Las Abejas
النحل An-NahlVersículo (Español)
[16:69] Aliméntense de los frutos y transiten por donde les ha facilitado su Señor". De su abdomen sale un jarabe de diferentes colores que es medicina para la gente. En esto hay un signo para quienes reflexionan.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Luego come de todos los frutos y sigue los caminos de tu Señor, dócilmente. De sus vientres sale una bebida de diversos colores, en la que hay curación para la gente. Ciertamente, en ello hay un signo para un pueblo que reflexiona} (69)
Dice, Exaltado sea:
«Luego come de todos los frutos»,
esto es, que ella no come sino las flores de los árboles.
«y sigue los caminos de tu Señor»,
es decir, los caminos de tu Señor.
Y los caminos:
son las sendas; y los atribuyó a Él, porque Él es su Creador. Es decir: entra en los caminos de tu Señor para buscar el sustento en las montañas y entre los árboles.
«dóciles»,
plural de ذلول, que es “sumiso, obediente”,
es decir:
obediente, sometida. Así,
«dóciles»
es un circunstancial (ḥāl) referido a las abejas.
Es decir:
se dejan conducir y van adonde su dueño quiere; porque siguen a sus dueños adondequiera que vayan; así lo dijo Ibn Zayd.
Y se dijo:
que lo pretendido por Su dicho:
«dóciles»
son los caminos.
Viene a decir:
que sus sendas están allanadas, fáciles de transitar; y esto lo prefirió al-Ṭabarī; y
«dóciles»
es un circunstancial referido a los caminos. Y el yaʿsūb es el señor de
[9953] las abejas: cuando se detiene, se detienen; y cuando marcha, marchan.
Dice, Exaltado sea:
«De sus vientres sale una bebida de diversos colores, en la que hay curación para la gente»
En ello hay nueve cuestiones:
La primera:
Su dicho, Exaltado sea:
«De sus vientres sale una bebida».
El discurso vuelve a la exposición informativa, a modo de enumeración de la gracia y de llamada de atención hacia la lección; y dijo:
«De sus vientres sale una bebida»,
esto es, la miel. Y la mayoría de la gente sostiene que la miel sale de las bocas de las abejas.
Y se transmitió de ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— que dijo, en su menosprecio de este mundo:
«La vestidura más noble del hijo de Adán en él es la saliva de un gusano, y su bebida más noble es el excremento de una abeja».
Lo aparente de esto es que procede de otro lugar distinto de la boca. En suma, sale, y no se sabe si de su interior o de su parte inferior; pero su perfección no se logra sino por el calor de sus alientos. Y Aristóteles fabricó una colmena de vidrio para observar el modo en que elaboran; pero ellas rehusaron trabajar hasta que se untó el interior del vidrio con barro; lo mencionó al-Ġaznawī.
Y dijo:
«de sus vientres»,
porque la transformación de los alimentos no se da sino en el vientre.
La segunda:
Su dicho, Exaltado sea:
«de diversos colores»,
quiere decir: sus clases, como el rojo, el blanco y el amarillo; y lo sólido y lo líquido. La madre es una, y los hijos son distintos: prueba de que el Poder lo diversificó conforme a la diversificación del alimento; del mismo modo que su sabor varía según varían los pastos.
Y de este sentido es la palabra de Zaynab al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Sus abejas han comido ʿurfut
[9954]»,
cuando comparó su olor con el olor de los maġāfīr.
La tercera:
Su dicho, Exaltado sea:
«en la que hay curación para la gente».
El pronombre se refiere a la miel; así lo dijo la mayoría.
Es decir:
en la miel hay curación para la gente.
Y se transmitió de Ibn ʿAbbās, al-Ḥasan, Muǧāhid, al-Ḍaḥḥāk, al-Farrāʾ e Ibn Kaysān:
que el pronombre se refiere al Corán; es decir: en el Corán hay curación.
Al-Naḥḥās:
Y esta es una buena opinión; o bien: en lo que os hemos relatado de aleyas y pruebas hay curación para la gente.
Y se dijo:
que la miel contiene curación; y esta opinión es también evidente, porque la mayoría de las bebidas y electuarios con los que se trata tienen su base en la miel.
Dijo el cadí Abū Bakr b. al-ʿArabī:
Quien dice que es el Corán, lo veo lejano que sea correcto atribuírselo a ellos; y aun si fuese correcto por transmisión, no lo sería por razón, pues el curso del discurso entero es sobre la miel; no hay mención del Corán en ello.
Dijo Ibn ʿAṭiyya:
Y un grupo de gente ignorante sostuvo que esta aleya se refiere a la Gente de la Casa y a los Banū Hāšim; que ellos son las abejas, y que la bebida es el Corán y la sabiduría. Algunos lo mencionaron en una sesión de al-Manṣūr Abū Ǧaʿfar al-ʿAbbāsī,
y un hombre de los presentes le dijo:
«Que Dios haga que tu comida y tu bebida sean de lo que sale de los vientres de los Banū Hāšim».
Hizo reír a los presentes, el otro quedó desconcertado, y se manifestó la necedad de su dicho.
La cuarta:
Los sabios discreparon acerca de Su dicho, Exaltado sea:
«en la que hay curación para la gente»:
¿es en sentido general o no?
Un grupo dijo:
Es general en toda circunstancia y para toda persona. Se transmitió de Ibn ʿUmar que no padecía llaga ni nada sin aplicarse miel; incluso el forúnculo, cuando le salía, se lo untaba con miel. Y al-Naqqāš narró de Abū Waǧra que se aplicaba colirio de miel, se purgaba con miel y se trataba con miel.
Y se transmitió que ʿAwf b. Mālik al-Ašǧaʿī enfermó y se le dijo:
«¿No te tratamos?»
Dijo:
«Traedme agua, pues Dios —Exaltado sea— dice:
«E hicimos descender del cielo un agua bendita
[9955]»
[Q: 9].
Luego dijo:
«Traedme miel, pues Dios —Exaltado sea— dice:
«en la que hay curación para la gente»;
y traedme aceite, pues Dios —Exaltado sea— dice:
«de un árbol bendito
[9956]»
[al-Nūr: 35]».
Le trajeron todo ello, lo mezcló todo y lo bebió, y sanó.
Y entre ellos hay quien dijo:
que es general cuando se mezcla con vinagre y se cuece, resultando una bebida de la que se obtiene beneficio en toda circunstancia, para toda dolencia.
Y otro grupo dijo:
que ello es particular y no implica generalidad en toda afección ni en toda persona; sino que es una información de que cura, como curan otros medicamentos, en algunos casos y en una situación y no en otra. Así, el beneficio de la aleya es informar de que es un remedio con el que se ha obtenido mucha curación, y que se ha convertido en mezcla y auxiliar de los medicamentos en bebidas y electuarios. Y este no es el primer término general que se especifica: el Corán está lleno de ello; y en la lengua de los árabes el general viene a menudo con sentido de particular, y el particular con sentido de general. Y de lo que indica que no es general es que «curación» es un indefinido en contexto afirmativo, y no hay generalidad en ello según el consenso de los lingüistas, de los verificadores entre la gente del saber y de los diversos entre los uṣūlīes. Pero un grupo de gente veraz y resuelta lo llevó al sentido general: se curaban con miel de todos los dolores y enfermedades, y sanaban de sus dolencias por la bendición del Corán y por la veracidad de la confirmación y la certeza.
Ibn al-ʿArabī:
Quien tiene débil su intención y su costumbre lo domina en lo religioso, lo toma conforme a la opinión de los médicos; y todo procede del decreto del Agente que hace lo que quiere.
La quinta:
Si alguien dijera: hemos visto a quien la miel le beneficia y a quien le perjudica; ¿cómo puede ser curación para la gente?
Se le responde:
el agua es vida de toda cosa, y hemos visto a quien el agua lo mata si la toma en un estado que se opone a una dolencia del cuerpo; y hemos visto la curación de la miel en la mayoría de estas bebidas. Al-Zajjāǧ dijo algo de este sentido. Y los médicos, sin excepción, han coincidido en elogiar la utilidad general del sakanǧabīn
[9957] para toda enfermedad, y su base es la miel; y así también el resto de los electuarios. Además, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— cortó de raíz la enfermedad de la objeción y eliminó la faz de la posibilidad cuando ordenó a quien se quejaba del vientre que bebiera miel; y cuando su hermano le informó de que no le había aumentado sino la diarrea, le ordenó repetir la bebida, y sanó.
Y dijo:
«Dios ha dicho la verdad, y el vientre de tu hermano ha mentido».
La sexta:
Algunos médicos zindīqs objetaron este ḥadīṯ diciendo: los médicos han acordado que la miel es laxante; ¿cómo se prescribe a quien padece diarrea?
La respuesta es que esa palabra es verdadera en sí misma para quien ha alcanzado la confirmación de su Profeta —sobre él la paz—: la emplea del modo que él determinó y en el lugar en que ordenó, con intención firme y buena disposición interior; entonces verá su beneficio y percibirá su bendición, tal como ocurrió al dueño de esa miel y a otros, como se ha mencionado. En cuanto a lo que se ha referido de consenso, es prueba de su ignorancia de la transmisión, pues no restringió y generalizó.
Dijo el imām Abū ʿAbd Allāh al-Māzarī:
Debe saberse que la diarrea sobreviene por muchas causas; entre ellas, la diarrea producida por empacho y por heydas
[9958] Y los médicos concuerdan, en un caso así, en que su tratamiento consiste en dejar actuar a la naturaleza y su acción; y si necesita un auxiliar para la evacuación, se la auxilia mientras la fuerza permanezca. En cambio, detenerla es perjudicial.
Cuando esto queda claro, decimos:
Es posible que aquel hombre padeciera diarrea por plenitud y heydah; el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le ordenó beber miel y ello se la aumentó, hasta que la materia se agotó; entonces la diarrea se detuvo, y el beber miel le resultó adecuado. Si esto se sale del arte de la medicina, ello indica la ignorancia del objetor respecto de ese arte.
Dijo:
No buscamos apoyo para la palabra de nuestro Profeta en que los médicos lo confirmen; antes bien, si lo desmintieran, los desmentiríamos a ellos, los declararíamos incrédulos y lo confirmaríamos a él —Dios le bendiga y le conceda paz—. Y si nos aportaran por observación la veracidad de lo que dijeron, entonces necesitaríamos interpretar la palabra del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y encauzarla hacia lo correcto, pues se ha establecido la prueba de que él no miente.
La séptima:
En Su dicho, Exaltado sea:
«en la que hay curación para la gente»,
hay prueba de la licitud de tratarse mediante la ingestión de medicamentos y otras cosas, en contra de quienes lo reprobaron entre los grandes sabios. Y ello refuta a los sufíes que pretenden que la walāya no se completa sino cuando uno se complace con toda aflicción que le sobreviene, y que no le es lícito medicarse. No hay sentido en quien lo niega.
En el Ṣaḥīḥ se narra de Ǧābir, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
«Para toda enfermedad hay un remedio; y cuando se acierta con el remedio de la enfermedad, sana con el permiso de Dios».
Y Abū Dāwūd y al-Tirmiḏī narraron de Usāma b. Šarīk que dijo:
Los beduinos dijeron: «¿No hemos de tratarnos, Mensajero de Dios?»
Dijo:
«Sí. Siervos de Dios, trataos; pues Dios no ha puesto una enfermedad sin poner para ella una curación o un remedio, salvo una enfermedad».
Dijeron: «¿Cuál es, Mensajero de Dios?»
Dijo:
«La senectud».
Es la formulación de al-Tirmiḏī,
y dijo:
ḥadīṯ bueno y auténtico.
Y se transmitió de Abū Ḫuzāma, de su padre, que dijo:
Pregunté al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dije: «Mensajero de Dios, ¿qué opinas de conjuros con los que nos conjuramos, y de medicina con la que nos tratamos, y de precaución con la que nos prevenimos: ¿rechaza algo del decreto de Dios?»
Dijo:
«Es parte del decreto de Dios».
Dijo:
ḥadīṯ bueno; y no se conoce de Abū Ḫuzāma otro ḥadīṯ que este.
Y dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Si en algo de vuestros remedios hay bien, está en una sangría de ventosa, o en una bebida de miel, o en una cauterización con fuego; y no me agrada cauterizarme».
Lo recogió el Ṣaḥīḥ. Los ḥadīṯes sobre este asunto son más de los que pueden enumerarse. Y sobre la licitud de medicarse y de recurrir a la ruqya está la mayoría de los sabios.
Se transmitió que Ibn ʿUmar se cauterizó por la laqwa
[9959] y se conjuró por la picadura del escorpión. Y de Ibn Sīrīn: que Ibn ʿUmar daba a beber a su hijo el tiryāq
[9960]
Y Mālik dijo:
No hay inconveniente en ello.
Y quienes lo reprobaron argumentaron con lo que narró Abū Hurayra, que dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Entró una comunidad, en su totalidad
[9961], en el Paraíso: no pedían ruqya, no se cauterizaban, no se auguraban malos presagios, y en su Señor confiaban».
Dijeron:
Así, lo obligatorio para el creyente es dejar eso, aferrándose a Dios, confiando en Él, teniendo certeza en Él y entregándose a Él; pues Dios —Exaltado sea— ya ha sabido los días de enfermedad y los días de salud, y si las criaturas se esforzaran por disminuirlo o aumentarlo, no podrían.
Dijo Dios —Exaltado sea—:
«No acontece ninguna desgracia en la tierra ni en vosotros mismos sin que esté en un Libro antes de que la hagamos existir
[9962]»
[al-Ḥadīd: 22].
Y entre quienes fueron a esta opinión hay un grupo de gente de mérito y de tradición; y es la opinión de Ibn Masʿūd y Abū al-Dardāʾ —Dios esté complacido con ambos—.
ʿUṯmān b. ʿAffān entró a ver a Ibn Masʿūd durante la enfermedad en la que falleció, y ʿUṯmān le dijo:
«¿De qué te quejas?»
Dijo:
«De mis pecados».
Dijo:
«¿Y qué deseas?»
Dijo:
«La misericordia de mi Señor».
Dijo:
«¿No he de llamarte a un médico?»
Dijo:
«El médico me enfermó…».
… y mencionó el ḥadīṯ. Y vendrá completo en el mérito de al-Wāqiʿa, si Dios —Exaltado sea— quiere.
Y Wakīʿ mencionó, diciendo:
Nos narró Abū Hilāl, de Muʿāwiya b. Qurra, que dijo: Abū al-Dardāʾ enfermó; lo visitaron y dijeron: «¿No llamamos para ti a un médico?»
Dijo:
«El médico me ha postrado».
A esto fue al-Rabīʿ b. Ḫayṯam. Y Saʿīd b. Ǧubayr reprobaba las ruqyas. Y al-Ḥasan reprobaba beber todos los medicamentos salvo la leche y la miel.
Los primeros respondieron al ḥadīṯ diciendo que no hay prueba en él, porque cabe que se refiera a un tipo de cauterización reprobable; lo indica que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— cauterizó a Ubayy el día de al-Aḥzāb en su vena akḥal
[9963] cuando fue herido.
Y dijo:
«La curación está en tres»,
como ya se ha mencionado.
Y cabe que se refiera a ruqyas con algo que no está en el Libro de Dios.
Y el Altísimo dijo:
«Y hacemos descender del Corán lo que es curación
[9964]»
[al-Isrāʾ: 82],
según se explicará.
Y conjuró a sus compañeros y les ordenó la ruqya, según se explicará.
La octava:
Mālik y un grupo de sus compañeros sostuvieron que no hay zakāt en la miel, aunque sea alimento comestible y de sustento. Y la opinión de al-Šāfiʿī difiere al respecto; y lo que determinó en su opinión nueva es que no hay zakāt en ella.
Y Abū Ḥanīfa sostuvo la obligatoriedad de la zakāt de la miel, poca o mucha, porque el niṣāb, según él, no es condición en ella.
Y Muḥammad b. al-Ḥasan dijo:
No hay nada en ella hasta que alcance ocho afrāq
[9965]; y el farq son treinta y seis raṭl de los raṭl de Irak.
Y Abū Yūsuf dijo:
En cada diez odres, un odre,
apoyándose en lo que narró al-Tirmiḏī de Ibn ʿUmar, que dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«En la miel, por cada diez odres, un odre».
Dijo Abū ʿĪsā: en su isnād hay objeción; y no se autentica del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en este capítulo nada de gran solidez. Y la práctica, según la mayoría de la gente del saber, es conforme a esto; y así lo dicen Aḥmad e Isḥāq.
Y algunos de la gente del saber dijeron:
No hay nada en la miel.
La novena:
Su dicho, Exaltado sea:
«Ciertamente, en ello hay un signo para un pueblo que reflexiona»,
es decir:
que toma lección.
Y entre las lecciones en las abejas, para quien mira con justicia y afina el pensamiento sobre lo asombroso de su asunto, está que la certeza atestigua que Quien les inspira esta sutil artesanía, pese a su débil constitución, y su pericia en su ingenio, en la diversidad de sus estados, es Dios —Glorificado y Exaltado sea—,
como dijo:
«Y tu Señor inspiró a las abejas»
[al-Naḥl: 68],
la aleya.
Luego, que comen lo agrio, lo amargo, lo dulce, lo salado y las hierbas dañinas
[9966], y Dios —Exaltado sea— lo convierte en miel dulce y curación; y en esto hay prueba de Su poder.
Notas y Referencias
[9953] Yaʿsūb: es la reina, y las abejas no tienen otra jefa; y el macho de la abeja es el que fecunda a la reina y luego muere. Esto es lo que establecen los especialistas respecto de este género.
[9954] Al-ǧars: comer. Y al-ʿurfut (con ḍamma): árbol del ṭalḥ. Tiene una resina de olor desagradable; si las abejas lo comen, su olor pasa a su miel. Es decir: bebiste una miel cuyas abejas comieron del árbol del ṭalḥ.
[9955] Véase t. 17, p. 6. Y lo aparente es que lo “bendito” se refiere al agua de lluvia, pues es de máxima pureza: es curación de enfermedades y purificadora de gérmenes. (Nota del editor).
[9956] Véase t. 12, p. 262.
[9957] Sakanǧīn: bebida arabizada; es decir, vinagre y miel (de los vocablos persas arabizados).
[9958] Heydas: plural de heydah; es la diarrea (evacuación del vientre).
[9959] Laqwa (con fatḥa): enfermedad que afecta al rostro y lo inclina hacia uno de sus lados.
[9960] Tiryāq: lo que se usa para contrarrestar el veneno, entre medicamentos y electuarios; es un término arabizado.
[9961] Es decir: entraron juntos, de modo que el último de ellos se precipita sobre el primero. Y dijo Ibn al-Aʿrābī: al-qaḍ son los guijarros grandes, y al-qaḍīḍ los guijarros pequeños; es decir: entraron con el grande y el pequeño.
[9962] Véase t. 17, p. 194.
[9963] Al-akḥal: vena en el centro del antebrazo.
[9964] Véase p. 315 de este volumen.
[9965] En las versiones ج y و y ي: «cinco afrāq».
[9966] Esto no se ha confirmado entre los apicultores. (Nota del editor).