José
يوسف YusufVersículo (Español)
[12:10] Dijo uno de ellos: "No maten a José. Si ya tienen decidido deshacerse de él, mejor arrójenlo a lo profundo de un pozo seco, alguna caravana lo recogerá".
Tafsir de Al-Qurtubi
{Dijo uno de ellos: «No matéis a José; arrojadlo, más bien, al fondo del aljibe, para que lo recoja alguno de los viajeros, si es que vais a hacer algo»} (10)
En ella hay trece cuestiones:
La primera:
Su dicho —Exaltado sea—:
«Dijo uno de ellos: “No matéis a José”».
Quien lo dijo fue Judá, y era el mayor de los hijos de Jacob; así lo dijo Ibn ‘Abbās.
Y se ha dicho: Rubīl, que era hijo de su tía materna,
y es quien dijo: «No me moveré de la tierra» [José: 80] la aleya
[8959]
Y se ha dicho: Simeón.
«Y arrojadlo al fondo del aljibe».
Leyeron los de La Meca, los de Basora y los de Kufa: «en el fondo del aljibe».
Y leyeron los de Medina: «en los fondos del aljibe».
Abū ‘Ubayd prefirió el singular, porque se trata de un solo lugar en el que lo arrojaron, y reprobó por ello el plural.
Dijo al-Naḥḥās:
Esto es una restricción en la lengua;
«fondos» en plural es admisible por dos vías
[8960]: Sībawayh transmitió: “se viajó en ‘ašiyyānāt y aṣīlānāt”, queriendo decir ‘ašiyya (tarde) y aṣīl (atardecer); hizo así de cada tiempo una ‘ašiyya y un aṣīl; del mismo modo, hizo de cada lugar en el que algo se oculta un “fondo”. La otra: que en el aljibe haya “fondos”
(grupo)
Y se dice: ġāba yaġību
[8961]ġayban, ġayābatan y ġayāban,
como dijo el poeta:
«¡Ah, la aflicción, dos meses o la mitad de un tercero! *** Yo soy aquel a quien mi ocultamiento ha ocultado»
Dijo al-Harawī:
El “fondo” es semejante a un saliente
[8962] o a una oquedad en el pozo, por encima del agua, donde la cosa se oculta a la vista.
Dijo Ibn ‘Azīz:
Todo aquello que te oculta algo es “fondo”.
Digo:
De ahí que a la tumba se la llame “fondo”,
como dijo el poeta:
«Si un día mi fondo me oculta, *** entonces seguid mi senda entre el clan y la familia»
Y el “aljibe” (al-ǧubb) es el pozo excavado que no ha sido revestido; si se reviste, entonces es un “pozo” (bi’r).
Dijo al-A‘šà:
«Si estuvieras en un aljibe de ochenta brazas *** y ascendieras por las causas del cielo con una escala»
[8963]
Y se llamó ǧubb porque fue cortado en la tierra a modo de corte; el plural de ǧubb es ǧibya, ǧibāb y aǧbāb. Y se unió “fondo” con “aljibe” porque quiso indicar la hondura en un lugar oscuro del aljibe, de modo que no lo alcanzara la mirada de los que miran.
Se ha dicho: es el pozo de Bayt al-Maqdis.
Y se ha dicho: está en el Jordán; lo dijo Wahb ibn Munabbih.
Muqātil:
Está a tres farsajs de la morada de Jacob.
La segunda:
Su dicho —Exaltado sea—:
«para que lo recoja alguno de los viajeros».
Está en apócope como respuesta al imperativo.
Y leyeron Muǧāhid, Abū Raǧā’, al-Ḥasan y Qatāda: «para que lo recoja» con tā’ (taltaqiṭuhu); esto se interpreta según el sentido, porque “alguno de los viajeros” es (en el sentido) “una caravana”.
Dijo Sībawayh:
“Se le cayó alguno de sus dedos”, y citó
[8964]:
«Y te atragantas con la palabra que has divulgado *** como se atragantó el pecho de la lanza con la sangre»
Y otro dijo:
«Veo que el paso de los años ha tomado de mí *** como el serār
[8965] del creciente»
Y no dijo “se atragantó” (šariqa) ni “tomó” (aḫaḏat). Y “los viajeros” (al-sayyāra) son el grupo que transita por el camino para viajar. Quien dijo esto lo dijo para que no necesitaran llevarlo a un lugar lejano y se lograra el objetivo: pues quien lo recogiera de entre los viajeros lo llevaría a un lugar distante. Y esto era una vía de planificación para no tener que moverse ellos mismos: quizá su padre no se lo permitiría, y quizá llegaría a advertir su intención.
La tercera:
En esto hay indicio de que los hermanos de José no eran profetas, ni antes ni después; porque los profetas no traman matar a un musulmán. Más bien eran musulmanes: cometieron una desobediencia y luego se arrepintieron.
Y se ha dicho: eran profetas, y no es imposible para la razón un desliz de un profeta; esto habría sido un desliz de ellos. Pero esto lo refuta el hecho de que los profetas están preservados de los pecados mayores, como ya hemos expuesto.
Y se ha dicho: en aquel tiempo no eran profetas, y luego Dios los hizo profetas; esto es más verosímil. Y Dios sabe más.
La cuarta:
Dijo Ibn Wahb: dijo Mālik: José fue arrojado al aljibe siendo un muchacho; y así lo transmitió también Ibn al-Qāsim de él; es decir, que era pequeño.
La prueba de ello es Su dicho —Exaltado sea—:
«No matéis a José; arrojadlo al fondo del aljibe, para que lo recoja alguno de los viajeros».
Dijo: y no se recoge sino al pequeño.
Y Su dicho:
«y temo que lo devore el lobo» [José: 13] —y esto es algo
[8966] que concierne específicamente a los pequeños—,
y su dicho:
«Enviadlo con nosotros mañana: pastará y jugará, y nosotros lo guardaremos» [José: 12]
La quinta:
El “recoger” (al-iltiqāṭ) es tomar una cosa del camino; de ahí “expósito” (laqīṭ) y “objeto hallado” (luqaṭa). Mencionaremos de sus normas lo que indica la aleya y la Sunna, y lo que dijeron al respecto los sabios y los lingüistas.
Dijo Ibn ‘Arafa:
El “recoger” es encontrar una cosa sin buscarla;
de ahí Su dicho —Exaltado sea—:
«para que lo recoja alguno de los viajeros»,
es decir, que lo encuentre sin esperarlo. Los sabios discreparon acerca del expósito.
Se dijo: su principio es la libertad, por el predominio de los libres sobre los esclavos. Y se transmitió de al-Ḥasan ibn ‘Alī que juzgó que el expósito es libre, y recitó:
«y lo vendieron por un precio vil, unos dirhames contados»
[José: 20].
A esto fue Ašhab, compañero de Mālik; y es la opinión de ‘Umar ibn al-Ḫaṭṭāb; y así se transmitió también de ‘Alī y de un grupo.
Dijo Ibrāhīm al-Naḫa‘ī:
Si se tiene la intención de su esclavitud, entonces es esclavo; y si se tiene la intención de hacerlo por devoción, entonces es libre.
Dijo Mālik en su Muwaṭṭa’:
La práctica entre nosotros respecto del abandonado es que es libre, y que su walā’ pertenece al conjunto de los musulmanes: ellos lo heredan y pagan por él la indemnización (diya). Y así lo dijo al-Šāfi‘ī,
y argumentó con el dicho del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—:
«El walā’ es únicamente para quien manumite».
Dijo: así negó el walā’ a quien no manumite. Mālik y al-Šāfi‘ī y sus compañeros coincidieron en que el expósito no se vincula por walā’ a nadie, y nadie lo hereda por walā’.
Dijo Abū Ḥanīfa y sus compañeros, y la mayoría de los kufíes:
El expósito se vincula por walā’ a quien quiera; a quien se vincule lo hereda y paga por él la indemnización. Y según Abū Ḥanīfa, puede trasladar su walā’ a donde quiera mientras aquel a quien se vinculó no haya pagado por él una indemnización; si pagó por él una indemnización por un delito, entonces ya no puede trasladar su walā’ de él jamás.
Abū Bakr ibn Abī Šayba transmitió de ‘Alī —Dios esté complacido con él—:
El abandonado es libre; si quiere vincularse por walā’ a quien lo recogió, se vincula; y si quiere vincularse a otro, se vincula. Y algo semejante de ‘Aṭā’; y es la opinión de Ibn Šihāb y de un grupo de la gente de Medina: y es libre.
Dijo Ibn al-‘Arabī:
El principio del expósito fue la libertad por el predominio de los libres sobre los esclavos; se juzgó conforme a lo predominante, como se juzgó que es musulmán tomando lo predominante.
Si está en una aldea en la que hay cristianos y musulmanes, dijo Ibn al-Qāsim:
Se juzga por lo predominante: si se encuentra sobre él el atuendo de los judíos, es judío; y si se encuentra sobre él el atuendo de los cristianos, es cristiano; y si no, es musulmán, salvo que la mayoría de la gente de la aldea sea de otra religión distinta del Islam.
Y otro dijo:
Si no hubiera en ella sino un solo musulmán, se juzga para el expósito el Islam, dando preponderancia al dictamen del Islam, que prevalece y no es prevalecido; y esto es lo que exige la opinión de Ašhab.
Dijo Ašhab:
Es musulmán siempre. Porque lo considero musulmán en toda circunstancia, como lo considero libre en toda circunstancia. Los juristas discreparon acerca del abandonado cuando la prueba indica
[8967] que es esclavo.
Un grupo de la gente de Medina dijo:
No se acepta su testimonio
[8968] respecto de ello.
A esto fue Ašhab, por el dicho de ‘Umar: “Es libre”; y quien juzga su libertad no acepta la prueba de que sea esclavo.
Dijo Ibn al-Qāsim:
Se acepta la prueba respecto de ello; y es la opinión de al-Šāfi‘ī y del kufí.
La sexta:
Dijo Mālik acerca del expósito: si el recogedor se hace cargo de él y luego un hombre aporta prueba de que es su hijo, entonces el recogedor reclama al padre si lo abandonó deliberadamente; y si no lo abandonó, sino que se le extravió, entonces no hay nada contra el padre, y el recogedor es voluntario en el gasto.
Dijo Abū Ḥanīfa:
Si gasta en el expósito, es voluntario, salvo que el juez se lo ordene.
Dijo al-Awzā‘ī:
Todo el que gaste en alguien cuya manutención no le es obligatoria, recobra lo que gastó.
Dijo al-Šāfi‘ī:
Si el expósito no tiene bienes, su manutención es obligatoria en el Bayt al-Māl;
y si no lo hay, hay dos opiniones:
una: se toma prestado para él, quedando la deuda a su cargo.
La otra: se reparte entre los musulmanes sin compensación.
La séptima:
En cuanto al objeto hallado (luqaṭa) y los animales extraviados (ḍawāll), los sabios discreparon sobre su norma.
Un grupo de la gente del saber dijo:
El objeto hallado y los extraviados son iguales en el sentido, y su norma es la misma. A esto fue Abū Ǧa‘far al-Ṭaḥāwī
[8969] Y reprobó la opinión de Abū ‘Ubayd al-Qāsim ibn Sallām —que el extraviado solo se dice del animal y el objeto hallado de lo que no es animal—, y dijo: esto es un error.
Y argumentó con el dicho del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él— en el ḥadiz del Ifk a los musulmanes:
«Vuestra madre ha extraviado su collar».
Aplicó así “extraviado” al collar.
La octava:
Los sabios han consensuado que el objeto hallado, mientras no sea algo despreciable y mínimo o algo que no perdure, se anuncia durante un año completo. Y han consensuado que, si viene su dueño, él tiene más derecho a él que quien lo recogió, si se prueba que es su dueño. Y han consensuado que, si quien lo recogió lo consumió tras el año y su dueño quiere que se lo garantice, tiene derecho a ello; y si lo dio en limosna, su dueño puede elegir entre exigir la garantía o conformarse con su recompensa: lo que elija, eso le corresponde por consenso. Y la mano de quien lo recogió no queda libre respecto de él por darlo en limosna, ni se dispone de ello antes del año. Y han consensuado que el extravío de ovejas, cuando se teme por ellas, le es lícito comerlas.
La novena:
Los juristas discreparon sobre qué es mejor: dejarlo o recogerlo. Entre ello está que en el ḥadiz hay prueba de la licitud de recoger el objeto hallado y tomar el extraviado mientras no sea camello.
Y respecto de la oveja dijo:
«para ti, o para tu hermano, o para el lobo»,
incitándolo a tomarla; y no dijo en nada: “dejadlo hasta que se pierda o hasta que venga su dueño”. Si dejar el objeto hallado fuera mejor, el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le dé paz— lo habría ordenado, como dijo respecto del camello extraviado. Y Dios sabe más. En suma, la doctrina de los compañeros de Mālik es que hay amplitud: si quiere lo toma y si quiere lo deja. Esto es lo que dijo Ismā‘īl ibn Isḥāq —Dios tenga misericordia de él—.
Dijo al-Muzanī, transmitiendo de al-Šāfi‘ī:
No me agrada que nadie deje el objeto hallado si lo encuentra, cuando es digno de confianza respecto de él.
Dijo:
Es igual que el objeto hallado sea poco o mucho.
La décima:
Los imames —Mālik y otros— transmitieron de Zayd ibn Ḫālid al-Ǧuhanī, quien dijo: vino un hombre al Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— y le preguntó por el objeto hallado. Dijo:
«Reconoce su envoltorio
[8970] y su atadura; luego anúncialo un año. Si viene su dueño, y si no, entonces es asunto tuyo».
Dijo: ¿y el extravío de ovejas, Mensajero de Dios?
Dijo:
«para ti, o para tu hermano, o para el lobo».
Dijo: ¿y el extravío de camellos?
Dijo:
«¿Qué tienes tú que ver con él? Con él está su odre y su calzado: llega al agua y come de los árboles hasta que lo encuentre su dueño».
Y en el ḥadiz de Ubayy dijo:
«Guarda su número, su recipiente y su atadura; si viene su dueño, y si no, entonces disfrútalo».
En este ḥadiz hay el añadido del número; lo transmitió Muslim y otros. Los sabios han consensuado que el envoltorio del objeto hallado y su atadura son una de sus señales y de las más indicativas de él. Si viene el dueño del objeto hallado con todas sus descripciones, se le entrega.
Dijo Ibn al-Qāsim:
Se le obliga a entregarlo. Si viene un titular con derecho que lo reclama con prueba de que era suyo, el recogedor no garantiza nada. ¿Y jura junto con las descripciones o no?
Dos opiniones:
la primera es de Ašhab, y la segunda de Ibn al-Qāsim. Y no se le exige prueba según Mālik y sus compañeros, y Aḥmad ibn Ḥanbal y otros.
Dijo Abū Ḥanīfa y al-Šāfi‘ī:
No se le entrega sino si aporta prueba de que es suyo. Esto contradice el texto del ḥadiz. Si la prueba fuera condición para la entrega, no tendría sentido mencionar el envoltorio, la atadura y el número, pues se tendría derecho a ello por prueba en todo caso. Y no habría sido lícito que el Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz— guardara silencio sobre ello, pues sería retrasar la aclaración más allá del momento de necesidad. Y Dios sabe más.
La undécima:
El texto del ḥadiz menciona camellos y ovejas y expone su norma, y calla sobre lo demás de los animales. Nuestros sabios discreparon sobre si el ganado vacuno se asimila a los camellos o a las ovejas: dos opiniones. Asimismo discreparon nuestros imames sobre recoger caballos, mulas y asnos. Lo aparente en la opinión de Ibn al-Qāsim es que se recogen.
Dijeron Ašhab e Ibn Kināna:
No se recogen.
La opinión de Ibn al-Qāsim es más correcta, por el dicho del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—:
«Guarda para tu hermano creyente su extraviado».
La duodécima:
Los sabios discreparon sobre el gasto de manutención de los extraviados.
Dijo Mālik, según lo transmitido de él por Ibn al-Qāsim:
Si quien recoge gasta en las bestias, camellos y otros, tiene derecho a reclamar al dueño el gasto; es igual que haya gastado por orden del sultán o sin su orden.
Dijo:
Y tiene derecho a retenerlo por el gasto que hizo, y es más merecedor de él, como una prenda.
Dijo al-Šāfi‘ī:
Si quien toma los extraviados gasta en ellos, es voluntario; así lo transmitió de él al-Rabī‘.
Dijo al-Muzanī, transmitiendo de él:
Si el juez le ordena el gasto, es una deuda; y se le acepta lo que alegue si es de los que gastan con moderación.
Dijo Abū Ḥanīfa:
Si gasta en el objeto hallado y en los camellos sin orden del juez, es voluntario; y si gasta por orden del juez, entonces es deuda contra su dueño cuando venga. Y tiene derecho a retenerlo cuando se presente el dueño. Y el gasto sobre él es por tres días y algo semejante, hasta que el juez ordene vender la oveja y lo similar, y juzgue el gasto.
La decimotercera:
No hay en su dicho —la paz y las bendiciones sean con él— acerca del objeto hallado, tras el anuncio:
«disfrútalo»,
o
«es asunto tuyo»,
o
«es para ti»,
o
«gástalo»,
o
«luego cómelo»,
o
«es la riqueza de Dios: la concede a quien quiere»,
según lo que hay en el Ṣaḥīḥ de Muslim y otros, nada que indique la atribución de propiedad y la caída de la garantía del recogedor si viene su dueño.
Pues en el ḥadiz de Zayd ibn Ḫālid al-Ǧuhanī, del Profeta —Dios lo bendiga y le dé paz—:
«Si no la reconoces
[8971], entonces gástala, y que sea un depósito contigo; si viene su dueño algún día de los tiempos, entrégasela».
En una versión:
«Luego cómela; si viene su dueño, entrégasela».
Lo transmitieron al-Buḫārī y Muslim. Los sabios han consensuado que, cuando venga su dueño, él tiene más derecho a ella, salvo lo que sostuvo Dāwūd: que el recogedor adquiere la propiedad del objeto hallado tras el anuncio, por esos aparentes sentidos. No se presta atención a su dicho, por contradecir a la gente,
y por su dicho —la paz y las bendiciones sean con él—:
«entrégasela».
Notas y Referencias
[8959] De ع.
[8960] El añadido es de al-Naḥḥās.
[8961] De ع.
[8962] Al-ǧaf: el lado de la alberca o del pozo que el agua va carcomiendo hasta quedar como una cueva.
[8963] Después de ello, como en el dīwān: «La palabra te irá arrastrando hasta que lo detestes *** y sepas que yo no soy culpable respecto de ti Y te atragantas con la palabra que has divulgado *** como se atragantó el pecho de la lanza con la sangre».
[8964] El verso es de al-A‘šà; se dirige a Yazīd ibn Mishar al-Šaybānī. Entre ambos hubo distanciamiento y sátira mutua. Le dice: volverá contra ti el mal de lo que has divulgado de mis palabras y me has atribuido de lo feo, y no hallarás de ello escapatoria. Y al-šarq con el agua es como el atragantamiento con la comida.
[8965] Sirār del mes (con sīn no enfática abierta o cerrada) y su sirruhu: su última noche.
[8966] De ع y ك y و y ي.
[8967] En ع y ك y و y و y ي: “atestigua”.
[8968] Así en los originales.
[8969] En ع: al-Ṭabarī.
[8970] Al-‘ifāṣ: el recipiente en el que está el dinero, sea de cuero o de otro material. Y al-wikā’ es el cordel con el que se ata el recipiente. Lo que se pretende con el envoltorio y la atadura es que quien recoge distinga la veracidad del que lo describe de la mentira. Y con “calzado” se entiende su pezuña: se fortalece con sus pezuñas para caminar, llegar al agua y (alcanzar) los árboles.
[8971] «Si no la reconoces»: es decir, si no reconoces a su dueño.