas»[10658][Los Confederados: 40].
Y al-Jadir e Ilyas[10659] permanecen ambos (vivos) con esta gracia extraordinaria; por tanto, es necesario que no sean profetas, pues si fueran profetas, sería obligatorio que después de nuestro Profeta —sobre él la oración y la paz— hubiera un profeta, salvo aquello sobre lo que se estableció la prueba en el hadiz de ‘Isa: que descenderá después de él.
Digo: al-Jadir era profeta, como ya se expuso; y no hay después de nuestro Profeta —sobre él la oración y la paz— profeta alguno, es decir, que pretenda la profecía después de él jamás. Y Dios sabe mejor.
La décima.— La gente discrepó: ¿le es lícito al wali saber que es wali o no? Según dos opiniones.
[La primera]: que no es lícito; y que lo que aparezca por su mano debe observarlo con el ojo del temor al engaño, pues no está a salvo de que sea engaño y seducción gradual. Se ha referido de as-Sarrí que solía decir: “Si un hombre entrara en un huerto y desde la copa de cada árbol le hablara un pájaro con lengua elocuente: ‘La paz sea contigo, oh wali de Dios’, y si no temiera que eso fuera un engaño, entonces habría sido engañado”. Y porque, si supiera que es wali, se le iría el temor y obtendría seguridad. Y es condición del wali perseverar en el temor hasta que desciendan sobre él los ángeles, como dijo —Poderoso y Majestuoso—: «Descienden sobre ellos los ángeles: “No temáis ni os entristezcáis”»[10660][Fussilat: 30].
Y porque el wali es aquel para quien se ha sellado la felicidad; y los desenlaces están velados, y nadie sabe con qué se le sellará. Por eso dijo —sobre él la oración y la paz—: «Ciertamente, las obras (se juzgan) por los finales».
[La segunda opinión]: que le es lícito al wali saber que es wali. ¿Acaso no ves que al Profeta —sobre él la oración y la paz— le es lícito saber que es wali? Y no hay discrepancia en que a otro le es lícito saber[10661] que es wali de Dios —Exaltado sea—; por tanto, le es lícito saberlo.
Y el Profeta —sobre él la oración y la paz— informó acerca del estado de diez de sus compañeros: que son de la gente del Jardín; y, aun así, no hubo en ello desaparición de su temor; antes bien, eran de mayor veneración a Dios —Glorificado sea— y de más intenso temor y reverencia. Si eso fue lícito para los diez y no los sacó del temor, así también a otros.
Y ash-Shiblí solía decir: “Yo soy la seguridad de este lado”. Cuando murió y fue enterrado, los daylamíes cruzaron el Tigris aquel día y se apoderaron de Bagdad; y la gente decía: “Dos calamidades: la muerte de ash-Shiblí y el cruce de los daylamíes”.
Y no se dice: “cabe que eso sea seducción gradual”, porque si eso fuera posible, también sería posible que el profeta no supiera que es profeta y wali de Dios, por la posibilidad de que fuera seducción gradual. Y como eso no es lícito —porque implicaría invalidar los milagros—, tampoco es lícito esto, porque implicaría invalidar las gracias extraordinarias.
Y lo transmitido sobre la aparición de gracias extraordinarias por mano de Bil‘am y su despojo de la religión después, por Su dicho: «y se despojó de ellas…»[10662][Los Lugares Elevados: 175], no contiene en la aleya que fuera wali y luego se le despojara la wilaya. Y lo que se ha transmitido de que apareció por su mano algo que corre el curso de las gracias extraordinarias son noticias aisladas que no obligan a conocimiento. Y Dios sabe mejor.
La diferencia entre el milagro y la gracia extraordinaria es que la gracia extraordinaria tiene por condición el ocultamiento, y el milagro tiene por condición la manifestación.
Y se dijo: la gracia extraordinaria es lo que aparece sin pretensión, y el milagro es lo que aparece cuando los profetas pretenden (su misión) y se les exige prueba, y entonces aparece el efecto de ello.
Ya han precedido en la introducción del libro las condiciones del milagro; y alabado sea Dios —Exaltado sea—, Único, sin asociado.
En cuanto a los hadices transmitidos que indican la firmeza de las gracias extraordinarias, de ello está lo que al-Bujari extrajo del hadiz de Abu Hurayra, dijo: el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a diez hombres como destacamento de reconocimiento, y puso al mando de ellos a ‘Asim ibn Thabit al-Ansarí[10663], que es el abuelo[10664] de ‘Asim ibn ‘Umar ibn al-Jattab —Dios esté complacido con él—. Partieron hasta que, cuando estuvieron en al-Had’a —que está entre ‘Usfan y La Meca—, se informó de ellos a un clan de Hudhayl, llamados Banú Lihyán. Salieron contra ellos cerca de doscientos infantes, todos arqueros. Siguieron sus huellas hasta que hallaron su comida: dátiles que habían aprovisionado de Medina. Dijeron: “Estos son dátiles de Yathrib”. Siguieron sus huellas. Cuando ‘Asim y sus compañeros los vieron, se refugiaron en un faddaf[10665]; la gente los cercó.
Les dijeron: “Bajad y entregadnos vuestras manos; tenéis el pacto y la garantía de que no mataremos a ninguno de vosotros”.
Dijo ‘Asim ibn Thabit, jefe del destacamento: “No, por Dios: hoy no bajaré bajo la protección del incrédulo. ¡Oh Dios, informa de nosotros a Tu Profeta!”. Les dispararon flechas y mataron a ‘Asim junto con siete.
Bajaron hacia ellos tres hombres bajo pacto y garantía: Jubayb al-Ansarí, Ibn ad-Dathinna y otro hombre[10666] Cuando se hicieron con ellos, soltaron las cuerdas de sus arcos y los ataron.
Dijo el tercer hombre: “Esta es la primera traición. Por Dios, no os acompañaré: en estos tengo un ejemplo” —quería decir: los muertos—. Lo arrastraron y lo forzaron a que los acompañara, pero no lo hizo, y lo mataron.
Se llevaron a Jubayb e Ibn ad-Dathinna hasta venderlos en La Meca después de Badr. Compró a Jubayb la gente de al-Harith ibn ‘Amir ibn Nawfal ibn ‘Abd Manaf; y Jubayb era quien había matado a al-Harith ibn ‘Amir el día de Badr. Jubayb permaneció entre ellos cautivo.
‘Ubayd Allah ibn ‘Iyad informó que la hija de al-Harith le contó que, cuando se reunieron, Jubayb le pidió prestada una navaja para afeitarse, y ella se la prestó. Dijo: “Mi hijo vino a mí mientras yo estaba distraída, hasta que llegó a él”. Dijo: “Lo encontré sentado sobre su muslo, con el cuchillo en su mano; me asusté de un modo que Jubayb reconoció en mi rostro”.
Dijo: “¿Temes que lo mate? No haría tal cosa”.
Dijo: “Por Dios, no he visto cautivo alguno mejor que Jubayb. Por Dios, lo encontré un día comiendo un racimo de uvas en su mano, estando atado con hierro, y en La Meca no había fruto”.
Y ella decía: “Ciertamente era un sustento con que Dios —Exaltado sea— sustentó a Jubayb”.
Cuando lo sacaron del Haram para matarlo en el Hill, Jubayb les dijo: “Dejadme rezar dos rak‘as”. Lo dejaron; rezó dos rak‘as y luego dijo: “Si no fuera porque pensaríais que lo que hay en mí es pánico ante la muerte, habría añadido (más)”.
Luego dijo: “¡Oh Dios! Cuéntalos uno por uno; mátalos dispersos; y no dejes a ninguno de ellos”.
Luego dijo:
No me importa, cuando muero siendo musulmán,*** en qué lado sea, por Dios, mi caída.
Y eso es por la Esencia de Dios; y si Él quiere,*** bendice los miembros de un despojo despedazado.
Lo mataron los Banú al-Harith. Jubayb fue quien instituyó las dos rak‘as para todo musulmán que es muerto con paciencia.
Dios —Exaltado sea— respondió a ‘Asim el día en que fue alcanzado: informó al Profeta —sobre él la oración y la paz— y a sus compañeros de su noticia y de lo que les había ocurrido.
Unos hombres de los incrédulos de Quraysh enviaron a por ‘Asim, cuando supieron que había sido matado, para traer algo de él con que reconocerlo; pues había matado a un hombre de sus notables el día de Badr. Dios envió sobre ‘Asim algo como una sombrilla de avispas[10668] que lo protegió de sus emisarios; no pudieron cortar de su carne nada.
Ibn Ishaq dijo en esta historia: Hudhayl, cuando mató a ‘Asim ibn Thabit, quiso su cabeza para vendérsela a Sulafa bint Sa‘d ibn Shahid[10669]; ella había hecho voto, cuando él alcanzó a sus dos hijos en Uhud, de que si lograba su cabeza bebería vino en su cráneo[10670] Las avispas se lo impidieron.
Cuando se interpusieron entre él y ellos, dijeron: “Dejadlo hasta que anochezca y se alejen de él; entonces lo tomaremos”. Dios envió el valle, que se llevó a ‘Asim y se fue.
‘Asim había dado a Dios —Exaltado sea— un compromiso: que no tocaría a un idólatra ni un idólatra lo tocaría jamás en su vida. Dios lo protegió después de su muerte de aquello de lo que se abstuvo en su vida.
Y de ‘Amr ibn Umayya ad-Damrí: el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— lo había enviado como explorador solo. Dijo: “Llegué al madero de Jubayb; subí a él temiendo a los vigilantes; lo solté y cayó a tierra. Luego me lancé y me aparté un poco. Después miré: como si la tierra se lo hubiera tragado”.
Y en otra versión hay un añadido: “Y no hemos mencionado de Jubayb resto alguno hasta esta hora”. Lo mencionó al-Bayhaqí.
La undécima.— No se niega que el wali pueda tener bienes y una finca con la que proteja su hacienda y a su familia. Te basta con los compañeros (del Profeta) y sus bienes, junto con su condición de awliyā’ y su excelencia: ellos son la prueba frente a otros.
En el Sahih de Muslim, de Abu Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, dijo: «Mientras un hombre estaba en una llanura de la tierra, oyó una voz en una nube: “Riega el huerto de Fulano”. La nube se apartó y vertió su agua en una harra[10671] Y he aquí que una sharya, de entre esas shirāy, había recogido toda aquella agua. Siguió el agua y vio a un hombre de pie en su huerto, desviando el agua con su azada[10672] Le dijo: “Siervo de Dios, ¿cómo te llamas?”. Dijo: “Fulano”, el nombre que había oído en la nube. Le dijo: “Siervo de Dios, ¿por qué me preguntas mi nombre?”. Dijo: “He oído una voz en la nube de la que procede esta agua, que decía: ‘Riega el huerto de Fulano’, tu nombre. ¿Qué hay en él?”. Dijo: “Ya que has dicho esto: yo miro lo que sale de él; doy en limosna un tercio; como yo y mi familia un tercio; y reinvierto en él un tercio”». En una versión: «y pongo un tercio para los pobres, los mendigos y el viajero».
Digo: este hadiz no lo contradice su dicho —sobre él la oración y la paz—: «No toméis fincas, pues os inclinaréis a la vida mundanal». Lo transmitió at-Tirmidhí del hadiz de Ibn Mas‘ud, y dijo: es un hadiz bueno. Se interpreta respecto de quien la toma buscando acumular o vivir en deleite y gozar de su ornato. En cuanto a quien la toma como medio de vida con el que proteger su religión y a su familia, tomarla con esta intención es de las mejores obras, y es de los mejores bienes.
Dijo —sobre él la oración y la paz—: «Qué excelente es el bien recto para el hombre recto». La gente ha abundado en las gracias extraordinarias de los awliyā’; y lo que hemos mencionado basta. Y Dios es Quien concede el acierto hacia la guía.
La duodécima.— Su dicho —Exaltado sea—: «habrías tomado por ello un salario». En ello hay prueba de la validez y licitud del arrendamiento (ijara); y es la sunna de los profetas y de los awliyā’, como vendrá su aclaración en la sura «Al-Qasas»[10673], si Dios —Exaltado sea— quiere.
La mayoría recitó: «la-ttajadh-ta», y Abu ‘Amr: «la-takhadh-ta»; es la lectura de Ibn Mas‘ud, al-Hasan y Qatada. Son dos variantes lingüísticas con un mismo sentido, derivadas de “tomar”, como tu dicho: taba‘a y ittaba‘a; taqā y ittaqā. Algunos recitadores asimilaron la dhāl en la tā’; y otros no la asimilaron.
Y en el hadiz de Ubayy ibn Ka‘b: «Si hubieras querido, habrías obtenido un salario».
Esto salió de Moisés como petición a modo de propuesta, no de objeción.
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Notas y Referencias
[10641] En K: «seguidor».
[10642] En K: «y la fuerza».
[10643] En K: «de los ignorantes de entre los sufíes».
[10644] Véase t. 9, p. 64 y ss.
[10645] Es el autor de las célebres Maqāmāt; y el verso en el que aludió a la aleya es de su maqāma «aṣ-Ṣa‘diyya». En K: «se permite ligerezas».
[10646] Al-kudya: mendigar a la gente.
[10647] El hadiz trata de la disputa de az-Zubayr con un hombre de los Ansar sobre los torrentes del canal de la harra. Dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Riega, oh Zubayr, luego retén el agua hasta que vuelva al yadr». Quiso decir: lo que se eleva alrededor del sembrado, como un muro.
[10648] Aš-šaṭaṭ: desviación e injusticia; es decir: no se detiene al injusto de su injusticia sino con la estocada penetrante en la que se hunde el torzal.
[10649] Es decir, ‘Antara. Y el verso completo: * Y habría sido, si supiera hablar, mi interlocutor *
[10650] Véase t. 12, p. 210.
[10651] Véase t. 17, p. 18.
[10652] Véase t. 13, p. 6.
[10653] Véase t. 18, p. 286 y ss.
[10654] «Para que se le quite la excusa»: en voz activa, de al-i‘dhār; el sentido: para que Dios le elimine su excusa procedente de sí mismo.
[10655] El añadido es del Sahih de at-Tirmidhí.
[10656] Adición exigida por el contexto; y en los originales: «introdujo Corán… etc.».
[10657] «La llevó»: la condujo adonde quiso. «De nervios desnudos»: nervios visibles por la escasez de carne; de su dicho: hombre mušadhdhab, es decir, ligero, de poca carne.
[10658] Véase t. 14, p. 196.
[10659] En los originales: «Daniyal», y es una deformación.
[10660] Véase t. 15, p. 357.
[10661] En K y W: «que lo conozca».
[10662] Véase t. … p. 319.
[10663] Y se dijo: puso al mando de ellos a Mirthad ibn Abí al-Ghanawí.
[10664] Dijo al-Qastallání: esto es un error; más bien era tío materno de ‘Asim, porque la madre de ‘Asim era Yumayla bint Thabit.
[10665] Faddaf: colina elevada y prominente.
[10666] El otro hombre era ‘Abd Allah ibn Tariq.
[10667] En K: «por su longitud».
[10668] Ad-dabr: las avispas o los machos de las abejas.
[10669] En t. y W: «aš-Šahīd».
[10670] Al-qaḥf: el cráneo.
[10671] Harra: tierra de piedras negras. Y aš-šarya: el camino del agua y su cauce.
[10672] Al-misḥāh: la azada/pala de hierro.
[10673] Véase t. 13, p. 267.