José
يوسف YusufVersículo (Español)
[12:109] No he enviado antes de ti sino a hombres que pertenecían a sus propias comunidades para que le transmitieran Mi revelación. ¿Por qué [quienes rechazan este mensaje] no viajan por el mundo y observan cómo fue que acabaron los pueblos de la antigüedad [que desmintieron a los Profetas]? La morada de la otra vida será mejor para quienes tienen temor de Dios. ¿Es que no van a reflexionar?
Tafsir de Al-Qurtubi
{وَمَآ أَرۡسَلۡنَا مِن قَبۡلِكَ إِلَّا رِجَالٗا نُّوحِيٓ إِلَيۡهِم مِّنۡ أَهۡلِ ٱلۡقُرَىٰٓۗ أَفَلَمۡ يَسِيرُواْ فِي ٱلۡأَرۡضِ فَيَنظُرُواْ كَيۡفَ كَانَ عَٰقِبَةُ ٱلَّذِينَ مِن قَبۡلِهِمۡۗ وَلَدَارُ ٱلۡأٓخِرَةِ خَيۡرٞ لِّلَّذِينَ ٱتَّقَوۡاْۚ أَفَلَا تَعۡقِلُونَ} (109)
Su dicho —Exaltado sea—:
«Y no enviamos antes de ti sino a hombres a quienes revelamos
[9307] a ellos, de entre la gente de las ciudades».
Esto es una refutación a quienes decían: «¿Por qué no se le ha hecho descender un ángel
[9308]?» [al-An‘ām: 8].
Es decir: enviamos a hombres, entre los cuales no hay mujer, ni genio, ni ángel; y esto refuta lo que se transmite del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Entre las mujeres hay cuatro profetisas: Eva, Asiya, la madre de Moisés y María». Ya ha precedido en «Āl ‘Imrān»
[9309] algo acerca de esto.
«De entre la gente de las ciudades»: se refiere a las urbes; y Dios no envió a ningún profeta de entre la gente del desierto, por el predominio de la rudeza y la dureza en los beduinos, y porque la gente de las ciudades es más sensata, más paciente, mejor y más sabia.
Dijo al-Ḥasan: Dios no envió jamás a ningún profeta de entre la gente del desierto, ni de entre las mujeres, ni de entre los genios.
Y dijo Qatāda: «De entre la gente de las ciudades», es decir, de entre la gente de las urbes; porque son más sabios y más pacientes.
Y dijeron los sabios: es condición del Mensajero que sea varón, humano y urbano; y solo dijeron «humano» como cautela, por Su dicho: «se refugiaban en hombres de los genios
[9310]» [al-Ŷinn: 6]. Y Dios sabe más.
Su dicho —Exaltado sea—:
«¿Acaso no han viajado por la tierra para que miren?»; esto es, hacia los lugares de destrucción de las comunidades que desmintieron a sus profetas, para que tomen escarmiento.
«Y la morada de la Otra Vida es mejor»: es un inicio (mubtada’) y su predicado (jabar). Al-Farrā’ sostuvo que «la morada» es «la Otra Vida», y que se ha añadido una cosa a sí misma por la diferencia de la expresión, como «el día del jueves» y «la noche pasada primera». Dijo el poeta:
Y aunque quedaran desiertas para ti las moradas de ‘Abs
[9311]*** conocerías la humillación con el conocimiento de la certeza.
Es decir: un conocimiento cierto.
Y al-Kisā’ī argumentó con su dicho: «la oración primera»; y al-Ajfaš argumentó con «la mezquita del congregante».
Dijo al-Naḥḥās: añadir una cosa a sí misma es imposible, pues una cosa solo se añade a otra para ser conocida por ella; y lo más correcto es «la oración primera». Y quien dice «la oración primera», su sentido es: en el momento de la primera oración obligatoria; y solo se la llamó «la primera» porque fue la primera que se rezó cuando se prescribió la oración, y la primera que se manifestó; por ello también se la llamó «al-ẓuhr» (el mediodía).
Y la estimación es: «y la morada del estado último es mejor»; esta es la opinión de los basríes. Y lo que se pretende con esta morada es el Paraíso; es decir, es mejor para los temerosos.
Y se recitó: «Y para la morada de la Otra Vida». Y así recitaron Nāfi‘, ‘Āṣim, Ya‘qūb y otros.
«¿Acaso no razonáis?»: con tā’, en forma de apelación directa. Los demás, con yā’, en forma enunciativa.
[9307]
:La lectura de Nāfi‘ y de la mayoría: «yūḥā», en voz pasiva.
[9308]
:Véase t. 6, p. 393.
[9309]
:Véase t. 4, p. 82 y ss.; y t. 6, p. 251.
[9310]
:Véase t. 19, p. 8 y ss.
[9311]
:Y en una versión: «pues si tú descendieras en las moradas de ‘Abs». En ع و ك و ي: «conociste la morada».