El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:93] o poseas una casa de oro o asciendas al cielo, y aun así no creeremos en ti a menos que nos traigas del cielo un libro que podamos leer". Diles: "¡Glorificado sea mi Señor! Pero, ¿no soy acaso solo un ser humano enviado como Mensajero?"
Tafsir de Al-Qurtubi
{O bien que tengas una casa de ornato, o que asciendas al cielo; y no creeremos en tu ascensión hasta que hagas descender sobre nosotros un libro que leamos. Di: ¡Gloria a mi Señor! ¿He sido yo sino un ser humano, un mensajero?} (93)
Palabras del Altísimo:
"Y dijeron: No creeremos en ti hasta que hagas brotar para nosotros de la tierra una fuente"
La aleya descendió acerca de los jefes de Quraysh, como ʿUtba y Shayba, los dos hijos de Rabīʿa, Abū Sufyān, al-Naḍr b. al-Ḥārith, Abū Jahl, ʿAbd Allāh b. Abī Umayya, Umayya b. Khalaf, Abū al-Bakhtarī, al-Walīd b. al-Mughīra y otros. Ello fue porque, cuando se vieron incapaces de oponerse al Corán y no se dieron por satisfechos con él como milagro, se reunieron —según mencionan Ibn Isḥāq y otros— tras la puesta del sol, junto a la parte posterior de la Kaʿba.
Luego algunos de ellos dijeron a otros:
Enviad a buscar a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, hablad con él y disputadle, hasta que tengáis excusa respecto de él. Así, le enviaron a decir: «Los notables de tu gente se han reunido para hablar contigo; ven a ellos». Y acudió a ellos el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, pensando que quizá se les había manifestado algo nuevo respecto de lo que les había hablado; y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— era solícito, amaba su rectitud y le pesaba su obstinación.
Cuando se sentó con ellos, le dijeron:
«¡Muḥammad! En verdad te hemos mandado llamar para hablar contigo; y, por Dios, no conocemos a hombre alguno entre los árabes que haya hecho entrar sobre su gente lo que tú has hecho entrar sobre la tuya: has injuriado a los padres, has denigrado la religión, has insultado a las divinidades, has tildado de necias las inteligencias y has dividido a la comunidad; no ha quedado asunto feo alguno sin que lo hayas cometido entre nosotros y tú», o como le dijeron. «Si es que has venido con este discurso buscando con él riqueza, reuniremos para ti de nuestros bienes hasta que seas el más rico de nosotros; y si lo que buscas con ello es honor entre nosotros, te haremos nuestro señor; y si quieres con ello realeza, te haremos rey sobre nosotros. Y si esto que te viene es una visión que ves y que te ha dominado —y ellos llamaban “visión” al acompañante de los genios—, quizá gastemos nuestros bienes en buscarte medicina hasta curarte de ello o hasta tener excusa respecto de ti».
El Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— les dijo:
«No tengo lo que decís. No he venido con lo que os he traído buscando vuestros bienes, ni el honor entre vosotros, ni el dominio sobre vosotros; sino que Dios me ha enviado a vosotros como mensajero y ha hecho descender sobre mí un Libro, y me ha ordenado que sea para vosotros portador de buenas nuevas y amonestador. Os he transmitido los mensajes de mi Señor y os he aconsejado. Si aceptáis de mí lo que os he traído, ello es vuestra parte en esta vida y en la Otra; y si lo rechazáis, tendré paciencia ante el mandato de Dios hasta que Dios juzgue entre vosotros y yo».
O como dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijeron:
«¡Muḥammad! Si no aceptas de nosotros nada de lo que te hemos ofrecido, sabes que no hay entre la gente nadie con territorio más estrecho, ni con menos agua, ni con vida más dura que nosotros. Pide, pues, para nosotros a tu Señor, que te ha enviado con lo que te ha enviado: que aparte de nosotros estas montañas que nos han estrechado; que ensanche para nosotros nuestra tierra; que abra en ella ríos como los ríos de al-Shām; que resucite para nosotros a quienes pasaron de nuestros padres; y que, entre quienes resucite para nosotros, esté Quṣayy b. Kilāb, pues era un anciano veraz, para preguntarles acerca de lo que dices: si es verdad o falsedad. Si te confirman y haces lo que te pedimos, te creeremos y conoceremos, por ello, tu rango ante Dios —Exaltado sea—, y que Él te ha enviado como mensajero, como afirmas».
Él —sobre él las bendiciones y la paz de Dios— les dijo:
«No he sido enviado a vosotros con esto. Solo he venido a vosotros de parte de Dios —Exaltado sea— con aquello con lo que me ha enviado. Ya os he transmitido lo con lo que fui enviado a vosotros: si lo aceptáis, es vuestra parte en esta vida y en la Otra; y si lo rechazáis, tendré paciencia ante el mandato de Dios hasta que Dios juzgue entre vosotros y yo».
Dijeron:
«Si no haces esto por nosotros, entonces hazlo para ti mismo: pide a tu Señor que envíe contigo un ángel que te confirme en lo que dices y nos replique por ti; y pídele que te conceda jardines, palacios y tesoros de oro y plata con los que te baste frente a lo que te vemos buscar, pues tú frecuentas los mercados y procuras el sustento como nosotros lo procuramos, para que conozcamos tu mérito y tu rango ante tu Señor, si eres mensajero como pretendes».
El Enviado de Dios dijo:
«No lo haré; no soy quien pide a su Señor esto; y no he sido enviado con esto a vosotros. Pero Dios me ha enviado como portador de buenas nuevas y amonestador —o como dijo—: si aceptáis de mí lo que os he traído, ello es vuestra parte en esta vida y en la Otra; y si lo rechazáis, tendré paciencia ante el mandato de Dios hasta que Dios juzgue entre vosotros y yo».
Dijeron:
«Entonces haz caer sobre nosotros el cielo en pedazos, como has pretendido que tu Señor, si quiere, lo hará; pues no creeremos en ti sino si lo haces».
Dijo el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Eso corresponde a Dios —Poderoso y Majestuoso—: si quiere hacerlo con vosotros, lo hará».
Dijeron:
«¡Muḥammad! ¿Acaso no sabía tu Señor que nos sentaríamos contigo, te preguntaríamos lo que te hemos preguntado y te pediríamos lo que te pedimos, y que Él se adelantaría a ti para instruirte sobre con qué replicarnos, y para informarte de qué es lo que
[10386] va a hacer con nosotros en esto, si no aceptamos de ti lo que nos has traído? Nos ha llegado que quien te enseña esto es un hombre de al-Yamāma al que llaman al-Raḥmān; y, por Dios, no creeremos en al-Raḥmān jamás. Ya hemos cumplido contigo, ¡Muḥammad!; y, por Dios, no te dejaremos, ni lo que has alcanzado de nosotros, hasta que te destruyamos o nos destruyas».
Y dijo uno de ellos:
«Nosotros adoramos a los ángeles, y ellos son las hijas de Dios».
Y dijo otro de ellos:
«No creeremos en ti hasta que traigas a Dios y a los ángeles frente a frente».
Cuando dijeron eso al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, se levantó de entre ellos; y se levantó con él ʿAbd Allāh b. Abī Umayya b. al-Mughīra b. ʿAbd Allāh b. ʿUmar b. Makhzūm, que era hijo de su tía materna —era hijo de ʿĀtika, hija de ʿAbd al-Muṭṭalib—, y le dijo:
«¡Muḥammad! Tu gente te ha ofrecido lo que te ha ofrecido y no lo aceptaste de ellos. Luego te pidieron para sí cosas con las que conocer tu rango ante Dios, como dices, y creerte y seguirte, y no lo hiciste. Luego te pidieron que tomaras para ti mismo aquello con lo que conocer tu mérito sobre ellos y tu rango ante Dios, y no lo hiciste. Luego te pidieron que apresuraras para ellos parte de aquello con lo que los amenazas del castigo, y no lo hiciste —o como le dijo—. Por Dios, no creeré en ti jamás hasta que te hagas hacia el cielo una escalera, y luego asciendas por ella mientras yo miro, hasta que llegues a él; y luego vengas con un documento, con cuatro ángeles, que atestigüen para ti que eres como dices. Y por Dios, si hicieras eso, no creo que te creyera».
Luego se apartó del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se volvió a su familia, triste y apesadumbrado por lo que se le escapó de aquello que esperaba de su gente cuando lo llamaron, y por lo que vio de su alejamiento respecto de él. Todo ello es expresión de Ibn Isḥāq.
Al-Wāḥidī mencionó, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās:
Entonces Dios —Exaltado sea— hizo descender:
"Y dijeron: No creeremos en ti hasta que hagas brotar para nosotros de la tierra una fuente".
"Una fuente" significa los manantiales, según Muǧāhid. Es en el patrón yaʿfūl, de nabaʿa yanbaʿu. ʿĀṣim, Ḥamza y al-Kisāʾī leyeron "tufǧir lanā" con aligeramiento (sin geminación), y Abū Ḥātim lo prefirió porque "la fuente" es una. Y no discreparon respecto a "tufajjira" (con geminación) en "hacer brotar los ríos", que es con intensificación.
Dijo Abū ʿUbayd:
La primera es como la segunda.
Dijo Abū Ḥātim:
No es como ella, porque tras la primera viene "una fuente", que es singular, y tras la segunda vienen "los ríos", que es plural; y la intensificación indica abundancia. Se respondió que "una fuente", aunque sea singular, se pretende con ella el plural, como dijo Muǧāhid. La fuente es el ojo de agua, y su plural es yanābīʿ.
Qatāda leyó: "o que tengas un jardín".
"En medio de él" es decir, en su centro.
"O que hagas caer el cielo": lectura de la mayoría. Muǧāhid leyó: "o que caiga el cielo", atribuyendo el verbo al cielo.
"Kisafan": pedazos, según Ibn ʿAbbās y otros. Y "al-kisaf" (con apertura de la sīn) es plural de kisfa; es la lectura de Nāfiʿ, Ibn ʿĀmir y ʿĀṣim. Los restantes: "kisfan" con la sīn en reposo.
Dijo al-Akhfash:
Quien lee kisfan del cielo lo hace singular; y quien lee kisafan lo hace plural.
Dijo al-Mahdawī:
Quien pone la sīn en reposo puede hacer que sea plural de kisfa, y puede hacer que sea un nombre de acción, de kasaftu al-shayʾa, cuando lo cubres.
Como si dijeran:
«Hazla caer sobre nosotros en capas».
Y dijo al-Ǧawharī: la kisfa es el trozo de una cosa; se dice: «Dame una kisfa de tu vestido», y el plural es kisaf y kisaf.
Y se dice: kisfa es singular.
Palabras del Altísimo:
"O que traigas a Dios y a los ángeles frente a frente"
Es decir, de manera visible, según Qatāda e Ibn Ǧurayǧ.
Y al-Ḍaḥḥāk e Ibn ʿAbbās dijeron:
«como garante».
Dijo Muqātil:
«como testigo».
Muǧāhid dijo:
Es plural de qabīla, es decir, con clases de ángeles, tribu tras tribu.
Y se dijo:
«fiadores», que nos garanticen que lo traerás.
"O que tengas una casa de ornato": es decir, de oro, según Ibn ʿAbbās y otros. Su origen es el adorno; y muzakhraf es lo adornado. Y los zukhruf de las aguas son sus trazos.
Y dijo Muǧāhid:
No sabía qué era el zukhruf hasta que lo vi en la lectura de Ibn Masʿūd: "una casa de oro"; es decir, no nos sometemos a ti con esta pobreza que vemos.
"O que asciendas al cielo": es decir, que subas.
Se dice: raqītu en la escalera, arqā ruqiyyan y ruqiyyan, cuando subes; y irtaqaytu es semejante.
"Y no creeremos en tu ascensión": es decir, a causa de tu ascensión; es un nombre de acción, como maḍā yamḍī maḍiyyan, y hawā yahwī hawiyyan; así también raqā yarqī ruqiyyan.
"Hasta que hagas descender sobre nosotros un libro que leamos": es decir, un libro de parte de Dios —Exaltado sea— para cada hombre de entre nosotros, como dijo el Altísimo: "Más bien, cada uno de ellos quiere que se le den hojas desplegadas
[10387]" [al-Muddaththir: 52].
"Di: ¡Gloria a mi Señor!".
Los de La Meca y al-Shām leyeron: "Dijo: ¡Gloria a mi Señor!", refiriéndose al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; es decir, dijo eso para declarar la trascendencia de Dios —Poderoso y Majestuoso—, por encima de que algo le sea imposible y por encima de que se le objete en Su obrar.
Y se dijo:
Todo ello es asombro ante el extremo de su incredulidad y de sus exigencias.
Los restantes leyeron: "Di", como mandato; es decir: diles, ¡Muḥammad!
"¿He sido yo?": es decir, no soy
"sino un ser humano, un mensajero": sigo lo que se me revela de parte de mi Señor; y Dios hace lo que quiere de estas cosas que no están en la capacidad de los seres humanos. ¿Habéis oído que alguno de los seres humanos haya traído estas señales?
Y dijeron algunos de los herejes:
Esto no es una respuesta convincente; y se equivocaron, porque les respondió diciendo: «No soy sino un ser humano; no tengo poder sobre nada de lo que me habéis pedido, y no me corresponde elegir frente a mi Señor. Y los mensajeros antes de mí no traían a sus comunidades todo lo que estas querían y deseaban; mi camino es su camino. Ellos se limitaban a lo que Dios les concedía de Sus signos, indicativos de la veracidad de su profecía. Cuando establecían contra ellos la prueba, no correspondía a su gente proponer otros distintos. Si fuera obligatorio para Dios traerles todo lo que propusieran de signos, sería obligatorio para Él traerles a quien eligieran de entre los mensajeros; y sería obligatorio para cada persona decir: “No creeré hasta que se me dé un signo distinto del que pidió otro”. Esto conduce a que la dirección del gobierno quede en manos de la gente; pero la dirección del gobierno pertenece solo a Dios —Exaltado sea—.
[10386]
[10387]