Abraham
إبراهيم IbrahimVersículo (Español)
[14:37] ¡Oh, Señor nuestro! He establecido parte de mi descendencia en un valle árido de poca vegetación junto a Tu Casa Sagrada, para que, ¡oh, Señor nuestro!, cumplan con la oración. Infunde en los corazones de la gente amor por mi descendencia, y provéelos de todo alimento para que sean agradecidos.
Tafsir de Al-Qurtubi
{«¡Señor nuestro! Ciertamente, he establecido a parte de mi descendencia en un valle sin cultivo, junto a Tu Casa Sagrada. ¡Señor nuestro!, para que establezcan la oración. Haz, pues, que los corazones de algunas gentes se inclinen hacia ellos, y provéeles de frutos, para que quizá agradezcan»} (37)
فيه ست مسائل :
La primera:
Al-Bujārī transmitió de Ibn ʿAbbās: «Lo primero que las mujeres tomaron fue el cinturón (al-minṭaq) por parte de la madre de Ismāʿīl: se ciñó un cinturón para borrar su rastro a Sāra; luego Ibrāhīm la trajo, junto con su hijo Ismāʿīl mientras ella lo amamantaba, hasta que los dejó junto a la Casa, junto a un árbol sobre Zamzam, en la parte alta de la Mezquita; y entonces no había en La Meca nadie, ni había allí agua. Los dejó allí, y dejó junto a ellos un zurrón con dátiles y un odre con agua; luego Ibrāhīm se dio la vuelta marchándose, y la madre de Ismāʿīl lo siguió y le dijo:
“¡Oh Ibrāhīm! ¿Adónde vas y nos dejas en este valle en el que no hay gente
[9530] ni nada?”; se lo repitió varias veces, y él no se volvía hacia ella.
Entonces le dijo: “¿Al·lāh te ha ordenado esto?”
Dijo: “Sí”.
Dijo ella: “Entonces no nos abandonará”. Luego regresó.
Ibrāhīm siguió hasta que, cuando estuvo en la curva del camino donde ya no lo veían, se volvió de frente hacia la Casa y suplicó con estas invocaciones; alzó sus manos y dijo: “¡Señor nuestro! Ciertamente, he establecido a parte de mi descendencia en un valle sin cultivo” [Ibrāhīm: 37], hasta llegar a “agradezcan”.
La madre de Ismāʿīl se puso a amamantar a Ismāʿīl y a beber de aquella agua, hasta que se agotó lo que había en el odre; tuvo sed y su hijo tuvo sed, y ella se puso a mirarlo retorcerse —o dijo: revolcarse
[9531]—; entonces salió, por no querer mirarlo. Encontró que aṣ-Ṣafā era la montaña más cercana de la tierra junto a ella; se subió a ella, luego se volvió hacia el valle mirando si veía a alguien, pero no vio a nadie. Bajó de aṣ-Ṣafā, y cuando llegó al valle, se levantó el borde de su vestido, luego corrió como corre una persona exhausta; atravesó el valle y llegó a al-Marwa, se subió a ella y miró si veía a alguien, pero no vio a nadie. Hizo eso siete veces.
Dijo Ibn ʿAbbās: El Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz— dijo: “Ese es el saʿy de la gente entre ambos”.
Cuando se asomó a al-Marwa oyó una voz y dijo: “¡Chist!”, queriendo decirse a sí misma. Luego aguzó el oído y oyó de nuevo, y dijo: “Ya has hecho oír; si tienes socorro
[9532]…”. Y he aquí que era el ángel en el lugar de Zamzam: escarbó con su talón —o dijo: con su ala— hasta que apareció el agua. Ella se puso a contenerla formando un estanque y decía
[9533] con su mano así; y se puso a sacar agua con su odre, mientras el agua manaba después de lo que ella sacaba.
Dijo Ibn ʿAbbās: El Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz— dijo: “Que Al·lāh tenga misericordia de la madre de Ismāʿīl: si hubiera dejado Zamzam —o dijo: si no hubiera sacado agua—, Zamzam habría sido un manantial que corre”.
Dijo: Bebió y amamantó a su hijo. Entonces el ángel le dijo: “No temas la pérdida, pues aquí hay una Casa de Al·lāh que construirán este muchacho y su padre; y ciertamente Al·lāh no abandona a los suyos”. Y mencionó el ḥadiz en toda su extensión.
Cuestión:
No es lícito que nadie se aferre a esto para abandonar a su hijo y a su familia en una tierra de perdición, apoyándose en el Poderoso, el Misericordioso, e imitando el acto de Ibrāhīm, el Amigo íntimo, como dicen los extremistas de los sufíes acerca de la realidad del tawakkul; pues Ibrāhīm hizo eso por orden de Al·lāh, por la expresión del ḥadiz: “¿Al·lāh te ha ordenado esto?” Dijo: “Sí”.
Y se ha transmitido que, cuando Sāra sintió celos de Hāŷar después de que dio a luz a Ismāʿīl, Ibrāhīm —sobre él la paz— la sacó hacia La Meca. Se narró que montó en al-Burāq, él, Hāŷar y el niño, y llegó en un solo día desde el Šām hasta el interior de La Meca; dejó allí a su hijo y a su sierva, y montó de regreso ese mismo día. Todo ello fue por revelación de Al·lāh —Exaltado sea—. Y cuando se dio la vuelta, suplicó con lo contenido en esta aleya.
La segunda:
Cuando Al·lāh quiso asentar la situación, afianzar el lugar, y trazar el emplazamiento de la Casa venerada y de la ciudad sagrada, envió al ángel, que escarbó el agua y la estableció como sustento.
Y en el Ṣaḥīḥ: que Abū Ḏarr —que Al·lāh esté complacido con él— se bastó con ella durante treinta días y noches.
Dijo Abū Ḏarr: “No tenía alimento sino el agua de Zamzam, y engordé hasta que se me quebraron los pliegues de mi vientre
[9534], y no siento en mi hígado la debilidad del hambre
[9535]”. Y mencionó el ḥadiz.
Y ad-Dāraquṭnī transmitió de Ibn ʿAbbās que dijo: El Mensajero de Al·lāh —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz— dijo: “El agua de Zamzam es para aquello para lo que se bebe: si la bebes buscando curación, Al·lāh te curará con ella; si la bebes para saciarte, Al·lāh te saciará con ella; si la bebes para cortar tu sed, la cortará. Y es el golpe
[9536] de Ŷibrīl y el riego de Al·lāh a Ismāʿīl”.
Y también se transmitió de ʿIkrima que dijo: Ibn ʿAbbās, cuando bebía de Zamzam, decía: “¡Oh Al·lāh! Te pido un conocimiento beneficioso, un sustento amplio y curación de toda enfermedad”.
Dijo Ibn al-ʿArabī: “Esto se halla en ella hasta el Día de la Resurrección para quien sea sincera su intención, recta su interioridad, y no sea incrédulo respecto de ello, ni la beba a modo de prueba; pues Al·lāh está con los que confían, y Él desenmascara a los que prueban”.
Y dijo Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn ʿAlī at-Tirmiḏī —y me narró mi padre, que Al·lāh tenga misericordia de él—: “Entré a hacer el ṭawāf en una noche oscura y me sobrevino una necesidad de orinar que me distrajo; me puse a contenerme
[9537] hasta que me dolió, y temí que, si salía de la mezquita, pisara algunos de aquellos pies —y eran días de ḥaŷŷ—. Recordé este ḥadiz, entré en Zamzam y bebí hasta saciarme
[9538], y se me fue hasta la mañana”.
Y se transmitió de ʿAbd Allāh ibn ʿAmr: “En Zamzam hay un manantial en el Paraíso, desde la dirección del Rincón”.
La tercera:
Su dicho —Exaltado sea—: “y de mi descendencia”.
La partícula “min” en Su dicho —Exaltado sea—: “de mi descendencia” es partitiva; es decir: “he establecido a parte de mi descendencia”, refiriéndose a Ismāʿīl y a su madre, pues Isḥāq estaba en el Šām.
Y se dijo: es expletiva; es decir: “he establecido a mi descendencia”.
La cuarta:
Su dicho —Exaltado sea—: “junto a Tu Casa Sagrada” indica que la Casa era antigua, según lo transmitido, anterior al Diluvio. Este sentido ya se ha mencionado en la sura “al-Baqara”
[9539] Atribuyó la Casa a Él porque nadie más la posee, y la describió como “sagrada/inviolable” (muḥarram), es decir: en ella se prohíbe lo que en otro lugar se permite, como el coito y la licitud.
Y se dijo: “inviolable para los tiranos”, y que no se viole su sacralidad ni se menosprecie su derecho. Lo dijo Qatāda y otros. Ya se ha expuesto lo relativo a esto en “al-Māʾida
[9540]”.
La quinta:
Su dicho —Exaltado sea—: “¡Señor nuestro!, para que establezcan la oración”. La singularizó dentro del conjunto de la religión por su excelencia en ella y su rango dentro de ella; y es el pacto de Al·lāh con los siervos.
Dijo —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz—: “Cinco oraciones que Al·lāh ha prescrito a los siervos…”, el ḥadiz.
Y la lām en “para que establezcan la oración” es lām de finalidad (lām kay); esto es lo aparente en ella, y queda vinculada a “he establecido”. Y es válido que sea lām de mandato, como si hubiera suplicado a Al·lāh que los hiciera dignos de confianza
[9541] y que les concediera éxito para establecer la oración.
La sexta:
Esta aleya implica que la oración en La Meca es mejor que la oración en otro lugar; porque el sentido de “¡Señor nuestro!, para que establezcan la oración” es: “los he establecido junto a Tu Casa Sagrada para que establezcan la oración en ella”.
Los sabios discreparon sobre si la oración en La Meca es mejor o en la mezquita del Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz—. La mayoría de la gente del aṯar sostuvo que al-Masŷid al-Ḥarām es superior a la oración en la mezquita del Mensajero —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz— en cien oraciones; y argumentaron con el ḥadiz de ʿAbd Allāh ibn az-Zubayr, que dijo: El Mensajero de Al·lāh —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz— dijo: “Una oración en esta mezquita mía es mejor que mil oraciones en cualquier otra mezquita, excepto la Mezquita Sagrada; y una oración en la Mezquita Sagrada es mejor que una oración en esta mezquita mía en cien oraciones”.
Dijo el imām, el ḥāfiẓ Abū ʿUmar: Ḥabīb al-Muʿallim transmitió con isnād este ḥadiz de ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ, de ʿAbd Allāh ibn az-Zubayr, y lo perfeccionó: no mezcló ni en su formulación ni en su sentido; y era digno de confianza.
Dijo Ibn Abī Ḫayṯama: Oí a Yaḥyā ibn Maʿīn decir: Ḥabīb al-Muʿallim es digno de confianza.
Y mencionó ʿAbd Allāh ibn Aḥmad: Oí a mi padre decir: Ḥabīb al-Muʿallim es digno de confianza; ¡qué más auténtico es su ḥadiz! Y se preguntó a Abū Zurʿa ar-Rāzī sobre Ḥabīb al-Muʿallim y dijo: “Basrí, digno de confianza”.
Digo:
Este ḥadiz de Ḥabīb al-Muʿallim, de ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ, de ʿAbd Allāh ibn az-Zubayr, del Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz—, lo incluyó el ḥāfiẓ Abū Ḥātim Muḥammad ibn Ḥātim at-Tamīmī al-Bustī en su Musnad Ṣaḥīḥ. El ḥadiz es auténtico y es la prueba en caso de disputa y divergencia. Y alabado sea Al·lāh.
Dijo Abū ʿUmar: También se transmitió de Ibn ʿUmar, del Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz—, algo semejante al ḥadiz de Ibn az-Zubayr: lo narró Mūsā al-Ŷuhanī, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar; y Mūsā al-Ŷuhanī, el kufí
[9542], es digno de confianza: lo elogiaron al-Qaṭṭān, Aḥmad, Yaḥyā y su grupo. Y lo narraron de él Šuʿba, aṯ-Ṯawrī y Yaḥyā ibn Saʿīd.
Y narró Ḥakīm ibn Sayf: nos narró ʿUbayd Allāh ibn ʿUmar, de ʿAbd al-Karīm, de ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ, de Ŷābir ibn ʿAbd Allāh, que dijo: El Mensajero de Al·lāh —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz— dijo: “Una oración en esta mezquita mía es mejor que mil oraciones en cualquier otra, excepto la Mezquita Sagrada; y una oración en la Mezquita Sagrada es mejor que cien mil en cualquier otra”.
Y este Ḥakīm ibn Sayf es un šayj de la gente de ar-Raqqa; narró de él Abū Zurʿa ar-Rāzī, y tomó de él Ibn Waḍḍāḥ; y para ellos es un šayj veraz, no hay inconveniente en él. Si conservó
[9543](bien), entonces son dos ḥadices; y si no, entonces la palabra es la de Ḥabīb al-Muʿallim.
Y narró Muḥammad ibn Waḍḍāḥ: nos narró Yūsuf ibn ʿAdī, de ʿUmar ibn ʿUbayd, de ʿAbd al-Malik, de ʿAṭāʾ, de Ibn ʿUmar, que dijo: El Mensajero de Al·lāh —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz— dijo: “Una oración en esta mezquita mía es mejor que mil oraciones en cualquier otra mezquita, excepto la Mezquita Sagrada; pues la oración en ella es mejor”.
Dijo Abū ʿUmar: Todo esto es un texto explícito sobre el lugar de la discrepancia, que la zanja para quien ha sido inspirado con su rectitud y no lo inclina su partidismo.
Y mencionó Ibn Ḥabīb, de Muṭarrif y de Aṣbaġ, de Ibn Wahb, que ambos se inclinaban a preferir la oración en la Mezquita Sagrada sobre la oración en la mezquita del Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz—, conforme a lo que hay en este capítulo.
Y Mālik y el resto de los sabios acordaron que la oración de las dos festividades se realiza al aire libre en cada ciudad, excepto en La Meca, pues allí se reza en la Mezquita Sagrada.
Y ʿUmar, ʿAlī, Ibn Masʿūd, Abū ad-Dardāʾ y Ŷābir preferían La Meca y su mezquita; y ellos son más dignos de ser seguidos que quienes vinieron después. A esto fue a lo que se inclinó aš-Šāfiʿī. Es la opinión de ʿAṭāʾ, de los mequíes y de los kufíes. Y se transmitió algo semejante de Mālik.
Ibn Wahb mencionó en su Ŷāmiʿ, de Mālik, que Ādam —sobre él la paz—, cuando fue hecho descender a la tierra, dijo: “¡Señor! ¿Esta es la más amada para Ti para que se Te adore en ella?”. Dijo: “Más bien La Meca”.
Y lo conocido de él y de la gente de Medina es la preferencia de Medina. La gente de Basora y los bagdadíes discreparon sobre ello: un grupo dice La Meca, y otro grupo dice Medina.
Su dicho —Exaltado sea—: “Haz, pues, que los corazones de algunas gentes se inclinen hacia ellos”. “Al-afʾida” es plural de fuʾād, y son los corazones; y a veces se expresa el corazón con fuʾād, como dijo el poeta:
«Y, ciertamente, un corazón que me condujo por añoranza *** hacia ti, a lo largo del tiempo, es paciente»
Y se dijo: es plural de wafd (delegación), y el original sería awfida; se antepuso la fāʾ y se cambió la wāw por yāʾ, como es (en la forma resultante). Sería como si dijera: “Haz que delegaciones de la gente se inclinen hacia ellos”, es decir, que se dirijan.
Se dice: hawā hacia él, cuando se inclinó; y la camella hawat, yahwī, hawiyyan, y es hāwiya cuando corre con una carrera intensa, como si estuviera en el aire de un pozo. Y Su dicho: “se inclinen hacia ellos” se toma de ello.
Dijeron Ibn ʿAbbās y Muŷāhid: Si hubiera dicho “los corazones de la gente”, se habrían agolpado sobre él los persas, los romanos, los turcos, los indios, los judíos, los cristianos y los magos; pero dijo: “de algunas gentes”, y ellos son los musulmanes.
Así, Su dicho: “se inclinen hacia ellos” significa: que sientan nostalgia por ellos y nostalgia por visitar la Casa.
Y Muŷāhid leyó: “tahwā hacia ellos
[9544]”, es decir: los ama y los venera.
“Y provéeles de frutos, para que quizá agradezcan”. Al·lāh respondió a su súplica: hizo brotar para ellos en aṭ-Ṭāʾif el resto de los árboles, y (les proveyó) por lo que se les trae desde las regiones.
Y en el Ṣaḥīḥ de al-Bujārī, de Ibn ʿAbbās, en el ḥadiz largo —del que ya hemos mencionado una parte—: “Ibrāhīm vino después de que Ismāʿīl se casara, para ver lo que había dejado, y no encontró a Ismāʿīl. Preguntó por él a su esposa, y ella dijo: ‘Salió a buscarnos (sustento)’. Luego les preguntó por su vida y su estado, y ella dijo: ‘Estamos mal; estamos en estrechez y dureza’, y se quejó ante él.
Dijo: ‘Cuando venga tu marido, transmítele el saludo y dile que cambie el umbral de su puerta’. Cuando vino Ismāʿīl, como si percibiera algo
[9545], dijo: ‘¿Ha venido alguien a vosotros?’. Dijo ella: ‘Sí; vino un anciano tal y tal; me preguntó por ti y le informé; me preguntó cómo vivimos y le informé que estoy en fatiga y dureza’. Dijo: ‘¿Te encargó algo?’. Dijo: ‘Me ordenó transmitirte el saludo y dice: cambia el umbral de tu puerta’. Dijo: ‘Ese es mi padre, y me ha ordenado que me separe de ti; vuelve con tu familia’. La repudió y se casó con otra de entre ellos.
Ibrāhīm se ausentó de ellos lo que Al·lāh quiso; luego vino de nuevo y no lo encontró. Entró donde su esposa y preguntó por él; ella dijo: ‘Salió a buscarnos (sustento)’. Dijo: ‘¿Cómo estáis?’, y le preguntó por su vida y su estado. Ella dijo: ‘Estamos bien y en holgura’, y alabó a Al·lāh. Dijo: ‘¿Cuál es vuestro alimento?’. Dijo: ‘La carne’. Dijo: ‘¿Y cuál es vuestra bebida?’. Dijo: ‘El agua’. Dijo: ‘¡Oh Al·lāh! Bendíceles la carne y el agua’.
Dijo el Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz—: ‘Y no tenían entonces grano; y si lo hubieran tenido, habría suplicado por ello’.
Dijo: ‘No se les priva de ambos
[9546] a nadie fuera de La Meca sin que le perjudiquen’. Y mencionó el ḥadiz”.
Y dijo Ibn ʿAbbās: La palabra de Ibrāhīm “Haz, pues, que los corazones de algunas gentes se inclinen hacia ellos” fue una petición de que Al·lāh hiciera que la gente deseara habitar en La Meca, y así se convirtiera en una Casa sagrada. Y todo ello fue —y alabado sea Al·lāh—.
Y los primeros que la habitaron fueron Ŷurhum. En al-Bujārī —después de su dicho: “y ciertamente Al·lāh no abandona a los suyos”—: “Y la Casa estaba elevada sobre la tierra como una colina; las riadas venían a ella y se llevaban (el agua) por su derecha y por su izquierda. Y así fue hasta que pasó por ellos una caravana de Ŷurhum, que regresaba por tal camino; acamparon en la parte baja de La Meca y vieron un ave que revoloteaba
[9547] Dijeron: ‘¡Esta ave está dando vueltas sobre agua! Conocemos este valle, y no hay en él agua’. Enviaron un mensajero
[9548] o dos mensajeros, y he aquí que había agua. Les informaron del agua y ellos acudieron.
Dijo: Y la madre de Ismāʿīl estaba junto al agua. Dijeron: ‘¿Nos permites acampar junto a ti?’. Dijo: ‘Sí, pero no tenéis derecho sobre el agua’. Dijeron: ‘Sí’.
Dijo Ibn ʿAbbās: Dijo el Profeta —que Al·lāh le bendiga y le conceda paz—: ‘Y encontró
[9549] eso la madre de Ismāʿīl, y ella amaba la compañía’. Acamparon, y enviaron a sus familias, y acamparon con ellos, hasta que hubo allí gente de varias casas. El muchacho creció, y murió la madre de Ismāʿīl. Ibrāhīm vino después de que Ismāʿīl se casara para ver lo que había dejado…”, el ḥadiz.
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Notas y Referencias
[9530] En y y w: “anīs” (compañía/ser humano).
[9531] yatlabbaṭ: se revuelca.
[9532] ġawāṯ: (con fatḥa) como al-ġiyāṯ (con kasra), de al-iġāṯa, que es la ayuda.
[9533] «y dice con su mano así»: es la reproducción de su acción, y es del uso de “decir” para referirse al acto. (Qasṭallānī).
[9534] Plural de ʿukna. Es lo que se pliega y se dobla de la carne del vientre por la gordura.
[9535] saḫfa del hambre: su delgadez y su debilidad.
[9536] el golpe de Ŷibrīl: es decir, la golpeó con su pie y brotó el agua.
[9537] al-ʿaṣr: la prohibición y la retención.
[9538] taḍallaʿa: bebió mucho hasta que se le extendieron el costado y las costillas.
[9539] Véase t. 2, p. 120 y ss.
[9540] Véase t. 6, p. 325.
[9541] De y.
[9542] De y. Es Mūsā ibn ʿAbd Allāh al-Ŷuhanī, el kufí.
[9543] En y: “conservó en ambos dos ḥadices”.
[9544] Dijo al-Ālūsī: es el imperfecto de hawā con el sentido de “amar”, transitivizado con ilā.
[9545] Es decir: como si hubiera divisado y visto algo que no le era habitual.
[9546] En w: “de ambos”.
[9547] Al-ʿāʾif aquí es: el que ronda el agua y no se va.
[9548] Al-ŷarī: el mensajero.
[9549] Alfā: es decir, encontró a aquel clan Ŷurhumí a la madre de Ismāʿīl; o bien: encontró la petición de permiso de Ŷurhum para asentarse (dirigida a) la madre de Ismāʿīl, estando ella en el estado de amar la compañía. Así, el sujeto de alfā es “ḏālika”, y “ḏālika” alude a la petición de permiso.