12

José

يوسف Yusuf
Aya 84

Versículo (Español)

[12:84] Y [le recordó el dolor por su hijo perdido y] se apartó de ellos diciendo: "¡Qué pena siento por la falta de José!" Y perdió la vista por tanta pena, y quedó desconsolado, sufriendo en silencio.

Tafsir de Al-Qurtubi

{وَتَوَلَّىٰ عَنۡهُمۡ وَقَالَ يَـٰٓأَسَفَىٰ عَلَىٰ يُوسُفَ وَٱبۡيَضَّتۡ عَيۡنَاهُ مِنَ ٱلۡحُزۡنِ فَهُوَ كَظِيمٞ} (84) En ella hay tres cuestiones:

La primera: Su dicho —Exaltado sea—: «Y se apartó de ellos» esto es, se desentendió de ellos. Y ello porque Jacob, cuando le llegó la noticia de Benjamín, se consumó su tristeza y llegó a su límite, y Dios le renovó su desgracia respecto de José, y dijo: «¡Ay de mi pena por José!» Y olvidó a su hijo Benjamín y no lo mencionó; según Ibn ‘Abbās. Y dijo Sa‘īd ibn Ŷubayr: Jacob no tenía lo que hay en nuestro Libro respecto de la fórmula de retorno (istirŷā‘), y si la hubiera tenido no habría dicho: «¡Ay de mi pena por José!» Dijo Qatāda y al-Ḥasan: el sentido es: «¡Ay de mi tristeza!» [9240] Y dijeron Muŷāhid y aḍ-Ḍaḥḥāk: «¡Ay de mi desconsuelo!». Dijo Kuṯayyir:

فيا أسفا للقلب كيف انصرافُه *** وللنفسِ لمَّا سلِّيت فَتَسَلَّتِ

Y el asaf es la intensidad de la tristeza por lo que se ha perdido. Y la invocación tiene el sentido de: «Ven, oh asaf, pues es uno de sus momentos». Y dijo az-Zaŷŷāŷ: el original es «yā asafī», y se sustituyó la yā’ por alif por la ligereza de la fatḥa. «Y se blanquearon sus ojos a causa de la tristeza». Se dijo: no veía con ellos durante seis años, y que quedó ciego; esto lo dijo Muqātil. Y se dijo: puede blanquearse el ojo y quedar algo de visión; y Dios sabe mejor el estado de Jacob. Sus ojos se blanquearon por el llanto, pero la causa del llanto fue la tristeza; por eso dijo: «a causa de la tristeza». Y se dijo: que Jacob estaba orando, y que (alguien) dormía recostado delante de él; roncó en su sueño, y Jacob se volvió hacia él; luego roncó por segunda vez y Jacob se volvió hacia él; luego roncó por tercera vez y Jacob se volvió hacia él, complacido por él y por su ronquido. Entonces Dios —Exaltado sea— reveló a Sus ángeles: «Mirad a Mi escogido y al hijo de Mi íntimo amigo, en pie en Mi confidencia, volviéndose hacia otro que no soy Yo. ¡Por Mi poder y Mi majestad! Arrancaré las dos pupilas con las que se volvió, y lo separaré de aquel hacia quien se volvió durante ochenta años, para que los que obran sepan que quien está en pie ante Mí debe vigilar Mi mirada».

La segunda: Esto indica que volverse en la oración —aunque no la invalide— indica que hay castigo por ello y merma en ella. Al-Buẖārī transmitió de ‘Ā’iša, que dijo: Pregunté al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— acerca de volverse en la oración, y dijo: «Es un hurto que el demonio hurta de la oración del siervo». Y vendrá lo que los sabios tienen sobre esto al comienzo de la sura «Los creyentes», de manera amplia, si Dios —Exaltado sea— quiere.

La tercera: Dijo an-Naḥḥās: si algunas gentes preguntan por el sentido de la intensidad de la tristeza de Jacob —sobre él y sobre nuestro Profeta la plegaria—, los sabios tienen tres respuestas a esto: Una de ellas: que Jacob, cuando supo que José —sobre él la plegaria— estaba vivo, temió por su religión, y por eso se intensificó su tristeza. Y se dijo: solo se entristeció porque lo entregó a ellos siendo pequeño, y se arrepintió de ello. Y la tercera respuesta —y es la más clara—: es que la tristeza no está prohibida; lo prohibido es el aullido de duelo, rasgar las vestiduras y hablar con lo que no conviene. Y dijo el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—: «El ojo derrama lágrimas y el corazón se entristece, pero no decimos lo que enfurece al Señor». Y Dios —Poderoso y Majestuoso— lo aclaró con Su dicho: «pues él es kẓīm» esto es, makẓūm: colmado de tristeza, conteniéndola, sin desahogarla. De ello viene «kẓm al-ġayẓ», que es ocultarlo. Así, el makẓūm es aquel a quien se le ha cerrado el camino de su tristeza. Dijo Dios —Exaltado sea—: «cuando llamó estando makẓūm [9241]» [al-Qalam: 48] esto es, lleno de congoja. Y es posible que makẓūm tenga el sentido de kāẓim, esto es, el que se ciñe a su tristeza. Y de Ibn ‘Abbās: kẓīm: apesadumbrado. Dijo el poeta:

فإن أكُ كاظِمًا لمصابِ شَاسٍ *** فإني اليوم منطلقٌ لسَانِي

Y dijo Ibn Ŷurayŷ, de Muŷāhid, de Ibn ‘Abbās, que dijo: Sus ojos se fueron por la tristeza. «pues él es kẓīm» dijo: pues está afligido. Y dijo Muqātil ibn Sulaymān, de ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: «pues él es kẓīm» dijo: pues está kamid; es decir: sabe que José está vivo, pero no sabe dónde está; por eso está kamid por ello. Dijo al-Ŷawharī: al-kamad es la tristeza contenida; se dice de ello: kamida el hombre, y él es kamid y kamīd. An-Naḥḥās. Se dice: fulano es kẓīm y kāẓim, es decir, triste, que no se queja de su tristeza. Dijo el poeta:

فحضضتُ قومي واحتسبتُ قتالَهم *** والقومُ من الخوف المنايا كُظَّم

Notas y Referencias

[9240] En و و ي: «¡ay de mi tristeza!».

[9241] Véase t. 18, p. 253.