Sahih Muslim - Hadith 121

Libro: El Libro de la Fe
Capítulo: El Islam destruye lo que vino antes de él, al igual que la Hijrah (Emigración) y el Hajj

كتاب الإيمان

حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ الْمُثَنَّى الْعَنَزِيُّ، وَأَبُو مَعْنٍ الرَّقَاشِيُّ وَإِسْحَاقُ بْنُ مَنْصُورٍ كُلُّهُمْ عَنْ أَبِي عَاصِمٍ، - وَاللَّفْظُ لاِبْنِ الْمُثَنَّى - حَدَّثَنَا الضَّحَّاكُ، - يَعْنِي أَبَا عَاصِمٍ - قَالَ أَخْبَرَنَا حَيْوَةُ بْنُ شُرَيْحٍ، قَالَ حَدَّثَنِي يَزِيدُ بْنُ أَبِي حَبِيبٍ، عَنِ ابْنِ شَمَاسَةَ الْمَهْرِيِّ، قَالَ حَضَرْنَا عَمْرَو بْنَ الْعَاصِ وَهُوَ فِي سِيَاقَةِ الْمَوْتِ ‏.‏ فَبَكَى طَوِيلاً وَحَوَّلَ وَجْهَهُ إِلَى الْجِدَارِ فَجَعَلَ ابْنُهُ يَقُولُ يَا أَبَتَاهُ أَمَا بَشَّرَكَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم بِكَذَا أَمَا بَشَّرَكَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم بِكَذَا قَالَ فَأَقْبَلَ بِوَجْهِهِ ‏.‏ فَقَالَ إِنَّ أَفْضَلَ مَا نُعِدُّ شَهَادَةُ أَنْ لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ وَأَنَّ مُحَمَّدًا رَسُولُ اللَّهِ إِنِّي قَدْ كُنْتُ عَلَى أَطْبَاقٍ ثَلاَثٍ لَقَدْ رَأَيْتُنِي وَمَا أَحَدٌ أَشَدَّ بُغْضًا لِرَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم مِنِّي وَلاَ أَحَبَّ إِلَىَّ أَنْ أَكُونَ قَدِ اسْتَمْكَنْتُ مِنْهُ فَقَتَلْتُهُ فَلَوْ مُتُّ عَلَى تِلْكَ الْحَالِ لَكُنْتُ مِنْ أَهْلِ النَّارِ فَلَمَّا جَعَلَ اللَّهُ الإِسْلاَمَ فِي قَلْبِي أَتَيْتُ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم فَقُلْتُ ابْسُطْ يَمِينَكَ فَلأُبَايِعْكَ ‏.‏ فَبَسَطَ يَمِينَهُ - قَالَ - فَقَبَضْتُ يَدِي ‏.‏ قَالَ ‏"‏ مَا لَكَ يَا عَمْرُو ‏"‏ ‏.‏ قَالَ قُلْتُ أَرَدْتُ أَنْ أَشْتَرِطَ ‏.‏ قَالَ ‏"‏ تَشْتَرِطُ بِمَاذَا ‏"‏ ‏.‏ قُلْتُ أَنْ يُغْفَرَ لِي ‏.‏ قَالَ ‏"‏ أَمَا عَلِمْتَ أَنَّ الإِسْلاَمَ يَهْدِمُ مَا كَانَ قَبْلَهُ وَأَنَّ الْهِجْرَةَ تَهْدِمُ مَا كَانَ قَبْلَهَا وَأَنَّ الْحَجَّ يَهْدِمُ مَا كَانَ قَبْلَهُ ‏"‏ ‏.‏ وَمَا كَانَ أَحَدٌ أَحَبَّ إِلَىَّ مِنْ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم وَلاَ أَجَلَّ فِي عَيْنِي مِنْهُ وَمَا كُنْتُ أُطِيقُ أَنْ أَمْلأَ عَيْنَىَّ مِنْهُ إِجْلاَلاً لَهُ وَلَوْ سُئِلْتُ أَنْ أَصِفَهُ مَا أَطَقْتُ لأَنِّي لَمْ أَكُنْ أَمْلأُ عَيْنَىَّ مِنْهُ وَلَوْ مُتُّ عَلَى تِلْكَ الْحَالِ لَرَجَوْتُ أَنْ أَكُونَ مِنْ أَهْلِ الْجَنَّةِ ثُمَّ وَلِينَا أَشْيَاءَ مَا أَدْرِي مَا حَالِي فِيهَا فَإِذَا أَنَا مُتُّ فَلاَ تَصْحَبْنِي نَائِحَةٌ وَلاَ نَارٌ فَإِذَا دَفَنْتُمُونِي فَشُنُّوا عَلَىَّ التُّرَابَ شَنًّا ثُمَّ أَقِيمُوا حَوْلَ قَبْرِي قَدْرَ مَا تُنْحَرُ جَزُورٌ وَيُقْسَمُ لَحْمُهَا حَتَّى أَسْتَأْنِسَ بِكُمْ وَأَنْظُرَ مَاذَا أُرَاجِعُ بِهِ رُسُلَ رَبِّي ‏.‏
Nos narró Muhammad ibn al-Muthannà al-‘Anazí, y Abu Ma‘n al-Raqashí e Ishaq ibn Mansur, todos ellos de Abu ‘Asim —y la formulación es la de Ibn al-Muthannà—: nos narró al-Dahhak —es decir, Abu ‘Asim—, dijo: nos informó Haywa ibn Shurayh, dijo: me narró Yazid ibn Abi Habib, de Ibn Shamasa al-Mahrí, dijo: Estuvimos presentes junto a ‘Amr ibn al-‘As cuando se hallaba en la agonía de la muerte. Lloró largamente y volvió su rostro hacia la pared. Entonces su hijo se puso a decir: “¡Padre mío! ¿Acaso no te anunció el Mensajero de Allah ﷺ tal cosa? ¿Acaso no te anunció el Mensajero de Allah ﷺ tal cosa?”. Dijo: y entonces volvió su rostro hacia él y dijo: “En verdad, lo mejor que preparamos es el testimonio de que no hay divinidad sino Allah y de que Muhammad es el Mensajero de Allah. Ciertamente, yo he pasado por tres etapas. Me vi a mí mismo cuando no había nadie que odiara al Mensajero de Allah ﷺ más que yo, y no había nada más querido para mí que haber podido dominarlo y matarlo; y si hubiera muerto en ese estado, habría sido de la gente del Fuego. Pero cuando Allah puso el islam en mi corazón, acudí al Profeta ﷺ y dije: ‘Extiende tu diestra para que te preste juramento de fidelidad’. Y extendió su diestra —dijo—, pero yo retiré mi mano. Él dijo: ‘¿Qué te ocurre, oh ‘Amr?’. Dije: ‘Quise poner una condición’. Dijo: ‘¿Qué condición pones?’. Dije: ‘Que se me perdone’. Dijo: ‘¿Acaso no sabías que el islam derriba lo que hubo antes de él, y que la emigración derriba lo que hubo antes de ella, y que la peregrinación derriba lo que hubo antes de ella?’”. “Y no hubo nadie más amado para mí que el Mensajero de Allah ﷺ, ni más venerable a mis ojos que él. Y no podía yo llenar mis ojos de él, por reverencia hacia él; y si se me hubiera pedido que lo describiera, no habría podido, porque yo no llenaba mis ojos de él. Y si hubiera muerto en ese estado, habría esperado ser de la gente del Jardín. Luego se nos confiaron asuntos, y no sé cuál es mi estado respecto de ellos. Así pues, cuando yo muera, que no me acompañe una plañidera ni fuego alguno. Y cuando me hayáis enterrado, echad sobre mí la tierra a puñados, y luego permaneced alrededor de mi tumba el tiempo que se tarda en degollar un camello y en repartir su carne, para que yo me familiarice con vuestra presencia y vea con qué he de responder a los enviados de mi Señor”.
Referencia: Sahih Muslim 121
Referencia en el libro: Libro 1, Hadith 228
Referencia USC-MSA: Libro 1, Hadith 220
Nos narró Muhammad ibn al-Muthannà al-‘Anazí, y Abu Ma‘n al-Raqashí e Ishaq ibn Mansur, todos ellos de Abu ‘Asim —y la formulación es la de Ibn al-Muthannà—: nos narró al-Dahhak —es decir, Abu ‘Asim—, dijo: nos informó Haywa ibn Shurayh, dijo: me narró Yazid ibn Abi Habib, de Ibn Shamasa al-Mahrí, dijo: Estuvimos presentes junto a ‘Amr ibn al-‘As cuando se hallaba en la agonía de la muerte. Lloró largamente y volvió su rostro hacia la pared. Entonces su hijo se puso a decir: “¡Padre mío! ¿Acaso no te anunció el Mensajero de Allah ﷺ tal cosa? ¿Acaso no te anunció el Mensajero de Allah ﷺ tal cosa?”. Dijo: y entonces volvió su rostro hacia él y dijo: “En verdad, lo mejor que preparamos es el testimonio de que no hay divinidad sino Allah y de que Muhammad es el Mensajero de Allah. Ciertamente, yo he pasado por tres etapas. Me vi a mí mismo cuando no había nadie que odiara al Mensajero de Allah ﷺ más que yo, y no había nada más querido para mí que haber podido dominarlo y matarlo; y si hubiera muerto en ese estado, habría sido de la gente del Fuego. Pero cuando Allah puso el islam en mi corazón, acudí al Profeta ﷺ y dije: ‘Extiende tu diestra para que te preste juramento de fidelidad’. Y extendió su diestra —dijo—, pero yo retiré mi mano. Él dijo: ‘¿Qué te ocurre, oh ‘Amr?’. Dije: ‘Quise poner una condición’. Dijo: ‘¿Qué condición pones?’. Dije: ‘Que se me perdone’. Dijo: ‘¿Acaso no sabías que el islam derriba lo que hubo antes de él, y que la emigración derriba lo que hubo antes de ella, y que la peregrinación derriba lo que hubo antes de ella?’”. “Y no hubo nadie más amado para mí que el Mensajero de Allah ﷺ, ni más venerable a mis ojos que él. Y no podía yo llenar mis ojos de él, por reverencia hacia él; y si se me hubiera pedido que lo describiera, no habría podido, porque yo no llenaba mis ojos de él. Y si hubiera muerto en ese estado, habría esperado ser de la gente del Jardín. Luego se nos confiaron asuntos, y no sé cuál es mi estado respecto de ellos. Así pues, cuando yo muera, que no me acompañe una plañidera ni fuego alguno. Y cuando me hayáis enterrado, echad sobre mí la tierra a puñados, y luego permaneced alrededor de mi tumba el tiempo que se tarda en degollar un camello y en repartir su carne, para que yo me familiarice con vuestra presencia y vea con qué he de responder a los enviados de mi Señor”.
Sahih Muslim
Hadith 121 — El Libro de la Fe
sunnah.es