La Caverna
الكهف Al-KahfVersículo (Español)
[18:1] ¡Alabado sea Dios! Quien ha revelado a Su siervo el Libro en el que no hay contradicciones ni defectos,
Tafsir de Al-Qurtubi
{«Alabado sea Dios, Quien hizo descender sobre Su siervo el Libro y no puso en él torcedura»} (1)
Introducción de la sura:
La sura de La Caverna es mequí, según la opinión de todos los exégetas. Se transmitió de un grupo que el comienzo de la sura descendió en Medina hasta Su dicho: «…yermo» [La Caverna: 8]; pero lo primero es más correcto.
Se ha transmitido acerca de su mérito, en un hadiz de Anas, que dijo: Quien la recite recibirá una luz entre el cielo y la tierra, y por ella será protegido de la prueba de la tumba.
E Isḥāq ibn ʿAbd Allāh ibn Abī Furwa dijo: En verdad, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Acaso no os indicaré una sura a cuya recitación asistieron setenta mil ángeles, llenando su grandeza lo que hay entre el cielo y la tierra, y para quien la recite, otro tanto?».
Dijeron: Sí, ¡oh Mensajero de Dios!
Dijo: «La sura de los Compañeros de la Caverna: quien la recite el viernes, se le perdonará hasta el viernes siguiente, con el añadido de tres días; se le dará una luz que alcanza el cielo, y será protegido de la prueba del Dajjāl».
Lo mencionó al-Thaʿlabī, y también al-Mahdawī con un sentido semejante.
En el Musnad de al-Dārimī, de Abū Saʿīd al-Judrī, dijo: Quien recite la sura de La Caverna la noche del viernes, se le iluminará con una luz entre él y la Casa Antigua.
Y en Ṣaḥīḥ Muslim, de Abū al-Dardāʾ, que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien memorice diez aleyas del comienzo de la sura de La Caverna quedará preservado del Dajjāl». Y en otra versión: «…del final de La Caverna».
Y también en Muslim, en el hadiz de al-Nawwās ibn Samʿān: «Quien lo alcance —es decir, al Dajjāl—, que le recite las aperturas de la sura de La Caverna».
Y lo mencionó al-Thaʿlabī.
Dijo: Samura ibn Jundub: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien recite diez aleyas de la sura de La Caverna, de memoria, no le dañará la prueba del Dajjāl». Y quien recite la sura entera entrará en el Paraíso.
Su dicho —Exaltado sea—:
{«Alabado sea Dios, Quien hizo descender sobre Su siervo el Libro y no puso en él torcedura, recto»}
Ibn Isḥāq mencionó que Quraysh enviaron a al-Naḍr ibn al-Ḥārith y a ʿUqba ibn Abī Muʿayṭ a los doctores judíos, y les dijeron: Preguntadles por Muḥammad, describidles su descripción e informadles de lo que dice; pues ellos son la gente del primer Libro, y poseen un conocimiento que nosotros no tenemos acerca de los profetas. Partieron hasta llegar a Medina; preguntaron a los doctores judíos por el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, les describieron su asunto y les informaron de parte de lo que decía, y les dijeron: Vosotros sois la gente de la Torá; hemos venido a vosotros para que nos informéis acerca de este compañero nuestro.
Entonces los doctores judíos les dijeron: Preguntadle por tres cosas que os ordenamos: si os informa de ellas, es un profeta enviado; y si no lo hace [10408] entonces el hombre es un impostor; así pues, formad sobre él vuestra opinión. Preguntadle por unos jóvenes que se fueron en el tiempo antiguo: cuál fue su asunto, pues ciertamente tuvieron un relato asombroso. Preguntadle por un hombre viajero que alcanzó los orientes de la tierra y sus occidentes: cuál fue su noticia. Y preguntadle por el espíritu: qué es. Si os informa de ello, seguidle, pues es un profeta; y si no lo hace, es un impostor: haced en su asunto lo que os parezca.
Regresaron al-Naḍr ibn al-Ḥārith y ʿUqba ibn Abī Muʿayṭ; llegaron a La Meca ante Quraysh y dijeron: ¡Oh asamblea de Quraysh! Os hemos traído el criterio decisivo entre vosotros y Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Los doctores judíos nos ordenaron preguntarle por cosas que nos mandaron; si os informa de ellas, es un profeta; y si no lo hace, el hombre es un impostor: formad sobre él vuestra opinión.
Fueron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijeron: ¡Oh Muḥammad! Infórmanos acerca de unos jóvenes que se fueron en el tiempo antiguo, que tuvieron una historia asombrosa; y acerca de un hombre que fue gran viajero y alcanzó los orientes de la tierra y sus occidentes; e infórmanos acerca del espíritu: qué es.
Dijo: Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— les dijo: «Os informaré de lo que me habéis preguntado mañana», y no hizo excepción [10409] Se apartaron de él. Y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— permaneció, según afirman, quince noches sin que Dios le comunicara en ello revelación ni viniera a él Gabriel, hasta que los habitantes de La Meca difundieron rumores [10410] y dijeron: Muḥammad nos prometió “mañana”, y hoy han pasado quince noches, y hemos amanecido sin que nos informe de nada de lo que le preguntamos. Ello entristeció al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: la interrupción de la revelación le apenó, y le resultó duro lo que decía la gente de La Meca. Luego vino a él Gabriel —la paz sea con él— de parte de Dios —Poderoso y Majestuoso— con la sura de los Compañeros de la Caverna, en la que se le reprocha por su tristeza por ellos, y se le da noticia de lo que le preguntaron: el asunto de los jóvenes, el hombre viajero y el espíritu.
Dijo Ibn Isḥāq: Se me mencionó que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a Gabriel: «Te has demorado respecto de mí, ¡oh Gabriel!, hasta que pensé mal…». Entonces Gabriel le dijo: «Y no descendemos sino por orden de tu Señor; Suyo es lo que está delante de nosotros, lo que está detrás de nosotros y lo que hay entre ello; y tu Señor no es olvidadizo» [10411][María: 64].
Así, el Altísimo abrió la sura con Su alabanza, y mencionó la profecía de Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—, por cuanto le negaron eso, diciendo:
«Alabado sea Dios, Quien hizo descender sobre Su siervo el Libro»: es decir, Muḥammad; “tú eres un Mensajero de Mí”, esto es, confirmación de lo que preguntaron acerca de tu profecía.
«Y no puso en él torcedura, recto»: esto es, equilibrado, sin discrepancia en él.
«Para que advierta de un castigo severo de Su parte»: esto es, el pronto castigo en este mundo y un tormento doloroso en la Otra Vida; es decir, de parte de tu Señor que te envió como Mensajero.
«Y albricie a los creyentes que obran rectamente que para ellos hay una hermosa recompensa, en la que permanecerán para siempre»: esto es, la Morada de la Eternidad, en la que no morirán; aquellos que te creyeron en lo que trajiste, de lo que otros te desmintieron, y obraron conforme a lo que les ordenaste de las obras.
«Y advierta a quienes dijeron: “Dios ha tomado un hijo”» [La Caverna: 4], es decir, Quraysh en su dicho: “Adoramos a los ángeles, y ellos son las hijas de Dios”.
«No tienen conocimiento de ello, ni sus padres» [La Caverna: 5], aquellos que magnificaron su separación y censuraron su religión.
«¡Qué enorme palabra sale de sus bocas!» [La Caverna: 5], esto es, su dicho: “Los ángeles son las hijas de Dios”.
«No dicen sino mentira. Quizá vayas a consumirte de pena tras sus huellas si no creen en este discurso» [La Caverna: 6], por su tristeza por ellos cuando se le escapó lo que esperaba de ellos; esto es, no lo hagas.
Dijo Ibn Hišām: «bājiʿ nafsaka» significa “destruirte a ti mismo”; así me lo transmitió Abū ʿUbayda.
Dijo Ḏū al-Rumma:
«¡Oh tú, que te consumes a ti mismo por la pena, por algo que los decretos han apartado de tus manos!»
Su plural es bājiʿūn, y su masdar es bajʿ. Este verso está en una qaṣīda suya [10412]
Y el dicho de los árabes: “He bajʿado por él mi consejo y mi alma”, es decir, me esforcé por él.
«En verdad, hemos hecho lo que hay sobre la tierra como adorno para ella, para probarlos: cuál de ellos es mejor en obras» [La Caverna: 7].
Dijo Ibn Isḥāq: esto es, cuál de ellos sigue más Mi orden y obra más en Mi obediencia.
«Y ciertamente haremos lo que hay sobre ella un suelo yermo» [La Caverna: 8], esto es, la tierra; y lo que hay sobre ella perecerá y desaparecerá; y el retorno es a Mí, y retribuiré a cada cual por su obra. Así pues, no te aflijas ni te entristezca lo que ves y oyes en ella.
Dijo Ibn Hišām: al-ṣaʿīd es la faz de la tierra; su plural es ṣuʿud.
Dijo Ḏū al-Rumma describiendo una gacela pequeña:
«Como si, a media mañana, la arrojara sobre el ṣaʿīd una dabāba, en los huesos de la cabeza, un ḫurṭūm» [10413]
Este verso está en una qaṣīda suya [10414]
Y al-ṣaʿīd también es: el camino. Ha venido en el hadiz: «Guardaos de sentaros en las ṣaʿadāt», queriendo decir: los caminos.
Y al-jarz: la tierra que no hace brotar nada; su plural es ajrāz. Y se dice: “un año jarz” y “años ajrāz”: aquellos en los que no hay lluvia; hay sequedad, aridez y dureza.
Dijo Ḏū al-Rumma describiendo camellos:
«El golpe y los años yermos consumieron lo que había en sus vientres, y no quedó sino las costillas gruesas» [10415]
Dijo Ibn Isḥāq: Luego abordó el relato de la noticia sobre lo que le preguntaron acerca del asunto de los jóvenes, diciendo: «¿O acaso has pensado que los Compañeros de la Caverna y del Raqīm fueron, entre Nuestros signos, algo asombroso?» [La Caverna: 9]. Esto es: ciertamente, entre Mis signos con los que establecí sobre los siervos Mi prueba hay cosas más asombrosas que eso.
Dijo Ibn Hišām: al-Raqīm es el escrito en el que se inscribió su noticia; su plural es raqm.
Dijo al-ʿAjjāj:
«Y el lugar de reposo del muṣḥaf inscrito»
Este verso está en una arjūza suya [10416]
Dijo Ibn Isḥāq: Luego dijo: «Cuando los jóvenes se refugiaron en la caverna y dijeron: “¡Señor nuestro! Concédenos, de Tu parte, misericordia, y dispón para nosotros, en nuestro asunto, rectitud”. Entonces sellamos sus oídos en la caverna por años contados. Luego los despertamos para saber cuál de los dos grupos había computado mejor el tiempo que permanecieron» [La Caverna: 12].
Luego dijo: «Nosotros te narramos su historia con la verdad» [La Caverna: 13], esto es, con veracidad en la noticia.
«Eran jóvenes que creyeron en su Señor, y les aumentamos guía. Y fortalecimos sus corazones cuando se alzaron y dijeron: “Nuestro Señor es el Señor de los cielos y de la tierra; no invocaremos, fuera de Él, divinidad alguna; de otro modo habríamos dicho un exceso”» [La Caverna: 14], esto es, no Me asociaron como vosotros Me habéis asociado aquello de lo que no tenéis conocimiento.
Dijo Ibn Hišām: al-šaṭaṭ es la exageración y el rebasar la verdad.
Dijo al-Aʿšā ibn Qays ibn Thaʿlaba:
«¿Os detendréis, cuando no detiene a los de exceso, como una estocada en la que se va el aceite y las hebras?»
Este verso está en una qaṣīda suya [10417]
Dijo Ibn Isḥāq: «Estos, nuestro pueblo, han tomado, fuera de Él, divinidades; ¿por qué no traen sobre ellas una autoridad evidente?» [La Caverna: 15].
Dijo Ibn Isḥāq: esto es, una prueba concluyente.
«¿Y quién es más injusto que quien inventa contra Dios una mentira? Y cuando os apartéis de ellos y de lo que adoran, salvo a Dios, refugiaos en la caverna: vuestro Señor desplegará para vosotros de Su misericordia y os dispondrá, en vuestro asunto, un alivio. Y verás al sol, cuando sale, desviarse de su caverna hacia la derecha; y cuando se pone, pasar de largo hacia la izquierda, mientras ellos están en una amplitud de ella» [La Caverna: 17].
Dijo Ibn Hišām: tazāwar significa “inclinarse”; procede de al-zawr.
Y dijo Abū al-Zaḥf al-Kulībī [10418] describiendo una tierra:
«Yermo [10419]… apartado de nuestro deseo, torcido; lo agota, a sus monturas, su quinto, el severo»
Estos dos versos [10420] están en una arjūza suya.
Y «taqriḍuhum hacia la izquierda»: los sobrepasa y los deja a su izquierda.
Dijo Ḏū al-Rumma:
«Hacia caravanas que recortan las dunas de una altura prominente, a la izquierda, mientras a su derecha están los “al-fawāris”» [10421]
Este verso está en una qaṣīda suya [10422]
Y al-fajwa: la amplitud; su plural es al-fijāʾ.
Dijo el poeta:
«Has vestido a tu gente de ignominia y menoscabo, hasta que fueron violados y ocuparon la amplitud de la casa»
«Eso es de los signos de Dios»: esto es, como prueba contra quien conoció eso de sus asuntos, de entre la gente del Libro, de quienes ordenaron a estos preguntarte por ellos, en la veracidad de tu profecía, mediante la confirmación de la noticia sobre ellos.
«A quien Dios guía, ése es el bien guiado; y a quien extravía, no encontrarás para él protector que lo encamine. Y los crees despiertos, pero están dormidos; y los volteamos a la derecha y a la izquierda; y su perro, extendiendo sus patas delanteras en el umbral» [La Caverna: ].
Dijo Ibn Hišām: al-waṣīd es la puerta.
Dijo al-ʿAbsī, cuyo nombre es ʿAbd ibn Wahb [10423]:
«En una tierra desierta cuyo umbral no se cierra contra mí, y mi favor en ella no es negado»
Este verso está entre unos versos suyos. Y al-waṣīd también es el patio; su plural es waṣāʾid, y también wusd y ṣudān.
«Si los hubieras visto, habrías huido de ellos espantado… hasta Su dicho: “los que prevalecieron en su asunto”» [La Caverna: ]: la gente de autoridad y realeza entre ellos.
«“Tomaremos sobre ellos una mezquita”. Dirán…» [La Caverna: 21], es decir, los doctores judíos que les ordenaron preguntar por ellos.
«“Tres, el cuarto de ellos su perro”; y dicen: “cinco, el sexto de ellos su perro”, conjeturando sobre lo oculto; y dicen: “siete, el octavo de ellos su perro”. Di: “Mi Señor sabe mejor su número; no los conoce sino pocos”. Así pues, no disputas sobre ellos…» [La Caverna: 22], es decir, no los desafíes.
«…sino con disputa aparente, y no consultes sobre ellos a ninguno de ellos» [La Caverna: 22], pues no tienen conocimiento de ellos.
«Y no digas de nada: “Haré eso mañana”, salvo que Dios quiera. Y recuerda a tu Señor cuando olvides, y di: “Quizá mi Señor me guíe a algo más cercano que esto en rectitud”» [La Caverna: 24]. Esto es: no digas, respecto de algo por lo que te preguntan, como dijiste en este caso: “Os informaré mañana”, sin exceptuar la voluntad de Dios. Y recuerda a tu Señor cuando olvides, y di: “Quizá mi Señor me guíe, respecto de la noticia de lo que me habéis preguntado, a rectitud”, pues no sabes qué haré yo en ello.
«Y permanecieron en su caverna trescientos años, y añadieron nueve» [La Caverna: ]: esto es, dirán eso.
«Di: “Dios sabe mejor cuánto permanecieron. Suyo es lo oculto de los cielos y la tierra. ¡Qué bien ve y qué bien oye! No tienen, fuera de Él, protector alguno, y no asocia a nadie en Su juicio”» [La Caverna: 26], esto es, nada de lo que le preguntaron se Le ocultó.
Digo:
Esto es lo que se consignó en la sīra acerca de la noticia de los Compañeros de la Caverna; lo hemos mencionado según su secuencia [10424] Y vendrá la noticia de Ḏū al-Qarnayn; luego volveremos al comienzo de la sura y diremos:
Ya ha precedido el sentido de «al-ḥamdu li-Llāh». Al-Aḫfaš, al-Kisāʾī, al-Farrāʾ, Abū ʿUbayd y la mayoría de los intérpretes sostuvieron que al comienzo de esta sura hay anteposición y posposición, y que el sentido es: “Alabado sea Dios, Quien hizo descender sobre Su siervo el Libro, recto, y no puso en él torcedura”. Y «recto» está en acusativo como ḥāl.
Y Qatāda dijo: el discurso sigue su orden sin anteposición ni posposición, y su sentido es: “y no puso en él torcedura, sino que lo hicimos recto”.
Y el dicho de al-Ḍaḥḥāk en ello es bueno: que el sentido es: recto [10425], esto es, recta sabiduría, sin error, ni corrupción, ni contradicción.
Y se dijo: «recto» respecto de los Libros anteriores, confirmándolos.
Y se dijo: «recto» por las pruebas, siempre.
«Torcedura» es objeto directo; y al-ʿiwaj (con kasra en la ʿayn) se da en la religión, la opinión, el asunto y el camino; y con fatḥa en los cuerpos, como la madera y el muro; ya ha precedido [10426]
Y no hay en el Corán torcedura, esto es, defecto; esto es, no es contradictorio ni fabricado, como dijo —Exaltado sea—: «Si fuera de otro que Dios, hallarían en él mucha discrepancia» [10427][Las Mujeres: 82].
Y se dijo: esto es, no lo hizo creado, como se transmitió de Ibn ʿAbbās sobre Su dicho —Exaltado sea—: «un Corán árabe, sin torcedura» [10428][Los Grupos: 28]; dijo: “no creado”.
Y Muqātil dijo: «torcedura», esto es, discrepancia.
Dijo el poeta:
«Persevero en mi afecto al amigo por nobleza; y no hay bien en quien, en el afecto, es torcido»
«Para que advierta de un castigo severo»: esto es, para que advierta Muḥammad, o el Corán. En ello hay elipsis: esto es, para que advierta a los incrédulos del castigo de Dios. Este castigo severo puede ser en este mundo y puede ser en la Otra Vida.
«De Su parte»: esto es, de junto a Él. Y Abū Bakr, de ʿĀṣim, leyó «min ladunhi» con sukūn en la dāl, con išmām hacia ḍamma, y kasra en la nūn; y la hāʾ unida con yāʾ. Los demás: «ladunhi» con ḍamma en la dāl, sukūn en la nūn y ḍamma en la hāʾ.
Dijo al-Jawharī: en «ladun» hay tres lenguas: ladun, ladī, lad.
Y dijo:
«Desde ladū sus dos mandíbulas hasta su manḥūr» [10429]
Manḥūr es una forma lingüística de manḥar.
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y albricie a los creyentes que obran rectamente que para ellos…»: esto es, “que para ellos”, es decir, “con que para ellos”.
«Una hermosa recompensa»: que es el Paraíso.
«Permaneciendo»: esto es, de modo permanente.
«En ella para siempre»: sin término.
Y si se entiende el albriciar como mera exposición, no se necesitaría la bāʾ en «bi-anna».
Y la hermosa recompensa: la retribución inmensa que conduce al Paraíso.
Notas y Referencias
[10408] En جـ: «os informará».
[10409] Es decir, no dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «si Dios quiere».
[10410] «Arjafa al-qawm»: se entregaron a difundir malas noticias y a mencionar tribulaciones; y en جـ: «awjafa», que es la agitación; quizá sea un error del copista.
[10411] Véase t. 11, p. 128.
[10412] Su inicio: «Lāmiyya: vestigios de moradas en Ḥazwā, huellas borradas; las han desvanecido los torrentes tras nosotros y las lluvias».
[10413] Con «al-dabāba» se quiere decir: el vino. Y «al-ḫurṭūm»: el vino y su parte más pura.
[10414] Su inicio: «¿Acaso has seguido el rastro de una morada en Ḫarqāʾ, mientras el agua de la añoranza de tus ojos se derrama?»
[10415] «Al-naḥz»: el golpe y el empuje. «Al-jarāšiʿ»: los gruesos; el singular es jaršaʿ.
[10416] Su inicio: «¡Oh morada de Salmā! Saluda, luego saluda, en Samsam o a la derecha de Samsam».
[10417] Su inicio: «Deja a Hurayra: la caravana parte; ¿y puedes soportar una despedida, oh hombre?»
[10418] En Lisān al-ʿArab, en la entrada «سمهدر», se dice que es Abū al-Zaḥf al-Kulībī. El corrector del Lisān lo enmendó diciendo: «Su dicho “al-Kulībī” es una nisba a Kulayn, como Amīr, una localidad en al-Rayy». Y lo que refuerza que sea al-Kulībī (con bāʾ) es lo que mencionó Ibn Qutayba en su libro al-Šiʿr wa-l-šuʿarāʾ: que Abū al-Zaḥf ibn ʿAṭāʾ ibn al-Ḫaṭfī era tío de Jarīr, el poeta. Y es evidente que Jarīr es de Banū Kulayb.
[10419] Antes de él: «Y antes de Laylā, una tierra samahdar». Y «tierra samahdar»: lejana, extraviadora, vasta. «Al-munaddā»: donde se apacienta una hora del día. «Al-azwar»: el camino torcido. «Anḍā al-baʿīr»: lo enflaqueció por mucho caminar. «Al-ḫums» (con kasra en la sīn) es uno de los turnos de sed de los camellos: que pasten tres días y abreven el cuarto. «Al-ʿašanẓar»: el severo.
[10420] Con «los dos versos» aquí se refiere a los dos hemistiquios del rajaz.
[10421] «Al-qawz» (con fatḥa): lo elevado de la arena, como si fuera una montaña. «Al-fawāris»: arenas en al-Dahnāʾ.
[10422] Su inicio: «¿No has preguntado hoy a los vestigios borrados en Ḥazwā, y acaso saben las soledades desiertas?»
[10423] En la Sīra de Ibn Hišām: «ʿUbayd ibn Wahb».
[10424] Véase la Sīra de Ibn Hišām, p. 192 (ed. Europa) y t. 1, p. 321 (ed. Maṭbaʿat al-Ḥalabī).
[10425] Es decir, el sentido de Su dicho «recto».
[10426] Véase t. 4, p. 154.
[10427] Véase t. 5, p. 288.
[10428] Véase t. 15, p. 252.
[10429] Este es el segundo hemistiquio de un verso de Ġaylān ibn Ḥarīṯ. Su primer hemistiquio, como en el Lisān: «Abarca los dos brazos de su jarrīr». Y «al-manḥūr» (con ḥāʾ no enfática y ḍamma en la mīm) es una forma lingüística de «al-naḥr», que es el pecho. Esta palabra aparece en los manuscritos, en el Ṣiḥāḥ de al-Jawharī y en el Lisān, en la entrada «نخر» con ḫāʾ, que es la nariz. Ibn Barrī lo corrigió diciendo: lo correcto en su recitación, como lo recitó Sībawayh, es «ilā manḥūrihi» con ḥāʾ. El poeta describió un camello o un caballo por la longitud del cuello, y lo hizo abarcar, desde su cuerda con la que se ata, la medida de dos brazas entre sus mandíbulas y su pecho. «Al-būʿ»: la braza. «Al-jarrīr»: la cuerda.