17

El Viaje Nocturno

الإسراء Al-Isra
Aya 110

Versículo (Español)

[17:110] Diles: "Ya sea que Lo invoquen diciendo: ¡Oh, Dios!, ¡Oh, Compasivo!, O cualquier otro nombre con el que Le invoquen, Él los oirá. Sepan que Él posee los nombres [y atributos] más sublimes. Cuando realicen una oración moderen su voz en la recitación, no la hagan con voz muy alta ni tampoco en silencio".

Tafsir de Al-Qurtubi

{قُلِ ٱدۡعُواْ ٱللَّهَ أَوِ ٱدۡعُواْ ٱلرَّحۡمَٰنَۖ أَيّٗا مَّا تَدۡعُواْ فَلَهُ ٱلۡأَسۡمَآءُ ٱلۡحُسۡنَىٰۚ وَلَا تَجۡهَرۡ بِصَلَاتِكَ وَلَا تُخَافِتۡ بِهَا وَٱبۡتَغِ بَيۡنَ ذَٰلِكَ سَبِيلٗا} (110) Su dicho —Exaltado sea—: «Di: invocad a Allah o invocad al Compasivo; cualquiera que invoquéis, a Él pertenecen los Nombres más bellos». La causa del descenso de esta aleya es que los idólatras oyeron al Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— invocar: (¡Oh Allah, oh Compasivo!). Entonces dijeron: Muhammad nos ordenaba invocar a un solo dios, y él invoca a dos dioses. Así lo transmitió Ibn ‘Abbās. Y dijo Makḥūl: El Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— realizó la oración nocturna una noche y dijo en su súplica: (¡Oh Compasivo, oh Misericordioso!). Lo oyó un hombre de los idólatras; y en al-Yamāma había un hombre llamado al-Raḥmān. Dijo aquel oyente: ¿Qué le pasa a Muhammad, que invoca al Raḥmān de al-Yamāma? Entonces descendió la aleya, aclarando que ambos son dos nombres de un solo designado: si lo invocáis como Allah, es Él; y si lo invocáis como al-Raḥmān, es Él. Y se dijo: Ellos escribían al comienzo de las cartas: «En Tu nombre, ¡oh Allah!», y descendió: «En verdad, es de Salomón, y en verdad es: En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso [10405]» [al-Naml: 30]. Entonces el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— escribió: «En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso». Y los idólatras dijeron: A este «Misericordioso» lo conocemos; pero ¿qué es «el Compasivo»? Entonces descendió la aleya. Y se dijo: Los judíos dijeron: ¿por qué no oímos en el Corán un nombre que en la Torá aparece mucho?, queriendo decir al-Raḥmān. Entonces descendió la aleya. Y Ṭalḥa ibn Muṣarrif recitó: «Cualquiera que invoquéis, a Él pertenecen los Nombres más bellos»; es decir, los que implican los atributos más excelentes y los significados más nobles. La belleza de los Nombres solo se establece por la declaración de la Ley revelada, por haberlos autorizado y explicitado. Y a ello se añade que implican significados bellos y nobles. Y son por determinación revelada: no es válido acuñar un nombre para Allah sino mediante determinación del Corán, o del ḥadiz, o del consenso, conforme a lo que hemos expuesto en (al-Kitāb al-Asnā fī Sharḥ Asmā’ Allāh al-Ḥusnā).

Su dicho —Exaltado sea—: «Y no eleves la voz en tu oración ni la bajes demasiado, y busca entre ello un camino». En ello hay dos cuestiones:

La primera: Discreparon acerca de la causa de su descenso en cinco opiniones:

La primera: Lo que transmitió Ibn ‘Abbās acerca de Su dicho —Exaltado sea—: «Y no eleves la voz en tu oración ni la bajes demasiado». Dijo: descendió cuando el Mensajero de Allah —Allah le bendiga y le conceda paz— se ocultaba en La Meca; y cuando oraba con sus compañeros elevaba la voz con el Corán. Cuando los idólatras oían eso, injuriaban al Corán, a Quien lo hizo descender y a quien lo trajo. Entonces Allah —Exaltado sea— dijo: «Y no eleves la voz en tu oración», para que los idólatras no oigan tu recitación. «Ni la bajes demasiado», respecto de tus compañeros: hazles oír el Corán, pero no lo eleves con esa elevación. «Y busca entre ello un camino». Dijo: es decir, entre alzar la voz y bajarla. Lo transmitieron al-Bujārī, Muslim, al-Tirmiḏī y otros. La formulación es la de Muslim. Y al-mujāfata: bajar la voz y el aquietamiento. Se dice del muerto, cuando se enfría: «jafata». Dijo el poeta:

No queda sino un aliento apagado *** y una pupila cuyo ojo está desvaído

Se compadece de ella el que se alegra de su mal *** ¡ay de aquel a quien compadece el que se alegra!

La segunda: Lo que transmitió también Muslim de ‘Ā’iša acerca de Su dicho —Poderoso y Majestuoso—: «Y no eleves la voz en tu oración ni la bajes demasiado». Dijo: esto fue revelado acerca de la súplica. La tercera: Dijo Ibn Sīrīn: los beduinos elevaban la voz en su tašahhud, y descendió la aleya por ello.

Digo: Según esto, la aleya incluiría la prescripción de ocultar el tašahhud. Y dijo Ibn Mas‘ūd: Es de la Sunna ocultar el tašahhud. Lo mencionó Ibn al-Munḏir. La cuarta: Lo que se transmitió también de Ibn Sīrīn: Abū Bakr —Allah esté complacido con él— recitaba en voz baja, mientras que ‘Umar la elevaba. Se les preguntó por ello. Abū Bakr dijo: Solo estoy en confidencia con mi Señor, y Él conoce mi necesidad hacia Él. Y ‘Umar dijo: Yo ahuyento al demonio y despierto al somnoliento. Cuando descendió esta aleya, se dijo a Abū Bakr: Eleva un poco; y se dijo a ‘Umar: baja tú un poco. Lo mencionó al-Ṭabarī y otros. [La quinta] Lo que se transmitió también de Ibn ‘Abbās: su sentido es: no eleves la voz en la oración del día, ni la bajes demasiado en la oración de la noche. Lo mencionaron Yaḥyā ibn Sallām y al-Zahrāwī. Así, incluyó las normas de recitar en voz alta y en voz baja en las oraciones supererogatorias y obligatorias. En cuanto a las supererogatorias, el orante puede elegir entre elevar la voz y recitar en secreto, de noche y de día; y asimismo se transmitió del Profeta —Allah le bendiga y le conceda paz— que practicaba ambas cosas. En cuanto a las obligatorias, su norma respecto de la recitación es conocida, de noche y de día. [Y una sexta opinión] Dijo al-Ḥasan: Allah dice: no hagas ostentación con tu oración, embelleciéndola en público y haciéndola mal en secreto. Y dijo Ibn ‘Abbās: No ores para ser visto por la gente, ni la abandones por temor a la gente.

La segunda: Expresó —Exaltado sea— aquí «la oración» queriendo decir «la recitación», del mismo modo que expresó «la recitación» queriendo decir «la oración» en Su dicho: «Y la recitación del alba: en verdad, la recitación del alba es presenciada» [al-Isrā’: 78], porque cada una de las dos está vinculada a la otra: la oración incluye recitación, inclinación y postración, y la recitación es parte de sus componentes. Así, se expresa la parte por el todo y el todo por la parte, según el uso metafórico de los árabes, y es frecuente. De ello es el ḥadiz auténtico: (He dividido la oración entre Mí y Mi siervo), es decir, la recitación de al-Fātiḥa, conforme a lo ya expuesto.

[10405] :Véase t. 13, p. 191 y siguientes.

Notas y Referencias

[10405] Véase t. 13, p. 191 y siguientes.