17

El Viaje Nocturno

الإسراء Al-Isra
Aya 78

Versículo (Español)

[17:78] Observa las oraciones prescritas desde pasado el mediodía hasta la oscuridad de la noche, y también la oración del alba, y prolonga la recitación en ella, pues ésta es atestiguada [por los ángeles de la noche y el día].

Tafsir de Al-Qurtubi

{Establece la oración desde el declinar del sol hasta la oscuridad de la noche, y la recitación del alba. Ciertamente, la recitación del alba es presenciada.} (78) En ella hay siete cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Establece la oración desde el declinar del sol». Cuando mencionó las asechanzas de los idólatras, ordenó a Su Profeta —sobre él la paz— la paciencia y la perseverancia en la oración; y en ella se pide la victoria sobre los enemigos. Y es semejante a: «Bien sabemos que tu pecho se angustia por lo que dicen; glorifica, pues, con la alabanza de tu Señor y sé de los que se postran»[10337] Ya se adelantó la exposición sobre el sentido de “establecer la oración” al comienzo de la sura «La Vaca»[10338] Y esta aleya, por consenso de los exégetas, es una indicación de las oraciones obligatorias. Los sabios discreparon acerca del “dulūk” en dos opiniones: Una: que es el declinar del sol desde el cénit del cielo; lo dijeron ʿUmar y su hijo, Abū Hurayra, Ibn ʿAbbās y un grupo, entre otros sabios de los seguidores (tābiʿūn) y demás. La segunda: que el dulūk es el ocaso; lo dijeron ʿAlī, Ibn Masʿūd y Ubayy b. Kaʿb, y se transmitió también de Ibn ʿAbbās. Dijo al-Māwardī: quien hace del dulūk un nombre para su puesta es porque el hombre se frota (yadluku) los ojos con la palma para verla en el estado del ocaso; y quien lo hace un nombre para su declinar es porque se frota los ojos por la intensidad de su resplandor. Y dijo Abū ʿUbayd: su dulūk es su puesta. Y “dalkat bi-rāḥ” —es decir, el sol—, es decir: se ocultó. Y Quṭrub recitó:

«Este es el lugar donde se alzan los pies de Rabāḥ *** (que) espantó (a las moscas) hasta que “dalakat” Barāḥ»

Barāḥ —con bā’ abierta—, sobre el patrón de Ḥizām, Qiṭām y Ruqāš, es uno de los nombres del sol[10339] Al-Farrā’ lo transmitió con bā’ kasra[10340], y es el plural de rāḥa, que es la palma de la mano; es decir: se ocultó mientras él la miraba, habiendo puesto su palma sobre su ceja. Y de ello es el dicho de al-ʿAǧǧāǧ:

«Y el sol casi llegó a estar extenuado *** lo empujo con la palma para que no resbale»

Dijo Ibn al-Aʿrābī: “al-zaḥlūfa” es un lugar inclinado y liso, porque en él resbalan. Dijo: y “al-zaḥlafa” es como “al-daḥraǧa” (rodar) y el empuje; se dice: “zaḥlaftuhu fa-tazaḥlaf”. Y se dice: “dalkat al-šams” cuando se pone. Dijo Ḏū l-Rumma:

«Lámparas que no son de aquellas que guían *** estrellas, ni de las que se ocultan, las que “dālik”»

Dijo Ibn ʿAṭiyya: el dulūk es la inclinación —en la lengua—; así, el primer dulūk es el declinar y su último es el ocaso. Y desde el tiempo del declinar hasta el ocaso se llama dulūk, porque está en estado de inclinación. Así, Dios —Exaltado sea— mencionó las oraciones que ocurren en el estado del dulūk y en su momento; y entran en ello el ẓuhr, el ʿaṣr y el maġrib; y es válido que el maġrib entre en la “oscuridad de la noche”. Y un grupo sostuvo que el tiempo del ẓuhr se prolonga desde el declinar hasta el ocaso, porque —Glorificado sea— vinculó su obligatoriedad al dulūk, y todo eso es dulūk; lo dijo al-Awzāʿī, y Abū Ḥanīfa con un detalle. Y a ello apuntaron Mālik y al-Šāfiʿī en el caso de necesidad.

La segunda: Su dicho —Exaltado sea—: «hasta la oscuridad de la noche». Mālik transmitió de Ibn ʿAbbās, quien dijo: el dulūk del sol es su inclinación, y la oscuridad de la noche (ġasaq) es la reunión de la noche y su tiniebla. Y dijo Abū ʿUbayda: el ġasaq es la negrura de la noche. Dijo Ibn Qays al-Ruqayyāt:

«Ciertamente esta noche ya ha oscurecido *** y me he quejado de la preocupación y del desvelo»

Y se ha dicho: el ġasaq de la noche es la desaparición del crepúsculo. Y se ha dicho: la llegada de su oscuridad. Dijo Zuhayr:

«Siguió prodigando con sus manos, distraída *** hasta que se inclinó la oscuridad y el ġasaq»

Se dice: “ġasaqa al-layl ġusūqan”. Y “al-ġasaq” es un nombre con la sīn abierta. El origen de la palabra proviene del fluir: se dice “ġasaqat al-ʿayn” cuando fluye, “taġsuq”. Y “ġasaqa al-ǧurḥ ġasaqānan”, es decir: de él manó un agua amarilla. Y “aġsaqa al-mu’adhdhin”, es decir: retrasó el maġrib hasta el ġasaq de la noche. Y al-Farrā’ refirió: “ġasaqa al-layl” y “aġsaqa”; y “ẓaluma” y “aẓlama”; y “daǧā” y “adǧā”; y “ġabasa” y “aġbas”; y “ġabaša” y “aġbaš”. Y al-Rabīʿ b. Ḫuṯaym[10341] solía decir a su almuédano en un día nublado: “aġsiq, aġsiq”; es decir: retrasa el maġrib hasta que la noche oscurezca, esto es, hasta su ennegrecimiento.

La tercera: Los sabios discreparon acerca del final del tiempo del maġrib. Se dijo: su tiempo es uno solo; no tiene tiempo sino cuando el sol queda oculto. Esto se muestra en el imamato de Gabriel, pues la rezó en ambos días en un único tiempo, y ese es la puesta del sol. Este es lo aparente del madhhab de Mālik según sus compañeros. Y es también una de las dos opiniones de al-Šāfiʿī en lo más conocido de él; y así lo dijo al-Ṯawrī. Y Mālik dijo en el Muwaṭṭa’: cuando desaparece el crepúsculo, entonces ha salido del tiempo del maġrib y ha entrado el tiempo del ʿišā’. Y con esto dijeron Abū Ḥanīfa y sus compañeros, al-Ḥasan b. Ḥayy, Aḥmad, Isḥāq, Abū Ṯawr y Dāwūd; porque el tiempo desde la puesta hasta el crepúsculo es todo él ġasaq. Y por el ḥadiz de Abū Mūsā, en el que: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó al preguntador el maġrib el segundo día y lo retrasó hasta que fue la caída del crepúsculo. Lo transmitió Muslim. Dijeron: esto es más digno de preferencia que los relatos del imamato de Gabriel, porque este es posterior en Medina, mientras que el imamato de Gabriel fue en La Meca; y lo posterior es más digno de preferencia que su acto y su orden, pues abroga lo anterior. E Ibn al-ʿArabī pretendió que esta opinión es la conocida del madhhab de Mālik, y que es su dicho en su Muwaṭṭa’, el que enseñó durante toda su vida y dictó en vida. La sutileza aquí es que los dictámenes vinculados a los nombres: ¿se vinculan a sus comienzos, o a sus finales, o queda el dictamen ligado a todos ellos? Lo más fuerte, según la consideración, es que el dictamen quede ligado a sus comienzos, para que su mención no sea vana; y si queda ligado a sus comienzos, entonces después se examina su vinculación con el conjunto hasta el final.

Digo: la opinión de la amplitud (tawsiʿa) es más preponderante. El imán, el ḥāfiẓ Abū Muḥammad ʿAbd al-Ġanī b. Saʿīd, transmitió —por el ḥadiz de al-Aǧlaḥ b. ʿAbd Allāh al-Kindī, de Abū l-Zubayr, de Ǧābir— que dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— salió de La Meca cerca de la puesta del sol y no rezó el maġrib hasta que llegó a Sarif, y eso está a nueve millas. En cuanto a la afirmación de la abrogación, no es evidente, aunque la cronología sea conocida, pues la conciliación es posible. Dijeron nuestros sabios: los ḥadices de Gabriel se llevan a la preferencia (afḍaliyya) en el tiempo del maġrib; por eso la comunidad ha coincidido en apresurarla y adelantarse a ella en el momento mismo de la puesta del sol. Dijo Ibn Ḫuwayz Mandād: no conocemos a nadie de los musulmanes que haya retrasado el establecimiento del maġrib en una mezquita con congregación más allá del tiempo de la puesta del sol. Y los ḥadices de la amplitud muestran el tiempo de licitud; así se eleva la contradicción y es válida la conciliación, y ello es preferible a la preponderación según el acuerdo de los usulíes, porque en ello se hace operar cada una de las dos pruebas; mientras que afirmar la abrogación o la preponderación implica dejar sin efecto una de ellas. Y Dios sabe más.

La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «y la recitación del alba». “Recitación” (qur’ān) está en acusativo por dos vías: una, que esté coordinado con “la oración”; el sentido: y establece la recitación del alba, es decir, la oración del ṣubḥ; lo dijo al-Farrā’. Y dijeron los de Basora: está en acusativo por exhortación (iġrā’), es decir: aférrate a la recitación del alba; lo dijo al-Zaǧǧāǧ. Y se expresó mediante “recitación” en particular, y no con las demás oraciones, porque el Corán es lo más grande de ella, pues su recitación es larga y se hace en voz alta, según lo conocido y consignado; también de al-Zaǧǧāǧ.

Digo: se ha asentado la práctica de Medina en considerar recomendable alargar la recitación en el ṣubḥ en una medida que no perjudique a quienes están detrás de él —se recita en ella de las largas del mufassal—; y le sigue en ello el ẓuhr y el viernes; y aligerar la recitación en el maġrib y hacerla intermedia en el ʿaṣr y el ʿišā’. Y se ha dicho respecto del ʿaṣr: que se aligera como el maġrib. En cuanto a lo que se ha transmitido en Ṣaḥīḥ Muslim y otros acerca de alargar donde se ha asentado el acortamiento, o acortar donde se ha asentado el alargamiento —como su recitación en el faǧr de las dos protectoras (al-muʿawwidhatayn), como transmitió al-Nasā’ī; y como la recitación de al-Aʿrāf, al-Mursalāt y al-Ṭūr en el maġrib—, ello se deja por la práctica. Y por su reproche a Muʿāḏ por alargar, cuando dirigió a su gente en el ʿišā’ y comenzó con la sura de La Vaca. Lo transmitió el Ṣaḥīḥ. Y por su orden a los imames de aligerar, pues dijo: «¡Oh gente! Entre vosotros hay quienes ahuyentan; así que quien de vosotros dirija a la gente, que aligere, pues entre ellos hay el pequeño y el mayor, el enfermo y el achacoso, el débil y el necesitado». Y dijo: «Y si alguno de vosotros reza solo, que alargue cuanto quiera». Todo ello está consignado en el ḥadiz auténtico.

La quinta: Su dicho —Exaltado sea—: «y la recitación del alba» es prueba de que no hay oración sino con recitación, porque llamó a la oración “recitación”. Los sabios discreparon acerca de la recitación en la oración: la mayoría sostuvo la obligatoriedad de recitar la Madre del Corán para el imán y para quien reza solo en cada rakʿa. Y es la opinión conocida de Mālik. Y también se transmitió de él que es obligatoria en la mayor parte de la oración; y es la opinión de Isḥāq. Y también se transmitió de él que es obligatoria en una sola rakʿa; lo dijo al-Muġīra y Saḥnūn. Y de él se transmitió que la recitación no es obligatoria en nada de la oración; y es la más extraña de las transmisiones de él. Y se narró también de Mālik que es obligatoria en la mitad de la oración; y a ello fue al-Awzāʿī. Y de al-Awzāʿī también, y de Ayyūb, que es obligatoria para el imán, el que reza solo y el que sigue (ma’mūm) en toda circunstancia; y es una de las dos opiniones de al-Šāfiʿī. Ya se expuso en «La Fātiḥa[10342]» de manera completa.

La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: «era presenciada». Al-Tirmiḏī transmitió de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, acerca de Su dicho: «y la recitación del alba; ciertamente la recitación del alba era presenciada», que dijo: «La presencian los ángeles de la noche y los ángeles del día». Este ḥadiz es bueno y auténtico. Y lo transmitió ʿAlī b. Mushir, de al-Aʿmaš, de Abū Ṣāliḥ, de Abū Hurayra y Abū Saʿīd, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y al-Buḫārī transmitió de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «El mérito de la oración en congregación sobre la oración del individuo es de veinticinco grados; y se reúnen los ángeles de la noche y los ángeles del día en la oración del ṣubḥ». Dice Abū Hurayra: recitad, si queréis: «y la recitación del alba; ciertamente la recitación del alba era presenciada». Por este sentido también dijeron Mālik y al-Šāfiʿī: el taġlīs en el ṣubḥ es mejor. Y dijo Abū Ḥanīfa: lo mejor es reunir entre el taġlīs y el isfār; y si se le pasa eso, entonces el isfār es más digno de preferencia que el taġlīs. Esto contradice lo que —sobre él la paz— solía hacer, de perseverar en el taġlīs; y además, en ello hay pérdida de la presencia de los ángeles de la noche. Y Dios sabe más.

La séptima: Algunos sabios dedujeron, a partir de su dicho —Dios le bendiga y le conceda paz—: «La presencian los ángeles de la noche y los ángeles del día», que la oración del ṣubḥ no es de la oración de la noche ni de la oración del día.

Digo: según esto, tampoco la oración del ʿaṣr sería ni de la oración de la noche ni de la oración del día, pues en el Ṣaḥīḥ, del Profeta —el elocuente, sobre él la paz—, en lo que transmitió Abū Hurayra: «Se alternan entre vosotros ángeles de noche y ángeles de día, y se reúnen en la oración del ʿaṣr y en la oración del faǧr»; el ḥadiz. Y es sabido que la oración del ʿaṣr es del día; así también la oración del faǧr sería de la noche, y no es así: más bien es del día, como el ʿaṣr, por la prueba del ayuno y de la fe; y esto es claro.

[10337]: véase p. 64 de este volumen. [10338]: véase t. 1, p. 164. [10339]: así en los originales, y lo correcto es: de los nombres de mujeres. [10340]: es decir, la bā’ de preposición. [10341]: esta es la vocalización de al-Taqrīb; y en al-Ḫulāṣa: con la letra muʿǧama y la letra muṯallaṯa, entre ambas una yā’ quiescente; y esto es lo conocido. [10342]: véase t. 1, p. 117 y siguientes.

Notas y Referencias

[10337] Véase p. 64 de este volumen.

[10338] Véase t. 1, p. 164.

[10339] Así en los originales, y lo correcto es: de los nombres de mujeres.

[10340] Es decir, la bā’ de preposición.

[10341] Esta es la vocalización de al-Taqrīb; y en al-Ḫulāṣa: con la letra muʿǧama y la letra muṯallaṯa, entre ambas una yā’ quiescente; y esto es lo conocido.

[10342] Véase t. 1, p. 117 y siguientes.