10

Jonás

يونس Yunus
Aya 32

Versículo (Español)

[10:32] Ese es Al-lah, su verdadero Señor. ¿Qué hay más allá de la Verdad sino el extravío? ¿Cómo pueden ser tan desviados?

Tafsir de Al-Qurtubi

{Ése es Allah, vuestro Señor, el Verdadero. ¿Y qué hay después de la Verdad sino el extravío? ¿Cómo, pues, sois desviados?} (32) فيه ثمان مسائل :

الأولى - Palabras del Altísimo: "Ése es Allah, vuestro Señor, el Verdadero". Es decir: este que realiza estas cosas es vuestro Señor verdadero, no aquello que asociáis con Él. "¿Y qué hay después de la Verdad?". "ذا" es un elemento de enlace; es decir: ¿qué hay, después de adorar al Dios verdadero, si se abandona Su adoración, sino el extravío? Algunos de los antiguos dijeron: el sentido aparente de esta aleya indica que lo que hay después de Allah es el extravío; porque su comienzo es: "Ése es Allah, vuestro Señor, el Verdadero", y su final: "¿Y qué hay después de la Verdad sino el extravío?". Esto se refiere a la fe y a la incredulidad, no a las obras. Y algunos dijeron: la incredulidad es el encubrimiento de la verdad, y todo lo que no sea verdad sigue este mismo curso; así, lo ilícito es extravío y lo lícito es guía, pues Allah es Quien hace lícito y Quien prohíbe. Pero lo correcto es lo primero; porque antes está: "Di: ¿quién os provee desde el cielo y la tierra?"; luego dijo: "Ése es Allah, vuestro Señor, el Verdadero", es decir: este que os provee; y todo esto es obra Suya. "Vuestro Señor, el Verdadero": es decir, Aquel a quien corresponde verdaderamente la divinidad y que merece la adoración; y siendo así, asociar a otro con Él es extravío y no es verdad.

الثانية - Dijeron nuestros sabios: esta aleya ha dictaminado que no hay, entre la verdad y la falsedad, una tercera posición en esta cuestión, que es la unicidad de Allah —Exaltado sea—; y así es el asunto en sus análogas: son cuestiones de los fundamentos, en las que la verdad está en un solo extremo. Pues el discurso en ellas versa únicamente sobre enumerar la existencia de una Esencia y cómo es; y esto, a diferencia de las cuestiones derivadas, respecto de las cuales Allah —Altísimo sea— dijo: "Para cada uno de vosotros hemos establecido una ley y un camino [8474]" [al-Mā’ida: 48]; y la palabra del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—: (Lo lícito es claro y lo ilícito es claro, y entre ambos hay asuntos ambiguos). El discurso en las cuestiones derivadas versa únicamente sobre normas sobrevenidas a una existencia de una esencia ya establecida, en la que no hay discrepancia; la discrepancia sólo se da en las normas vinculadas a ella.

الثالثة - Está establecido, por transmisión de ‘Ā’iša —Allah esté complacido con ella—, que el Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—, cuando se levantaba a la oración en el interior de la noche, decía: (¡Oh Allah, a Ti pertenece la alabanza...) el hadiz. Y en él: (Tú eres la Verdad; Tu promesa es verdad; Tu palabra es verdad; Tu encuentro es verdad; el Paraíso es verdad; el Fuego es verdad; la Hora es verdad; los profetas son verdad; y Muhammad es verdad) el hadiz. Su dicho: (Tú eres la Verdad) significa: el Necesario en la existencia; y su origen proviene de “haqqa” respecto de una cosa, es decir, que se afirmó y se hizo obligatoria. Este atributo corresponde a Allah —Altísimo sea— en sentido real, pues Su existencia es por Sí misma: no la precede inexistencia ni le sobreviene inexistencia. En cambio, todo lo demás a lo que se aplica este nombre está precedido por inexistencia, puede ser alcanzado por la inexistencia, y su existencia procede de quien lo hace existir, no de sí mismo. Considerando este sentido, fue la palabra más veraz que dijo el poeta, la palabra de Labīd:

“Ciertamente, toda cosa, salvo Allah, es vana”.

Y a ello alude Su dicho —Altísimo sea—: "Toda cosa perecerá salvo Su Faz; a Él pertenece el juicio y a Él seréis devueltos [8475]" [al-Qaṣaṣ: 88].

الرابعة - La contraposición de la verdad con el extravío es conocida, lingüística y legalmente, como en esta aleya. Asimismo, la contraposición de la verdad con la falsedad es conocida, lingüística y legalmente. Dijo Allah —Altísimo sea—: "Eso es porque Allah es la Verdad y lo que invocan fuera de Él es la falsedad [8476]" [Luqmān: 30]. La realidad del extravío es apartarse de la verdad; se toma de “extraviarse del camino”, que es desviarse de su dirección. Dijo Ibn ‘Arafa: la “ḍalāla” entre los árabes es seguir un camino distinto del de la rectitud; se dice: se extravió del camino; y “aḍalla” una cosa, cuando la pierde. En la Ley se particularizó el uso [8477] para expresar [8478] el apartamiento de la corrección en la creencia, no en las obras. Y, entre lo extraño de su uso, está que se emplee para la falta de conocimiento del Verdadero —Glorificado sea— cuando se le contrapone la negligencia y no se acompaña su falta de ignorancia o duda. Sobre ello llevaron los sabios Su dicho —Altísimo sea—: "Y te encontró extraviado y te guió [8479]" [aḍ-Ḍuḥā: 7], es decir, negligente, según una de las interpretaciones; lo confirma Su dicho —Altísimo sea—: "No sabías qué era el Libro ni la fe [8480]" [aš-Šūrā: 52].

الخامسة - ‘Abd Allāh ibn ‘Abd al-Ḥakam y Ašhab transmitieron de Mālik, acerca de Su dicho —Altísimo sea—: "¿Y qué hay después de la Verdad sino el extravío?", que dijo: jugar al ajedrez y al nard es parte del extravío. Yūnus transmitió de Ibn Wahb que se le preguntó por un hombre que juega en su casa con su esposa al “catorce”; y Mālik dijo: ¡No me agrada! No es propio de los creyentes. Allah —Altísimo sea— dice: "¿Y qué hay después de la Verdad sino el extravío?". Yūnus transmitió de Ašhab, que dijo: se le preguntó —es decir, a Mālik— acerca de jugar al ajedrez, y dijo: no hay bien en ello; no es nada; es parte de la falsedad. Todo juego es parte de la falsedad; y conviene al hombre de entendimiento que la barba y las canas le disuadan de la falsedad. Az-Zuhrī, cuando fue preguntado por el ajedrez, dijo: es parte de la falsedad y no me agrada.

السادسة - Los sabios discreparon acerca de la licitud de jugar al ajedrez y a otros juegos si no es en forma de apuesta. La síntesis de la escuela de Mālik y de la mayoría de los juristas respecto del ajedrez es que quien no apuesta con él y juega con su familia en su casa, ocultándolo, una vez al mes o al año, sin que se vea ni se sepa de ello, es disculpado: no le es ilícito ni reprobable. Pero si se entrega [8481] a ello y se hace conocido por ello, cae su decoro y su probidad, y se rechaza su testimonio. En cuanto a aš-Šāfi‘ī, en la doctrina de sus compañeros no cae el testimonio del jugador de nard y ajedrez si es justo en todo lo demás, y no se manifiesta de él necedad, sospecha o pecado mayor; salvo que juegue apostando: si juega apostando y es conocido por ello, cae su probidad y se envilece a sí mismo por consumir bienes injustamente. Dijo Abū Ḥanīfa: se reprueba jugar al ajedrez, al nard, al “catorce” y a toda diversión; pero si no se manifiesta del jugador un pecado mayor y sus virtudes son más que sus defectos, se acepta su testimonio según ellos. Dijo Ibn al-‘Arabī: los šāfi‘íes dijeron que el ajedrez difiere del nard, porque en él hay esfuerzo del entendimiento y uso de la agudeza; mientras que el nard es apuesta de azar, sin saber qué saldrá, como la adivinación por flechas.

السابعة - Dijeron nuestros sabios: el nard son piezas macizas de madera de boj y de hueso de elefante; y así es el ajedrez, pues es su hermano, alimentado con su leche. El nard es el que se conoce como “al-bāṭil” [8482]; se conoce también como “al-ka‘āb”; y en la época preislámica se conocía también como “al-arn” [8483], y se conoce asimismo como “nardšīr”. En el Ṣaḥīḥ de Muslim, de Sulaymān ibn Burayda, de su padre, del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—, dijo: (Quien juegue al nardšīr es como si hubiera sumergido su mano en carne de cerdo y su sangre). Dijeron nuestros sabios: el sentido de esto es que es como quien sumerge su mano en la carne del cerdo preparándola para comerla; y este acto respecto del cerdo es ilícito, no es permitido. Lo esclarece Su dicho: (Quien juegue al nard ha desobedecido a Allah y a Su Mensajero). Lo transmitió Mālik y otros, por el hadiz de Abū Mūsā al-Aš‘arī, y es un hadiz auténtico. Esto prohíbe el juego del nard de manera absoluta; y asimismo el ajedrez: no exceptuó tiempo alguno ni circunstancia alguna, e informó que quien lo hace desobedece a Allah y a Su Mensajero. Sin embargo, cabe que lo que se pretende con el juego del nard prohibido sea el que se realiza en forma de apuesta, por lo que se transmitió acerca de permitir el ajedrez de los tābi‘ūn sin apuesta. Pero llevarlo a la generalidad —con apuesta y sin apuesta— es más preferible y más prudente, si Allah quiere. Dijo Abū ‘Abd Allāh al-Ḥulaymī en su libro Minhāj ad-Dīn: y de lo que ha llegado sobre el ajedrez hay un hadiz que se transmite, como se transmite sobre el nard, que el Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él— dijo: (Quien juegue al ajedrez ha desobedecido a Allah y a Su Mensajero). Y de ‘Alī —Allah esté complacido con él—: que pasó junto a una reunión [8484] de Banū Tamīm mientras jugaban al ajedrez; se detuvo ante ellos y dijo: (¡Por Allah, no para esto fuisteis creados! ¡Por Allah, si no fuera porque se convertiría en una práctica, os golpearía con ello los rostros). Y de él —Allah esté complacido con él—: que pasó junto a gente que jugaba al ajedrez y dijo: ¿qué son estas estatuillas ante las que estáis entregados? Que uno de vosotros toque una brasa hasta que se apague es mejor que tocarlo. Se preguntó a Ibn ‘Umar acerca del ajedrez y dijo: es peor que el nard. Y dijo Abū Mūsā al-Aš‘arī: no juega al ajedrez sino un pecador. Y se preguntó a Abū Ja‘far acerca del ajedrez y dijo: dejadnos de esta “magianería”. Y en un hadiz largo del Profeta —la paz y las bendiciones sean con él—: (Y que quien juegue al nard, al ajedrez, a las nueces y a los dados, Allah lo detesta; y quien se siente junto a quien juega al nard y al ajedrez para mirarlos, se le borran todas sus buenas obras y pasa a ser de aquellos a quienes Allah detesta). Estos relatos indican todos la prohibición de jugar a ello sin apuesta. Y Allah sabe más.

Ya hemos mencionado en "al-Mā’ida" la exposición de su prohibición [8485] y que es como el vino en la prohibición, por su asociación con él. Y Allah sabe más.

Dijo Ibn al-‘Arabī en su Qabas: aš-Šāfi‘ī lo permitió; y el estado de algunos llegó a decir: es recomendable, hasta el punto de adoptarlo en la madrasa; y cuando el estudiante se fatigaba de la lectura, jugaba con ello en la mezquita. Y atribuyeron a algunos de los Compañeros y de los Sucesores que jugaron a ello; ¡y eso jamás fue! Por Allah, no lo tocó la mano de un piadoso. Y dicen: “agudiza la mente”; pero la observación los desmiente: jamás se hizo profundo en ello un hombre de mente. Oí al imán Abū al-Faḍl ‘Aṭā’ al-Maqdisī decir en al-Masŷid al-Aqṣā, en una discusión: “enseña la guerra”. Entonces aṭ-Ṭarṭūšī le dijo: “más bien corrompe la planificación de la guerra; porque la guerra tiene por objetivo el dominio y su eliminación; y en el ajedrez dices: ‘šāh iyyāk’: aparta al rey de mi camino”. E hizo reír a los presentes. Unas veces Mālik fue severo al respecto, la prohibió y dijo sobre ella: "¿Y qué hay después de la Verdad sino el extravío?"; y otras veces restó importancia a lo poco de ello y a lo más leve. La primera opinión es más correcta, y Allah sabe más. Si alguien dijera: se transmitió de ‘Umar ibn al-Jaṭṭāb —Allah esté complacido con él— que fue preguntado por el ajedrez y dijo: ¿y qué es el ajedrez? Se le dijo: una mujer tenía un hijo que era rey, y fue alcanzado en una guerra sin sus compañeros. Ella dijo: ¿cómo puede ser esto? Mostrádmelo de manera visible. Entonces se le hizo el ajedrez; y cuando lo vio, se consoló con ello. Describieron el ajedrez a ‘Umar —Allah esté complacido con él— y dijo: no hay inconveniente en lo que sea de instrumento de guerra. Se le responde: no hay prueba en ello, porque no dijo “no hay inconveniente en el ajedrez”, sino que dijo: “no hay inconveniente en lo que sea de instrumento de guerra”. Sólo dijo esto porque se le hizo parecer que jugar al ajedrez es algo con lo que se busca ayuda para conocer las causas de la guerra; y cuando se le dijo eso y no lo abarcó su conocimiento, dijo: “no hay inconveniente en lo que sea de instrumento de guerra”: si es como decís, no hay inconveniente. Y del mismo modo, lo que se transmitió de algunos Compañeros de que no lo prohibieron se interpreta en el sentido de que pensaron que no se toma como diversión, sino que se pretende con ello el medio para conocer el combate y el enfrentamiento; o bien que no les llegó el reporte con cadena. Dijo al-Ḥulaymī: si el reporte es auténtico, no hay prueba para nadie frente a él; la prueba que contiene es contra todos.

الثامنة - Ibn Wahb mencionó, con su cadena de transmisión, que ‘Abd Allāh ibn ‘Umar pasó junto a muchachos que jugaban a la “kaŷŷa”, que son hoyos en los que hay piedrecillas con las que juegan. Dijo: Ibn ‘Umar la estropeó y se lo prohibió. Y al-Harawī mencionó, en el capítulo (la kāf con la ŷīm), en el hadiz de Ibn ‘Abbās: en toda cosa hay apuesta, incluso en el juego de los niños con la kaŷŷa. Dijo Ibn al-A‘rābī: es que el niño toma un trapo y lo hace girar como si fuera una pelota; luego apuestan con ello. Y “kaŷŷa” cuando jugó a la kaŷŷa.

Palabras del Altísimo: "¿Cómo, pues, sois desviados?". Es decir: ¿cómo desviáis vuestras mentes hacia la adoración de aquello que no provee, ni da vida, ni da muerte?

[8474] :راجع ج 6 ص 259 [8475] :راجع ج 13 ص 322. [8476] :راجع ج 12 ص 91. [8477] :في ب و ع و هـ و ى: بالعبادة. [8478] :من ب و ع و هـ و ى. [8479] :راجع ج 20 ص 96. [8480] :راجع ج 16 ص 54. [8481] :تخلع في الشراب: انهمك فيه ولازمه ليلا ونهارا. [8482] :في ب و ع و هـ و ى: الطبل. [8483] :هكذا في ع و ى و هـ: وفي ب: لم نجد في كتب الشطرنج ولا المعاجم ما يكشف الغمة. [8484] :من ع [8485] :راجع ج 6 ص 291.

Notas y Referencias

[8474] Véase t. 6, p. 259.

[8475] Véase t. 13, p. 322.

[8476] Véase t. 12, p. 91.

[8477] En ب و ع و هـ و ى: «con la adoración».

[8478] De ب و ع و هـ و ى.

[8479] Véase t. 20, p. 96.

[8480] Véase t. 16, p. 54.

[8481] «Tajalla‘» en la bebida: se entregó a ello con empeño y lo frecuentó noche y día.

[8482] En ب و ع و هـ و ى: «el tambor».

[8483] Así en ع و ى و هـ; y en ب: «no hemos hallado en los libros de ajedrez ni en los diccionarios nada que disipe la confusión».

[8484] De ع.

[8485] Véase t. 6, p. 291.