17

El Viaje Nocturno

الإسراء Al-Isra
Aya 70

Versículo (Español)

[17:70] He honrado a los hijos de Adán y les he facilitado los medios para viajar por la tierra y por el mar, les he proveído de todo lo bueno y los he favorecido sobre muchas otras criaturas.

Tafsir de Al-Qurtubi

{۞وَلَقَدۡ كَرَّمۡنَا بَنِيٓ ءَادَمَ وَحَمَلۡنَٰهُمۡ فِي ٱلۡبَرِّ وَٱلۡبَحۡرِ وَرَزَقۡنَٰهُم مِّنَ ٱلطَّيِّبَٰتِ وَفَضَّلۡنَٰهُمۡ عَلَىٰ كَثِيرٖ مِّمَّنۡ خَلَقۡنَا تَفۡضِيلٗا} (70) En ella hay tres cuestiones [10315]:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y, ciertamente, hemos honrado a los hijos de Adán» la aleya. Cuando mencionó lo que mencionó de amonestación, expuso también el favor que les ha sido concedido. «Hemos honrado»: es el intensivo de “honrar”, es decir, les hemos otorgado honra, esto es, nobleza y excelencia. Y esta es una honra que consiste en negar la carencia, no la honra del patrimonio. En esta honra entra el haberlos creado con esta conformación: la estatura erguida y la bella figura; y el haberlos transportado por tierra y por mar, cosa que no es válida para animal alguno, fuera de los hijos de Adán, que pueda soportarla por su propia voluntad, propósito y planificación. Y su particularización con lo que se les ha particularizado de alimentos, bebidas y vestimentas; y en esto no se ensancha ningún animal como se ensanchan los hijos de Adán, porque ellos adquieren bienes —a diferencia del animal—, visten ropas y comen alimentos compuestos. Y el límite de todo animal es comer carne cruda o un alimento no compuesto. Al-Ṭabarī transmitió de un grupo que la preferencia consiste en que el hombre come con su mano, mientras que el resto de los animales lo hace con la boca. Se narró de Ibn ʿAbbās —lo mencionaron al-Mahdawī y al-Naḥḥās—, y es la opinión de al-Kalbī y Muqātil; lo mencionó al-Māwardī. Al-Ḍaḥḥāk dijo: los honró con el habla y el discernimiento. ʿAṭāʾ: los honró enderezando la estatura y prolongándola. Yamān: por la hermosura de la figura. Muḥammad ibn Kaʿb: por haber hecho que Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— fuese de entre ellos. Y se dijo: honró a los varones con las barbas y a las mujeres con las trenzas. Muḥammad ibn Jarīr al-Ṭabarī dijo: por darles dominio sobre el resto de las criaturas y someterles el resto de las criaturas. Y se dijo: por el habla y la escritura. Y se dijo: por la comprensión y el discernimiento. Pero lo correcto, en lo que se debe apoyar, es que la preferencia fue únicamente por el intelecto, que es el pilar de la obligación legal; por él se conoce a Dios y se entiende Su palabra, y conduce a Su bienaventuranza y a la confirmación veraz de Sus mensajeros. Sin embargo, como no se alzó por sí solo con todo lo que se pretende del siervo, fueron enviados los mensajeros y se hicieron descender los Libros. Así, el ejemplo de la Ley revelada es el sol, y el ejemplo del intelecto es el ojo: si se abre y está sano, ve el sol y percibe los detalles de las cosas. Y lo que precede de opiniones: unas son más fuertes que otras. Y Dios ha puesto en algunos animales cualidades por las que también aventajan al hijo de Adán: como la carrera del caballo, su oído y su vista; la fuerza del elefante, el valor del león y la nobleza del gallo. La honra y la preferencia, empero, son por el intelecto, como lo hemos expuesto. Y Dios sabe más.

La segunda: Un grupo dijo: esta aleya implica la preferencia de los ángeles sobre los humanos y los genios, por cuanto ellos son los exceptuados en Su dicho —Exaltado sea—: «ni los ángeles próximos [10316]» [Las mujeres: 171]. Pero esto no se sigue necesariamente de la aleya; antes bien, la preferencia en ella es entre los humanos y los genios. Pues esta aleya no es sino que Dios enumera en ella, a los hijos de Adán, aquello con lo que los ha distinguido del resto de los animales; y los genios son “lo mucho” que queda por debajo, mientras que los ángeles quedan fuera de ese “mucho” inferior. La aleya no se ha ocupado de mencionarlos; más bien, cabe que los ángeles sean mejores, y cabe lo contrario, y cabe la igualdad. En suma, el discurso en esta cuestión no llega a una determinación concluyente. Y algunos se abstuvieron de hablar de ello, como se abstuvieron de hablar de la preferencia de unos profetas sobre otros; pues en el ḥadiz se dice: ( No establezcáis comparaciones de preferencia entre los profetas, ni me prefiráis a Jonás hijo de Matá ) Pero esto no es nada, por existir el texto del Corán acerca de la preferencia entre los profetas. Y lo hemos explicado en «La vaca» [10317] y allí pasó el discurso sobre la preferencia de los ángeles y del creyente [10318]

La tercera: Su dicho —Exaltado sea—: «y les hemos provisto de las cosas buenas» esto es, de los deleitosos alimentos y bebidas. Muqātil dijo: la manteca, la miel, la mantequilla, los dátiles y los dulces; y que hizo que el sustento de otros fuese —como no se os oculta— el salvado, los huesos y otras cosas. «y les hemos preferido sobre muchos de los que hemos creado, con preferencia» es decir, sobre las bestias, las monturas, las fieras y las aves, por la dominación y el sometimiento; y por la recompensa y la retribución, la preservación, el discernimiento y el acierto en la perspicacia.

La cuarta: Esta aleya refuta lo que se ha transmitido de ʿĀʾiša —Dios esté complacido con ella—. Dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: ( Privad a vuestras almas de la buena comida, pues el demonio sólo se fortalece para correr por las venas a causa de ella ) Y con ello muchos sufíes argumentan a favor de abandonar el consumo de las cosas buenas; pero no tiene fundamento, porque el Corán lo refuta, y la Sunna firme es contraria a ello, como se ha establecido en más de un lugar. Abū Ḥāmid al-Ṭūsī ha referido: Sahl se alimentó de hojas de azufaifo durante un tiempo, y comió migajas de hojas de higuera durante tres años. E Ibrāhīm ibn al-Bannā dijo: acompañé a Dhū l-Nūn desde Ijmīm hasta Alejandría; cuando llegó el momento de su ruptura del ayuno, saqué una torta y sal que llevaba conmigo, y dije: ven. Él me dijo: ¿tu sal está molida? Dije: sí. Dijo: ¡no prosperarás! Entonces miré su zurrón y vi que en él había un poco de harina tostada de cebada, de la que sorbía. Y Abū Yazīd dijo: no he comido nada de lo que comen los hijos de Adán durante cuarenta años. Dijeron nuestros sabios: esto es algo a lo que no es lícito someter el alma; pues Dios —Exaltado sea— honró al ser humano con el trigo y destinó sus cáscaras para sus bestias, de modo que no es correcto competir con las bestias en comer salvado. En cuanto a la harina tostada de cebada, provoca cólico [10319]; y si el hombre se limita al pan de cebada y a la sal gruesa, su temperamento se desvía, porque el pan de cebada es frío y desecante, y la sal es seca y astringente, dañina para el cerebro y la vista. Y si el alma se inclina a lo que la mejora y se le impide, se habrá contrariado la sabiduría del Creador —Glorificado sea— al rechazarla; luego ello repercute en el cuerpo, y así este acto resulta contrario a la Ley y a la razón. Y es sabido que el cuerpo es la montura del ser humano: cuando no se trata con suavidad a la montura, no llega. Y se narró de Ibrāhīm ibn Adham que compró mantequilla, miel y pan de harina candeal; se le dijo: ¿todo esto? Respondió: cuando encontramos, comemos como comen los hombres; y cuando no encontramos, tenemos paciencia como tienen paciencia los hombres. Y al-Thawrī comía carne, uvas y fālūdhaj [10320], y luego se levantaba a la oración. Y de los piadosos predecesores hay mucho semejante a esto. Ya ha precedido de ello lo suficiente en «La mesa servida» [10321], y «Los lugares elevados» [10322] y otros. Y lo primero es exageración en la religión, si es que se confirma de ellos: «y un monacato que ellos inventaron: no se lo prescribimos [10323]» [El hierro: 27].

[10315]: Se observa que las cuestiones son cuatro. [10316]: Véase t., p. 26. [10317]: Véase t. 3, p. 261. [10318]: Véase t. 1, p. 289. [10319]: El cólico: enfermedad intestinal dolorosa en la que se dificulta la expulsión de las heces y de los gases; arabizado. [10320]: El fālūdhaj: dulce que se prepara con harina, agua y miel. Tiene variantes (de los vocablos persas). [10321]: Véase t. 6, p. 260. [10322]: Véase t. 7, p. 195. [10323]: Véase t. 17, p. 262 y ss.

Notas y Referencias

[10315] Se observa que las cuestiones son cuatro.

[10316] Véase t., p. 26.

[10317] Véase t. 3, p. 261.

[10318] Véase t. 1, p. 289.

[10319] El القولنج: enfermedad intestinal dolorosa en la que se dificulta la expulsión de las heces y de los gases; arabizado.

[10320] El fالوذج: dulce que se prepara con harina, agua y miel. Tiene variantes (de los vocablos persas).

[10321] Véase t. 6, p. 260.

[10322] Véase t. 7, p. 195.

[10323] Véase t. 17, p. 262 y ss.