El Viaje Nocturno
الإسراء Al-IsraVersículo (Español)
[17:24] Trátenlos con humildad y compasión, y rueguen [por ellos diciendo]: "¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me criaron siendo niño".
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y baja para ambos el ala de la humildad por misericordia, y di: «¡Señor mío! Ten misericordia de ambos, como ellos me criaron de pequeño»} (24)
La decimocuarta:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y baja para ambos el ala de la humildad por misericordia».
Esto es una metáfora de la compasión y la misericordia hacia ambos, y del humillarse ante ellos como se humilla el pueblo llano ante el emir y los siervos ante los señores, tal como lo indicó Sa‘īd b. al-Musayyib. Y se puso como ejemplo el bajar y alzar el ala por el ala del ave cuando alza su ala para su cría.
Y «la humildad» (al-dhull): es la mansedumbre. La lectura de la mayoría es con ḍamma en la ḏāl, de ḏalla yaḏillu ḏullan wa-ḏillatan wa-maḏallatan, y es ḏāl y ḏalīl. Y leyeron Sa‘īd b. Ŷubayr, Ibn ‘Abbās y ‘Urwa b. al-Zubayr: «al-dhill» con kasra en la ḏāl; y se transmitió también de ‘Āṣim; a partir de su dicho: «montura ḏalūl, manifiesta en su docilidad». Y la docilidad en las bestias es lo dócil y fácil, no lo áspero. Así, por el dictamen de esta aleya, conviene que el ser humano se ponga a sí mismo, con respecto a sus padres, en la mejor docilidad, en sus palabras, sus quietudes y su mirada; y que no les clave la vista, pues esa es la mirada del airado.
La decimoquinta:
El خطاب en esta aleya es para el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y lo que se pretende con ello es su comunidad; pues él —la paz sea con él— no tenía en aquel tiempo padres.
Y no se mencionó la «humildad» en Su dicho —Exaltado sea—: «Y baja tu ala para quienes te sigan de entre los creyentes [10193]» [Los Poetas: 215]; y se la mencionó aquí conforme a la grandeza del derecho y su énfasis. Y «min» en Su dicho: «por misericordia», es para indicar el género; es decir, que este bajar procede de la misericordia asentada en el alma, no como si fuese una afectación. Y es válido que sea para indicar el término final.
Luego —Exaltado sea— ordenó a Sus siervos que imploraran misericordia para sus padres y suplicaran por ellos; y que tengas misericordia de ambos como ellos tuvieron misericordia de ti, y que seas amable con ambos como ellos fueron amables contigo; pues se hicieron cargo de ti siendo pequeño, ignorante y necesitado, y te prefirieron a sí mismos; desvelaron su noche, pasaron hambre y te saciaron, se desnudaron y te vistieron. No los recompensas sino cuando alcancen, por la vejez, el límite en el que tú estabas por la niñez, y entonces te ocupes de ellos como ellos se ocuparon de ti, y para ellos sea entonces la virtud de la precedencia.
Dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Un hijo no retribuye a su padre sino si lo encuentra esclavizado, lo compra y lo manumite». Y en la sura [María] [10194] vendrá el الكلام sobre este hadiz.
La decimosexta:
Su dicho —Exaltado sea—: «como ellos me criaron».
Mencionó de manera específica la crianza para que el siervo recuerde la compasión de los padres y su empeño en la crianza, y ello le aumente la compasión hacia ambos y la ternura para con ellos. Y todo esto es respecto de los padres creyentes. El Corán ha prohibido pedir perdón por los idólatras muertos, aunque sean parientes cercanos, como ya se indicó [10195]
Y se transmitió de Ibn ‘Abbās y Qatāda que todo esto está abrogado por Su dicho: «No corresponde al Profeta ni a quienes creen pedir perdón por los idólatras —hasta Su dicho— los moradores del Fuego» [El Arrepentimiento: 113]. Así, si los padres del musulmán son dimmíes, se procede con ellos conforme a lo que Dios le ordenó aquí, salvo implorar misericordia para ambos después de su muerte en la incredulidad; pues solo esto fue abrogado por la aleya mencionada.
Y se dijo: no es este un lugar de abrogación; más bien es una súplica de misericordia mundana para los padres idólatras mientras estén vivos, como ya se indicó. O bien, la generalidad de esta aleya fue especificada por aquella: no la misericordia de la Otra Vida; máxime cuando se ha dicho que Su dicho: «y di: “¡Señor mío! Ten misericordia de ambos”» descendió acerca de Sa‘d b. Abī Waqqāṣ: él abrazó el islam y su madre se arrojó sobre la arena ardiente, desnudándose; se mencionó eso a Sa‘d y él dijo: «¡Me he consumido!», y descendió la aleya.
Y se dijo: la aleya es específica respecto de la súplica por los padres musulmanes. Y lo correcto es que ello es general, como hemos mencionado.
Y dijo Ibn ‘Abbās: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Quien anochece y amanece complaciendo a sus padres, anochece y amanece con dos puertas abiertas del Paraíso; y si es uno, entonces una. Y quien anochece y amanece irritando a sus padres, anochece y amanece con dos puertas abiertas hacia el Fuego; y si es uno, entonces una». Entonces un hombre dijo: “¡Mensajero de Dios!, ¿aunque le hayan sido injustos?”. Dijo: «Aunque le hayan sido injustos, aunque le hayan sido injustos, aunque le hayan sido injustos».
Y hemos transmitido con cadena continua de Ŷābir b. ‘Abd Allāh —Dios, Exaltado sea, esté complacido con él— que dijo: vino un hombre al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: “¡Mensajero de Dios!, mi padre ha tomado mi dinero”. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo al hombre: «Tráeme a tu padre». Entonces descendió Ŷibrīl —la paz sea con él— sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: «Dios —Poderoso y Majestuoso— te transmite el saludo y te dice: cuando te llegue el anciano, pregúntale por algo que dijo en su interior, que sus oídos no oyeron». Cuando llegó el anciano, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¿Qué pasa con tu hijo, que se queja de ti? ¿Quieres tomar su dinero?». Dijo: “Pregúntale, ¡Mensajero de Dios!, ¿acaso lo he gastado sino en una de sus tías paternas o maternas, o en mí mismo?”. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo: «¡Eh [10196]!, dejemos esto; infórmame de algo que dijiste en tu interior, que tus oídos no oyeron». Dijo el anciano: “¡Por Dios, Mensajero de Dios!, Dios —Poderoso y Majestuoso— no ha cesado de aumentarnos, por ti, en certeza: ciertamente dije en mi interior algo que mis oídos no oyeron”. Dijo: «Dilo, que yo escucho». Dijo: dije:
Te alimenté [10197] recién nacido y te sostuve [10198] ya mozo *** te abrevabas de lo que yo ganaba para ti y bebías hasta saciarte.
Si una noche te visitaba [10199] la enfermedad, no pasaba la noche *** por tu dolencia sino en vela, inquieto.
Como si yo fuera el golpeado en tu lugar por aquello *** con lo que fuiste golpeado, y no yo; y mi ojo derrama lágrimas.
Mi alma teme por ti la muerte, aunque *** sabe que la muerte tiene un plazo fijado.
Y cuando alcanzaste la edad y el término al que *** llegaba cuanto yo esperaba de ti,
hiciste de mi recompensa aspereza y rudeza *** como si tú fueras el bienhechor, el favorecedor.
¡Ojalá, ya que no guardaste el derecho de mi paternidad, *** hubieras hecho como hace el vecino contiguo!
y me hubieras concedido el derecho de vecindad, y no habrías *** sido avaro conmigo en bienes, por debajo de tus bienes.
Dijo: entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— tomó a su hijo por las solapas y dijo: «Tú y tu dinero sois de tu padre».
Dijo al-Ṭabarānī: al-Laḫmī no transmite —es decir, este hadiz— de Ibn al-Munkadir con esta completitud y con la poesía sino por esta cadena; y se singularizó en ello ‘Ubayd Allāh b. Ḫalṣa. Y Dios sabe más.
[10193]: Véase t. 13, p. 118 y ss.
[10194]: Véase t. 11, p. 159.
[10195]: Véase t. 8, p. 272.
[10196]: «Īh» (con kasra en la hā’): palabra para pedir ampliación y para hacer hablar. Y si dices «Īhā» con naṣb y tanwīn, entonces le ordenas callar. Dijo Ibn Sīda: «“Īh” (con kasra) es palabra de reprensión con el sentido de “basta”; y se le pone tanwīn, y se dice “Īhā”». Y se transmitió de al-Layṯ: «“Īh” y “Īh” se usan para pedir ampliación y para hacer hablar; y “Īh” y “Īhā” para reprender, como cuando dices: “Īh, basta”, y “Īhā, basta”».
[10197]: Estos versos fueron atribuidos, en los Poemas de al-Ḥamāsa, a Umayya b. Abī al-Ṣalt. Dijo al-Tabrīzī: «Y se transmiten de Ibn ‘Abd al-A‘lā. Y se dijo: de Abū al-‘Abbās al-A‘mā».
[10198]: En los ejemplares: «wa-ṣantuka». Y en los Poemas de al-Ḥamāsa: «wa-‘altuka», es decir, me hice cargo de tu manutención. Y «yāfi‘an»: joven. Y «ta‘ull»: de ‘allahu ya‘ulluhu, “le dio de beber por segunda vez”. Y «aŷnī»: “gano”. Y «tanhal»: de anhalahu, “le dio de beber la primera vez”.
[10199]: En al-Ḥamāsa:
Si una noche te sobrevenía la queja, no pasaba la noche por tu queja.......
Notas y Referencias
[10193] Véase t. 13, p. 118 y ss.
[10194] Véase t. 11, p. 159.
[10195] Véase t. 8, p. 272.
[10196] «Īh» (con kasra en la hā’): palabra para pedir ampliación y para hacer hablar. Y si dices «Īhā» con naṣb y tanwīn, entonces le ordenas callar. Dijo Ibn Sīda: «“Īh” (con kasra) es palabra de reprensión con el sentido de “basta”; y se le pone tanwīn, y se dice “Īhā”». Y se transmitió de al-Layṯ: «“Īh” y “Īh” se usan para pedir ampliación y para hacer hablar; y “Īh” y “Īhā” para reprender, como cuando dices: “Īh, basta”, y “Īhā, basta”».
[10197] Estos versos fueron atribuidos, en los Poemas de al-Ḥamāsa, a Umayya b. Abī al-Ṣalt. Dijo al-Tabrīzī: «Y se transmiten de Ibn ‘Abd al-A‘lā. Y se dijo: de Abū al-‘Abbās al-A‘mā».
[10198] En los ejemplares: «wa-ṣantuka». Y en los Poemas de al-Ḥamāsa: «wa-‘altuka», es decir, me hice cargo de tu manutención. Y «yāfi‘an»: joven. Y «ta‘ull»: de ‘allahu ya‘ulluhu, “le dio de beber por segunda vez”. Y «aŷnī»: “gano”. Y «tanhal»: de anhalahu, “le dio de beber la primera vez”.
[10199] En al-Ḥamāsa: Si una noche te sobrevenía la queja, no pasaba la noche por tu queja.......