13

El Trueno

الرعد Ar-Ra'd
Aya 4

Versículo (Español)

[13:4] En la tierra hay regiones colindantes cuyos terrenos son variados, en ellos hay huertos de vides, cultivos de cereales, palmeras de un solo tronco o de varios; todo es regado por una misma agua. Algunas dispuso que tuvieran mejor sabor que otras, en esto hay signos [de Dios] para quienes reflexionan.

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y en la tierra hay parcelas contiguas, y huertos de vides, y sembrados, y palmeras, de un mismo tronco y de troncos distintos; se riegan con una sola agua, y preferimos unas sobre otras en el fruto. Ciertamente, en ello hay signos para un pueblo que razona} (4) فيه خمس مسائل :

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y en la tierra hay parcelas contiguas». En el discurso hay una elipsis; el sentido es: y en la tierra hay parcelas contiguas y no contiguas, como dijo: «Vestiduras que os protegen del calor[9330]»; y el sentido es: y os protegen del frío. Luego se omitió por ser conocido para el oyente. Las contiguas son las ciudades y lo que está habitado; y las no contiguas, los desiertos y lo que no está habitado.

La segunda: «Contiguas», es decir, aldeas cercanas entre sí: su tierra es una, su agua es una, y en ellas hay sembrados y huertos; luego difieren en los frutos y en los dátiles: unos son dulces y otros agrios; y una misma rama del árbol puede diferir en su fruto en pequeñez y grandeza, color y sabor, aun cuando el sol y la luna se extiendan sobre todos con un mismo orden. En esto hay la prueba más elocuente de Su unicidad y de la grandeza de Su absoluta autosuficiencia, y una guía para quien se extravió de Su conocimiento. Pues Él —Glorificado sea—, al decir: «se riegan con una sola agua», señaló que todo ello no es sino por Su voluntad y Su querer, y que está determinado por Su poder. Y esto es la prueba más clara de la falsedad de la doctrina de la naturaleza (al-ṭabʿ); pues si ello fuera por el agua, la tierra y el agente —la naturaleza—, no se produciría la diferencia. Y se dijo: el aspecto de la argumentación es que afirmó la disparidad entre los parajes: de tierra dulce y de tierra salitrosa, pese a su contigüidad; y esto también es de las indicaciones de la perfección de Su poder. ¡Glorificado y Exaltado sea, muy por encima de lo que dicen los injustos y los negadores!

La tercera: Los incrédulos —¡que Dios los maldiga!— sostuvieron que todo lo que acontece sucede por sí mismo, sin artífice; y lo pretendieron respecto de los frutos que salen de los árboles. Han reconocido su carácter sobrevenido, pero negaron a Quien los hace sobrevenir, y negaron los accidentes. Y un grupo dijo: que los frutos sobrevienen sin artífice, pero afirmaron para los accidentes un agente. La prueba de que lo sobrevenido necesita necesariamente de un hacedor es que acontece en un tiempo, y acontece algo de su mismo género en otro tiempo. Pues si su acontecer en su tiempo fuera por una propiedad exclusiva de ese tiempo, sería necesario que aconteciera en ese tiempo todo lo que es de su mismo género. Y cuando se invalida la exclusividad de ese tiempo, queda establecido que su especificación por él se debe a un especificador que lo especificó. Y de no haberlo especificado, su acontecer en ese tiempo no sería más digno que su acontecer antes o después. La exposición completa de esto está en la ciencia del kalām.

La cuarta: Su dicho —Exaltado sea—: «y huertos de vides». Al-Ḥasan recitó: «y huertosِ» (con kasra en la tā’), según la estimación: “y puso en ella huertos”; y se hace depender de Su dicho: «y puso en ella firmes montañas». También es posible que esté en genitivo por arrastre sobre «todo»; la estimación sería: “y de todos los frutos, y de huertos”. Los demás recitaron «huertosُ» en nominativo, según la estimación: “y entre ambas hay huertos”. «y sembrados y palmeras, de un mismo tronco y de troncos distintos», en nominativo. Ibn Kaṯīr, Abū ʿAmr y Ḥafṣ lo coordinaron con «los huertos», es decir, según la estimación: “y en la tierra hay sembrados y palmeras”. Los demás lo pusieron en genitivo, en coordinación con «las vides», de modo que los sembrados y las palmeras forman parte de los huertos. Y también es posible que esté coordinado con «todo», conforme a lo ya expuesto en «y huertos». Mujāhid, al-Sulamī y otros recitaron «ṣunwān» con ḍamma en la ṣād; los demás, con kasra. Son dos variantes lingüísticas. Es el plural de ṣinw, y son las palmeras —una o dos— que las reúne una sola raíz, de la cual se ramifican cabezas y se convierten en palmeras; su análogo es «qinwān», cuyo singular es «qinw». Abū Isḥāq transmitió de al-Barā’ que dijo: «ṣunwān» es lo agrupado, y «no ṣunwān» lo disperso. Al-Naḥḥās: así es también en la lengua; se dice de la palmera, cuando junto a ella hay otra palmera o más, que es «ṣunwān». Y «ṣinw» significa “semejante”; de ello es la palabra del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «El tío paterno del hombre es el ṣinw de su padre». No hay diferencia en ello entre el dual y el plural, ni en la declinación: se declina la nūn del plural y se pone en kasra la nūn del dual. Dijo el poeta:

El saber y la clemencia son dos cualidades de nobleza *** para el hombre, adorno: ambas se reúnen.

Dos “ṣunwān”: no se completa su hermosura *** sino juntando esto y aquello a la vez.

La quinta: Su dicho —Exaltado sea—: «se riegan con una sola agua», como el virtuoso de los hijos de Adán y el vil de entre ellos: su padre es uno. Lo dijeron al-Naḥḥās y al-Buḫārī. ʿĀṣim e Ibn ʿĀmir recitaron «yusqā» con yā’ (en masculino), es decir: se riega todo eso. Los demás recitaron con tā’ (en femenino), por Su dicho: «huertos»; y lo prefirieron Abū Ḥātim y Abū ʿUbayda. Dijo Abū ʿAmr: el femenino es mejor. «y preferimos unas sobre otras en el fruto», y no dijo “algunos de él”. Ḥamza, al-Kisā’ī y otros recitaron «yufaḍḍilu» con yā’, remitiéndolo a Su dicho: «dispone el asunto» [al-Raʿd: 2], y «distingue» [al-Raʿd: 2], y «cubre» [al-Raʿd: 3]. Los demás, con nūn, con el sentido: “y Nosotros preferimos”. Se transmitió de Jābir b. ʿAbd Allāh que dijo: oí al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— decir a ʿAlī —Dios esté complacido con él—: «La gente procede de árboles diversos, y tú y yo procedemos de un solo árbol». Luego el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó: «Y en la tierra hay parcelas contiguas» hasta llegar a Su dicho: «se riegan con una sola agua». Y «al-ukl» es el fruto. Dijo Ibn ʿAbbās: se refiere a lo dulce y lo agrio, y al fārisī[9331] y al daqal[9332] Y se narró, elevado (marfūʿ), en el ḥadiz de Abū Hurayra: «que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo acerca de Su dicho —Exaltado sea—: “y preferimos unas sobre otras en el fruto”: “el fārisī y el daqal, lo dulce y lo agrio”». Lo mencionó al-Ṯaʿlabī. Dijo al-Ḥasan: lo pretendido en esta aleya es el símil; Dios —Exaltado sea— lo puso para los hijos de Adán: su origen es uno, y ellos difieren en el bien y el mal, en la fe y la incredulidad, como difieren los frutos que se riegan con una sola agua. De ello es la palabra del poeta:

La gente es como la planta, y la planta es de colores: *** de ella hay árbol de sándalo, alcanfor y bān.

Y de ella hay árbol que exuda, a lo largo de los tiempos, alquitrán.

«Ciertamente, en ello hay signos para un pueblo que razona», es decir, señales para quien tiene un corazón que comprende de Dios —Exaltado sea—.

[9330]: Véase t. 10, p. 159 y ss. [9331]: El dátil fārisī: una variedad buena, atribuida a Fāris. [9332]: Al-daqal: dátil de mala calidad.

Notas y Referencias

[9330] Véase t. 10, p. 159 y ss.

[9331] El dátil fārisī: una variedad buena, atribuida a Fāris.

[9332] Al-daqal: dátil de mala calidad.