José
يوسف YusufVersículo (Español)
[12:5] Dijo [Jacob]: "¡Hijito mío! No les cuentes el sueño a tus hermanos porque conspirarán contra ti [por envidia]; el demonio es el enemigo declarado de los seres humanos.
Tafsir de Al-Qurtubi
{Dijo: «¡Hijo mío! No relates tu visión a tus hermanos, no sea que tramen contra ti una intriga. Ciertamente, Satanás es para el ser humano un enemigo manifiesto».} (5)
فيه إحدى عشرة مسألة :
الأولى :
Su dicho —Exaltado sea—:
«para que tramen contra ti una intriga»
esto es: que urdan estratagemas para tu perdición; pues su interpretación es evidente, y quizá Satanás los incite entonces a proponerse hacerte daño. Y la lām en
«para ti»
es de énfasis,
como Su dicho:
«si es que vosotros interpretáis los sueños» [ يوسف : 43 ]
الثانية :
La visión onírica (ru’yā) es un estado noble y una dignidad elevada.
Dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«No queda después de mí, de las buenas nuevas, sino la visión recta y veraz: la ve el hombre virtuoso o se le ve a él».
Y dijo:
«El más veraz de vosotros en visión es el más veraz de vosotros en palabra».
Y dictaminó —Dios le bendiga y le conceda paz— que ella es una parte de cuarenta y seis partes de la profecía; y se transmitió:
«de setenta partes de la profecía».
Y se transmitió, en el hadiz de Ibn ‘Abbās —Dios esté complacido con ambos—:
«una parte de cuarenta partes de la profecía».
Y en el hadiz de Ibn ‘Umar:
«una parte de cuarenta y nueve partes».
Y en el hadiz de al-‘Abbās:
«una parte de cincuenta partes de la profecía».
Y en el hadiz de Anas:
«de veintiséis».
Y de ‘Ubāda ibn aṣ-Ṣāmit:
«de cuarenta y cuatro de la profecía».
La más auténtica de ellas es la de las cuarenta y seis; y le sigue en autenticidad la de las setenta. Muslim no incluyó en su Ṣaḥīḥ sino estos dos hadices; en cuanto a las demás, son de los shuyūj: así lo dijo Ibn Baṭṭāl.
Dijo Abū ‘Abd Allāh al-Māzarī:
La más extendida y la más auténtica, según la gente del hadiz, es:
«de cuarenta y seis».
Dijo aṭ-Ṭabarī:
Lo correcto es decir que la generalidad de estos hadices —o la mayoría de ellos— son auténticos, y que cada uno tiene una salida razonable. En cuanto a su dicho:
«que es una parte de setenta partes de la profecía»,
ello es una expresión general respecto de toda visión recta y veraz, para cualquier musulmán que la vea en su sueño, sea cual sea su estado.
Y en cuanto a su dicho:
«que es de cuarenta o de cuarenta y seis»,
con ello se refiere a quien posee esa visión estando en la condición que se mencionó del Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— que él tenía. Así, quien sea de los que completan la ablución en los fríos intensos
[8938], y perseveran por Dios ante las adversidades, y esperan la oración tras la oración, su visión recta —si Dios quiere— es una parte de cuarenta partes de la profecía. Y quien, en su estado personal, se halle entre ambos extremos, su visión veraz estará entre dos partes, entre cuarenta y sesenta: no desciende de setenta y supera a cuarenta.
A este sentido apuntó Abū ‘Umar ibn ‘Abd al-Barr cuando dijo:
La divergencia de las transmisiones en este capítulo sobre el número de partes de la visión no es, a mi entender, una divergencia contradictoria y mutuamente excluyente —y Dios sabe más—, pues cabe que la visión recta, en algunos de quienes la ven, sea conforme a la veracidad en el hablar, el cumplimiento del depósito, la firmeza de la religión y la excelencia de la certeza. Así, según difieran las gentes en lo que hemos descrito, así serán sus visiones en partes de número diverso. Quien purifique su intención en la adoración de su Señor, su certeza y la veracidad de su palabra, su visión será más veraz y más cercana a la profecía; del mismo modo que los profetas se aventajan unos a otros. Dijo Dios —Exaltado sea—:
«Y ciertamente hemos favorecido a unos profetas sobre otros»
[8939][ الإسراء : 55 ].
Digo:
Esta interpretación reúne lo disperso de los hadices, y es preferible a interpretar unos en detrimento de otros y desecharlos. Lo mencionó Abū Sa‘īd al-Asfāqisī
[8940], de algunos sabios, que dijeron: el sentido de su dicho:
«una parte de cuarenta y seis partes de la profecía»
es que Dios —Exaltado sea— reveló a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— durante veintitrés años en la profecía —según lo transmitieron ‘Ikrima y ‘Amr ibn Dīnār de Ibn ‘Abbās —Dios, Altísimo, esté complacido con ambos——; y si relacionamos seis meses con veintitrés años, hallamos que ello es una parte de cuarenta y seis partes. A esta opinión aludió al-Māzarī en su libro «al-Mu‘lim», y la escogió al-Qūnawī
[8941] en su tafsīr de la sura «Yūnus», en Su dicho —Exaltado sea—:
«para ellos hay la buena nueva
[8942] en la vida de este mundo»
[ يونس : 64 ].
Y es inválida por dos aspectos:
El primero: lo que transmitió Abū Salama de Ibn ‘Abbās y de ‘Ā’iša: que la duración de la revelación fue de veinte años, y que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue enviado al comienzo de los cuarenta; permaneció en La Meca diez años. Esta es la opinión de ‘Urwa, aš-Ša‘bī, Ibn Šihāb, al-Ḥasan, ‘Aṭā’ al-Ḫurāsānī y Sa‘īd ibn al-Musayyib, con divergencia en su transmisión; y es la transmisión de Rabī‘a y Abū Ġālib de Anas. Si se establece este hadiz
[8943], queda anulada esa interpretación.
El segundo:
que los demás hadices sobre las partes diversas quedarían sin sentido.
الثالثة :
La visión fue parte de la profecía únicamente porque en ella hay cosas que incapacitan y resultan imposibles, como volar, la transmutación de las entidades y el acceso a algo del conocimiento de lo oculto; como dijo —sobre él la paz—:
«No queda de las buenas nuevas de la profecía sino la visión veraz en el sueño…»
el hadiz.
En suma: la visión veraz procede de Dios y es de la profecía.
Dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«La visión es de Dios, y el sueño confuso (ḥulm) es de Satanás».
Y que creer en ella es verdad, y que tiene interpretación buena; y quizá algunas de ellas prescindan de interpretación. En ella hay, de lo maravilloso de Dios y de Su sutileza, lo que incrementa al creyente en su fe. No hay discrepancia sobre esto entre la gente de la religión y de la verdad, de entre los partidarios de la opinión y de la transmisión. Nadie niega la visión sino la gente de la impiedad y un grupúsculo de los mu‘tazilíes.
الرابعة :
Si se dijera: si la visión veraz es parte de la profecía, ¿cómo pueden ser aptos para ella el incrédulo, el mentiroso y el confuso? Pues han ocurrido, en algunos incrédulos y otros cuya religión no es aceptable, sueños verdaderos y veraces: como el sueño del rey que vio siete vacas; el sueño de los dos jóvenes en la prisión; la visión de Buḫtnuṣṣar, que interpretó Dāniyāl sobre la desaparición de su reino; la visión de Kisrā sobre la aparición del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y el sueño de ‘Ātika, tía del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, acerca de su asunto, siendo ella incrédula. Al-Buḫārī tituló: «Capítulo: la visión de la gente de la prisión». La respuesta es que el incrédulo, el libertino, el corrupto y el mentiroso, aunque sus visiones resulten veraces en algunas ocasiones, no son revelación ni profecía; pues no todo el que acierta al hablar de lo oculto es, por ello, profeta. Ya se adelantó en «al-An‘ām»
[8944] que el adivino y otros pueden informar con una palabra de verdad y acertar, pero ello es raro y escaso; así también las visiones de estos.
Dijo al-Muhallab:
Al-Buḫārī tituló así para indicar la licitud de que la visión de la gente del politeísmo sea una visión veraz, como lo fue la visión de los dos jóvenes; pero no es lícito atribuirla a la profecía como se atribuye la visión del creyente, pues no todo lo que admite una interpretación correcta en la visión, en realidad, es parte de la profecía.
الخامسة :
La visión atribuida a Dios —Exaltado sea— es la que se ha purificado de mezclas y fantasías, y cuya interpretación concuerda con lo que está en la Tabla Preservada. Y la que pertenece a la categoría de
[8945] las mezclas (aḍġāṯ) es el ḥulm, y es la atribuida a Satanás. Solo se llamó «mezcla» porque en ella hay cosas contradictorias. Esto es, en su sentido, lo que dijo al-Muhallab.
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dividió la visión en categorías, de modo que hace innecesaria la palabra de cualquier otro.
Transmitió ‘Awf ibn Mālik del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo:
«La visión es de tres tipos: de ellos, terrores de Satanás para entristecer al hijo de Adán; y de ellos, lo que le preocupa en su vigilia y lo ve en su sueño; y de ellos, una parte de cuarenta y seis partes de la profecía».
Dijo:
Le dije: ¿Has oído esto del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—?
Dijo:
Sí: lo oí del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
السادسة :
Su dicho —Exaltado sea—:
«Dijo: “¡Hijo mío! No relates tu visión a tus hermanos”»
la aleya.
Ru’yā es el maṣdar de ra’ā en el sueño; ru’yā está en el patrón fu‘lā, como suqyā y bušrā. Su alif es de femenino, y por ello no declina.
Los sabios discreparon sobre la realidad de la visión.
Se dijo:
Es una percepción en partes a las que no ha afectado una lesión, como en el sueño profundo y otros; por eso, la visión se da con mayor frecuencia al final de la noche, por la menor dominación del sueño. Entonces Dios —Exaltado sea— crea para el que ve un conocimiento emergente, y crea para él aquello que ve tal como lo ve, para que la percepción sea válida.
Dijo Ibn al-‘Arabī:
En el sueño no se ve sino aquello cuya percepción es válida en la vigilia; por eso no se ve en el sueño a una persona de pie y sentada a la vez; más bien se ven cosas posibles y habituales.
Y se dijo:
Dios tiene un ángel que presenta las cosas vistas al receptáculo perceptivo del durmiente, y le representa formas sensibles. A veces esas formas son ejemplos concordes con lo que acontece en la existencia; y a veces son para significados inteligibles no sensibles. En ambos casos son anunciadoras o amonestadoras.
Dijo —Dios le bendiga y le conceda paz— en el Ṣaḥīḥ de Muslim y en otros:
«Vi a una mujer negra
[8946], despeinada, que salía de la ciudad hacia Mahya‘a
[8947], y lo interpreté como la fiebre».
Y:
«Vi que la punta de mi espada se había quebrado, y vacas degolladas; y lo interpreté como un hombre de mi familia que sería matado, y las vacas como un grupo de mis compañeros que serían matados».
Y:
«Vi que introducía mi mano en una cota de malla fortificada, y lo interpreté como la ciudad».
Y:
«Vi en mi mano dos brazaletes, y los interpreté como dos mentirosos que saldrían después de mí».
Y otras cosas semejantes, para las que se han puesto ejemplos. De ellas hay cuyo sentido aparece poco a poco
[8948], y de ellas hay cuyo sentido no aparece sino tras la reflexión. El durmiente, en el tiempo de Yūsuf —sobre él la paz—, vio vacas, y Yūsuf las interpretó como años; y vio once estrellas, el sol y la luna, y lo interpretó como sus hermanos y sus padres.
السابعة :
Si se dijera: Yūsuf —sobre él la paz— era pequeño cuando tuvo su visión, y el pequeño no tiene valor jurídico en su actuar; ¿cómo puede tener una visión con efecto, hasta el punto de que su padre le diga: «No relates tu visión a tus hermanos»?
La respuesta:
la visión es una percepción verdadera, como ya hemos expuesto; se da en el pequeño como se da en él la percepción verdadera en la vigilia. Si informa de lo que vio, dice verdad; así también si informa de lo que ve en el sueño. Dios —Glorificado sea— informó de su visión y de que se realizó tal como la vio: no hay objeción. Se transmitió que Yūsuf —sobre él la paz— tenía doce años.
الثامنة :
Esta aleya es fundamento de que no se relate la visión sino a quien sea compasivo o consejero, y no a quien no sepa interpretarla.
Transmitió Abū Razīn al-‘Uqaylī que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«La visión es una parte de cuarenta partes de la profecía».
Y:
«La visión está suspendida del pie de un ave mientras su dueño no la relate; cuando la relata, acontece. Así pues, no la relatéis sino a un sensato, o a un amado, o a un consejero».
Lo transmitió at-Tirmiḏī, y dijo: hadiz حسن صحيح. Abū Razīn se llama Laqīṭ ibn ‘Āmir.
Y se dijo a Mālik:
¿Cualquiera interpreta la visión?
Dijo:
¿Con la profecía se juega?
Y dijo Mālik:
No interpreta la visión sino quien la domina: si ve bien, que lo comunique; y si ve algo detestable, que diga bien o que calle.
Se le dijo:
¿Puede interpretarla en bien cuando, para él, es en mal, por el dicho de quien dijo: «es según como se interprete»?
Dijo:
No.
Luego dijo:
La visión es parte de la profecía: no se juega con la profecía.
التاسعة :
En esta aleya hay prueba de que es lícito que el musulmán advierta a su hermano musulmán
[8949] de quien tema por él, y no entra en el sentido de la maledicencia; pues Ya‘qūb —sobre él la paz— advirtió a Yūsuf que no relatase su visión a sus hermanos, para que no tramasen contra él una intriga.
En ella hay también indicio de la licitud de dejar de manifestar la gracia ante quien se teme su daño por envidia y maquinación.
Dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
«Ayudaos a lograr
[8950] vuestras necesidades mediante el secreto, pues todo poseedor de una gracia es envidiado».
En ella hay asimismo una prueba de la ciencia de Ya‘qūb —sobre él la paz— en la interpretación de la visión: supo, por su interpretación, que él prevalecería sobre ellos, y no le importó eso respecto de sí mismo; pues el hombre desea que su hijo sea mejor que él, mientras que el hermano no desea eso para su hermano.
Indica también que Ya‘qūb —sobre él la paz— había percibido en sus hijos la envidia y el odio hacia Yūsuf; por ello le prohibió relatarles la visión, temiendo que con ello se encendieran sus pechos y urdieran una estratagema para su perdición.
De esto y de lo que hicieron con Yūsuf se deduce que no eran profetas en aquel tiempo. En el libro de aṭ-Ṭabarī, de Ibn Zayd, figura que eran profetas; pero esto lo refuta la certeza de la impecabilidad de los profetas respecto de la envidia mundana, la desobediencia a los padres, exponer a un creyente a la perdición y conspirar para matarlo.
No se presta atención a quien dijo:
que eran profetas, y que no es imposible en la razón un desliz de un profeta; salvo que este desliz ha reunido clases de pecados mayores, y los musulmanes han consensuado su impecabilidad respecto de ellos. Solo discreparon sobre los pecados menores, como ya se adelantó y se verá.
العاشرة :
Al-Buḫārī transmitió de Abū Hurayra que dijo: oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir:
«No queda de la profecía sino las buenas nuevas».
Dijeron: ¿y qué son las buenas nuevas?
Dijo:
«La visión recta».
Este hadiz, por su ظاهر, indica que la visión es buena nueva de manera absoluta, y no es así; pues la visión veraz puede ser una advertencia por parte de Dios —Exaltado sea— que no alegra a quien la ve. Dios —Exaltado sea— se la muestra al creyente por delicadeza y misericordia, para que se prepare para la llegada de la calamidad antes de que ocurra. Si alcanza a interpretarla por sí mismo, bien; si no, pregunta por ella a quien tenga aptitud para ello.
Aš-Šāfi‘ī —Dios esté complacido con él—, estando en Egipto, vio una visión sobre Aḥmad ibn Ḥanbal que indicaba su prueba, y le escribió sobre ello para que se preparase.
Ya se adelantó en «Yūnus», en la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«para ellos hay la buena nueva en la vida de este mundo
[8952]» [ يونس : 64 ] que se trata de la visión recta.
Esto y el hadiz de al-Buḫārī se entienden según lo más frecuente. Y Dios sabe más.
الحادية العاشرة :
Al-Buḫārī transmitió de Abū Salama que dijo: yo solía ver una visión y me enfermaba por ella, hasta que oí a Abū Qatāda decir: yo también solía ver una visión y me enfermaba por ella, hasta que oí al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— decir:
«La visión buena es de Dios. Si alguno de vosotros ve lo que le agrada, que no lo relate sino a quien ama; y si ve lo que detesta, que busque refugio en Dios del mal de ella, y que escupa tres veces, y que no la relate a nadie, pues no le dañará».
Dijeron nuestros sabios:
Dios hizo que buscar refugio de ella sea de lo que levanta su daño.
¿Acaso no ves el dicho de Abū Qatāda?: yo solía ver una visión que era más pesada para mí que una montaña; pero cuando oí este hadiz, ya no la consideraba nada.
Muslim añadió, por la vía de Jābir, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
«Si alguno de vosotros ve una visión que detesta, que escupa a su izquierda tres veces, que busque refugio en Dios de Satanás tres veces, y que se cambie del costado en el que estaba».
Y en el hadiz de Abū Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, dijo:
«Si alguno de vosotros ve lo que detesta, que se levante y ore».
Dijeron nuestros sabios:
Nada de esto es contradictorio. La orden de cambiarse de costado y la oración son un añadido. Así, el que ve debe hacer todo ello; y levantarse a orar lo abarca todo, porque si ora, su acto incluye todas esas cosas: pues cuando se levanta para la oración, se cambia de costado; y cuando se enjuaga la boca, escupe y expectora; y cuando se levanta para la oración, busca refugio, suplica e implora a Dios —Exaltado sea— que le baste contra su mal, en un estado que es de los más cercanos a la respuesta: el alba de la noche.
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Notas y Referencias
[8938] السبرات (plural de سبرة), con la bā’ en sukūn: la intensidad del frío.
[8939] Véase t. 10, p. 278.
[8940] Así en los ejemplares; lo correcto es: aṣ-Ṣafāqisī.
[8941] En ‘A: al-Ġaznawī.
[8942] Véase t. 8, p. 458.
[8943] En ‘A y Y: esta discrepancia.
[8944] Véase t. 7, p. 3 y ss.
[8945] En ‘A: ḥayyz.
[8946] Es decir, una mujer negra, como en la versión de an-Nasā’ī.
[8947] Al-Mahya‘a: es al-Ǧuḥfa, el miqāt de la gente de Šām.
[8948] De ‘A, W y W y Y.
[8949] En ‘A: «el hombre».
[8950] El añadido es de «al-Ǧāmi‘ aṣ-Ṣaġīr».
[8951] En ‘A: «relatar».
[8952] Véase t. 8, p. 458.