113

El Amanecer

الفلق Al-Falaq
Aya 4

Versículo (Español)

[113:4] del mal de las [hechiceras] sopladoras de nudos,

Tafsir de Al-Qurtubi

{Y del mal de las que soplan en los nudos} (4) La sexta: Su dicho —Exaltado sea—: {Y del mal de las que soplan en los nudos} se refiere a las hechiceras que soplan en los nudos del hilo cuando recitan sobre ellos. Se asemejó el soplo a lo que hace quien practica una ruqya. Dijo el poeta:

Me refugio en mi Señor de las sopladoras*** en su ʿiḍh, la ʿāḍiha, la muʿḍiha [16606]

Y dijo Mutammim ibn Nuwayra:

Has soplado en el hilo, semejante a las ruqyas*** por temor a la yinna y al envidioso

Y dijo ʿAntara:

Si sana, no soplé sobre él*** y si se pierde, con razón le corresponde la pérdida

La séptima: Al-Nasāʾī transmitió de Abū Hurayra, quien dijo: Dijo el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Quien hace un nudo y luego sopla en él, ha practicado magia; y quien practica magia, ha asociado; y quien se cuelga [16607] algo, se le deja a ello».

Se discrepó acerca del soplo en la ruqya: unos lo prohibieron y otros lo permitieron. ʿIkrima dijo: No conviene que el que recita la ruqya sople, ni que pase la mano, ni que haga nudos.

Ibrāhīm dijo: Solían desaprobar el soplo en las ruqyas.

Y algunos dijeron: Entré donde al-Ḍaḥḥāk, estando él con dolor, y dije: «¿No he de recitarte una protección, Abū Muḥammad?» Dijo: «Nada de eso; pero no soples»; y le recité la protección con las dos Muʿawwidhatayn.

Ibn Jurayj dijo: Dije a ʿAṭāʾ: «¿Se sopla (nafkh) o se exhala (nafth) con el Corán?» Dijo: «Nada de eso; sino que lo recitas así»; luego dijo después: «Exhala (nafth) si quieres».

Y se preguntó a Muḥammad ibn Sīrīn acerca de la ruqya en la que se exhala (nafth), y dijo: No veo en ello inconveniente.

Y cuando discrepan, el juez entre ellos es la Sunna.

ʿĀʾisha narró que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— exhalaba (nafth) en la ruqya; lo transmitieron los imames, y ya lo mencionamos al comienzo de la sura y en «al-Isrāʾ». Y de Muḥammad ibn Ḥāṭib: que su mano se quemó; su madre lo llevó al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él se puso a exhalar sobre ella y a pronunciar unas palabras, afirmando que no las había memorizado. Y Muḥammad ibn al-Ashʿath dijo: Me llevaron ante ʿĀʾisha —Dios esté complacido con ella— teniendo yo un mal en el ojo; me hizo una ruqya y exhaló.

En cuanto a lo transmitido de ʿIkrima, de su dicho: «No conviene que el que recita la ruqya exhale», parece que en ello se inclinó a que Dios —Exaltado sea— hizo del soplo en los nudos algo de lo que se busca refugio; por tanto, no sería en sí mismo una protección. Pero no es así; porque si el soplo en los nudos fuese reprobable, no sería necesario que el soplo sin nudo fuese reprobable. Y porque el soplo en los nudos solo se quiso con ello la magia dañina para las almas, mientras que este soplo es para procurar la rectificación de los cuerpos; no se equipara lo que beneficia con lo que perjudica. En cuanto a la desaprobación de ʿIkrima respecto de pasar la mano, ello contradice la Sunna. ʿAlī —Dios esté complacido con él— dijo: Me quejé, y entró donde mí el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— mientras yo decía: «¡Oh Dios! Si mi plazo ya ha llegado, dame descanso; y si se ha retrasado, cúrame y concédeme bienestar; y si es una prueba, dame paciencia». Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «¿Cómo has dicho?» Se lo dije, y me pasó la mano, luego dijo: «¡Oh Dios, cúralo!»; y aquel dolor no volvió después. Y ʿAbd Allāh ibn ʿAmr, ʿAbd al-Raḥmān ibn Sābiṭ, ʿĪsā ibn ʿUmar y Ruways, de Yaʿqūb, leyeron: (De entre el mal de las sopladoras) con el patrón (Fāʿilāt). Y se transmitió de ʿAbd Allāh ibn al-Qāsim, liberto de Abū Bakr al-Ṣiddīq —Dios esté complacido con ambos—. Y se narró que unas mujeres hechizaron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en once nudos, y Dios hizo descender las dos Muʿawwidhatayn en once aleyas. Ibn Zayd dijo: Eran de los judíos; es decir, las hechiceras mencionadas. Y se dijo: Eran las hijas de Labīd ibn al-Aʿṣam.

Notas y Referencias

[16606] Al-ʿiḍha (como ʿinab): la mentira, la magia y la calumnia. Y al-ʿāḍiha: el hechicero.

[16607] Es decir: quien se cuelga algo de conjuros y amuletos, creyendo que le atraen un beneficio o le apartan un daño. Y se dijo: lo que se pretende son los amuletos de la época preislámica, como los ḥirāzāt y las uñas de las fieras. En cuanto a lo que sea del Corán y de los nombres divinos, queda fuera de este dictamen. (Comentario a las Sunan de al-Nasāʾī).