El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:82] Revelé el Corán, que es cura para los corazones y misericordia para los creyentes, pero al mismo tiempo no hace sino aumentar la perdición de los idólatras.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y hacemos descender del Corán aquello que es curación y misericordia para los creyentes, pero a los injustos no les aumenta sino en pérdida} (82)
فيه سبع مسائل :
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y hacemos descender».
La mayoría recitó con nun. Y Muyāhid recitó: «y hace descender», con yā’ ligera
[10359], y al-Marwazī la transmitió de Ḥafṣ. Y «min» es para indicar el inicio del término (ibtidā’ al-ġāya), y es válido que sea para la explicación del género, como si dijera: “Y hacemos descender, del Corán, aquello en lo que hay curación”. Y en el ḥadiz: «A quien no busque curación por el Corán, que Dios no le cure». Algunos intérpretes rechazaron que «min» sea partitiva, pues ello le preserva de verse obligado a que una parte de él no contenga curación.
Ibn ʿAṭiyya dijo: no se sigue necesariamente eso; antes bien, es válido que sea partitiva en la medida en que su descenso es, en efecto, por partes; como si dijera: “Y hacemos descender del Corán algo que es curación”, siendo que todo él contiene curación.
Y se dijo: curación en las obligaciones y en las normas, por lo que hay en él de esclarecimiento.
La segunda:
Los sabios discreparon acerca de que sea curación, en dos opiniones: una de ellas, que es curación para los corazones, por la desaparición de la ignorancia de ellos y la eliminación de la duda, y por descubrir el velo del corazón de la enfermedad de la ignorancia, para comprender los milagros y los asuntos que indican a Dios —Exaltado sea—.
La segunda: curación de las enfermedades manifiestas mediante ruqya, fórmulas de amparo y cosas semejantes. Los imames han transmitido —y la formulación es de al-Dāraquṭnī— de Abū Saʿīd al-Judrī, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos envió en una expedición de treinta jinetes. Dijo: descendimos donde un grupo de árabes y les pedimos que nos hospedaran, pero se negaron.
Dijo: entonces fue picado el jefe del clan, y vinieron a nosotros y dijeron: “¿Hay entre vosotros alguien que haga ruqya contra el escorpión?”. En la versión de Ibn Qatta: “El jefe está muriendo”.
Dijo: yo dije: “Sí; pero no lo haré hasta que nos deis [algo]”. Dijeron: “Os daremos treinta ovejas”.
Dijo: le recité «Al-ḥamdu li-Llāhi rabbi l-ʿālamīn» siete veces y sanó.
En la versión de Sulaymān b. Qatta, de Abū Saʿīd: recobró el sentido y sanó. Entonces nos enviaron el hospedaje y nos enviaron las ovejas. Comimos la comida, yo y mis compañeros, y ellos rehusaron comer de las ovejas, hasta que llegamos ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y le informé de lo sucedido. Dijo: «¿Y cómo supiste que era una ruqya?». Dije: “¡Oh Mensajero de Dios!, algo que se me inspiró en el fuero interno”. Dijo: «Comed y dadnos de las ovejas».
Lo sacó en el Libro de las Sunan.
Y lo sacó en el «Libro del elogio»
[10360], del ḥadiz de al-Sarī b. Yaḥyā, que dijo: me narró al-Muʿtamir b. Sulaymān, de Layth b. Abī Sulaym, de al-Ḥasan, de Abū Umāma, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
«Beneficia —con el permiso de Dios, Exaltado sea— contra el vitíligo, la locura, la lepra, el vientre, la tisis, la fiebre y el “nafs”, que escribas con azafrán o con mišk —es decir, la ocre roja—: “Me refugio en las palabras perfectas de Dios y en todos Sus nombres, en general, del mal de la sāmmā y la ġāmmā, y del mal del ojo lāmma, y del mal de un envidioso cuando envidia, y de Abū Farwa y de lo que engendró”».
Así lo dijo, y no dijo: “del mal de Abū Qatra”
[10361]
El “ojo lāmma”: el que alcanza con daño. Se dice: “Lo amparo de toda hāma lāmma”. En cuanto a su dicho: “Lo amparo de los accidentes de la lamma”, se dice: es el tiempo; y se dice: la dureza.
La sāmmā: la particular. Se dice: “¿Cómo [están] la sāmmā y la ʿāmma?”. Y sāmmā es el veneno.
Y “de Abū Farwa y de lo que engendró”. Y dijo: treinta y tres de los ángeles vinieron a su Señor —Poderoso y Majestuoso— y dijeron: “Hay waṣab en nuestra tierra”. Dijo: “Tomad tierra de vuestra tierra y frotad con ella vuestras frentes”. O dijo: “vuestras frentes”
[10362]
«La ruqya de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: no prosperará jamás quien la oculte, o quien tome por ella ṣafadan»
[10363]
Luego se escribe la Apertura del Libro, y cuatro aleyas del comienzo de «al-Baqara», y la aleya en la que se menciona la alternancia de los vientos, y la Aleya del Trono y las dos aleyas que vienen después, y los finales de la sura «al-Baqara» desde el lugar: «A Dios pertenece lo que hay en los cielos y lo que hay en la tierra» [al-Baqara: 284] hasta su final; y diez [aleyas] del comienzo de «Āl ʿImrān» y diez de su final; y la primera aleya de «al-Nisā’»; y la primera aleya de «al-Mā’ida»; y la primera aleya de «al-Anʿām»; y la primera aleya de «al-Aʿrāf»; y la aleya que está en «al-Aʿrāf»: «En verdad, vuestro Señor es Dios, Quien creó los cielos y la tierra»
[10364][al-Aʿrāf: 54], hasta completar la aleya; y la aleya que está en «Yūnus» desde el lugar: «Dijo Moisés: lo que habéis traído es magia; ciertamente Dios la anulará; ciertamente Dios no hace prosperar la obra de los corruptores»
[10365][Yūnus: 81]; y la aleya que está en «Ṭā Hā»: «Y arroja lo que está en tu diestra: devorará lo que han fabricado; lo que han fabricado no es sino la artimaña de un mago, y el mago no prospera dondequiera que vaya»
[10366][Ṭā Hā: 69]; y diez [aleyas] del comienzo de [al-Ṣāffāt]; y «Di: Él es Dios, Uno» [al-Ijlāṣ: 1]; y las dos suras de refugio.
Se escribe en un recipiente limpio; luego se lava tres veces con agua limpia; luego el doliente toma de ello tres puñados; luego hace ablución con ello como su ablución para la oración, y hace ablución antes de su ablución para la oración, de modo que esté en estado de pureza antes de hacer ablución con ello; luego lo vierte sobre su cabeza, su pecho y su espalda; y no se limpia con ello tras hacer sus necesidades; luego reza dos rakʿas; luego pide curación a Dios —Poderoso y Majestuoso—. Hace eso durante tres días, en la medida de lo que se escribe cada día como un escrito.
En una versión: “y del mal de Abū Qatra y de lo que engendró”. Y dijo: «Frotad vuestras frentes»
[10367], sin dudar.
Y al-Bujārī transmitió de ʿĀ’iša que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— solía soplar sobre sí mismo, en la enfermedad en la que murió, con las dos suras de refugio; y cuando se agravó, yo soplaba sobre él con ellas y le pasaba la mano de él, por su bendición.
Pregunté a al-Zuhrī cómo soplaba. Dijo: soplaba sobre sus manos y luego se pasaba con ellas el rostro.
Y Mālik transmitió de Ibn Šihāb, de ʿUrwa, de ʿĀ’iša, que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando se quejaba, recitaba sobre sí mismo las dos suras de refugio y escupía levemente o soplaba.
Abū Bakr b. al-Anbārī dijo: los lingüistas dijeron que la explicación de «nafṯ» es soplar un soplo sin saliva; y el sentido de «tafl» es soplar un soplo con saliva.
Dijo el poeta:
Si sana, no soplaré sobre él; *** y si se pierde, con razón es la pérdida.
Y dijo Ḏū l-Rumma:
Y desde el fondo de un agua, verde oscura, de un año, sobre la cual *** cuando el aguador del grupo extrae de ella, escupe levemente
[10369]
Quiso decir: sopla con saliva. Y vendrá lo que los sabios dicen sobre el soplo en la sura de al-Falaq
[10370], si Dios —Exaltado sea— quiere.
La tercera:
Ibn Masʿūd transmitió que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— detestaba las ruqyas salvo con las dos suras de refugio.
Al-Ṭabarī dijo: este es un ḥadiz con el que no es lícito argumentar en religión, pues entre sus transmisores hay quien no es conocido. Y si fuera auténtico, sería o bien un error o bien abrogado, por su dicho —sobre la Fātiḥa—: «¿Y cómo supiste que era una ruqya?». Y si es lícito hacer ruqya con las dos suras de refugio —y son dos suras del Corán—, entonces la ruqya con el resto del Corán es como ellas en licitud, pues todo ello es Corán.
Y se transmitió de él —la paz sea con él— que dijo: «La curación de su comunidad está en tres: una aleya
[10371] del Libro de Dios, o una lamida de miel, o una incisión de ventosa».
Y dijo Rajā’ al-Ġanawī: quien no busque curación por el Corán, no tiene curación.
La cuarta:
Los sabios discreparon acerca de la nušra, que consiste en escribir algo de los nombres de Dios o del Corán, luego lavarlo con agua, y después frotar con ello al enfermo o dárselo de beber. Saʿīd b. al-Musayyib la permitió.
Se le dijo: “Al hombre se le impide [acercarse] a su mujer: ¿se le desata y se le hace nušra?”. Dijo: “No hay inconveniente; y aquello que beneficia no ha sido prohibido”.
Y Muyāhid no veía que se escribieran aleyas del Corán, luego se lavaran y luego se dieran de beber al que padece espanto.
Y ʿĀ’iša recitaba las dos suras de refugio en un recipiente y luego ordenaba que se vertiera sobre el enfermo.
Al-Māzarī, Abū ʿAbd Allāh, dijo: la nušra es algo conocido entre la gente de las fórmulas de conjuro, y se llamó así porque “despliega” (tanšur) a su dueño, es decir, lo desata.
La prohibieron al-Ḥasan e Ibrāhīm al-Najaʿī. Al-Najaʿī dijo: “Temo que le sobrevenga una desgracia”, como si se inclinara a que aquello que no trae el Corán está más cerca de acarrear una desgracia que de aportar una curación.
Y al-Ḥasan dijo: pregunté a Anas y dijo: “Mencionaron del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que es cosa del demonio”.
Y Abū Dāwūd transmitió, del ḥadiz de Jābir b. ʿAbd Allāh, que dijo: se preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la nušra, y dijo: «Es obra del demonio».
Ibn ʿAbd al-Barr dijo: estos son relatos endebles y tienen sentidos posibles. Y se ha dicho: esto se interpreta en el caso de que sea ajena a lo que hay en el Libro de Dios y en la Sunna de Su Mensajero —sobre él la paz—, y a la medicina conocida. La nušra es de la clase de la medicina: es el agua de lavado de algo que posee virtud; es como el agua de la ablución del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Y dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «No hay inconveniente en las ruqyas mientras no haya en ellas asociación; y quien de vosotros pueda beneficiar a su hermano, que lo haga».
Digo: ya hemos mencionado el texto sobre la nušra, elevado [al Profeta], y que eso no puede ser sino del Libro de Dios; apóyese, pues, en ello.
La quinta:
Mālik dijo: no hay inconveniente en colgar los escritos que contienen los nombres de Dios —Poderoso y Majestuoso— del cuello de los enfermos, a modo de buscar bendición por ellos, si quien los cuelga no pretende con ello repeler el mal de ojo. Y esto significa: antes de que le sobrevenga algo del mal de ojo.
Según esta opinión, un grupo de la gente de ciencia: no les es lícito colgar en el sano —de los animales o de los seres humanos— nada de colgantes por temor a la llegada del mal de ojo. Y todo lo que se cuelga después de que descienda la aflicción, de los nombres de Dios —Poderoso y Majestuoso— y de Su Libro, con esperanza de alivio y curación de parte de Dios —Exaltado sea—, es como las ruqyas permitidas cuya permisión ha venido en la Sunna, contra el mal de ojo y otras cosas.
Y se transmitió de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando alguno de vosotros se asuste en su sueño, que diga: “Me refugio en las palabras perfectas de Dios, de Su ira, del mal de Su castigo, y del mal de los demonios y de que se presenten ante mí”». Y ʿAbd Allāh se la enseñaba a sus hijos, a quienes de ellos alcanzaban [la edad]; y a quien no alcanzaba, se la escribía y se la colgaba.
Si se dijera: se ha transmitido que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien cuelgue algo, será confiado a ello».
E Ibn Masʿūd vio en la madre de su hijo una tamīma atada; tiró de ella con fuerza y la cortó, y dijo: “La familia de Ibn Masʿūd está libre de necesidad de la asociación”. Luego dijo: “Ciertamente, las tamā’im, las ruqyas y la tiwala son de la asociación”.
Se dijo: “¿Qué es la tiwala?”. Dijo: “Aquello con lo que se hace que ella se haga amar por su marido”.
Y se transmitió de ʿUqba b. ʿĀmir al-Juhanī, que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir: «Quien cuelgue una tamīma, que Dios no le complete [su asunto]; y quien cuelgue una wadaʿa, que Dios no le deje sosiego al corazón».
Al-Jalīl b. Aḥmad dijo: la tamīma es un collar en el que hay amuletos; y la wadaʿa son cuentas.
Y Abū ʿUmar dijo: la tamīma, en el habla de los árabes, es el collar; y su sentido, para la gente de ciencia, es lo que se cuelga en los cuellos de collares por temor al mal de ojo u otra cosa, que descienda o no descienda, antes de que descienda. “Que Dios no le complete” su salud y su bienestar. Y quien se aferre a una wadaʿa —y es semejante en el sentido—, “que Dios no le deje sosiego”, es decir: que Dios no le bendiga lo que está disfrutando de bienestar. Y Dios sabe más.
Todo esto es advertencia contra lo que la gente de la ignorancia hacía al colgar amuletos y collares, creyendo que los protegían y apartaban de ellos la aflicción; y eso no lo aparta sino Dios —Poderoso y Majestuoso—, y Él es Quien concede bienestar y Quien prueba; no tiene asociado. Así, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— les prohibió lo que hacían en su ignorancia.
Y de ʿĀ’iša: lo que se cuelga después de que descienda la aflicción no es de las tamā’im.
Y algunos de la gente de ciencia han reprobado colgar la tamīma en todo caso, antes de la aflicción y después de ella. La primera opinión es más correcta en transmisión y en consideración, si Dios —Exaltado sea— quiere.
Y lo transmitido de Ibn Masʿūd es posible que con lo que reprobó colgar se refiriera a algo distinto del Corán: cosas tomadas de los iraquíes y de los adivinos; pues buscar curación por el Corán, colgado o no colgado, no puede ser asociación.
Y su dicho —sobre él la paz—: «Quien cuelgue algo, será confiado a ello»: quien cuelgue el Corán, conviene que Dios se encargue de él y no lo confíe a otro, pues Él —Exaltado sea— es Aquel a Quien se desea y en Quien se confía al buscar curación por el Corán.
Se preguntó a Ibn al-Musayyib sobre el taʿwīḏ: ¿se cuelga? Dijo: “Si está en una caña o en un parche y se guarda, no hay inconveniente”. Esto, suponiendo que lo escrito sea Corán.
Y de al-Ḍaḥḥāk: no veía inconveniente en que el hombre colgara algo del Libro de Dios si lo apartaba en el momento del coito y en el momento de la evacuación.
Y Abū Jaʿfar Muḥammad b. ʿAlī concedió licencia para el taʿwīḏ colgado a los niños.
E Ibn Sīrīn no veía inconveniente en que el hombre colgara algo del Corán.
La sexta:
Su dicho —Exaltado sea—: «y misericordia para los creyentes»: alivio de las angustias, purificación de los defectos y expiación de los pecados, junto con lo que Él —Exaltado sea— concede por gracia de la recompensa en su recitación, como transmitió al-Tirmiḏī de ʿAbd Allāh b. Masʿūd, que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien recite una letra del Libro de Dios tendrá por ella una buena obra, y la buena obra es por diez semejantes. No digo que “Alif-Lām-Mīm” sea una letra; sino que alif es una letra, lām es una letra y mīm es una letra».
Dijo: este ḥadiz es حسن صحيح غريب. Y ya ha precedido.
«Pero a los injustos no les aumenta sino en pérdida»: por su desmentido.
Qatāda dijo: nadie se sienta con el Corán sino que se levanta de él con aumento o con disminución; luego recitó: «Y hacemos descender del Corán aquello que es curación y misericordia para los creyentes», la aleya.
Y el paralelo de esta aleya es Su dicho:
«Di: para quienes creen es guía y curación; y quienes no creen, en sus oídos hay pesadez, y para ellos es ceguera»
[10373][Fuṣṣilat: 44].
Y se dijo: curación en las obligaciones y en las normas, por lo que hay en él de esclarecimiento.
[10359]
:كذا en los ejemplares base. Quizá: “y nun ligera”.
[10360]
:En algunos ejemplares: «al-maḏbaḥ», y no hemos logrado corregirlo.
[10361]
:Abū Qatra (con qāf con kasra y tā’ en sukūn): kunya de Iblīs.
[10362]
:En ǧ: «bi-waṣabikum», es decir, “con vuestro dolor”. Y “ruqya” puede ir en acusativo por exhortación.
[10363]
:Al-ṣafad: el don.
[10364]
:Véase t. 7, p. 218.
[10365]
:Véase t. 8, p. 367.
[10366]
:Véase t. 11, p. 221 y ss.
[10367]
:En ǧ: «bi-waṣabikum».
[10368]
:El preguntante es ʿUrwa b. al-Zubayr, transmisor del ḥadiz.
[10369]
:Al-ʿarmaḍ: el verdín que cubre el agua; es el ramḍ, el ʿalaq y el ṭaḥlab. Y al-mā’iḥ (con hamza): quien desciende al pozo y llena el cubo. Y al-mātiḥ (con tā’): quien tira del cubo.
[10370]
:Véase t. 20, p. 257 y ss.
[10371]
:No hemos hallado esta transmisión; la conocida, como en al-Bujārī y otros, es: «La curación de mi comunidad está en tres: una incisión de ventosa, o un trago de miel, o una cauterización con fuego…», el ḥadiz.
[10372]
:Así en ǧ; y en ا y ح y و y ي: «yajī’u».
[10373]
:Véase t. 15, p. 368.
Notas y Referencias
[10359] Así en los ejemplares base. Quizá: “y nun ligera”.
[10360] En algunos ejemplares: «al-maḏbaḥ», y no hemos logrado corregirlo.
[10361] Abū Qatra (con qāf con kasra y tā’ en sukūn): kunya de Iblīs.
[10362] En ǧ: «bi-waṣabikum», es decir, “con vuestro dolor”. Y “ruqya” puede ir en acusativo por exhortación.
[10363] Al-ṣafad: el don.
[10364] Véase t. 7, p. 218.
[10365] Véase t. 8, p. 367.
[10366] Véase t. 11, p. 221 y ss.
[10367] En ǧ: «bi-waṣabikum».
[10368] El preguntante es ʿUrwa b. al-Zubayr, transmisor del ḥadiz.
[10369] Al-ʿarmaḍ: el verdín que cubre el agua; es el ramḍ, el ʿalaq y el ṭaḥlab. Y al-mā’iḥ (con hamza): quien desciende al pozo y llena el cubo. Y al-mātiḥ (con tā’): quien tira del cubo.
[10370] Véase t. 20, p. 257 y ss.
[10371] No hemos hallado esta transmisión; la conocida, como en al-Bujārī y otros, es: «La curación de mi comunidad está en tres: una incisión de ventosa, o un trago de miel, o una cauterización con fuego…», el ḥadiz.
[10372] Así en ǧ; y en ا y ح y و y ي: «yajī’u».
[10373] Véase t. 15, p. 368.