José
يوسف YusufVersículo (Español)
[12:23] Pero la señora de la casa en la cual estaba se sintió atraída por él. Lo llamó y, cerrando las puertas, exclamó: "¡Ven aquí, soy tuya!" Dijo José: "¡Qué Dios me proteja! Mi amo [tu esposo] me ha colmado de honores. Debes saber que los traidores no acaban bien".
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَرَٰوَدَتۡهُ ٱلَّتِي هُوَ فِي بَيۡتِهَا عَن نَّفۡسِهِۦ وَغَلَّقَتِ ٱلۡأَبۡوَٰبَ وَقَالَتۡ هَيۡتَ لَكَۚ قَالَ مَعَاذَ ٱللَّهِۖ إِنَّهُۥ رَبِّيٓ أَحۡسَنَ مَثۡوَايَۖ إِنَّهُۥ لَا يُفۡلِحُ ٱلظَّـٰلِمُونَ} (23)
Palabras del Altísimo:
«Y lo solicitó aquella en cuya casa él estaba, para sí mismo».
Es la mujer del ‘Azīz; le pidió que yaciera con ella. El origen de la “murāwada” es la voluntad y la petición con suavidad y blandura. Y “ar-rawd” y “ar-riyād” es buscar pasto.
Y se dijo: procede de “ruwayd”; se dice: “Fulano camina ruwaydan”, esto es, con suavidad; así, la murāwada es la suavidad en la petición. Se dice del hombre: “la solicitó a ella para sí misma”, y de la mujer: “lo solicitó a él para sí mismo”. Y “ar-rawd” es la demora y la circunspección; se dice: “arwidnī”, ‘concédeme un plazo, dame tregua’.
«Y cerró con cerrojo las puertas».
“Gallaqa” se usa para lo múltiple; no se dice: “ghallaqa la puerta”; mientras que “aghlaqa” se emplea tanto para lo múltiple como para lo singular, como dijo al-Farazdaq acerca de Abū ‘Amr b. al-‘Alā’:
No he cesado de cerrar puertas y abrirlas *** hasta que llegué a Abū ‘Amr b. ‘Ammār
Se dice: eran siete puertas; las cerró y luego lo invitó a sí misma.
«Y dijo: “Hayta para ti”».
Es decir: ‘ven’, ‘acércate’, ‘acude’; no tiene maṣdar ni flexión.
Dijo an-Naḥḥās: en ella hay siete lecturas. Por lo que contiene, y la más auténtica en su cadena, es lo que transmitió al-A‘maš de Abū Wā’il, quien dijo: oí a ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd recitar: «Hayta laka». Dije: “Hay gente que la recita: «Hīta laka»”. Respondió: “Yo no recito sino como se me enseñó”.
Dijo Abū Ja‘far: algunos lo transmiten de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y no es improbable, pues su dicho: “Yo no recito sino como se me enseñó” indica que es elevado (marfū‘). Esta lectura, con apertura de la tā’ y de la hā’, es la correcta: es la lectura de Ibn ‘Abbās, Sa‘īd b. Jubayr, al-Ḥasan, Muǧāhid y ‘Ikrima; y con ella recitaron Abū ‘Amr b. al-‘Alā’, ‘Āṣim, al-A‘maš, Ḥamza y al-Kisā’ī.
Dijo ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd: “No cortéis (la recitación) en el Corán; no es sino como el dicho de cualquiera de vosotros: ‘ven, acude’”.
E Ibn Abī Isḥāq, el gramático, recitó: «qālat hayti laka», con apertura de la hā’ y quiebro de la tā’. Y Abū ‘Abd ar-Raḥmān as-Sulamī e Ibn Kaṯīr recitaron: «haytu laka», con apertura de la hā’ y ḍamma en la tā’, y dijo Ṭarafa:
No está mi gente entre los más lejanos cuando *** dice un convocante del clan: “Haytu”
Estas son tres lecturas en las que la hā’ está abierta. Y Abū Ja‘far, Šayba y Nāfi‘ recitaron: «wa-qālat hīta laka», con quiebro de la hā’ y apertura de la tā’. Y Yaḥyà b. Waṯṯāb recitó: «wa-qālat hītu laka», con quiebro de la hā’, seguida de una yā’ en sukūn, y la tā’ con ḍamma.
Y se transmitió de ‘Alī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—, e Ibn ‘Abbās, Muǧāhid y ‘Ikrima: «wa-qālat ha’tu laka», con quiebro de la hā’, seguida de una hamza en sukūn, y la tā’ con ḍamma.
Y de Ibn ‘Āmir y la gente de aš-Šām: «wa-qālat hi’ta», con quiebro de la hā’, con hamza y con apertura de la tā’.
Dijo Abū Ja‘far: «hi’ta laka», con apertura de la tā’ por el encuentro de dos consonantes en sukūn, pues es un sonido, como: “mah” y “ṣah”, que no debe declinarse; y la apertura es ligera, porque antes de la tā’ hay una yā’, como en “ayna” y “kayfa”. Quien quiebra la tā’ la quiebra porque el الأصل es el quiebro: cuando una consonante en sukūn se vocaliza, se vocaliza hacia el quiebro. Y quien la pone en ḍamma, es porque contiene el sentido de “límite/fin”, es decir: ella dijo: “mi llamada es para ti”; y cuando se suprime la iḍāfa, se construye sobre ḍamma, como “ḥayṯu” y “ba‘du”.
Y en la lectura de la gente de Medina hay dos opiniones: una, que la apertura sea por el encuentro de dos consonantes en sukūn, como se ha mencionado. La otra: que sea un verbo de “hā’a yahī’u”, como “ǧā’a yaǧī’u”; y entonces el sentido en «hi’t» sería: ‘tu figura/tu porte se ha embellecido’, y «laka» sería de otra frase, como cuando dices: “a ti me refiero”. Y quien la hamza y pone la tā’ en ḍamma, es un verbo con el sentido de: ‘me he dispuesto para ti’; y así también quien recita: «hayta laka».
Abū ‘Amr reprobó esta lectura. Dijo Abū ‘Ubayda —Ma‘mar b. al-Muṯannà—: se preguntó a Abū ‘Amr acerca de la lectura de quien recita con quiebro de la hā’ y ḍamma en la tā’, con hamza; y Abū ‘Amr dijo: “¡Falso! ¿La ha hecho venir de ‘tahayya’tu’? ¡Vete y recorre a los árabes hasta llegar al Yemen: ¿conoces a alguien que diga esto?”. Y al-Kisā’ī también dijo: no se ha transmitido «hi’t» de los árabes.
Dijo ‘Ikrima: «hi’tu laka» significa: ‘me he dispuesto para ti, me he adornado y me he embellecido’; y es una lectura no satisfactoria, porque no se ha oído en árabe.
Dijo an-Naḥḥās: es buena según los baṣríes, porque se dice: “hā’a ar-raǧul yahā’u wa-yahī’u hay’atan”; así, “hā’a yahī’u” es como “ǧā’a yaǧī’u”, y “hi’t” es como “ǧi’t”. Y el quiebro de la hā’ en «hīt» es lengua de un pueblo que prefiere quebrar la hā’ antes que abrirla.
Dijo az-Zaǧǧāǧ: la mejor de las lecturas es «hayta», con apertura de la hā’ y de la tā’. Dijo Ṭarafa:
No está mi gente entre los más lejanos cuando *** dice un convocante del clan: “Hayta”
con apertura de la hā’ y de la tā’.
Y dijo el poeta acerca de ‘Alī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él—:
Haz llegar al Príncipe de los Creyentes *** al hermano de Iraq, si venís
Que Iraq y su gente *** están en paz contigo: así que “hayta, hayta”
Dijeron Ibn ‘Abbās y al-Ḥasan: «hayta» es una palabra en siriaco con la que lo llama hacia sí.
Y dijo as-Suddī: su significado en copto es [9033]: ‘ven para ti’.
Dijo Abū ‘Ubayd: al-Kisā’ī solía decir: es lengua de la gente de Ḥawrān, que llegó a la gente del Ḥiǧāz; su significado es: ‘ven’. Dijo Abū ‘Ubayd: pregunté a un anciano sabio de Ḥawrān y mencionó que era su lengua; y así lo dijo ‘Ikrima.
Y dijo Muǧāhid y otros: es lengua árabe con la que lo llama hacia sí; es una palabra de incitación y de acudir a las cosas. Dijo al-Ǧawharī: se dice “hawwata bihi” y “hayyata bihi” cuando se le grita y se le llama. Dijo:
Me inquieta que el camellero haya callado *** si estuviera atento a ella, habría gritado
es decir: gritó.
Y dijo otro:
La hace cantar cada joven: “hayyāt”
Palabras del Altísimo: «Dijo: “¡Me refugio en Dios!”».
Es decir: me refugio en Dios y busco Su amparo contra aquello a lo que me llamas. Es un maṣdar; esto es: “me refugio en Dios, refugio”, suprimiéndose el complemento directo, y quedando en acusativo por el maṣdar con el verbo elidido; y se anexa el maṣdar al Nombre de Dios como se anexa el maṣdar al objeto, como cuando dices: “pasé por Zayd un pasar de ‘Amr”, es decir: como mi pasar por ‘Amr.
«Ciertamente, él es mi señor».
Es decir: su marido; esto es: él es mi amo, me ha honrado, así que no lo traicionaré. Así lo dijeron Muǧāhid, Ibn Isḥāq y as-Suddī.
Y dijo az-Zaǧǧāǧ: es decir: ciertamente Dios es mi Señor, me ha acogido con Su gentileza; no cometeré lo que Él ha prohibido.
Y en el relato: ella le dijo: “¡Oh Yūsuf! ¡Qué hermoso es el aspecto de tu rostro!”. Dijo: “En el vientre me modeló mi Señor”.
Dijo: “¡Oh Yūsuf! ¡Qué hermoso es tu cabello!”. Dijo: “Es lo primero que se corromperá de mí en mi tumba”.
Dijo: “¡Oh Yūsuf! ¡Qué hermosos son tus ojos!”. Dijo: “Con ellos miro a mi Señor”.
Dijo: “¡Oh Yūsuf! Alza tu mirada y mira mi rostro”. Dijo: “Temo la ceguera en mi Otra Vida”.
Dijo: “¡Oh Yūsuf! ¿Me acerco a ti y tú te alejas de mí?”. Dijo: “Con ello quiero la cercanía de mi Señor”.
Dijo: “¡Oh Yūsuf! El qīṭūn [9034] lo he extendido para ti [9035]; entra conmigo”. Dijo: “El qīṭūn no me oculta de mi Señor”.
Dijo: “¡Oh Yūsuf! He extendido para ti el lecho de seda; levántate y satisface mi necesidad”. Dijo: “Entonces se irá mi parte del Paraíso”, y otras palabras suyas, mientras él le respondía, hasta que “se inclinó hacia ella”.
Algunos mencionaron: las mujeres no cesaban de inclinarse hacia Yūsuf con inclinación de deseo hasta que Dios le confirió la profecía; entonces arrojó sobre él la majestad de la profecía, y su majestad ocupó a quien lo veía, apartándolo de su belleza.
Los sabios discreparon acerca de su “inclinación” (hamm). No hay discrepancia en que la inclinación de ella fue hacia el pecado. En cuanto a Yūsuf, “se inclinó hacia ella, de no haber visto la prueba de su Señor”; pero cuando vio la prueba, no se inclinó. Esto, por la obligatoriedad de la impecabilidad (‘iṣma) de los profetas. Dijo Dios —Altísimo—: «Así, para apartar de él el mal y la indecencia; ciertamente, él es de Nuestros siervos escogidos». Así, en el discurso hay anteposición y posposición: es decir, “de no haber visto la prueba de su Señor, se habría inclinado hacia ella”.
Dijo Abū Ḥātim: yo leía el “gharīb” del Corán a Abū ‘Ubayda; cuando llegué a Su dicho: «Y ciertamente ella se inclinó hacia él, y él se inclinó hacia ella», la aleya, Abū ‘Ubayda dijo: esto es por anteposición y posposición; como si hubiera querido decir: “y ciertamente ella se inclinó hacia él, y de no haber visto la prueba de su Señor, se habría inclinado hacia ella”.
Y dijo Aḥmad b. Yaḥyà: Zulaijá se inclinó hacia el pecado y estaba resuelta; y Yūsuf se inclinó, pero no consumó aquello hacia lo que se inclinó; entre ambas inclinaciones hay diferencia. Estos dos dichos los mencionó al-Harawī en su libro.
Dijo Ǧamīl:
Me incliné con una inclinación por Buṯayna: si se mostrara *** curaría los ardores del amor de mi corazón
Y otro:
Me incliné y no hice; estuve a punto, y ojalá *** hubiera dejado a ‘Uṯmān mientras lloraban sus esposas
Todo esto es diálogo interior sin determinación.
Y se dijo: se inclinó hacia ella, deseando su matrimonio.
Y se dijo: se inclinó hacia ella, es decir, a golpearla [9037] y apartarla de sí; y la prueba le impidió golpearla, pues si la golpeaba, se habría imaginado que él la pretendía con lo ilícito y que ella se resistió, y entonces la golpeó.
Y se dijo: la inclinación de Yūsuf fue pecado, y que se sentó con ella como se sienta el hombre con su mujer. A esta opinión fue la mayoría de los exegetas y la generalidad de ellos, según mencionó al-Qušayrī Abū Naṣr, e Ibn al-Anbārī, an-Naḥḥās, al-Māwardī y otros.
Dijo Ibn ‘Abbās: desató el cinturón [9038] y se sentó con ella como se sienta el yerno. Y de él: ella se recostó boca arriba, y él se sentó entre sus piernas, quitándose la ropa.
Dijo Sa‘īd b. Ǧubayr: soltó el cordón de sus calzones.
Dijo Muǧāhid: desató los calzones hasta llegar a las nalgas, y se sentó con ella como se sienta el hombre con su mujer.
Dijo Ibn ‘Abbās: y cuando dijo: «Eso, para que sepa que no lo traicioné en ausencia» [Yūsuf: 52], Ǧibrīl le dijo: “¿Y tampoco cuando te inclinaste hacia ella, oh Yūsuf?”. Entonces dijo: «Y no absuelvo mi alma» [Yūsuf: 53].
Dijeron: el refrenarse en una situación como esta es indicio de sinceridad, y mayor para la recompensa.
Dije: y esto fue causa del elogio de Dios —Altísimo— a Ḏū l-Kifl, según lo que vendrá explicado en «Ṣ» [9039], si Dios —Altísimo— quiere. La respuesta de “lawlā” según esto está elidida: es decir, de no haber visto la prueba de su Señor, habría consumado aquello hacia lo que se inclinó. Y su semejante: «¡No! Si supierais con certeza absoluta [9040]» [At-Takāṯur: 5], cuya respuesta es: “no competiríais”.
Dijo Ibn ‘Aṭiyya: se transmitió esta opinión de Ibn ‘Abbās y de un grupo de los salaf; y dijeron: la sabiduría en ello es que sea ejemplo para los pecadores, para que vean que su arrepentimiento retorna al perdón de Dios —Altísimo— como retornó en quien es mejor que ellos, y que la cercanía al pecado no lo destruyó. Todo esto, sobre la base de que la inclinación de Yūsuf, según lo que narró este grupo, llegó hasta sentarse entre las piernas de Zulaijá, y comenzó a desatar su ropa y su cordón y cosas semejantes, mientras ella se había recostado para él. Lo transmitió aṭ-Ṭabarī.
Dijo Abū ‘Ubayd al-Qāsim b. Salām: Ibn ‘Abbās y quienes están por debajo de él no discrepan en que él se inclinó hacia ella; y ellos son los más conocedores de Dios y de la interpretación de Su Libro, y los que más veneran a los profetas como para hablar de ellos sin conocimiento.
Dijo al-Ḥasan: Dios —Poderoso y Majestuoso— no mencionó los pecados de los profetas para afearlos con ello, sino que los mencionó para que no desesperéis del arrepentimiento.
Dijo al-Ġaznawī: junto con que en el desliz de los profetas hay sabidurías: aumento del temor reverente, intensidad del pudor por la vergüenza, desprenderse de la vanidad de la obra, deleitarse con la gracia del perdón tras la esperanza, y que sean imames de la esperanza para la gente del desliz.
Dijo al-Qušayrī Abū Naṣr: y dijo un grupo: en Yūsuf ocurrió una inclinación, y esa inclinación [9041] fue un movimiento natural sin resolución firme de atar el acto; y lo que es de este tipo no se imputa al siervo. Puede cruzar por el corazón de una persona, estando en ayuno, beber agua fría y tomar comida deliciosa; si no come ni bebe, y no determina su voluntad a comer y beber, no se le imputa lo que se insinuó en el alma. Y la prueba lo apartó de esa inclinación hasta que no llegó a ser una determinación firme.
Dije: esta es una buena opinión, y entre quienes la sostuvieron está al-Ḥasan.
Dijo Ibn ‘Aṭiyya: lo que yo sostengo en esta aleya es que no se ha confirmado que Yūsuf fuera profeta en el momento de este suceso, ni lo ha corroborado una transmisión. Siendo así, es un creyente al que se le dio juicio y conocimiento; puede ocurrirle la inclinación que es querer algo sin consumarlo, y que acompañe el pensamiento vil, con el pecado que hay en ello. Y si lo suponemos profeta en ese momento, no le es lícito, a mi juicio, sino la inclinación que es un pensamiento fugaz; y no es correcto atribuirle nada de lo mencionado, como desatar su cordón y semejantes, pues la impecabilidad acompaña a la profecía.
Y lo transmitido de que se le dijo: “¿Vas a estar en el registro de los profetas y haces la acción de los necios?”, su sentido es la promesa de la profecía más adelante.
Dije: lo que él mencionó de este [9042] detalle es correcto; pero Su dicho —Altísimo—: «Y le revelamos» [Yūsuf: 15] indica que era profeta, según lo que hemos mencionado; y es la opinión de un grupo de sabios. Si era profeta, no queda sino que la inclinación que tuvo fuese lo que cruza por el alma y no se asienta en el pecho; y es aquello respecto de lo cual Dios levantó la imputación a las criaturas, pues el responsable no tiene capacidad de rechazarlo. Y su dicho: «Y no absuelvo mi alma» [Yūsuf: 53] —si es de palabras de Yūsuf—, es decir: por esa inclinación; o bien que eso sea de él a modo de humildad y reconocimiento, por la oposición del alma a aquello con lo que antes fue declarado puro y absuelto.
Dios —Altísimo— informó sobre el estado de Yūsuf desde que alcanzó la madurez: «Y cuando alcanzó su plenitud, le dimos juicio y conocimiento» [Yūsuf: 22], según lo ya explicado. La noticia de Dios —Altísimo— es veraz, Su descripción es correcta y Su palabra es verdad. Así, Yūsuf actuó conforme a lo que Dios le enseñó sobre la prohibición del adulterio y sus preliminares, y la traición al amo, al vecino y al extraño respecto de su familia. No se expuso a la mujer del ‘Azīz ni respondió a la solicitación; antes bien, se apartó de ella y huyó, por una sabiduría que le fue concedida y por obrar según lo que Dios le enseñó.
En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Abū Hurayra —Dios esté complacido con él—, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Los ángeles dijeron: “Señor, ese es Tu siervo: quiere hacer una mala acción”, y Él es más conocedor de él. Dijo: “Vigiladlo: si la hace, escribídsela como una igual; y si la deja, escribídsela como una buena acción: no la dejó sino por Mi causa”» [9043]
Y dijo —la paz sea con él— informando de su Señor: «Si Mi siervo se inclina a una mala acción y no la realiza, le escribo una buena acción». Si lo que el siervo se inclina a hacer de mal se le escribe, por dejarlo, como buena acción, entonces no hay pecado.
Y en el Ṣaḥīḥ: «Ciertamente Dios ha pasado por alto para mi comunidad lo que sus almas se dicen a sí mismas, mientras no lo hagan ni lo pronuncien». Ya se ha mencionado.
Dijo Ibn al-‘Arabī: en Madīnat as-Salām había un imán de los imanes de los sufíes —y qué imán—, conocido como Ibn ‘Aṭā’. Un día habló sobre Yūsuf y sus noticias, hasta mencionar su exoneración de lo que se le atribuyó de reprobable. Se levantó un hombre desde el final de su asamblea, estando esta llena de gente de toda clase, y dijo: “¡Oh shayj! ¡Oh nuestro señor! Entonces, ¿Yūsuf se inclinó y no consumó?”. Dijo: “Sí; porque el cuidado (divino) viene de allí”. Mira la dulzura del sabio y del aprendiz; y mira la perspicacia del común en su pregunta, y la respuesta del sabio en su concisión y plenitud. Por eso dijeron los sabios sufíes: el beneficio de Su dicho: «Y cuando alcanzó su plenitud, le dimos juicio y conocimiento» [Yūsuf: 22] es que se le dio eso en el momento de predominio del deseo, para que fuese para él causa de impecabilidad.
Dije: y cuando se establece su impecabilidad y su inocencia por el elogio de Dios —Altísimo— hacia él, no es correcto lo que dijo Muṣ‘ab b. ‘Uṯmān: que Sulaymān b. Yasār era de los más hermosos de rostro; una mujer lo deseó y le propuso entregarse; él se negó y la amonestó. Ella dijo: “Si no lo haces, te difamaré”. Él salió y la dejó. Vio en sueños a Yūsuf aṣ-Ṣiddīq —la paz sea con él— sentado, y dijo: “¿Eres Yūsuf?”. Dijo: “Yo soy Yūsuf, el que se inclinó; y tú eres Sulaymān, el que no se inclinó”. Esto implicaría que el grado de la walāya es más elevado que el grado de la profecía, lo cual es imposible. Y si supusiéramos que Yūsuf no era profeta, su grado sería la walāya, y entonces estaría preservado como él. Y si se hubieran cerrado las puertas sobre Sulaymān, y se le hubiera insistido con palabras y discursos, con conversación y réplica, junto con la larga convivencia, se temería para él la tentación y la gran prueba. Y Dios sabe más.
Palabras del Altísimo: «De no haber visto la prueba de su Señor».
«An» está en posición de nominativo: es decir, “de no ser por la visión de la prueba de su Señor” [9044] Y la respuesta está elidida, por ser conocida para el oyente: es decir, “habría ocurrido lo que habría ocurrido”. Esta prueba no se menciona en el Corán.
Se transmitió de ‘Alī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— que Zulaijá se levantó hacia un ídolo, engalanado con perlas y rubíes, en un rincón de la casa, y lo cubrió con un paño. Él dijo: “¿Qué haces?”. Ella dijo: “Me avergüenzo de este mi dios, de que me vea en esta situación” [9045] Entonces Yūsuf dijo: “Yo soy más digno de avergonzarme de Dios”. Esto es lo mejor que se ha dicho al respecto, porque en ello hay establecimiento de la prueba.
Y se dijo: vio escrito en el techo de la casa: «Y no os acerquéis al adulterio: ciertamente es una indecencia y qué mal camino» [9046][Al-Isrā’: 32].
Y dijo [9047] Ibn ‘Abbās: apareció una mano con escrito: «Y ciertamente sobre vosotros hay guardianes» [9048][Al-Infiṭār: 10].
Y dijo un grupo: recordó el pacto de Dios y Su alianza.
Y se dijo: se le llamó: “¡Oh Yūsuf! ¿Estás inscrito en el registro [9049] de los profetas y haces la acción de los necios?”.
Y se dijo: vio la imagen de Ya‘qūb en las paredes, mordiéndose la yema del dedo, amenazándolo; entonces se calmó, y su deseo salió de sus yemas. Así lo dijo Qatāda, Muǧāhid, al-Ḥasan y aḍ-Ḍaḥḥāk; y Abū Ṣāliḥ y Sa‘īd b. Ǧubayr.
Al-A‘maš transmitió de Muǧāhid, quien dijo: desató sus calzones y se le representó Ya‘qūb, y le dijo: “¡Oh Yūsuf!”, y él se volvió huyendo.
Sufyān transmitió de Abū Ḥuṣayn, de Sa‘īd b. Ǧubayr, quien dijo: se le representó Ya‘qūb y le golpeó el pecho, y su deseo salió de sus yemas.
Dijo Muǧāhid: a cada uno de los hijos de Ya‘qūb le nacieron doce varones, excepto a Yūsuf, a quien no le nacieron sino dos muchachos; y se le disminuyó su descendencia por aquel deseo. Y se dijo otra cosa.
En suma: esa prueba fue un signo de los signos de Dios que Dios mostró a Yūsuf, hasta que su fe se fortaleció y se abstuvo del pecado.
Palabras del Altísimo: «Así, para apartar de él el mal y la indecencia».
La kāf de «ka-ḏālika» puede estar en nominativo, siendo predicado de un مبتدأ elidido; la estimación es: “las pruebas son así”. Y puede ser calificativo de un maṣdar elidido: es decir, “le mostramos las pruebas con una visión así”. “As-sū’” es el deseo, y “al-faḥšā’” es el contacto carnal.
Y se dijo: “as-sū’” es la mala fama, y “al-faḥšā’” es el adulterio.
Y se dijo: “as-sū’” es la traición a su dueño, y “al-faḥšā’” es cometer la indecencia.
Y se dijo: “as-sū’” es el castigo del rey ‘Azīz.
Ibn Kaṯīr, Abū ‘Amr e Ibn ‘Āmir recitaron «al-muḫliṣīn» con quiebro de la lām; su interpretación es: los que han purificado la obediencia a Dios. Y los demás recitaron con apertura de la lām; su interpretación es: aquellos a quienes Dios ha escogido y purificado para Su mensaje. Y Yūsuf —la paz sea con él— reunía ambas cualidades, pues era sincero (muḫliṣ) en la obediencia a Dios —Altísimo— y escogido (muḫlaṣ) para el mensaje de Dios —Altísimo—.
Notas y Referencias
[9033] En ‘A’: «la nabatea».
[9034] Al-qīṭūn: el alcobín; extranjerismo. Y se dijo: en la lengua de la gente de Egipto y de los bereberes.
[9035] De y.
[9036] En ‘A’: «vio la prueba, prueba».
[9037] Esto es lo que conviene al impecable, y no otros sentidos.
[9038] Al-himyān: el ceñidor de los calzones.
[9039] Véase t. 15, p. 218 y t. 11, p. 327.
[9040] Véase t. 20, p. 173.
[9041] De ‘A, k, w y w.
[9042] De ‘A.
[9043] «Min ǧarāy»: es decir, «por mi causa»; y en una copia del Ṣaḥīḥ de Muslim: «min ǧarā’ī».
[9044] De ‘A, k.
[9045] En ‘A y k: «sobre».
[9046] Véase t. 10, p. 253.
[9047] En ‘A: «y de».
[9048] Véase t. 19, p. 245.
[9049] De ‘A.