Sahih al-Bukhari - Hadith 4913

Libro: Prophetic Commentary on the Qur'an (Tafseer of the Prophet (pbuh))
Capítulo: "...buscando complacer a vuestras esposas..." (Corán 66:1) "Allah ya os ha prescrito (¡oh, hombres!) la forma de anular vuestros juramentos..." (Corán 66:2)

كتاب التفسير

حَدَّثَنَا عَبْدُ الْعَزِيزِ بْنُ عَبْدِ اللَّهِ، حَدَّثَنَا سُلَيْمَانُ بْنُ بِلاَلٍ، عَنْ يَحْيَى، عَنْ عُبَيْدِ بْنِ حُنَيْنٍ، أَنَّهُ سَمِعَ ابْنَ عَبَّاسٍ ـ رضى الله عنهما ـ يُحَدِّثُ أَنَّهُ قَالَ مَكَثْتُ سَنَةً أُرِيدُ أَنْ أَسْأَلَ عُمَرَ بْنَ الْخَطَّابِ عَنْ آيَةٍ، فَمَا أَسْتَطِيعُ أَنْ أَسْأَلَهُ هَيْبَةً لَهُ، حَتَّى خَرَجَ حَاجًّا فَخَرَجْتُ مَعَهُ فَلَمَّا رَجَعْتُ وَكُنَّا بِبَعْضِ الطَّرِيقِ عَدَلَ إِلَى الأَرَاكِ لِحَاجَةٍ لَهُ ـ قَالَ ـ فَوَقَفْتُ لَهُ حَتَّى فَرَغَ سِرْتُ مَعَهُ فَقُلْتُ يَا أَمِيرَ الْمُؤْمِنِينَ مَنِ اللَّتَانِ تَظَاهَرَتَا عَلَى النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم مِنْ أَزْوَاجِهِ فَقَالَ تِلْكَ حَفْصَةُ وَعَائِشَةُ‏.‏ قَالَ فَقُلْتُ وَاللَّهِ إِنْ كُنْتُ لأُرِيدُ أَنْ أَسْأَلَكَ عَنْ هَذَا مُنْذُ سَنَةٍ، فَمَا أَسْتَطِيعُ هَيْبَةً لَكَ‏.‏ قَالَ فَلاَ تَفْعَلْ مَا ظَنَنْتَ أَنَّ عِنْدِي مِنْ عِلْمٍ فَاسْأَلْنِي، فَإِنْ كَانَ لِي عِلْمٌ خَبَّرْتُكَ بِهِ ـ قَالَ ـ ثُمَّ قَالَ عُمَرُ وَاللَّهِ إِنْ كُنَّا فِي الْجَاهِلِيَّةِ مَا نَعُدُّ لِلنِّسَاءِ أَمْرًا، حَتَّى أَنْزَلَ اللَّهُ فِيهِنَّ مَا أَنْزَلَ وَقَسَمَ لَهُنَّ مَا قَسَمَ ـ قَالَ ـ فَبَيْنَا أَنَا فِي أَمْرٍ أَتَأَمَّرُهُ إِذْ قَالَتِ امْرَأَتِي لَوْ صَنَعْتَ كَذَا وَكَذَا ـ قَالَ ـ فَقُلْتُ لَهَا مَالَكِ وَلِمَا هَا هُنَا فِيمَا تَكَلُّفُكِ فِي أَمْرٍ أُرِيدُهُ‏.‏ فَقَالَتْ لِي عَجَبًا لَكَ يَا ابْنَ الْخَطَّابِ مَا تُرِيدُ أَنْ تُرَاجَعَ أَنْتَ، وَإِنَّ ابْنَتَكَ لَتُرَاجِعُ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم حَتَّى يَظَلَّ يَوْمَهُ غَضْبَانَ‏.‏ فَقَامَ عُمَرُ فَأَخَذَ رِدَاءَهُ مَكَانَهُ حَتَّى دَخَلَ عَلَى حَفْصَةَ فَقَالَ لَهَا يَا بُنَيَّةُ إِنَّكِ لَتُرَاجِعِينَ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم حَتَّى يَظَلَّ يَوْمَهُ غَضْبَانَ‏.‏ فَقَالَتْ حَفْصَةُ وَاللَّهِ إِنَّا لَنُرَاجِعُهُ‏.‏ فَقُلْتُ‏.‏ تَعْلَمِينَ أَنِّي أُحَذِّرُكِ عُقُوبَةَ اللَّهِ وَغَضَبَ رَسُولِهِ صلى الله عليه وسلم يَا بُنَيَّةُ لاَ يَغُرَّنَّكِ هَذِهِ الَّتِي أَعْجَبَهَا حُسْنُهَا حُبُّ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم إِيَّاهَا ـ يُرِيدُ عَائِشَةَ ـ قَالَ ثُمَّ خَرَجْتُ حَتَّى دَخَلْتُ عَلَى أُمِّ سَلَمَةَ لِقَرَابَتِي مِنْهَا فَكَلَّمْتُهَا‏.‏ فَقَالَتْ أُمُّ سَلَمَةَ عَجَبًا لَكَ يَا ابْنَ الْخَطَّابِ دَخَلْتَ فِي كُلِّ شَىْءٍ، حَتَّى تَبْتَغِي أَنْ تَدْخُلَ بَيْنَ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم وَأَزْوَاجِهِ‏.‏ فَأَخَذَتْنِي وَاللَّهِ أَخْذًا كَسَرَتْنِي عَنْ بَعْضِ مَا كُنْتُ أَجِدُ، فَخَرَجْتُ مِنْ عِنْدِهَا، وَكَانَ لِي صَاحِبٌ مِنَ الأَنْصَارِ إِذَا غِبْتُ أَتَانِي بِالْخَبَرِ، وَإِذَا غَابَ كُنْتُ أَنَا آتِيهِ بِالْخَبَرِ، وَنَحْنُ نَتَخَوَّفُ مَلِكًا مِنْ مُلُوكِ غَسَّانَ، ذُكِرَ لَنَا أَنَّهُ يُرِيدُ أَنْ يَسِيرَ إِلَيْنَا، فَقَدِ امْتَلأَتْ صُدُورُنَا مِنْهُ، فَإِذَا صَاحِبِي الأَنْصَارِيُّ يَدُقُّ الْبَابَ فَقَالَ افْتَحِ افْتَحْ‏.‏ فَقُلْتُ جَاءَ الْغَسَّانِيُّ فَقَالَ بَلْ أَشَدُّ مِنْ ذَلِكَ‏.‏ اعْتَزَلَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم أَزْوَاجَهُ‏.‏ فَقُلْتُ رَغَمَ أَنْفُ حَفْصَةَ وَعَائِشَةَ‏.‏ فَأَخَذْتُ ثَوْبِيَ فَأَخْرُجُ حَتَّى جِئْتُ فَإِذَا رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فِي مَشْرُبَةٍ لَهُ يَرْقَى عَلَيْهَا بِعَجَلَةٍ، وَغُلاَمٌ لِرَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم أَسْوَدُ عَلَى رَأْسِ الدَّرَجَةِ فَقُلْتُ لَهُ قُلْ هَذَا عُمَرُ بْنُ الْخَطَّابِ‏.‏ فَأَذِنَ لِي ـ قَالَ عُمَرُ ـ فَقَصَصْتُ عَلَى رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم هَذَا الْحَدِيثَ، فَلَمَّا بَلَغْتُ حَدِيثَ أُمِّ سَلَمَةَ تَبَسَّمَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم وَإِنَّهُ لَعَلَى حَصِيرٍ مَا بَيْنَهُ وَبَيْنَهُ شَىْءٌ، وَتَحْتَ رَأْسِهِ وِسَادَةٌ مِنْ أَدَمٍ حَشْوُهَا لِيفٌ، وَإِنَّ عِنْدَ رِجْلَيْهِ قَرَظًا مَصْبُوبًا، وَعِنْدَ رَأْسِهِ أَهَبٌ مُعَلَّقَةٌ فَرَأَيْتُ أَثَرَ الْحَصِيرِ فِي جَنْبِهِ فَبَكَيْتُ فَقَالَ ‏"‏ مَا يُبْكِيكَ ‏"‏‏.‏ فَقُلْتُ يَا رَسُولَ اللَّهِ إِنَّ كِسْرَى وَقَيْصَرَ فِيمَا هُمَا فِيهِ وَأَنْتَ رَسُولُ اللَّهِ‏.‏ فَقَالَ ‏"‏ أَمَا تَرْضَى أَنْ تَكُونَ لَهُمُ الدُّنْيَا وَلَنَا الآخِرَةُ ‏"‏‏.‏
Nos relató ‘Abd al-‘Aziz ibn ‘Abdullah: nos relató Sulayman ibn Bilal, de Yahya, de ‘Ubayd ibn Hunayn, quien oyó a Ibn Abbas (ra) contar que dijo: «Pasé un año queriendo preguntar a Umar ibn al-Jattab acerca de una aleya, pero no podía preguntárselo por el respeto reverencial que me inspiraba. Finalmente, salió para realizar la peregrinación y yo salí con él. Cuando regresé y nos encontrábamos en una parte del camino, se desvió hacia unos arbustos de arak para hacer sus necesidades». Dijo: «Lo esperé hasta que terminó y luego seguí caminando con él. Le dije: “¡Príncipe de los creyentes! ¿Cuáles fueron las dos esposas del Profeta ﷺ que se aliaron contra él?”. Respondió: “Fueron Hafsa y Aisha”.» Dijo: «Le dije: “¡Por Allah! Llevaba un año queriendo preguntarte acerca de esto, pero no podía hacerlo por el respeto reverencial que me inspiras”. Dijo: “No hagas eso. Pregúntame sobre cualquier conocimiento que creas que poseo y, si tengo conocimiento de ello, te informaré”.» Dijo: «Después, Umar dijo: “¡Por Allah! En la época de la ignorancia no concedíamos importancia alguna a las mujeres, hasta que Allah reveló acerca de ellas lo que reveló y les asignó lo que les asignó”.» Dijo: «Mientras estaba considerando un asunto que quería llevar a cabo, mi esposa me dijo: “¿Y si hicieras tal y tal cosa?”.» Dijo: «Le respondí: “¿Qué tienes tú que ver con esto? ¿Por qué te entrometes en un asunto que quiero hacer?”. Ella me dijo: “¡Qué sorprendente eres, Ibn al-Jattab! No quieres que nadie te replique, mientras que tu hija replica al Mensajero de Allah ﷺ hasta el punto de que él pasa todo el día enfadado”. Umar se levantó, tomó inmediatamente su manto y fue a ver a Hafsa. Le dijo: “Hijita, ¿es cierto que replicas al Mensajero de Allah ﷺ hasta el punto de que él pasa todo el día enfadado?”. Hafsa respondió: “¡Por Allah! Ciertamente, nosotras le replicamos”. Yo le dije: “Has de saber que te prevengo contra el castigo de Allah y la ira de Su Mensajero ﷺ. Hijita, que no te engañe esa a quien han engreído su belleza y el amor que el Mensajero de Allah ﷺ siente por ella” —se refería a Aisha—.» Dijo: «Después salí y fui a ver a Umm Salama, debido al parentesco que me unía a ella, y hablé con ella. Umm Salama me dijo: “¡Qué sorprendente eres, Ibn al-Jattab! Te entrometes en todos los asuntos, hasta el punto de pretender interponerte entre el Mensajero de Allah ﷺ y sus esposas”. ¡Por Allah!, me reprendió de tal manera que quebró parte del enojo que sentía, y salí de su casa. Yo tenía un compañero de los Ansar que, cuando yo estaba ausente, venía a traerme las noticias, y, cuando él estaba ausente, era yo quien iba a llevárselas. Temíamos a un rey de los reyes de Gassan, pues se nos había dicho que pretendía marchar contra nosotros, y nuestros pechos estaban llenos de temor por ello. De pronto, mi compañero ansarí llamó a la puerta y dijo: “¡Abre, abre!”. Yo pregunté: “¿Ha llegado el gassaní?”. Respondió: “Es algo aún más grave: el Mensajero de Allah ﷺ se ha apartado de sus esposas”. Dije: “¡Que Hafsa y Aisha muerdan el polvo!”. Tomé mi ropa, salí y llegué hasta el Mensajero de Allah ﷺ. Se encontraba en una estancia elevada a la que se subía mediante una escalera, y un sirviente negro del Mensajero de Allah ﷺ estaba en lo alto de la escalera. Le dije: “Dile que aquí está Umar ibn al-Jattab”. Entonces me dio permiso para entrar.» Umar dijo: «Le relaté al Mensajero de Allah ﷺ todo aquello y, cuando llegué a lo sucedido con Umm Salama, el Mensajero de Allah ﷺ sonrió. Estaba recostado sobre una estera, sin que hubiera nada entre él y esta. Bajo su cabeza tenía un cojín de cuero relleno de fibra de palmera; junto a sus pies había hojas de qaraz amontonadas, y junto a su cabeza colgaban unas pieles. Vi las marcas que la estera había dejado en su costado y lloré. Él preguntó: “¿Qué te hace llorar?”. Respondí: “¡Mensajero de Allah! Cosroes y César disfrutan de cuanto disfrutan, mientras que tú eres el Mensajero de Allah ﷺ”. Él dijo: “¿Acaso no te complace que ellos tengan este mundo y nosotros tengamos la otra vida?”».
Referencia: Sahih al-Bukhari 4913
Referencia en el libro: Libro 65, Hadith 433
Referencia USC-MSA: Vol. 6, Libro 60, Hadith 435
Nos relató ‘Abd al-‘Aziz ibn ‘Abdullah: nos relató Sulayman ibn Bilal, de Yahya, de ‘Ubayd ibn Hunayn, quien oyó a Ibn Abbas (ra) contar que dijo: «Pasé un año queriendo preguntar a Umar ibn al-Jattab acerca de una aleya, pero no podía preguntárselo por el respeto reverencial que me inspiraba. Finalmente, salió para realizar la peregrinación y yo salí con él. Cuando regresé y nos encontrábamos en una parte del camino, se desvió hacia unos arbustos de arak para hacer sus necesidades». Dijo: «Lo esperé hasta que terminó y luego seguí caminando con él. Le dije: “¡Príncipe de los creyentes! ¿Cuáles fueron las dos esposas del Profeta ﷺ que se aliaron contra él?”. Respondió: “Fueron Hafsa y Aisha”.» Dijo: «Le dije: “¡Por Allah! Llevaba un año queriendo preguntarte acerca de esto, pero no podía hacerlo por el respeto reverencial que me inspiras”. Dijo: “No hagas eso. Pregúntame sobre cualquier conocimiento que creas que poseo y, si tengo conocimiento de ello, te informaré”.» Dijo: «Después, Umar dijo: “¡Por Allah! En la época de la ignorancia no concedíamos importancia alguna a las mujeres, hasta que Allah reveló acerca de ellas lo que reveló y les asignó lo que les asignó”.» Dijo: «Mientras estaba considerando un asunto que quería llevar a cabo, mi esposa me dijo: “¿Y si hicieras tal y tal cosa?”.» Dijo: «Le respondí: “¿Qué tienes tú que ver con esto? ¿Por qué te entrometes en un asunto que quiero hacer?”. Ella me dijo: “¡Qué sorprendente eres, Ibn al-Jattab! No quieres que nadie te replique, mientras que tu hija replica al Mensajero de Allah ﷺ hasta el punto de que él pasa todo el día enfadado”. Umar se levantó, tomó inmediatamente su manto y fue a ver a Hafsa. Le dijo: “Hijita, ¿es cierto que replicas al Mensajero de Allah ﷺ hasta el punto de que él pasa todo el día enfadado?”. Hafsa respondió: “¡Por Allah! Ciertamente, nosotras le replicamos”. Yo le dije: “Has de saber que te prevengo contra el castigo de Allah y la ira de Su Mensajero ﷺ. Hijita, que no te engañe esa a quien han engreído su belleza y el amor que el Mensajero de Allah ﷺ siente por ella” —se refería a Aisha—.» Dijo: «Después salí y fui a ver a Umm Salama, debido al parentesco que me unía a ella, y hablé con ella. Umm Salama me dijo: “¡Qué sorprendente eres, Ibn al-Jattab! Te entrometes en todos los asuntos, hasta el punto de pretender interponerte entre el Mensajero de Allah ﷺ y sus esposas”. ¡Por Allah!, me reprendió de tal manera que quebró parte del enojo que sentía, y salí de su casa. Yo tenía un compañero de los Ansar que, cuando yo estaba ausente, venía a traerme las noticias, y, cuando él estaba ausente, era yo quien iba a llevárselas. Temíamos a un rey de los reyes de Gassan, pues se nos había dicho que pretendía marchar contra nosotros, y nuestros pechos estaban llenos de temor por ello. De pronto, mi compañero ansarí llamó a la puerta y dijo: “¡Abre, abre!”. Yo pregunté: “¿Ha llegado el gassaní?”. Respondió: “Es algo aún más grave: el Mensajero de Allah ﷺ se ha apartado de sus esposas”. Dije: “¡Que Hafsa y Aisha muerdan el polvo!”. Tomé mi ropa, salí y llegué hasta el Mensajero de Allah ﷺ. Se encontraba en una estancia elevada a la que se subía mediante una escalera, y un sirviente negro del Mensajero de Allah ﷺ estaba en lo alto de la escalera. Le dije: “Dile que aquí está Umar ibn al-Jattab”. Entonces me dio permiso para entrar.» Umar dijo: «Le relaté al Mensajero de Allah ﷺ todo aquello y, cuando llegué a lo sucedido con Umm Salama, el Mensajero de Allah ﷺ sonrió. Estaba recostado sobre una estera, sin que hubiera nada entre él y esta. Bajo su cabeza tenía un cojín de cuero relleno de fibra de palmera; junto a sus pies había hojas de qaraz amontonadas, y junto a su cabeza colgaban unas pieles. Vi las marcas que la estera había dejado en su costado y lloré. Él preguntó: “¿Qué te hace llorar?”. Respondí: “¡Mensajero de Allah! Cosroes y César disfrutan de cuanto disfrutan, mientras que tú eres el Mensajero de Allah ﷺ”. Él dijo: “¿Acaso no te complace que ellos tengan este mundo y nosotros tengamos la otra vida?”».
Sahih al-Bukhari
Hadith 4913
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