Las Abejas
النحل An-NahlVersículo (Español)
[16:68] Tu Señor les inspiró a las abejas: "Habiten en las moradas que hayan construido en las montañas, en los árboles y en las que la gente les construya.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Y tu Señor inspiró a las abejas: «Tomad para vosotras casas en las montañas, y en los árboles, y en lo que ellos construyen en emparrados»} (68)
En él hay tres cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y tu Señor inspiró a las abejas», ya ha precedido la exposición acerca de la revelación (waḥy), y de que puede venir con el sentido de: [9946] la inspiración (ilhām), que es lo que Dios —Exaltado sea— crea en el corazón desde el inicio, sin causa aparente; y ello procede de Su dicho —Exaltado sea—:
«Y por el alma y Quien la modeló. Y le inspiró su perversidad [9947] y su piedad»
[al-Šams: 7-8]. Y de ello son también las bestias: lo que Dios —Glorificado sea— crea en ellas de comprensión de sus beneficios, de evitación de sus perjuicios y de administración de su sustento.
Y el Poderoso y Majestuoso informó de ello respecto de la tierra cuando dijo:
«Relatará sus noticias. Porque tu Señor le inspiró [9948]»
[al-Zalzala: 4-5].
Dijo Ibrāhīm al-Ḥarbī: Dios —Poderoso y Majestuoso— tiene en lo inanimado una capacidad cuya realidad no se conoce; no le llegó un mensajero de parte de Dios, pero Dios —Exaltado sea— se lo dio a conocer, es decir, se lo inspiró.
No hay discrepancia entre los intérpretes en que la revelación aquí tiene el sentido de: la inspiración.
Y leyó Yaḥyà b. Waththāb: «a las abejas», con la ḥā’ en fatḥa. Y se las llamó naḥlan porque Dios —Poderoso y Majestuoso— les otorgó (naḥalahā) la miel que sale de ellas; así lo dijo al-Zaǧǧāǧ.
Al-Ǧawharī dijo: al-naḥl y al-naḥla: el avispón; se aplica al macho y a la hembra, hasta el punto de decirse: yaʿsūb. Y «abejas» se trata en femenino en la lengua de la gente del Ḥiǧāz, y todo plural cuya relación con su singular no difiere sino por la hā’.
Y se transmitió en un ḥadiz de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Todas las moscas están en el Fuego; se las hace castigo para la gente del Fuego, excepto las abejas»; lo mencionó al-Tirmiḏī al-Ḥakīm en Nawādir al-uṣūl.
Y se transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— prohibió matar a la hormiga, a la abeja, a la abubilla y al alcaudón [9949] Lo transmitió también Abū Dāwūd; y vendrá en «Las hormigas [9950]», si Dios —Exaltado sea— quiere.
La segunda:
Su dicho —Exaltado sea—:
«que toméis para vosotras, de las montañas, casas, y de los árboles», esto es cuando no tiene dueño [9951]
{Y de lo que ellos construyen en emparrados}, Dios dispuso las casas de las abejas en estas tres clases: o bien en las montañas y sus cavidades, o bien en el interior ahuecado de los árboles, o bien en lo que el hijo de Adán construye en emparrados: de los aǧbāḥ [9952], las colmenas y los muros, y otras cosas.
Y ʿaraša aquí significa: preparó; y se usa mayormente respecto de lo que consiste en trabar con perfección las ramas y la madera y ordenar sus sombras; de ello el ʿarīš que se hizo para el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el día de Badr; y de esto procede el término ʿarš.
Se dice: ʿaraša yaʿrišu y yaʿrušu [con kasra en la rā’ y con ḍamma], y se recitó de ambas maneras. Ibn ʿĀmir lo leyó con ḍamma, y los demás con kasra; y se discrepó sobre ello respecto de ʿĀṣim.
La tercera:
Dijo Ibn al-ʿArabī: Y de lo asombroso de lo que Dios creó en las abejas está que las inspiró a adoptar para sus casas la forma hexagonal; con ello se enlazan hasta llegar a ser como una sola pieza. Y ello porque las figuras, desde el triángulo hasta el decágono, si se reúne cada una de ellas con sus semejantes, no se enlazan y quedan entre ambas huecos, excepto la figura hexagonal: pues si se reúne con sus semejantes, se enlaza, como si fuera una sola pieza.
Notas y Referencias
[9946] Véase t. 4, p. 85.
[9947] Véase t. 20, p. 75 y p. 145.
[9948] Véase t. 20, p. 75 y p. 145.
[9949] Alcaudón: ave de gran cabeza y pico; tiene un plumaje abundante, la mitad blanco y la mitad negro; caza pajarillos.
[9950] Véase t. 13, p. 169 y ss.
[9951] Así en y. Y en a: «dueño».
[9952] Aǧbāḥ: colmenas de abejas en la montaña, en las que se produce miel.