Las Abejas
النحل An-NahlVersículo (Español)
[16:80] Dios hizo que sus viviendas sean para ustedes un lugar de sosiego. Puso a su disposición el cuero de los rebaños para que hagan con él sus tiendas, las cuales son fáciles de transportar los días que viajan o acampan. También de su lana, pelo y crin hacen utensilios y alfombras con las que hacen confortable esta vida.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y Allah os ha dispuesto, de vuestras casas, una morada; y os ha dispuesto, de las pieles de los rebaños, casas que halláis ligeras el día de vuestra partida y el día de vuestra estancia; y de su lana, su pelo y su crin, enseres y disfrute hasta un tiempo} (80)
{Y Allah os ha dispuesto, de vuestras casas, una morada; y os ha dispuesto, de las pieles de los rebaños, casas que halláis ligeras el día de vuestra partida y el día de vuestra estancia; y de su lana, su pelo y su crin, enseres y disfrute hasta un tiempo} (80)
{ Y Allah os ha dispuesto, de vuestras casas, una morada; y os ha dispuesto, de las pieles de los rebaños, casas que halláis ligeras el día de vuestra partida y el día de vuestra estancia; y de su lana, su pelo y su crin, enseres y disfrute hasta un tiempo }
En ella hay diez
[9995] cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—: «Os ha dispuesto»,
significa: ha hecho, ha convertido. Todo lo que está por encima de ti y te da sombra es techo y cielo; todo lo que está por debajo de ti es tierra; y todo lo que te cubre por tus cuatro lados es pared; y cuando ello se ordena y se conecta, es una casa. Esta aleya contiene el recuento de las mercedes de Allah —Exaltado sea— sobre la gente en lo tocante a las casas; mencionó primero las casas de las ciudades, que son para la residencia prolongada.
Y su dicho: «morada»,
es decir: en ellas habitáis y vuestros miembros se aquietan del movimiento; y puede uno moverse en ella y aquietarse en otra, pero la expresión ha salido conforme a lo más común. Y contó esto entre las mercedes, pues si hubiera querido crear al siervo siempre agitado, como las esferas, ello habría sido como creó y quiso; y si lo hubiera creado quieto, como la tierra, ello habría sido como creó y quiso. Pero lo hizo existir como criatura que se comporta en ambos sentidos, y su estado varía entre las dos condiciones, y lo hizo oscilar entre el «cómo» y el «dónde». «Sakan» (morada) es un maṣdar que se usa como calificativo para el singular y el plural.
Luego —Exaltado sea— mencionó las casas de traslado y viaje, que son:
La segunda:
Dijo: «Y os ha dispuesto, de las pieles de los rebaños, casas que halláis ligeras»,
es decir: de los cueros curtidos y de las pieles.
«casas»,
esto es: las tiendas y pabellones; os resulta liviano cargarlas en los viajes.
«el día de vuestra partida»:
ẓaʿn: la marcha de la gente del desierto en busca de pastos
[9996] y el traslado de un lugar a otro. De ello es el dicho de ʿAntara:
Partieron aquellos cuya separación espero *** y corrió entre ellos el cuervo moteado
Y ẓaʿn es también la litera (hawdaj), como se dijo:
¿Acaso te han conmovido las literas cuando se alejaron *** y cuando, a punto de la separación, graznaron los cuervos?
Y se recitó con la ʿayn en sukūn y con su apertura, como (en la alternancia) de «al-shiʿr» y «al-shaʿr».
Y se dijo: cabe que abarque las casas de cuero, las casas de pelo y las casas de lana; porque estas proceden de las pieles por cuanto brotan en ellas. A ello se inclinó Ibn Salām. Es una posibilidad buena.
Y entonces su dicho: «y de su lana», sería inicio de una nueva frase,
como si dijera: hizo enseres; es decir, vestimentas, lechos y otras cosas.
Dijo el poeta:
¿Te han conmovido las viajeras el día que partieron *** con el bello atavío de los enseres?
Y cabe que con su dicho: «de las pieles de los rebaños»
quiera únicamente las casas de cuero, como lo hemos adelantado primero.
Y entonces su dicho: «y de su lana»,
sería una coordinación con su dicho: «de las pieles de los rebaños»,
es decir: hizo también casas.
Dijo Ibn al-ʿArabī: Esto es algo que se difundió en aquellas tierras, y de lo cual carecen las nuestras: no se levantan entre nosotros tiendas sino de lino y lana. Y el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— tenía un pabellón de cuero; y basta con que el cuero de Ṭāʾif es de alto precio, de elevada manufactura y de hermosa superficie. Y él —Allah lo bendiga y le conceda paz— no lo contó como lujo ni lo vio como derroche, porque es de aquello con lo que Allah —Glorificado sea— ha favorecido como merced Suya y ha permitido como disfrute Suyo; y se manifestaron los aspectos de su utilidad en el recogimiento y el resguardo de la sombra, de lo cual la especie humana no puede prescindir. Y de lo extraño que ocurrió: visité a uno de los que se dan a la ascesis, de los negligentes, junto con algunos tradicionistas; entramos donde él, en una tienda de lino. Mi compañero, el tradicionista, le propuso llevarlo a su casa como huésped, y dijo: «Este es un lugar donde abunda el calor; y la casa es más benigna contigo y más grata para mí respecto de ti». Él respondió: «Esta tienda nos basta; y fue hecha por nosotros de lo más vil». Yo dije: «No es como afirmas: el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz—, que es el jefe de los ascetas, tenía un pabellón de cuero de Ṭāʾif; viajaba con él y se resguardaba bajo él». Quedó desconcertado, y lo vi en un grado de torpeza; lo dejé con mi compañero y me marché de él.
La tercera:
Su dicho —Exaltado sea—: «y de su lana, su pelo y su crin»: Allah —Glorificado sea— permitió beneficiarse de la lana de las ovejas, el pelo (wabar) de los camellos y la crin (shaʿr) de las cabras, como permitió lo mayor, que es degollarlas y comer sus carnes. Y no mencionó el algodón ni el lino porque no existían en las tierras de los árabes a quienes se dirigía; únicamente les enumeró lo que les había concedido como merced, y se les habló, en lo que conocían, con lo que comprendían. Y lo que haga sus veces y ocupe su lugar entra en el uso y en la merced como ella.
Esto es como Su dicho —Exaltado sea—: «y hace descender del cielo, de montañas en las que hay granizo
[9997]» [La Luz: 43]; les habló del granizo porque conocían su descenso frecuente entre ellos, y guardó silencio sobre la nieve porque no existía en sus tierras, siendo semejante a ella en cualidad y beneficio. Y el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— los mencionó a ambos juntos en la purificación, diciendo: «¡Oh Allah! Lávame con agua, nieve y granizo».
Dijo Ibn ʿAbbās: La nieve es algo blanco que desciende del cielo, y yo no la he visto jamás.
Y se dijo: el haber omitido el algodón y el lino fue solo por apartarse del lujo, pues la vestimenta de los siervos piadosos de Allah no es sino la lana. Esto es discutible,
pues Él —Glorificado sea— dice: «¡Oh hijos de Adán! Hemos hecho descender sobre vosotros un vestido que cubre vuestras vergüenzas», según lo ya expuesto en «Al-Aʿrāf»
[9998][Al-Aʿrāf: 26]. Y aquí dijo: «y os ha dispuesto túnicas», aludiendo al algodón y al lino con el término «túnicas». Y Allah sabe más.
Y «enseres» (athāthan):
dijo al-Jalīl: un disfrute reunido, unas cosas junto a otras,
de «aththa», cuando se hace abundante.
Dijo:
Y una cabellera que adorna el costado, negra, intensamente oscura *** espesa, como el racimo de la palmera entrelazado
[9999]
Ibn ʿAbbās: «enseres»: vestiduras.
Esta aleya implica la licitud de beneficiarse de las lanas, los pelos y las crines en toda circunstancia. Por ello dijeron nuestros compañeros: la lana de la bestia muerta y su pelo son puros; es lícito beneficiarse de ello en toda circunstancia, y se lava por temor a que se le haya adherido suciedad. Y así mismo Umm Salama transmitió del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— que dijo: «No hay inconveniente en la piel de la bestia muerta si se curte, y en su lana y su pelo si se lavan»
[10000]; porque es de aquello que la muerte no vuelve ilícito; sea pelo de animal cuya carne se come o no, como el pelo del hijo de Adán y del cerdo: todo ello es puro. Esto lo sostuvo Abū Ḥanīfa,
pero añadió, discrepando de nosotros, que el cuerno, el diente y el hueso son como el pelo.
Dijo: porque todas estas cosas no tienen espíritu; no se vuelven impuras por la muerte del animal.
Y al-Ḥasan al-Baṣrī, al-Layth b. Saʿd y al-Awzāʿī dijeron: todas las crines/pelos son impuros, pero se purifican con el lavado.
De al-Shāfiʿī hay tres transmisiones:
la primera: es puro, no se vuelve impuro por la muerte.
La segunda: se vuelve impuro.
La tercera: distinguir entre el pelo del hijo de Adán y el de otros: el pelo del hijo de Adán es puro y lo demás es impuro.
Nuestra prueba es la generalidad de Su dicho —Exaltado sea—: «y de su lana», la aleya. Nos favoreció al disponer para nosotros el beneficio de ello, y no especificó el pelo de la bestia muerta frente al del animal sacrificado; es, pues, una generalidad, salvo que una prueba lo impida. Además, el principio es que era puro antes de la muerte por consenso; quien pretenda que pasó a la impureza, sobre él recae la prueba.
Si se dijera: Su dicho —Exaltado sea—: «Se os ha prohibido la bestia muerta
[10001]» [La Mesa Servida: 3], y eso abarca el conjunto.
Diríamos: lo especificamos con lo que hemos mencionado, pues hay texto explícito en la mención de la lana; y en vuestra aleya no hay mención explícita de ello, de modo que nuestra prueba es más fuerte. Y Allah sabe más.
El shayj, el imām Abū Isḥāq —imām de los shāfiʿíes en Bagdad— se apoyó en que el pelo es una parte unida al animal por creación: crece con su crecimiento y se vuelve impuro con su muerte, como el resto de las partes. Se respondió que el crecimiento no es prueba de vida, pues la planta crece y no es un ser vivo. Y si ellos se apoyan en el crecimiento unido a lo que está sobre el animal, nosotros nos apoyamos en la separación (ibāna), que indica ausencia de sensación, lo cual indica ausencia de vida.
En cuanto a lo que mencionaron los ḥanafíes sobre el hueso, el diente y el cuerno —que son como el pelo—, lo conocido entre nosotros es que eso es impuro como la carne. Ibn Wahb dijo como Abū Ḥanīfa.
Y tenemos una tercera opinión: si las puntas de los cuernos y de las pezuñas se asimilan a sus bases o al pelo: dos opiniones. Asimismo, lo piloso de las plumas tiene el dictamen del pelo, y lo óseo de ellas tiene el dictamen del hueso.
Nuestra prueba es su dicho —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «No os beneficiéis de la bestia muerta en nada». Esto es general respecto de ella y de toda parte de ella, salvo aquello cuya prueba se establezca.
Y entre la prueba concluyente de ello está Su dicho —Exaltado sea—: «Dijo: ¿quién dará vida a los huesos cuando estén deshechos?
[10002]» [Yā Sīn: 78].
Y dijo —Exaltado sea—: «Y mira los huesos: cómo los elevamos
[10003]» [La Vaca: 259].
Y dijo: «y revestimos los huesos de carne
[10004]» [Los Creyentes: 14].
Y dijo: «¿acaso cuando seamos huesos carcomidos?
[10005]» [Los Que Arrancan: 11]. El fundamento son los huesos, y el espíritu y la vida están en ellos como en la carne y la piel.
Y en el ḥadiz de ʿAbd Allāh b. ʿUkaym: «No os beneficiéis de la bestia muerta ni de su piel ni de su tendón».
Si se dijera: se ha establecido en el Ṣaḥīḥ que el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo acerca de la oveja de Maymūna: «¿No os habríais beneficiado de su piel?». Dijeron: «¡Mensajero de Allah! Es una bestia muerta». Dijo: «Solo se ha prohibido comerla». Y el hueso no se come.
Diríamos: el hueso se come, especialmente el hueso del cordero
[10006] lactante, del cabrito y del ave; y el hueso del animal grande se asa y se come. Y lo que hemos mencionado antes indica la existencia de vida en él. Y lo que era puro por la vida y se hace lícito por el sacrificio ritual se vuelve impuro por la muerte. Y Allah sabe más.
La cuarta:
Su dicho —Exaltado sea—: «de las pieles de los rebaños» es general respecto de la piel del vivo y del muerto; por tanto, es lícito beneficiarse de las pieles de la bestia muerta aunque no se curtan. Esto lo sostuvo Ibn Shihāb al-Zuhrī y al-Layth b. Saʿd.
Dijo al-Ṭaḥāwī: no hemos hallado de ninguno de los juristas la licitud de vender la piel de la bestia muerta antes del curtido, salvo de al-Layth.
Dijo Abū ʿUmar: quiere decir: de los juristas, imames de la fatwā en las ciudades tras los tābiʿūn; en cuanto a Ibn Shihāb, eso es auténtico de él, y es la opinión que la mayoría de la gente de conocimiento desaprobó. Se ha transmitido de ambos lo contrario de esta opinión, pero la primera es más conocida.
Digo: al-Dāraquṭnī mencionó en sus Sunan el ḥadiz de Yaḥyā b. Ayyūb, de Yūnus y ʿAqīl, de al-Zuhrī; y el ḥadiz de Baqiyya, de al-Zubaydī; y el ḥadiz de Muḥammad b. Kathīr al-ʿAbdī y Abū Salama al-Munqarī, de Sulaymān b. Kathīr, de al-Zuhrī; y dijo al final de ellos: «Estas son cadenas auténticas».
La sexta:
Los sabios discreparon acerca de si la piel de la bestia muerta, cuando se curte, se purifica o no. Ibn ʿAbd al-Ḥakam transmitió de Mālik algo semejante a la doctrina de Ibn Shihāb en ello. Ibn Khuwayz Mandād lo mencionó también en su libro, de Ibn ʿAbd al-Ḥakam.
Dijo Ibn Khuwayz Mandād: es la opinión de al-Zuhrī y al-Layth.
Dijo: lo aparente del madhhab de Mālik es lo que mencionó Ibn ʿAbd al-Ḥakam: que el curtido no purifica la piel de la bestia muerta, pero permite beneficiarse de ella en cosas secas; no se reza sobre ella ni se come en ella.
En al-Mudawwana de Ibn al-Qāsim: quien usurpa una piel de bestia muerta sin curtir y la destruye, debe su valor. Y se narró que esa es la opinión de Mālik.
Abū al-Faraj mencionó que Mālik dijo: quien usurpa a un hombre una piel de bestia muerta sin curtir, no debe nada.
Dijo Ismāʿīl: salvo que sea de un mago. Ibn Wahb e Ibn ʿAbd al-Ḥakam transmitieron de Mālik la licitud de venderla. Esto respecto de la piel de toda bestia muerta excepto el cerdo únicamente, porque el sacrificio ritual no opera en él; así, con mayor razón, el curtido.
Dijo Abū ʿUmar: toda piel de animal sacrificado ritualmente es lícito usarla para la ablución y otras cosas. Mālik detestaba hacer la ablución en un recipiente de piel de bestia muerta tras el curtido, según divergencia en sus dichos; y una vez dijo: solo lo detestó para sí mismo. Y se detesta rezar sobre ella y venderla; un grupo de sus compañeros lo siguió en ello. En cuanto a la mayoría de los medinenses, están por permitirlo y autorizarlo, por el dicho del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz—: «Cualquier piel que se curte, queda purificada». Sobre esto está la mayoría de la gente del Ḥijāz y de Irak, entre los juristas y los tradicionistas; y es la elección de Ibn Wahb.
La séptima:
El imām Aḥmad b. Ḥanbal —Allah tenga misericordia de él— sostuvo que no es lícito beneficiarse de las pieles de la bestia muerta en nada, aunque se curtan, porque son como la carne de la bestia muerta. Los reportes sobre el beneficio tras el curtido refutan su dicho. Y argumentó con el ḥadiz de ʿAbd Allāh b. ʿUkaym —lo transmitió Abū Dāwūd—. Dijo: se nos leyó la carta del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— en la tierra de Juhayna, cuando yo era un muchacho joven: «No os beneficiéis de la bestia muerta ni de su piel ni de su tendón».
Y en una versión: «un mes antes de su muerte»
[10007] Lo transmitió al-Qāsim b. Mukhaymira, de ʿAbd Allāh b. ʿUkaym. Dijo: «unos shuyūkh nuestros nos contaron que el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— les escribió».
Dijo Dāwūd b. ʿAlī: pregunté a Yaḥyā b. Maʿīn sobre este ḥadiz; lo debilitó y dijo: «no es nada; solo dice: me lo contaron los shuyūkh».
Dijo Abū ʿUmar: si fuera firme, cabría que fuera contrario a los ḥadices transmitidos de Ibn ʿAbbās, ʿĀʾisha, Salama b. al-Muḥabbaq y otros; pues es posible que el sentido del ḥadiz de Ibn ʿUkaym —«no os beneficiéis de la bestia muerta de su piel»— sea antes del curtido. Y si admite que no sea contrario, no nos es lícito hacerlo contrario; debemos aplicar ambos reportes en la medida de lo posible. Y el ḥadiz de ʿAbd Allāh b. ʿUkaym, aunque fuera un mes antes de la muerte del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— como vino en el reporte, es posible que el episodio de Maymūna y la audición de Ibn ʿAbbās de él —«cualquier piel que se curte, queda purificada»— fuera una semana antes de su muerte, o menos de una semana. Y Allah sabe más.
La octava:
Lo conocido entre nosotros es que la piel del cerdo no entra en el ḥadiz ni la abarca la generalidad; y lo mismo el perro según al-Shāfiʿī.
Y según al-Awzāʿī y Abū Thawr: no se purifica por el curtido sino la piel de aquello cuya carne se come. Maʿn b. ʿĪsā transmitió de Mālik que fue preguntado por la piel del cerdo si se curte, y lo detestó.
Dijo Ibn Waḍḍāḥ: oí a Saḥnūn decir: no hay inconveniente en ello. Y así lo dijo Muḥammad b. ʿAbd al-Ḥakam, y Dāwūd b. ʿAlī y sus compañeros, por su dicho —sobre él la paz—: «cualquier piel
[10008] que se curte, queda purificada».
Dijo Abū ʿUmar: cabe que con este dicho pretendiera la generalidad de las pieles respecto de las cuales es conocido el beneficio; en cuanto al cerdo, no entra en el sentido, porque no es conocido beneficiarse de su piel, ya que el sacrificio ritual no opera en él. Y hay otra prueba:
lo que dijo al-Naḍr b. Shumayl: «al-ihāb» es la piel de vaca, oveja y camello; y lo demás se dice de ello: «piel», no «ihāb».
Digo: la piel del perro, y también la de aquello cuya carne no se come, no es conocido beneficiarse de ella, por lo que no se purifica. Y el Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «Es ilícito comer todo fiero de colmillo». Así, el sacrificio ritual en ellos no es sacrificio, como tampoco en el cerdo es sacrificio. Al-Nasāʾī transmitió de al-Miqdām b. Maʿdīkarib que dijo: «El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— prohibió la seda, el oro y los miāthir de tigres/leopardos»
[10009]
La novena:
Los juristas discreparon acerca de qué es el curtido por el cual se purifican las pieles de la bestia muerta. Dijeron los compañeros de Mālik —y es lo conocido de su madhhab—: todo lo que curte la piel, sea sal, qaraz, alumbre u otra cosa, permite beneficiarse de ella. Así lo dijeron también Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y es la opinión de Dāwūd.
Al-Shāfiʿī tiene dos opiniones en esta cuestión:
una: esta.
La otra: que no se purifica sino con alumbre y qaraz, porque ese es el curtido conocido en tiempos del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz—. Sobre ello interpretó al-Khaṭṭābī —y Allah sabe más— lo que transmitió al-Nasāʾī de Maymūna, esposa del Profeta —Allah lo bendiga y le conceda paz—: que pasaron junto al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— unos hombres de Quraysh arrastrando una oveja suya como si fuera un caballo. El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— les dijo: «Si tomarais su piel». Dijeron: «Es una bestia muerta». El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le conceda paz— dijo: «La purifican el agua y el qaraz».
La décima:
Su dicho —Exaltado sea—: «enseres».
Al-athāth: el ajuar de la casa; su singular es athātha. Esto es lo que dijo Abū Zayd al-Anṣārī.
Y dijo al-Umawī: al-athāth es el ajuar de la casa; su plural es ātha y uthuth.
Y otros dijeron: al-athāth son todas las clases de riqueza, y no tiene singular de su misma forma.
Y dijo al-Jalīl: su origen es la abundancia y la reunión de unas cosas del ajuar con otras hasta hacerse abundante; de ello «cabello athīth», es decir: espeso. Y se dice: «aththa el cabello de fulano, yaʾiththu aththan», cuando se hace abundante y se enmaraña.
Dijo Imruʾ al-Qays:
Y una cabellera que adorna el costado, negra, intensamente oscura *** espesa, como el racimo de la palmera entrelazado
Y se dijo: al-athāth es lo que se viste y sobre lo que se tiende.
Y «me he provisto de enseres» (taʾaththat-tu): cuando uno se hace de enseres.
De Ibn ʿAbbās —Allah esté complacido con él—: «enseres»: riqueza.
Ya ha precedido la explicación de «al-ḥīn»
[10010]; aquí es un tiempo no determinado, según cada persona: o bien con su muerte, o bien con la pérdida de esas cosas que son enseres.
Y de esta expresión es el dicho del poeta:
¿Te han conmovido las viajeras el día que partieron *** con el bello atavío de los enseres?
Notas y Referencias
[9995] Las fuentes han vacilado en el cómputo de estas cuestiones.
[9996] Al-najʿa y al-intijāʿ: buscar el pasto y los lugares donde cae la lluvia.
[9997] Véase t. 12, p. 289.
[9998] Véase t. 7, p. 182.
[9999] El verso es de la Muʿallaqa de Imruʾ al-Qays. Al-farʿ: el cabello completo. Al-matn y al-matna: lo que está a la derecha y a la izquierda de la columna vertebral, de nervio y carne. Al-fāḥim: lo intensamente negro. Al-qinw (con kasra o ḍamma): el racimo, esto es, el espádice. Al-mutaʿathkil: el que se ha entremezclado, unas partes con otras, por su abundancia.
[10000] Y el ḥadiz conocido: «Cualquier ihāb que se curte, queda purificado», lo transmitieron Aḥmad, al-Tirmidhī, al-Nasāʾī e Ibn Mājah.
[10001] Véase t. 6, p. 47.
[10002] Véase t. 15, p. 58.
[10003] Véase t. 3, p. 288.
[10004] Véase t. 12, p. 108.
[10005] Véase t. 19, p. 188.
[10006] En ا، ج، ح، و: «el camello».
[10007] La palabra «un mes» falta en las Sunan de Abū Dāwūd.
[10008] Al-misk (con fatḥa y sukūn de la sīn): la piel. Algunos lo restringieron a la piel del cabritillo, luego se generalizó hasta que toda piel pasó a llamarse misk; el plural es misk y musūk.
[10009] Es decir: prohibió que se extiendan sus pieles sobre la silla y las monturas para sentarse sobre ellas, por lo que hay en ello de soberbia; o porque es atuendo de los no árabes; o porque el pelo es impuro y no admite curtido. (De Sharḥ Sunan al-Nasāʾī). Al-miāthir: pieles rellenas que se colocan sobre la montura.
[10010] Véase t. 1, p. 321, y t. 9, p. 360 y ss.