José
يوسف YusufVersículo (Español)
[12:7] En la historia de José y sus hermanos hay signos para los que buscan la verdad.
Tafsir de Al-Qurtubi
{۞Ciertamente, en José y sus hermanos hay signos para quienes preguntan} (7)
Palabras del Altísimo:
«Ciertamente, en José y sus hermanos hay signos para quienes preguntan».
Es decir: para quien preguntó acerca de su relato. Los lectores de La Meca recitaron «signo» en singular, y Abū ʿUbayd escogió «signos» en plural. Dijo: porque se trata de un gran bien.
Dijo al-Naḥḥās: y «signo» aquí es una buena lectura; esto es: ciertamente, para quienes preguntaron por la noticia de José hubo un signo en aquello de lo que se les informó; porque preguntaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estando él en La Meca, y dijeron: “Infórmanos acerca de un hombre de los profetas que estaba en el Šām, cuyo hijo salió hacia Egipto, y lloró por él hasta quedarse ciego”. Y en La Meca no había nadie de la Gente del Libro, ni quien conociera la noticia de los profetas; sino que los judíos los dirigieron hacia ellos desde Medina para que le preguntasen por esto. [8954] Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender la sura «Yūsuf» de una sola vez, en la que se halla todo lo que hay en la Torá respecto de la noticia, y un añadido; y ello fue un signo para el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, a la manera de la resurrección del muerto por Jesús hijo de María —la paz sea con él—.
«Signos [8955]»: exhortación.
Y se dijo: lección.
Y se transmitió que en algunos muṣḥaf aparece «lección».
Y se dijo: clarividencia.
Y se dijo: maravilla; se dice: “Fulano es un signo en ciencia y hermosura”, es decir, una maravilla.
Dijo al-Ṯaʿlabī en su tafsīr: cuando la visión llegó a los hermanos de José, le envidiaron.
Y dijo Ibn Zayd: eran profetas; y dijeron: “¡No se contenta con que se postren ante él sus hermanos hasta que se postren ante él sus dos padres!”. Así le buscaron con enemistad; y ya ha precedido la refutación de esta afirmación.
Dijo Dios —Altísimo—: «Ciertamente, en José y sus hermanos…». Sus nombres son: Rūbīl, que era el mayor de ellos, y Šamʿūn, y Lāwī, y Yahūḏā, y Ziyālūn, y Yašjar. Su madre era Liyā, hija de Liyān, y ella era hija del tío materno de Jacob. Y le nacieron de dos concubinas cuatro varones: Dān, y Naftālī, y Jād, y Ašar. Luego murió Liyā, y Jacob se casó con su hermana Rāḥīl, que le dio a luz a José y a Binyāmīn; y los hijos de Jacob fueron doce varones.
Dijo al-Suhaylī: y la madre de Jacob se llamaba Rifqā; y Rāḥīl murió en el parto de Binyāmīn; y Liyān hijo de Nāhir hijo de Āzar es el tío materno de Jacob.
Y se dijo: respecto al nombre de las dos esclavas, Liyā y Taltā: una de ellas pertenecía a Rāḥīl y la otra a su hermana Liyā; y ambas se las habían entregado a Jacob como donación, y Jacob las reunió a ambas, y no fue lícito para nadie después de él; por la palabra de Dios —Altísimo—: «y que reunáis entre dos hermanas, salvo lo que ya pasó» [8956][Las mujeres: 23]. Y ya ha precedido la refutación de lo que dijo Ibn Zayd, y alabado sea Dios.