La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:14] fortalecí sus corazones cuando se reunieron [antes de dejar sus hogares y su gente] y dijeron: "Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la Tierra. No invocaremos nada fuera de Él, si lo hiciéramos estaríamos cometiendo una desviación.
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَرَبَطۡنَا عَلَىٰ قُلُوبِهِمۡ إِذۡ قَامُواْ فَقَالُواْ رَبُّنَا رَبُّ ٱلسَّمَٰوَٰتِ وَٱلۡأَرۡضِ لَن نَّدۡعُوَاْ مِن دُونِهِۦٓ إِلَٰهٗاۖ لَّقَدۡ قُلۡنَآ إِذٗا شَطَطًا} (14)
Su dicho —Exaltado sea—:
"Y afianzamos sus corazones"
es una expresión de la firmeza de determinación y la fuerza de la paciencia,
que Dios les otorgó hasta el punto de que dijeron en presencia de los incrédulos:
"Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra; no invocaremos, fuera de Él, a divinidad alguna; ciertamente, entonces habríamos dicho un despropósito".
Y como el pánico y la flaqueza del ánimo se asemejan, por correspondencia, a la disolución, resultó apropiado que, en la firmeza del ánimo y la fuerza de la resolución, se empleara la imagen del “atar” o “afianzar”.
De ahí que se diga:
Fulano es de ánimo firme (rābiṭ al-ǧaʾš), cuando su alma no se dispersa ante el pánico, la guerra y otras cosas.
Y de ello es también el afianzamiento sobre el corazón de la madre de Moisés.
Y Su dicho —Exaltado sea—:
"y para afianzar vuestros corazones y afirmar con ello los pies" [Al-Anfāl: 11] ya ha sido tratado anteriormente
[10451]
Su dicho —Exaltado sea—:
"cuando se levantaron y dijeron"
contiene dos cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
{cuando se levantaron y dijeron}
admite tres sentidos. El primero: que sea una descripción de su comparecencia ante el rey incrédulo —como se ha mencionado—; y es una comparecencia que requiere el afianzamiento del corazón, puesto que contravinieron su religión y despreciaron, por causa de Dios, su majestad reverencial.
El segundo sentido, según se ha dicho:
que eran hijos de los notables de aquella ciudad; salieron y se reunieron detrás de aquella ciudad sin cita previa;
y dijo el mayor de ellos:
Ciertamente, hallo en mi interior que mi Señor es el Señor de los cielos y de la tierra; y dijeron: nosotros también hallamos eso en nuestro interior.
Entonces se levantaron todos y dijeron:
"Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra; no invocaremos, fuera de Él, a divinidad alguna; ciertamente, entonces habríamos dicho un despropósito".
Es decir: si invocáramos una divinidad distinta de Él, entonces habríamos dicho injusticia y absurdo.
El tercer sentido:
que se exprese mediante “levantarse” su impulso, con determinación, a huir hacia Dios —Exaltado sea— y a apartarse de la gente,
como cuando dices:
Fulano se levantó para tal asunto, es decir, se resolvió a ello con la máxima seriedad.
La segunda:
Dijo Ibn ʿAṭiyya: los sufíes se han aferrado al “levantarse” y al “decir” por la expresión:
"cuando se levantaron y dijeron: Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra".
Digo:
este aferramiento no es correcto. Estos se levantaron y mencionaron a Dios por la guía que les concedió, y dieron gracias por lo que les otorgó de Sus dones y Su gracia; luego vagaron sin rumbo, apartados hacia su Señor, temerosos de su gente. Y esta es la norma de Dios respecto de los mensajeros, los profetas y los virtuosos santos. ¿Qué tiene esto que ver con golpear la tierra con los pies y danzar con las mangas, especialmente en estos tiempos, al escuchar voces hermosas de imberbes y de mujeres? ¡Lejos están una cosa de la otra! Por Dios, entre ambas hay lo que hay entre la tierra y el cielo.
Luego, esto es ilícito según un grupo de los sabios, conforme vendrá su aclaración en la sura Luqmān, si Dios —Exaltado sea— quiere
[10452]
Y ya se trató anteriormente en "Subḥān", en Su dicho:
"y no camines por la tierra con arrogancia"
[10453][Al-Isrāʾ: 37]
lo que basta.
Y dijo el imán Abū Bakr al-Ṭarṭūšī, cuando se le preguntó acerca de la doctrina de los sufíes:
En cuanto a la danza y el arrobamiento (tawāǧud), los primeros que lo introdujeron fueron los seguidores del Samaritano; cuando les hizo un becerro, un cuerpo con mugido, se pusieron a danzar a su alrededor y a arrebatarse; es, pues, la religión de los incrédulos y de los adoradores del becerro, como se expondrá.
[10451]
:véase t. 7, p. 271.
[10452]
:véase t. 14, p. 69 y ss.
[10453]
:véase p. 260 de este volumen.